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Martes 14 de octubre de 2008. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Los invisibles. Memoria, literatura y okupación

Nanni Balestrini

Había una actividad frenética en el Almacén uno que hacía de
electricista echó una línea eléctrica empalmándola con el tendido
exterior del asilo otro que hacía de fontanero reparó las
tuberías y así teníamos incluso agua los que hacían de albañiles
fueron a recoger sus herramientas y se pusieron a tapar los agujeros
del suelo y a colocar baldosas los que hacían de carpinteros
construían marcos de madera para las ventanas y las cubrían
después con láminas de plástico y en el fondo del salón estaban
construyendo con los tablones y las vigas que habíamos encontrado
un gran escenario para los conciertos y para los espectáculos
que queríamos hacer el concierto de la inauguración ya
había sido anunciado con un cartel y unas octavillas que los
compañeros repartían por ahí

A Quina la vi por primera vez durante la ocupación del Almacén
fue allí donde la vi por primera vez Quina había llegado allí no
sé cuándo y estaba ayudando a Morera a hacer el mural que
Morera había decidido pintar en la pared más grande tenía un
gran pincel y lo mojaba en un cubo de temple blanco pero lo
mojaba demasiado y la pintura salpicaba por todas partes y goteaba
por el suelo yo vi aquel desastre y me acerqué para enseñarle
cómo debía hacerlo pero también porque me parecía muy
atractiva y recuerdo que fue allí donde me regaló aquella bufanda
fue precisamente esa vez cuando la conocí porque cuando me
acerqué me alcanzó naturalmente una bonita salpicadura aquí
delante y ella a cambio me puso luego en el cuello su bufanda
roja era una bufanda larguísima larga hasta los pies y me dijo
tómala te la regalo así no se ve la mancha
que no era en absoluto necesario bastaba ver cómo me vestía
entonces la camisa militar con el jersey demasiado ancho los
codos raídos agujereados con los hilos colgando los blue jeans
deshilachados a tope con un imperdible en lugar de la cremallera
rota desde hacía meses un zapato descosido que cuando llovía
me entraba el agua el otro no tenía cordones sino que llevaba un
nudo fijo los calcetines desparejados uno negro y uno gris y
encima de todo el impermeable blanco glaseado que es mi
segunda piel completamente arrugado y sucio con los botones
que faltan por otra parte lo llevo siempre abierto un desgarrón
bajo el sobaco los bolsillos desfondados pero las cosas
acaban siempre en el forro los diarios las octavillas los rotuladores
siempre los mismos andrajos hasta que se caen a
pedazos porque forman parte de la apuesta porque nos jugamos
todo y cómo vas a pensar en la ropa cuando te metes por
completo dentro del follón

la mañana que ocupamos el Almacén habíamos llegado allí muy
pronto habíamos llegado allí de madrugada prontísimo era la
mañana del sábado y la noche antes mientras Valeriana y
Avellana vigilaban los dos lados de la carretera Membrillo
Ortiga y yo agujereamos con un taladro manual el candado por
la parte inferior donde tiene la cerradura hicimos saltar el tambor
y el candado se abrió así todo quedaba a punto para la
mañana siguiente bastaría con quitar la cadena luego dejamos a
lo largo de la cuneta del otro lado de la carretera bolsas de plástico
ocultas en la maleza con piedras bolas y hondas tampoco
demasiadas cosas porque dentro del Almacén había material de
todo tipo para poder defendernos en caso de ataque inmediato
por la mañana a las siete puntualísimos nos encontramos en
la estación y en el coche de Ortiga dimos una vuelta pasando
por las calles donde ya debían estar apostados grupos de
compañeros que tenían que hacer la ocupación estaban todos
los que tenían que estar todos pertrechados como para las
manifestaciones en las que se sabe que puede haber enfrentamientos
bufandas guantes gorros y todo lo demás quitamos
la cadena y entramos inmediatamente llegaron grupos de
compañeros efectuamos una rápida inspección del interior
todavía era de noche no había electricidad e iluminando con
una linterna vimos las pilas de madera de todos los tamaños
pilas de tablones y de vigas el espacio era tan grande que con
la linterna no alcanzábamos a ver la pared de enfrente pero
nos parecía guapísimo

el Almacén era un ala de un viejo castillo propiedad de la Curia
las otras alas del castillo estaban ocupadas por una escuela primaria
de monjas y por un asilo de ancianos llevado también por
las monjas el ala que nos interesaba a nosotros estaba dedicada a
depósito de material de una empresa constructora era un gran
edificio rectangular en la planta baja había un único salón grandísimo
que ahora estaba lleno de vigas y de maderas en el piso
superior había habitaciones dos hileras de columnas atravesaban
la planta baja en toda su longitud sosteniendo dos altas bóvedas
de crucería en medio había un gran portón de entrada en medio
de dos hileras de ventanales a lo largo de toda la fachada cubiertos
con rejas pero no había cristales ni postigos

puesto que todo se había desarrollado de la mejor de las maneras
un compañero salió a dar la señal a otro grupo que esperaba
allí fuera y que se fue a pegar los carteles y distribuir las octavillas
que habíamos preparado para anunciar la ocupación mientras
tanto nosotros dentro comenzamos a hacer la cadena para
limpiar el Almacén del material de construcción a través de la
puerta que daba al patio sacábamos todo fuera y lo amontonábamos
allí fuera las monjas y los ancianos del asilo comenzaron
a mirar por las ventanas cada vez más numerosos nos miraban
con estupor e incredulidad tal vez en un primer momento pensaron
que éramos obreros de la empresa constructora pero
debieron de tener sus dudas porque veían que allí currando
había también chicas

pasa casi una hora y los que están de guardia fuera dan la alarma
que llegan y todos nos precipitamos fuera a la carretera los
carabineros se acercaban despacio despacio con sus dos furgonetas
y al llegar al portón se paran y bajan deben de ser unos diez
tranquilos sin nada en la mano el brigada viene hacia nosotros
con una cara perpleja y Valeriana se le acerca unos pasos y le dice
es una ocupación y le da la octavilla y le dice aquí está todo
explicado el brigada la mira un instante pero luego dice que
quiere entrar a ver y señala el portón y comienza a moverse en
esa dirección pero en el acto espontáneamente todos los compañeros
que habíamos salido formamos un cordón humano compacto
formamos un muro entre él y el portón del Almacén
el brigada nos mira más asombrado que otra cosa luego dice
pero sabéis que estáis haciendo cosas ilegales Membrillo le contesta
sí pero somos muchos los que las hacemos y no somos
sólo nosotros los que hacemos ocupaciones el brigada menea
la cabeza y pregunta pero quién es aquí el responsable y nosotros
contestamos todos somos todos todos nosotros somos los
responsables aquí el brigada un poco extrañado indica con la
mano a los suyos que se vayan pero nosotros no nos movemos
seguimos allí en espera de que se vayan realmente suben todos a
las furgonetas dan marcha atrás y luego se van lentamente pero
llegados al cruce una de las dos furgonetas se queda allí mientras
la otra desaparece entonces nosotros volvemos a entrar y Cebolla
comienza a dar el coñazo un servicio de orden así da asco aquí
hacen falta los cócteles porque ésos pueden volver de un
momento a otro y hay una escabechina

entre tanto comenzaba a llegar más gente llegaban grupos de
estudiantes que ya estaban al corriente y luego llegaban los primeros
curiosos llegaban obreros y parados que habían visto
nuestros carteles y las octavillas se había corrido la voz y la gente
llegaba entraba y se paseaba por el edificio mirando por todas
partes nosotros explicábamos por qué lo habíamos ocupado qué
queríamos hacer ahora y la gente discutía preguntaba cada vez
llegaba más gente gente que yo nunca había visto antes había
niños que corrían de un lado a otro por el salón subían a las
habitaciones de encima por todas partes había un caos completo
en determinado momento vemos a un lado a tres tipos bien
vestidos a los que no habíamos visto entrar con las caras sombrías
que se miran preocupados y discuten entre sí inmediatamente
corre la voz ha llegado el alcalde
los tres se nos acercan delante el alcalde un hombretón alto y
grueso con un abrigo pelo de camello largo casi hasta los pies
y cuando el alcalde abre la boca termina el jaleo sólo los niños
siguen corriendo de un lado a otro por el salón nos dice inmediatamente
con voz brusca quién es el responsable aquí sabéis
que estáis haciendo una cosa ilegal inmediatamente todos nos
echamos a reír ellos se miran unos a otros sin comprender luego
el teniente de alcalde un viejo flaco con la cara roja que es también
el secretario del partido ataca agresivo sois unos provocadores
habéis hecho esta payasada para perjudicar a la nueva junta
municipal de izquierda esto es una provocación aquí hay cantidad
de gente que no es de aquí que ha venido de fuera es una
provocación manipulada yo llevo cuarenta años haciendo política
y me conozco bien a los provocadores

pero el alcalde toma la palabra oíd muchachos hemos venido
aquí para deciros que ya se ha puesto una denuncia contra vosotros
y que ya está en marcha el mecanismo de la ley que llevará
al desalojo forzado os aseguramos que haremos retirar la denuncia
pero vosotros tenéis que desalojar inmediatamente y dejarlo
todo como estaba antes y os garantizamos que no os ocurrirá
nada en el plano penal buuuh gritan todos y Avellana se adelanta
dirigiéndose a los tres fijaos bien que nosotros de irnos nones
aquí ni se habla de eso aquí lo único que todos queremos es continuar
esta ocupación para realizar nuestros objetivos que vosotros
ni siquiera os dignáis conocer no sé si lo habéis entendido
el alcalde hace un gesto cabreado da marcha atrás y se va
seguido de su séquito

luego no recuerdo qué más sucedió sucedió que por la tarde
vinieron también los extraparlamentarios que acababan de fundar
su partido y a raíz de eso habían abandonado los blue jeans
y el anorak llegaron con el diario del partido que asomaba por el
bolsillo del loden gris se acercaron a mí y a Membrillo y su jefe
nos dijo sin preámbulos aquí hay que organizar inmediatamente
una asamblea para discutir lo que hay que hacer es necesario
dirigir políticamente este movimiento espontáneo hagamos
inmediatamente una reunión restringida entre nosotros y los
responsables de la ocupación y así fijaremos el programa que
luego haremos aprobar a la asamblea etcétera al final se fueron
cabizbajos pero su jefe nos amenazó todas las luchas de masas
son perdedoras si no hay una vanguardia que las dirige vosotros
no tenéis ninguna línea política y arrastráis a las masas a la
derrota que si patatín que si patatán

Había una actividad frenética en el Almacén uno que hacía de
electricista echó una línea eléctrica empalmándola con el tendido
exterior del asilo otro que hacía de fontanero reparó las
tuberías y así teníamos incluso agua los que hacían de albañiles
fueron a recoger sus herramientas y se pusieron a tapar los agujeros
del suelo y a colocar baldosas los que hacían de carpinteros
construían marcos de madera para las ventanas y las cubrían
después con láminas de plástico y en el fondo del salón estaban
construyendo con los tablones y las vigas que habíamos encontrado
un gran escenario para los conciertos y para los espectáculos
que queríamos hacer el concierto de la inauguración ya
había sido anunciado con un cartel y unas octavillas que los
compañeros repartían por ahí

llegaron también tres o cuatro viejecitos del asilo de al lado que
se acordaban de cuando tiempo atrás en el Almacén funcionaba
una taberna y había allí unos toneles enormes mesas y bancos a
todo lo largo porque aquél era el lugar donde los campesinos se
encontraban para beber vino y jugar a las cartas y les prometimos
que volveríamos a colocar los toneles y los bancos y el vino
como tiempo atrás luego regresa un grupo de compañeros que
se había ido a hacer propaganda para el concierto regresan con
los coches llenos de comida nosotros creemos que la han robado
y nos cabreamos pero por el contrario eran los tenderos que
nos regalaban cajas de bebidas y de pasta y luego vinieron unos
chicos napolitanos que trabajaban en una pizzería llegaron con
una montaña de pizzas así que había comida para todos
mientras tanto se habían formado las primeras comisiones de
trabajo que se instalaron en las habitaciones del primer piso
Valeriana y un grupo de chicas se reunían para organizar un
consultorio autogestionado otros preparaban un programa de
contrainformación sobre las drogas blandas y duras otros se ocupaban
de la alimentación y de la contracultura otros de la música
del cine del teatro se decide ponerse en contacto con los círculos
juveniles de otras ciudades que conocíamos para un intercambio
de experiencias y de información y para formar un centro
de documentación con sus revistas y sus documentos y en
otra habitación del primer piso ya funcionaba una oficina de
prensa con máquinas de escribir y ciclostil que funcionaba sin
parar los paquetes de octavillas de comunicados de anuncios
de documentos se acumulaban sobre las mesas de la oficina de
prensa en espera de ser distribuidos

llega la noche del concierto y llegan los grupos musicales llegan
de diferentes pueblos de los alrededores la instalación está a
punto las luces están a punto las luces ponen manchas de color
sobre las paredes encaladas del salón los grupos comienzan a
ensayar tocan todos juntos y los sonidos superpuestos salen
a la carretera se difunden por ahí llega mogollón de gente
llegan jóvenes de todas partes así como no tan jóvenes la carretera
de enfrente se convierte en un aparcamiento repleto de
coches dentro hay una marea de cabezas todos sentados en los
bancos y en el suelo golpeando el suelo con los pies y todo
retumba mientras las luces multicolores giran cada vez más aprisa
yo miro a mi alrededor para ver dónde está Quina y la veo
junto a la pared con Morera que ríe con la cabeza que sube y baja
los cabellos que le cubren toda la cara cuando la levanta me ve y
mueve la mano y me hace señas para que yo también vaya allí
la fiesta estaba a tope había una gran euforia había una gran
excitación gente que entraba y que salía continuamente una
confusión indescriptible todos estaban entusiasmados con aquel
lugar decían que teníamos que seguir que teníamos que seguir
allí a cualquier precio que haríamos cosas fantásticas en el
Almacén la música sonaba a tope yo me abro paso entre la multitud
me tropiezo con Cebolla con una llave inglesa de medio
metro de largo en la mano que dice aquí hay demasiados colgados
si encuentro a uno que se pincha le aplasto la cabeza era el
único malhumorado allí dentro Cebolla todos miraban hacia el
escenario donde ahora uno cantaba me gusta mucho tocar y con
la música golpear pero no me gano el pan porque toco como un
perro soy un golfo sólo pienso en la conquista soy un poco brutal
pero te juro soy normal y yo fui a colocarme con Quina justo
debajo del escenario y estuve allí abrazado con Quina mientras
la música sonaba a tope

repentinamente la música se interrumpe Cebolla ha subido al
escenario y dice por el micro ha llegado ahí fuera el asesor cultural
con un mensaje del alcalde y de la junta la gente se ríe y
dice traedlo aquí que nos lo comemos el asesor de cultura es
joven pequeño nervioso con unos bigotitos un impermeable
blanco y ha hecho el 68’ espera pacientemente que las voces
bajen para hablar y luego dice tengo que comunicaros que la
situación se ha precipitado acabamos de recibir una llamada del
comisario de policía que nos anuncia el desalojo en las próximas
veinticuatro horas en nombre de la junta y del alcalde os renuevo
el llamamiento a la cordura y al sentido común evacuad el
Almacén y os prometemos un espacio en el nuevo centro polivalente
apenas estén terminadas las obras

de todas las partes de la sala salen gritos y chillidos luego toma
la palabra Avellana tú te pasas de listo primero vais diciendo que
aquí somos provocadores y fascistas luego que queréis encontrar
un espacio para nosotros lo que pasa es que os tiembla el culo
por vuestra junta porque si fuera por vosotros vosotros seríais los
primeros en llamar a la policía pero nosotros sabemos perfectamente
que esta historia del centro polivalente es una fábula
basta pensar en el desinterés que siempre habéis mostrado por
nuestros problemas no no le interrumpe valientemente el asesor
quiero decir que esto es una calumnia el problema de los jóvenes
es un problema que nos preocupa muchísimo en nuestro
presupuesto están previstos gastos importantes para los jóvenes
y para la cultura pero hay unos plazos que deben ser respetados
pero os aseguro que también vuestros problemas encontrarán
rápidamente una solución adecuada

teníais que haber hablado antes con nosotros dice en un tono
conciliador teníais que haberos dirigido a nosotros con confianza
y juntos habríamos encontrado una solución adecuada yo
pienso que las exigencias que apoyan esta iniciativa vuestra son
legítimas lo que en cambio no es legítimo es la forma en que
pensáis realizarlas tenemos que encontrar juntos otra forma pero
entre tanto es necesario desocupar el Almacén antes de que ocurra
lo irreparable la gente ya está harta fuera fuera gritan todos
espero una respuesta sólo me iré de aquí con vuestra respuesta
tanto si es afirmativa como si es negativa consigue aún decir después
desde el escenario Valeriana pide un poco de silencio y dice
que la decisión corresponde a la asamblea y que debemos discutirlo
todos pero no en su presencia y que si quiere puede esperar
fuera y luego ya le contaremos nuestra decisión

Cebolla le acompaña fuera y antes de bajar del escenario alza el
brazo con la llave inglesa levantada estalla un fragoroso aplauso
todos gritan nosotros los del colectivo no acabamos de decidir
qué hacer nos consultamos un momento luego Membrillo coge
el micro compañeros nosotros de aquí no nos podemos ir bajo
la amenaza de la intervención de la policía si nosotros desocupamos
ahora voluntariamente aceptando el chantaje del alcalde y
de los partidos hemos perdido así que debemos decidir qué es
mejor quedarnos aquí para defender la ocupación lo que quiere
decir ir al enfrentamiento o no yo pienso que hoy por hoy no
nos conviene ir al enfrentamiento pienso que chafaría el movimiento
tanto si ganamos como si perdemos militarmente porque
en los dos casos perderíamos políticamente e incluso si
venciésemos militarmente nos encontraríamos ante una
situación ingestionable

nosotros debemos decidir qué es lo que más nos conviene para
el crecimiento y el reforzamiento de este movimiento y entonces
el problema más importante para nosotros no está en conservar
el Almacén a cualquier precio el problema está en que
debemos conservar la fuerza que hemos conseguido y para ello
tenemos que rechazar la evacuación voluntaria que nos proponen
pero también tenemos que rechazar el enfrentamiento tal
vez un minuto antes pero tenemos que decidir autónomamente
nosotros cuándo y cómo desocupar si nosotros desocupamos
por decisión autónoma nuestra conservamos intacta nuestra
fuerza política y mañana podremos desarrollar de nuevo las
luchas de este movimiento para la conquista de un espacio social
podremos llevar a cabo otras ocupaciones y otras luchas si por el
contrario vamos al enfrentamiento hoy aquí nos lo jugamos
todo y en mi opinión lo perdemos todo

hubo muchas malas caras aunque la mayoría estaba de acuerdo
con Ortiga pero en la euforia general aquello era arrojar
agua al fuego de todos modos nuestra posición vence en la
discusión así que le comunicamos al alcalde que la asamblea
ha decidido continuar la ocupación a ultranza pero luego
decidimos que no podemos estar allí esperando todos la invasión
allí habría unas cuatrocientas personas quedarse todos
allí y luego irse todos en el último momento es imposible es
mejor que seamos unos pocos porque así es más fácil irse
hace falta paciencia para convencer a todos nadie se quería ir
nadie quería resignarse a que la fiesta ya había terminado
pero al final se fueron desmontaron y se llevaron todo lo que
no debía seguir allí y al final nos quedamos allí sólo los del
colectivo unos sesenta en total

en el salón se encienden las velas y se apagan las lámparas centrales
retorna el clima de las noches anteriores con los sacos de
dormir que se desenrollan y la gente que se echa sólo que nadie
tiene esta vez ganas de hablar o de cantar de contar historias y
hacer proyectos de liar porros y hacer el amor esta noche cada
cual tiene junto a su saco de dormir un palo o una barra veo a
Valeriana sentada contra una columna que fuma mirando fijamente
las sombras geométricas de las bóvedas me acerco con
Quina y veo que tiene los ojos un poco brillantes qué pasa
Valeriana mierda todo este trabajo por una mierda a mí me
gustaba este lugar un lugar tan guapo ya no lo encuentras tal
vez si ocupamos un cobertizo en ruinas en medio del campo
eso tal vez son capaces de dejárnoslo pero un sitio como éste
que luego ni siquiera saben qué hacer con él no nos lo dejan
esos hijos de puta

de vez en cuando uno del turno de guardia entra para hacer el
relevo fuera hace un frío de perros tampoco dentro hace demasiado
calor abrimos el saco de dormir y yo me meto dentro tal
como voy el suelo es duro pero estoy cansado y me parece estar
cómodo igual Quina se quita su chaqueta de hombre de espiga
la enrolla y me la pone debajo de la cabeza así estaremos
más cómodos y se mete también ella Quina no tiene sueño y
canta en voz baja yo soy un gran chuleta soy el mejor de la fiesta
no me cortes el camino o tendrás muchos líos yo digo con
los ojos cerrados el camino ahora ya nos lo han cortado todo
ahora ojalá que no tengamos también líos pero Quina continúa
a veces es fatal si me comporto mal pero también en chirona
quería salir a por la litrona

Habrían pasado dos o tres horas cuando nos despierta la voz de
Avellana fuera han visto llegar la otra furgoneta de los carabineros
ha bloqueado la carretera y han bajado de ambas todos llevan
metralletas y pistolas han bloqueado ambos lados de la
carretera yo con cierto esfuerzo salgo del saco de dormir son las
cinco todavía es noche cerrada Quina dice tranquilo por favor
durmamos todavía un poco más me levanto tengo una tiritera
total y cuando me muevo me duelen los huesos me visto apresuradamente
sacudo un poco a Quina que duerme con la cara
oculta por los cabellos y le digo que venga conmigo abajo cuanto
antes porque están llegando corro apresuradamente escaleras
abajo mientras me pongo los guantes de piel negra agujereados
y me doy dos vueltas al cuello con la bufanda roja
abajo en el salón entre los restos de la fiesta los compañeros se
preparan apresuradamente en el suelo ha quedado un mar de
botellines de latas de cerveza de papeles no hay nada en el
escenario en la pared detrás del escenario ahora se ve bien
el mural pintado por Morera que anoche nadie vio con todas
aquellas luces deslumbrantes era un paisaje tropical con palmeras
y monos en los árboles y detrás un enorme volcán en
erupción con la lava roja que desciende hacia una especie de
New York de rascacielos oímos correr escaleras abajo llega
abajo Cebolla saltando los escalones de cuatro en cuatro y
detrás los que estaban de guardia vigilando el cuartel he dado
la vuelta por detrás dice jadeante ha llegado una fila interminable
de camiones que no termina nunca están en la explanada
del cuartel pero la fila sigue más allá de la carretera
entonces hala atrancamos las puertas todos atrancamos las
puertas empujamos contra ellas los bancos empujamos también
el escenario contra el portón central y encendemos
todas las luces del salón luego los primeros comienzan a
subir al desván donde hay una trampilla por la que se puede
subir al tejado en el desván alguien tropieza apagando la vela
oscuridad total y se pierde tiempo en encontrarla y encenderla
de nuevo Cebolla blasfema e insulta a todos inútiles de
los cojones moved el culo parece un sargento regañando a su
tropa oímos llegar los camiones que luego se paran con los
motores en marcha Avellana aúpa a Quina que está delante
y desaparece también él por la trampilla Cebolla pregunta
dónde están los cócteles no te preocupes ya están en el tejado
somos los últimos en subir y Membrillo cierra la trampilla
y todos estamos en el tejado

en el tejado no pueden vernos porque las luces de las farolas
están apagadas porque las hemos roto a pedradas vislumbro
la hilera de compañeros que avanzan en fila por el tejado
desde abajo llegan voces y órdenes bruscas mezcladas con
el ruido de los motores siempre en marcha veo a Cebolla
echado sobre las tejas boca abajo que se desliza hasta el
borde del tejado apoya las manos en el alero y asoma la
cabeza yo y alguno más lo acompañamos para mirar abajo
han apagado los motores en ese momento están todos alineados
en tres filas con los escudos y los cascos con las viseras
bajadas la primera fila con los fusiles con las granadas de gas
enfiladas en la boca las otras dos filas con largas porras en la
mano hay un grupito de oficiales y de paisanos que discuten
al fondo de la carretera

la luz de los ventanales ilumina la primera fila inmóvil con los
fusiles y las granadas dirigidos hacia arriba esperamos que den la
orden de desalojar con un megáfono porque están convencidos
de que todos estamos dentro por el contrario nadie se acerca al
edificio un oficial se aparta del grupo del fondo de la carretera
hace un gesto y la primera fila baja los fusiles apuntándolos contra
los ventanales suenan casi todos a un tiempo unos disparos
sordos se oyen las granadas que perforan los plásticos de los ventanales
cuatro cócteles y nos los cargamos a todos dice Cebolla
lancémoslos ahora que están todos amontonados pero
Membrillo le pone una mano en el hombro se lo merecerían
esos hijos de puta pero hemos decidido que los cócteles sólo servirían
para detenerles si no conseguíamos salir todos a tiempo
mejor que nos vayamos dice Valeriana vemos el humo que sale
de los ventanales y sube lento denso comenzamos a notar el
olor de gas y escalamos de nuevo el tejado en diagonal inclinados
hacia adelante yo echo una última mirada los policías
siguen alineados como antes tal vez están esperando que abramos
la puerta y salgamos caminamos rápidamente por la cresta
del tejado Ortiga y otro llevan el saco lleno de cócteles que
chocan entre sí y amenazan con romperse pasamos a la terracita
y de allí descendemos al parque allí todo está tranquilo no
se oye ningún ruido atravesamos el parque corriendo llegamos
al muro y lo saltamos allí enfrente están los coches los demás
ya se han ido la cita es en la sede

Ortiga ya está a punto de meter el saco en el maletero abierto de
un coche confiemos en que no nos paren con las botellas en el
coche nos detienen a todos sí es mejor no llevarlas en el coche
nos encierran a todos si nos encuentran con esto y luego les servirá
para echar mierda sobre la ocupación es mejor que las dejemos
aquí no es mejor que las vaciemos porque si luego las
encuentran aquí es lo mismo sí pero no aquí allá al fondo detrás
del seto Ortiga lleva el saco allí sacamos las botellas del saco pero
los tapones están muy hundidos y no consigo quitarlos entonces
rompemos las botellas con piedras después de haber quitado
las mechas con el celo que se queda pegado a los dedos helados
por el frío arrojamos lejos los cascos de las botellas la peste de
gasolina se nos sube a la nariz y se nos queda encima incluso
cuando subimos al coche

cogemos una carretera que pasa por el campo todo está tranquilo
damos un largo rodeo y llegamos a la sede no hay ningún
policía por los alrededores en el interior la luz está encendida y
ya están allí todos los compañeros decidimos irnos todos a casa
y vernos otra vez esta noche aquí pero es preciso que alguien se
entere de lo que hacen en el Almacén decidimos que un grupo
vaya dentro de un par de horas bastan cuatro o cinco los compañeros
se largan en grupito hablando en voz baja Morera pasa
por casa para recoger la cámara fotográfica nosotros nos quedamos
allí hablando para mantenernos despiertos porque si dejamos
de hablar nos dormimos a excepción de Quina que se duerme
en seguida comienza a amanecer nos metemos otra vez en el
coche vamos al bar de la estación a tomar un cortado
al cabo de un rato llega Morera con la cámara fotográfica subimos
al coche y llegamos al cruce allí están las dos furgonetas y
los coches de la policía la columna de camiones ya no está y en
la esquina opuesta del Almacén no vemos a nadie y le digo a
Membrillo que demos la vuelta a la manzana así nos paramos
allí y hacemos las fotos damos la vuelta y nos paramos al
comienzo de la carretera que bordea el Almacén Quina y
Valeriana se quedan en el coche sentadas detrás Membrillo
Morera y yo bajamos y nos ponemos detrás del coche para que
no nos vean Morera apoya la cámara fotográfica en el techo del
coche y comienza a sacar las fotos delante del portón veo unos
albañiles que están poniendo cemento encima de una pared de
ladrillos que cierra el portón están tapiando el Almacén allí hay
unos carabineros mirando con las manos en los bolsillos

vemos los plásticos de los ventanales de la planta baja desgarrados
y chamuscados por las granadas de gas estamos tan impresionados
que no nos damos cuenta de que uno de los coches de
la policía ha arrancado da la vuelta a la manzana y llega por
detrás oigo la voz de Valeriana que les ve llegar y dice cuidado el
coche frena haciendo chirriar los neumáticos bajan corriendo
dos de atrás el coche se queda allí en medio de la carretera con
el motor en marcha y las portezuelas abiertas los dos están a
nuestro lado la mano de uno de ellos empuña una pistola
Morera no tiene ni tiempo de intentar ocultar la cámara uno
se la arranca de la mano y dice qué estáis fotografiando el otro
abre la portezuela y dice vosotras dos fuera bajad inmediatamente
también se ha acercado el policía que conduce y nos
piden a todos los papeles

mientras un policía se va con los papeles hacia su coche otro
registra el bolso de Valeriana mientras el otro sigue apuntándonos
con la pistola al cabo de unos instantes el que se ha ido
al coche me indica que me acerque al principio no le entiendo
y el otro me empuja con el cañón de la pistola me dirijo allí y
me paro ante la ventanilla delantera bajada a medias detrás está
sentado un tipo con un impermeable claro que apaga el radiotransmisor
tiene en la mano los carnets de identidad el mío
encima de todos levanta la cabeza me mira detrás de las gafas
cuadradas no te basta con hacer follón en tu escuela me dice
pero no es agresivo suena como una regañina a un chiquillo
desobediente yo digo tranquilo sólo estábamos haciendo unas
fotos no creo que esté prohibido

él no dice nada entonces se me ocurre que aquél es el doctor
Comadreja el jefe de la brigada política de la policía el que
delante de la escuela cuando hay follones también está siempre
allí en el coche un poco alejado hablando por radio uno de los
policías le trae la cámara fotográfica pero él ni la toca hace un
gesto con la cabeza y entonces el policía la abre y saca el rollo
luego la cierra y me la da con malos modos yo cojo la cámara el
doctor Comadreja sigue mirando todavía los carnets de identidad
uno a uno luego los golpea en el borde de la ventanilla y me
los da yo los cojo mientras él me sigue mirando a los ojos detrás
de las gafas cuadradas y me dice con un suspiro hasta la vista

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