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Tercera Piel, Sociedad de la Imagen y conquista del alma

Jueves 23 de julio de 2009. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Ramón Fernández Durán

Sin embargo, el siglo XX va a ser testigo de un cambio espectacular: la conquista de las sociedades humanas por la imagen, y la creciente supeditación a ésta del texto escrito y el sonido (voz y música), creando una verdadera “realidad virtual”, hecho que ahora empezamos a ser conscientes de las importantísimas transformaciones de toda índole que ha acarreado. Estas transformaciones se van a dar por supuesto en el marco de la expansión del capitalismo a escala global (y durante un tiempo del “socialismo real”, en una parte del mundo), a la que el dominio de la imagen va a contribuir también decisivamente. Y esa dinámica se ve posibilitada y enormemente reforzada por la creación de la llamada “Tercera Piel”, o Infoesfera (radio, televisión, Internet...), a través de la cual la imagen se va a ir convirtiendo en el elemento determinante de la comunicación de masas (primero lo haría la voz), tanto para impulsar la expansión del mercado, como para garantizar la gobernabilidad de las distintas sociedades.

Tercera Piel, Sociedad de la Imagen quista del alma

Este texto forma parte de un libro en elaboración por el autor que trata sobre la crisis mundial y el previsible colapso civilizatorio, en el que se hace una especial reflexión sobre la crisis energética global.

Este trabajo es una pieza más del análisis del siglo XX, a la que se dedica una especial atención debido a la importancia de la dimensión de la infoesfera en el actual capitalismo global. Como este texto tiene contenido en sí mismo, el autor piensa que puede tener interés difundirlo en su actual grado de
elaboración. Sólo señalar que el análisis más en concreto de los cambios acontecidos tras el 11-S, debido a la irrupción del llamado pensamiento neocon, así como la progresiva quiebra de la Modernidad a causa de la crisis global, no se han tratado en este texto, pues serán abordadas más adelante en el futuro libro.

Pero en cualquier caso, la evolución de la Tercera Piel, la Sociedad de la Imagen y la Conquista del Alma a lo largo del siglo XX, hasta hoy en día, es clave para entender algunas de las características de la crisis global actual, y la dificultad de establecer resistencias y respuestas colectivas a las actuales políticas del poder. Agradezco a Fernando Cembranos, Iv án Murray y Chusa Lamarca sus comentarios, así como el trabajo realizado por esta última para el diseño final de este texto.

Índice

- Introducción (pág. 3)

- Desarrollo de la Tercera Piel y Sociedad y Cultura de Masas (pág 4)

- Televisión: la “realidad virtual” como vía de escape de la realidad (pág. 8)

- La Sociedad de Consumo: el lujo al alcance de “todos” (pág. 9)

- Aldea Global, Sociedad del Espectáculo, Nuevo Espíritu del Capitalismo y Postmodernidad (pág. 12)

- El dominio del lenguaje y la imagen, renovados instrumentos de
poder (pág. 16)

- Los nuevos Mitos del siglo XX (pág. 19)

- Culturas populares, “antisistémicas” y contraculturas, hidras de mil cabezas difíciles de cortar o domesticar (pág. 22)

- Nuevo impulso del Yo, conquista del alma y derrumbe social y moral (pág. 25)

- Revolución espacio-tiempo, capitalismo financiero y primacía de flujos sobre lugares (pág. 28)

- La Era Digital e Internet: el ciberespacio, un nuevo espacio de conflicto (pág. 30)

- Paradojas e impactos sociales y ambientales de la Sociedad de la Información (pág. 33)

- Irrupción de múltiples modernidades en el ocaso de la Modernidad occidental (pág. 37 )

- Bibliografía (pág. 41)

Tercera Piel, Sociedad de la Imagen y conquista del alma

“En el espacio mediático la tasa de información es máxima, pero el índice de
resonancia es inexistente. Antaño, los hechos y los actos tenían una resonancia real en un espacio limitado, el de la proximidad. (Pero ahora) la promiscuidad universal de las imágenes acentúa nuestro exilio y nos encierra en nuestra indiferencia (...) La televisión nos inculca la indiferencia, la distancia anestesia la imaginación (...). El olvido está inscrito en el acontecimiento mismo a través de la profusión de la información (...). La difusión mundial de los acontecimientos corresponde a su intensidad más débil y a su obsolescencia más rápida. La universalización de los hechos, de los datos, de los conocimientos, de la información, es una condición previa a
su desaparición (...) La ironía radical de la historia es que las cosas no suceden ya en la realidad, (pues) hemos entrado ya en la época interactiva y sideral del vacío”

Jean Baudrillard, “La Ilusión del Fin”

El siglo XX se ha definido como el Siglo de la Imagen, al igual que el siglo XIX fue el de la proliferación del texto escrito y la prensa (Muñoz, 1995). El dominio de la imagen lo habían acaparado hasta el siglo pasado principalmente los poderosos. Los pintores de la Corte, la aristocracia y la alta burguesía así lo atestiguan. Pero la fotografía que aparece en el siglo XIX democratizaría la imagen. Y en su lento perfeccionamiento a lo largo de dicho siglo, la imagen en todo caso acompañaría al texto (en la prensa escrita, p.e.), y se supeditaría a él en cuanto instrumento de comunicación, aunque en general permaneció como un nuevo artilugio tecnológico en el ámbito de lo privado. Sin embargo, el siglo XX va a ser testigo de un cambio espectacular: la conquista de las sociedades humanas por la imagen, y la creciente supeditación a ésta del texto escrito y el sonido (voz y música), creando una verdadera “realidad virtual”, hecho que ahora empezamos a ser conscientes de las importantísimas transformaciones de toda índole que ha acarreado. Estas transformaciones se van a dar por supuesto en el marco de la expansión del capitalismo a escala global (y durante un tiempo del “socialismo real”, en una parte del mundo), a la que el dominio de la imagen
va a contribuir también decisivamente. Y esa dinámica se ve posibilitada y
enormemente reforzada por la creación de la llamada “Tercera Piel”, o Infoesfera (radio, televisión, Internet...), a través de la cual la imagen se va a ir convirtiendo en el elemento determinante de la comunicación de masas (primero lo haría la voz), tanto para impulsar la expansión del mercado, como para garantizar la gobernabilidad de las distintas sociedades. Unas sociedades que experimentan un cambio trascendental también en el siglo XX, pues se transforman en Sociedades de Masas. Masas en un principio muy rebeldes que debían ser adecuadamente gestionadas para hacer posible la hegemonía y la expansión del capital. Y es por eso por lo que el dominio de la “Tercera Piel”, que sería clave para intentar domesticarlas, se convirtió en objetivo fundamental de las estructuras de poder. Todo ello no se hubiera podido llevar a efecto sin energía, en concreto sin energía eléctrica, pues detrás de la pretendida “inmaterialidad” de la “Tercera Piel”, se ocultan, como veremos, considerables flujos energéticos y consumo de materiales que hacen posible su funcionamiento.

Apuntaremos pues los cambios principales que se han dado como resultado del desarrollo histórico de esta nueva dimensión, la “Tercera Piel”, hasta el siglo XX inexistente, y qué efectos han tenido sobre el propio capitalismo, las sociedades y como cuáles fueron las transformaciones que a lo
largo del siglo pasado fueron haciendo posible el despliegue y consolidación de esta Infoesfera, hasta llegar a la nueva Era Digital y a la Sociedad de la Información. Los procesos de aprendizaje colectivo y comunicación abarcan hoy en día pues a todo el planeta, aunque con tremendos desequilibrios, paradojas e impactos, como resaltaremos.

Pero también es preciso analizar qué efectos han tenido todas estas dinámicas en el impulso de la Modernidad Occidental en el mundo, así como en su transformación y globalización a lo largo del siglo XX, y en la configuración de los nuevos imaginarios colectivos a escala planetaria. Los Nuevos Dioses. Dioses que no se han ido desplegando sin resistencias, trasladándose el conflicto político-social asimismo a esta nueva dimensión de la actividad humana. Intentar entender todo ello nos parece clave para poder comprender más adelante (en el libro) la forma en que se está expresando la
crisis global actual, pues la Infoesfera es una de sus dimensiones trascendentales, que determina también las reacciones de las sociedades ante la actual crisis multidimensional. Y ello a su vez nos permitirá aventurar qué efectos podrá llegar a tener sobre esta “Tercera Piel” el previsible colapso del modelo actual en las próximas décadas. Y viceversa. Esto es, qué consecuencias se podrían derivar sobre las sociedades humanas del previsible “Error Fatal”, o potencial quiebra de la Infoesfera, como resultado especialmente de la crisis energética, tal y como nos alerta Paul Virilio
(Ibarrondo, 2005) y otros. Lo cual será determinante para ver cómo deberíamos reaccionar ante estas perspectivas.

Desarrollo de la “Tercera Piel” y Sociedad y Cultura de Masas

A finales del XIX se empiezan a dar los avances tecnológicos (telégrafo, teléfono, fotografía, primeras proyecciones cinematográficas, etc.) que van a hacer factible el desarrollo en el siglo XX de los medios de comunicación de masas. Primero, de la radio, y más tarde, de la televisión. En paralelo, se producen cambios en la actividad industrial, caracterizados por el progresivo afianzamiento de la producción a gran escala dominada por el sistema de máquinas, que sería el germen del fordismo y del llamado “obrero masa”. En las primeras décadas del siglo pasado aparecen también nuevos movimientos intelectuales y artísticos (cubismo, surrealismo, etc.), las famosas Vanguardias, que intentan liberar a la máquina del prejuicio romántico del siglo XIX en su contra, proclamando la máquina como objeto estético. Estas Vanguardias actúan como verdaderos creadores de nuevos modos y estilos de vida. Una auténtica modernidad radical, con una tremenda fe en el futuro, fruto de los avances tecnológicos en curso, y con ansias de enterrar el pasado, uno de cuyos productos sería el Manifiesto del Futurismo de 1909, promovido por Marineti. El Manifiesto promulgaba la actitud agresiva hacia el pasado (“necesidad de destruir los museos”), la belleza de la velocidad
(“un automóvil rugiente es más bello que la Victoria de Samotracia”), la exaltación de la violencia (“no hay belleza sino en la lucha”), la agresividad en las obras de arte, la superación del tiempo y el espacio (“que morirán mañana”), la glorificación de la guerra, el militarismo y el patriotismo (aunque eso sí, con ciertos toques de internacionalismo), el combate contra el moralismo y el feminismo, así como la revuelta de las masas (“que el trabajo agita”). Un totum revolutum que expresaba el ambiente
contradictorio de la época, que rezumaba una fe sin límites en la tecnología y el porvenir, y que ayudó asimismo a impulsar el ardor bélico (“violencia atropelladora e incendiaria”) en el mundo previo a la Primera Guerra Mundial. La Gran Guerra.

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