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Los puntos débiles del Capitalismo, radiografía del Colapso y perspectivas Revolucionarias

Miércoles 28 de agosto de 2019. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Tarcoteca

Por Pablo Heraklio

Para muchos es extraño, para otros es duro, pero la supervivencia del ser humano tal cual lo conocemos depende que el el actual sistema productivo colapse. Y esto esa sí porque la lógica interna que rige el sistema productivo hegemónico se muestra tan dispuesta a la predación, tan reticente al cambio y tan extendido que un cambio de mentalidad sin ninguna clase de dudas solo puede derivarse de un cambio de condiciones externas, ambientales, que nos lleven a convencernos. Algunos morirán antes de reconocerlo. Otras morirán a su pesar.

El sistema productivo es el capitalismo, el cual tiene como doctrina fundamental la obtención de beneficio económico como medio para la satisfacción de necesidades y deseos y la propiedad privada de los medios de producción. Esto simple enunciado es el causante de la movilización y acumulación extrema de recursos naturales en poder de pocas personas. Tan es así que las heridas dejadas en la tierra por el desarrollo de las fuerzas productivas está modificando el ecosistema hasta poner en riesgo a toda la especie.

Debido a su inercia no parará. Como no parará el sistema sigue acumulando problemas, que se presentarán poco a poco como crisis parciales hasta que llegue un punto de ruptura en que el acúmulo de tensiones de lugar a una ruptura.

Nada de esto es nuevo, se veía venir. Avisaron los nativos americanos, avisaron los economistas del SXVIII y XIX, fue evidente con la invención de la bomba nuclear en 1945. Lo gritaron los Hippies en los 60. Avisaron The Ecologist, Natures, Science. The ecónomist, NYT, la ONU en 1988 a través del IPCC, Fidel Castro 1992... Se sabía. Así que lo único que nos queda saber son los tipos y tiempos de crisis y colapsos que pueden acaecer.

¿De donde extraer los datos?

Los servicios de seguridad de los distintos países realizan los análisis más extensos sobre este tipo de eventos, pero adolecen de la visión de conjunto. Instituciones internacionales como la ONU emiten el informe anual ’Global Assessment Report on Dissaster Risk Reduction’ GAR-UN que aportan una amplían la visión de conjunto y contemplan numerosos escenarios, políticos, económicos y sociales. Bancos corporaciones y otras instituciones elaboran sus propios informes. Otra fuente de información son las ONGs encargadas de la atención emergente y rescates. Pero nosotros creemos que el análisis más acertado es el que realiza el Foro Económico Mundial FEM/WEF de Davos, el verdadero congreso mundial capitalista donde las grandes corporaciones se juntan con gobiernos y minoristas para dar las directivas sobre las que se gestionará el mundo ese año. El FEM publica todos los años su "The Global Risks Report 2019" WEF-GRR19 en el que hace balance de los posibles riesgos mundiales y su probabilidad de suceso. Mientras que el GAR-UN se centra en los desastres naturales con costes en vidas humanas y pérdidas materiales, usando para sus análisis datos estatales oficiales, el GRR19 es más generalista, intuitivo, menos explícito y conecta con los procesos internos de transferencia de poder y capital.

De entre estos datos debemos entender cuáles son fatales para el sistema capitalista de modo que no pueda continuar con su funcionamiento. Es decir, los procesos que paralizarían los mecanismos de propiedad privada, salarismo, crecimiento y reinversión, y que transformarían las Crisis en Colapso.

Los puntos débiles del capitalismo

¿Qué tipo de crisis nos pueden sobrevenir? El informe del FEM propone 5 categorías con varios apartados:

-* geopolítcas - fallo en la gobernanza nacional, fallo en la gobernanza regional o global, conflictos interestatales, guerras, terrorismo, crisis o colapso estatal y armas de destrucción masiva

  • económicas - Burbujas de valores, deflación, fallo de los mecanismo financieros, fallo de infraestructuras críticas, desempleo severo, tráfico ilegal, incremento del precio de la energía e inflación descontrolada
  • sociales - fallo en la planificación urbana, crisis alimentarias, inestabilidad social severa, pandemias, conflictos por el agua, migraciones involuntarias de gran escala
  • tecnológicas - consecuencias adversas de los avances tecnológicos, caída de las infrastructuras de información, ciberataques de gran escala, robo y fraude de datos
  • ambientales - eventos climáticos extremos, fallo de la mitigación y adaptación al cambio climático, desastres naturales, desastres artificiales, perdida de diversidad y colapso de ecosistemas

Le otorga a cada riesgo una una probabilidad de ocurrencia y un impacto. No distingue entre crisis puntuales o sistémicas.
Entre los riesgos mencionados por las clases pudientes tenemos los eventos climáticos extremos, desastres naturales y el fallo en la mitigación y adaptación al cambio climático. Seguidos por los ciberataques, conflictos por el agua y la pérdida de biodiversidad.

¿Qué podemos destacar del WEF-GRR19?

-# Las conclusiones están incompletas. Faltan los riesgos catastróficos de probabilidad 4’5 a 5 y los de impactos superiores a 4. Se desconoce si no las han valorado o si debido a los efectos estadísticos estas han quedado amortiguadas y simplemente no han sido consideradas.

  1. El informe es el resultado de una encuesta hecha a los miembros del foro, por lo que vemos un reflejo de su ideología, valores y expectativas. Y sus expectativas son que el sistema no va a cambiar por mucho que se dañe el ambiente. Es un hecho relevante porque a pesar de reconocer que nada se va a cambiar a su vez también les da miedo.
  1. Con el tiempo se ha producido un desplazamiento de las inquietudes propiamente económicas a las ambientales, y se han introducido las cibernéticas. Mientras se dan por seguros los eventos climáticos y su gran impacto, los eventos económicos no se ven ni tan probables ni tan impactantes, y mucho menos fatales. Esto se puede leer como que es una clase que acostumbrada y preparada a los cambios de ciclo económicos y no sienten por ello sus efectos tanto como las clases trabajadoras, para las cuales estos cambios son muy impactantes y ruinosos.
  1. No creen que pueda ser posible un cambio en el sistema productivo suficiente como para cambiar la tendencia destructiva de la naturaleza. Ni por cambio de actitud interno que modifique el sistema productivo, capitalismo verde, ni por obligación impuesta por organismos políticos y estados. Tienen la sartén por el mango en la economía.
  1. Creen poder superar cualquier problema derivado del sistema productivo. Esto se refleja en que valoran los problemas económicos menos importantes que los ambientales. No consideran que los problemas de la situación medio ambiental afecten catastróficamente a sus negocios. Creen poder mantener el poder en caso de crisis.
  1. No consideran como cambios fatales cambios profundos en el sistema productivo ni económico. Mucho menos social. Tan solo se destaca la migración como un foco de inestabilidad importante.
  1. Para el FEM los cambios geopolíticos pueden ser impactantes, pero no catastróficos, igual que las guerras.

¿Colapso o crisis? Una Secuencia

Si el colapso supone que un sistema deje de funcionar súbitamente sin posibilidad inmediata de recuperación, salvo catástrofe mundial, esto es del todo improbable. Esto es debido a dos factores. Primero la disponibilidad de bienes de sustitución, inmersos en un ambiente de superproducción. Segundo por la disponibilidad energética, todavía muy presente aunque frágil. Por último, aunque los daños a la biosfera, aunque importante y progresivo, no ha generado las suficientes áreas muertas como para afectar al desarrollo humano. Por todo ello no creemos que sea posible un colapso.

No así el deterioro progresivo y constante de todo lo que supone la vida contemporánea. Esto es lo que piensan los capitalistas en el WEF-GRR19: "Capitulo 1 : Fuera de control".

Del análisis de riesgos del GAR-UN observamos una posible secuencia de eventos

En el contexto actual hay una serie de problemas de los cuales 5 se entiende que son los principales: calentamiento global, crecimiento de la población, desigualdad económica, límites agrícolas y degradación ambiental, cuyos límites de absorción de eventos negativos disminuye.

Existe una serie de factores ’Estresores’ que amplifican estos efectos negativos, entre los que encontramos la complejidad del comercio internacional, sequías, olas de calor, pérdida de biodiversidad, especulación y la vulnerabilidad de los cultivos.

Esto lleva a unos ’Puntos de Inflexión’ en que el daño es crítico y el sistema deja de funcionar, que es básicamente la exarcebación de los problemas anteriores: volatilidad de los mercados, conflictos por el agua, fallo en los cultivos, desplazamientos y alzas de precios.

Por fin, después de un acúmulo de problemas irresueltos, nos encontramos con una ’Cesta Multifactorial de fallos’ que lleva al ’Fallo Sistémico’: Inseguridad alimentaria, desestabilización de la moneda, Disturbios Alimentarios, Migración, Inestabilidad Política, Desordenes Civiles y Guerra. El verdadero fallo es siempre es social y de base, de ahí la importancia de los movimientos sociales y populares y el intento de disolverlos por todos los medios.

La esencia del Colapso, el cambio de Sistema

Para que se de un colapso tienen que, por una parte, dejar de usarse el sistema, y por otra, al ser seres sociales, ser sustituido por otro del tipo que sea, generalmente más sencillo.

Las bases del sistema capitalista son la propiedad privada de los medios de producción, que permite la inmensa acumulación de riqueza y poder, el sistema asalariado de trabajo que permite la extracción de beneficios, la explotación y el despojo, y el mercado como lugar de intercambio de bienes y servicios.

Más internamente, para defender las posesiones es necesario un sistema de coerción que toma la forma de ejército. El ejército es absolutamente fundamental en el sistema capitalista, y es el origen de la existencia de los Estados. Es lo que permite aumentar las riquezas, por expolio o saqueo, y evitar su pérdida. Sin ejército no hay estado ni capitalismo. Pero sin estado si puede haber ejército.

Decir que los sistema actuales son mixtos, al hacerse cargo el Estado de numerosos medios de producción, funciones sociales e intervenir de distintas formas en los mercados.

Un movimiento social que alcanza una masa crítica puede, sin disponer de los recursos adecuados, en un momento de estrés, según se deduce de los informe GAR, producir un ’fallo sistémico’. Aunque improbable es posible.

Si este movimiento quiere forzar un fallo tal debe introducir cambios de modo que el antiguo sistema no se reproduzca. La dirección del cambio de sistema es meridiana:
- cambiar la escala de valores repudiando los valores capitalistas de individualismo, acumulación y predación,
- evitar la explotación de personas y territorios,
- disminuir la productividad para convertir y mantener a los territorios en zonas de escaso interés,
- organizar zonas comunales evitando la propiedad privada de los medios de producción,
- evitar el salarismo, cara ’B’ del despojo y la propiedad privada,
- favorecer la implicación de la toda comunidad en la defensa del territorio y
- coordinar las luchas en defensa de los múltiples territorios, desde dentro como fuera de los mismos.

¿Puede producirse un colapso?

Si se produjese un colapso, una caída generalizada del sistema, lo que veríamos sería un mosaico, una miríada de subsistemas a escala que funcionarían básicamente igual que el mayor, y en que por las distintas condiciones de cada zona ocurrirían de forma distinta los efectos del colapso tomando la forma de crisis. Es decir, al descomplajizarse y desconectarse habría zonas capaces de superar las crisis revirtiendo al sistema anterior.

Así como hay zonas que al desconectarse del sistema serían capaces de superar las crisis y revertir a situaciones operativas previas, habrá zonas, y no pocas, donde esta desconexión impidan el desarrollo del sistema tal cual se conocía. Es en estas zonas donde se dan las oportunidades de cambio de sistema más importantes. Podemos observar zonas degradadas de sudamérica, México y Colombia, en donde comienzan a procalmarse su autonomía y la vuelta a los sistemas de usos y costumbres, la versión indígena tradicional de los Municipios Libres Anarquistas, en que la propiedad comunal del territorio y la producción para la subsistencia y no para el mercado es una negación tácita del capitalismo.

Al ser multifactorial su ocurrencia dependerá de la predisposición que exista en el territorio, que algunos territorios estarán más predispuestos que otros a sufrirlos y que afectará desigualmente, pero no fatalmente, al conjunto.

Se puede entender que cada país es un ensayo, en que los factores se distribuyen de forma desigual, orografía, recursos, clima, población, servicios e infraestructuras, por tanto sufrirán las crisis generales de forma particular así como sus propias crisis autógenas. Es este efecto desigual y la voracidad del capitalismo como forma de ser la que hará que los huecos dejados en unos territorios por las crisis particulares sean rellenados por otros actores capitalista. El caso más claro es el de los migrantes climáticos,que son absorbidos por los distintos países receptores como mano de obra barata y como mercancía de exportación a terceros países.

Cuanto más se desarrolla el capitalismo más se degrada el ambiente y más poblaciones son enviadas a las megaurbes. En estos pozos infestos es poco probable que nos encontremos con zonas proclives a los cambios revolucionarios, ni si quiera en sus suburbios más deprimidos. Sin embargo si nos fijamos en el informe GAR-UN son éstos los lugares más propensos a sufrir un fallo sistémico multifactorial, al contar con menos recursos para superar los problemas. Lo que pueda salir de tales engendros nos es del todo desconocido, siendo en sí cada una un gran laboratorio, pero si no se produce un cambio de mentalidad estamos seguros de ante el cambio los viejos e inhumanos modos permanezcan hasta que se acomoden tarde o temprano a la nueva situación.

¿Pueden las organizaciones sociales incidir en el desarrollo de los acontecimientos?

Como hemos mencionado, los movimientos sociales se localizan en la base de la canasta de fallos multifactoriales que pueden desencadenar un fallo fatal del sistema. Las organizaciones revolucionarias se suponen que desean un cambio de sistema hacia otro por lo menos más humano. Ahora nos vemos en la necesidad de que a demás sea respetuoso con el medio ambiente. Esto hecho elimina de por sí todas las ideologías desarrollistas y productivistas. A demás la inminencia es real, a pocas décadas vista, lo cual elimina a demás a las organizaciones reformistas. Socialistas utópicos, socialdemócratas, social liberales, liberales, liberalcatólicos, neoliberales, las variantes del fascismo y del conservadurismo son parte del pasado. Son engranajes de un sistema pasado de roscas.

La misión de una organización social que pretenda pervivir y cambiar ha debería enfocarse en lograr una masa crítica de activistas y simpatizantes mientras se prepara para los distintos golpes, que repetimos, al ser estos multifactoriales y dependientes del lugar, deben ser previstos y adaptados en el momento.

La acción debería enfocarse, en términos del informe GAR, como estresores, potenciando el efecto negativo sobre el sistema o bien mitigantes, evitando los estreses inducidos y provocados por el mismo.

Es vital reconocer cuando se está ante una crisis sistémica y una crisis inducida para mantener el régimen. Por la ’doctrina del Shock’ sabemos que la forma más efectiva de introducir cambios radicales es producir una agresión tan grande que la población no encuentre opciones de maniobra. Por la doctrina del ’Caos ordenado’ Rumsfeld-Cebrowsky, sabemos que es más fácil y rentable explotar un territorio desorganizado que uno organizado. Un ejemplo es la guerra. Cuando un país inicia un conflicto se aplican una serie de medidas que inducen artificialmente un estrés social, económico en forma de ’esfuerzo bélico’ y estados de excepción, pero un aumento de la gobernanza por medio de la represión.

A pesar de todo tanto el informe de la ONU como del WEF no de dan demasiada importancia a las capacidades sociales de cambio más allá de las capacidades de los gobiernos. Opinan que las cadenas de poder están suficientemente bien cimentadas, por lo que a pesar de todos los problemas que surgen no ven tan probable ni incidente la ocurrencia de estos ’grandes desordenes civiles’.

El caso de España

Ya que este blog radica en Ofiusa, tierra de serpientes, y de buitres, veamos cuales podrían ser las posibles vías de crisis.

La gobernanza interna está garantizada por el ejército, la policía y la sumisión de las instituciones y partidos al IBEX 35. Cualquier tipo de cambio deberá contar con su beneplácito. Los conflictos nacionalistas tampoco presentan problema, ya que no proponen cambio de régimen, sino de sillas. En lo geopolítico estamos a expensas políticas de EEUU y de las económicas alemanas. Aunque pudieran surgir roces con países vecinos serían resueltos desde instancias superiores. Mucho se podría hablar del terrorismo en España y cómo el estado lo emplea, pero no es este el espacio. Tan solo decir que es usado sistemáticamente en beneficio del los intereses del Estado. España participa activamente en la OTAN y en misiones bélicas por todo el mundo, y sus bases militares sirven de soporte a todo tipo de incursiones, el gasto militar se ha disparado mientras la venta de armas repunta. Mientras sigan manteniendo escasa publicidad el ejército podrá seguir con sus actividades criminales.

La ocurrencia de eventos económicos adversos es muy alta debido a la fragilidad del sistema económico en el medio plazo. Si tenemos en cuenta la incidencia que tuvo la Gran Recesión de 2008 en el malestar social, se necesitaría un shock el doble de fuerte, doble de paro, privatizaciones, caída del PIB y de recortes, para crear el malestar necesario que impulsase a generar una oposición seria al sistema. En este sentido el Estado cuenta con recursos y aliados suficientes para superar los problemas o reprimir las reivindicaciones. Un evento en la zona o global es igualmente probable, pero es de esperar que si se introducen cambios correctores serán graduales y constantes, como en el periodo de Austeridad, que permitan una adecuada adaptación a las crisis.

El control social del aparato gobernante es hegemónico. Está bien protegido por un sistema propagandístico ubícuo y un sistema represivo policial sofisticado. Los riesgos sociales son valorados como de menor incidencia y menor ocurrencia. Siguiendo la guía de riesgos del GRR19 la incidencia de pandemias es posible que sea escasa debido al eficiente sistema sanitario. La sociedad está suficientemente fragmentada como para evitar su organización fuera del sistema. Los sindicatos, desorganizados, no son capaces de oponerse a los patronos. El paro endémico tampoco parece ser suficiente alto como para crear el malestar social necesario. Por último la situación económica hacen de este país un lugar poco recomendable para migrar.

España se caracteriza por su retraso tecnológico dentro de los países desarrollados. El uso adictivo de redes sociales no evita que la mayoría de instituciones y empresas usen programas obsoletos y sistemas de acceso de bajo perfil. Aunque se disponen de recursos suficientes para controlar la integridad del sistema de comunicaciones la dependencia tecnológicatanto en equipos como en servicios la hacen altamente dependiente y vulnerable. Vasallos de nuestros proveedores. Aún así, aunque la incidencia de crisis cibernéticas fuera posible, un colapso entendido como final del suministro de tales es en el largo plazo muy improbable.

Entre los riesgos ambientales podemos destacar dos. Uno el agotamiento de acuíferos es un lento e inexorable problema acumulativo que tarde o temprano acabará afectando a todas las cuencas, y con ello a las actividades agrícolas. A pesar de ello hay posibilidades internas de suplir de agua a pueblos y ciudades, a pesar de que se resintieran las explotaciones. Las olas de calor y lluvias torrenciales también pueden afectar a los negocios agrícolas e incluso turísticos. La inseguridad alimentaria proviene tanto de dentro al poder verse afectada la producción agríacola por el cambio climático, como de fuera, al poder ser afectados tanto sus proveedores. A pesar de todo las previsiones para el sector tienden al crecimiento, el aumento de consumo de producto externo y a la exportación hacia Europa y China. Es decir, alimentariamente podrían existir carestías de productos puntuales, pero podrían ser sustituídos por otros o sufrir un gran aumento de precios antes de producir desordenes civiles.

Como vemos, España parece un país precario, pero para el tema que nos atañe, una crisis que lleve a un colapso, el peligro parece bastante lejano en el medio a largo plazo. Lo cual no quiere decir que no exista sufrimiento intenso. Como indica la ONU parece que solo eventos multifactoriales concomitantes serían capaces de erosionar el sistema para tumbarlo. Para crear escenarios deberíamos estudiar las posibilidades de ocurrencia de cada evento y barajar sus posibles combinaciones conforme a su ocurrencia.

Ahora bien, ¿Qué sucedería si después de un periodo de deterioro del Estado del Bienestar, problemas territoriales irresueltos, guerra incipiente con Rusia, Irán Venezuela o Argelia, disminución del comercio internacional, colapso de un par de mercados... se produjesen casos de competencia con sus aliados? Es posible que si Alemania, Francia, Reino Unido o los propios EEUU declarasen el estado de emergencia por el motivo que fuese, serían capaces de desviar los flujos energético, alimenticios o migratorios preferente hacia sus estados. Esta competencia sería fatal para España, la UE y la OTAN. Sin la UE, la cual supone alrededor de un 60% de la balanza comercial española su economía quedaría tocada y continuaría con su tendencia a la baja iniciada desde mediados de los 1980 con la Reconversión Industrial.

Apuntamos pues a que el nivel de degradación del sistema no es crítico como para que colapse y la labor social debe enfocarse en la desfragmentación, en la organización de las bases. El punto de partida es la incapacidad del sistema para frenar el cambio climático, lo cual nos llevará a una crisis sin precedentes. El punto final es la modificación del sistema productivo. Esto no se puede hacer sin un cambio de valores. Para ello es necesario una concienciación personal previa a un debate entre las bases que excluya cúpulas dirigentes. Pero un debate que no debe durar mucho, porque el tiempo en que la degradación ambiental nos lleve al colapso es realmente escaso. Es decir, el debate debe empezar por aquellas organizaciones que reconocen el problema ambiental y después extenderlo.

La perspectiva laboral, la lucha de clases, siempre es el tema de fondo, porque no se puede modificar el sistema productivo sin alterar el sistema de propiedad ni salarial.

Hay sin embargo posibilidades reales de que las distintas crisis venideras produzcan zonas de exclusión suficientemente amplias como para poder establecer cabezas de playa hacia nuevos modelos. En este sentido nos encontramos con los suburbios y ’la España vaciada’, áreas rurales semiabandonada. El problema es que cuanto más nos alejemos de la fuente del problema más difícil será llegar a esta para atajarla. Esconderse en una comunidad o territorio ya no es una opción, ya que el sistema de producción global nos acabará afectando en forma de cambio climático si o si. El motivo del cambio es nuestra supervivencia y por los motivos aducidos el sentido del cambio debe ser el revolucionario.

Conclusiones

El tiempo corre en nuestra contra, desmoralizadas y desorganizadas, y cuanto más se dilate la revolución más presente se hará el colapso ’por causas naturales’.

No podemos perder el punto de vista geopolítico y sus crisis inducidas. Los recursos son más fáciles y rentables de extraer de las zonas desorganizadas y en conflicto. Hay grandes países y regiones que se mantienen artificialmente en situación de crisis e infradesarrolladas a pesar de que sus condiciones materiales indican que podrían desarrollarse. Y habrá muchos más en que se evite la respuesta a las crisis, como al cambio climático, tan solo para generar un estado de crisis constante que permita su explotación. Es el caso de Brasil. Es decir,el que un país se encuentre en medio de varias crisis no quiere decir que sea más propenso a un cambio de sistema si estas han sido originadas intencionadamente.

En numerosos países de África una disminución de la presión colonial/imperial podría permitir el desarrollo de oligarquías internas y mantener sistemas capitalistas llegando a convertirse en potencias regionales en el largo plazo, caso de Sudáfrica, Kenia, Congo o Nigeria; y perpetuar el capitalismo.

Lo que se puede deducir de ambos informes es que el sistema capitalista va a seguir funcionando hasta que se produzca un fallo esencial del sistema y multifactorial, una ocurrencia extremadamente improbable en el medio e incluso largo plazo, a pesar de las muertes o el daño que se puedan registrar.

No se considera que ni los desordenes civil, la inestabilidad política o económica, ni si quiera factores de degradación ambiental o guerras puedan por sí solos afectar al sistema a pesar de que si puedan permaneces insidiosamente presentes. Solo hay que pensar en la cantidad de Estado Fallidos en los que se practica un "sano" capitalismo a golpe de pistola.

Estos fallos multifactoriales se consideran frecuentes e impactantes, pero no fatales, por lo que los capitalistas creen por ahora poder revertir cualquier situación en su favor.

La subestimación del impacto de la escasez de hidrocarburos, el famoso peak oil, conocida su importancia en el sistema, solo puede querer decir que sus flujos han sido asegurados, y que aunque pueden derivar en crisis locales y guerras no se considera en el medio plazo suficiente argumento de preocupación. De hecho EEUU no solo planea mantener la producción, sino aumentarla durante la próxima década, amenazando con "ahogar al mundo" en petróleo. La ONU solo considera relevante la interrupción de la cadena alimentaria, ya sea por escasez o bloqueo.

Para las organizaciones revolucionarias reconocer que la fragmentación de los territorios capitalistas, la independencia o autonomía de los mismos, no permitirán el desarrollo de actividades revolucionarias más que en eriales y zonas muertas no tiene que ser desesperanzador. El capitalismo no da ente a lo que no puede explotar, por lo que si no se explota ni se permite la obtención de beneficio del territorio se podrá mantener alejado al capital. Por lo mismo, la recuperación de una zona muerta puede transformar una zona abandonada a su suerte y susceptible de sufrir una cambio de sistema, en un artículo de rapiña y explotación. ¿Quiere esto decir que deberemos vivir en desiertos? No, solo que el replanteamiento del modo de vida y las prioridades debe depender de nosotras mismas.

Aunque cayese un sistema político entero de un país, el cáncer capitalista volvería como la peste en todas aquellas zonas en las que se estableciera un sistema basado en la propiedad, el asalariado y de mercado. Y en todas aquellas que no se protegieran adecuadamente por parte de sus moradores, como vemos en las selvas amazónicas. El conflicto con el capitalismo es inevitable. Y esto nos lleva a la necesidad de organizar la defensa, aunque ésta sea el origen del estado. La necesidad de una milicia es apesadumbrante, ya que su mera existencia es una puerta abierta a la acumulación, al abuso y en definitiva al capitalismo. Pero donde no haya ejército habrá un ejército; lo que variará será su divisa, no su existencia. En ese sentido son referentes las Autodefensas comunitarias.

De la actividad coordinada de las distintas zonas de cambio dependerá la pervivencia del conjunto. Recordar que no se puede pensar en el conflicto armado abierto contra las organizaciones profesionales y predadoras debido a la diferencia de capacidades. Esto nos sumerge de lleno en el concepto moderno de guerra asimétrica. Un perfil productivo bajo implica unas capacidades defensivas limitadas. Los conflictos deberán resolverse por otros medios y abandonar los cáuces tradicionales.

Hoy en día, una vez destruidas las capacidades reproductivas locales, las posibilidades laborales por medio de la precarización, subempleo, paro y pérdida de poder adquisitivo, y reconocida la importancia de la migración para los capitalistas, la única respuesta a estos fenómenos es intensificar los esfuerzos obreristas, feministas, internacionalistas, y ecologistas, e intentar organizar a nuestras hermanas migrantes, empujadas hacia nosotros a base de cañonazos, en nuestras organizaciones populares revolucionarias para volver a crear una masa crítica con aspiraciones de cambio social capaces de incidir en sus entornos político-sociales antes de que estos las engullan. Es la labor de todas los anarquistas favorecer este debate.

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