Edición en modo texto de {Nodo50}

Nodo50 es un proveedor de servicios de Internet sin ánimo de lucro orientado a los movimientos sociales. Desde 1994, el proyecto ’Nodo50’ viene proporcionando formación, contenidos, y servicios comunicativos a cientos de grupos y organizaciones del amplio espectro de la izquierda política y social del estado español y latinoamérica.


SUMARIO:

Artículos destacados

LECTURAS:


De la Sección : {Noticias Destacadas}

Claves del feminismo sindicalista para acciones colectivas

La Laboratoria - Nodo Madrid

Miércoles 21 de abril de 2021 NODO50

‘El feminismo sindicalista que viene’ fue un lugar encuentro entre personas y colectivos. Aquí se recogen algunas reflexiones, en diálogo con cada mesa del encuentro, para plantear un sindicalismo interseccional, de base, autoorganizado y centrado en cuestiones materiales más allá de lo laboral que puedan permitirnos luchar juntas y resistir hasta conseguir nuestros objetivos.

Nos parece urgente ir afinando entre todas las bases y los objetivos de un feminismo en movimiento que se tome en serio el anudamiento entre capitalismo, patriarcado y colonialismo. Queremos hacerlo desde las luchas concretas, que no son batallas aisladas sino parte de una trama común de impugnación general a este sistema. Y también desde la consciencia de que para luchar necesitamos mecanismos de sostenimiento material y afectivo, generación de redes sociales de apoyo mutuo, que tienen valor por sí mismas porque son, de hecho, la semilla de esa otra sociedad que deseamos. Cuando cuidamos de que la organización de la que nos dotamos para luchar sostenga de facto la posibilidad material y subjetiva de esa lucha, entonces, no solo resistimos embates y conquistamos derechos, sino que, al mismo tiempo, construimos autonomía, contrapoder, nuevas maneras de relación y reciprocidad, que permiten a su vez la continuación y la acumulación de nuestra lucha como trama viva.

Lo que decimos no es nuevo: estas ideas beben de las organizaciones indígenas americanas, de las luchas por los comunes europeos, del primer movimiento obrero y sus primeras mutuas y sindicatos: la lucha por, y la construcción de, medios de producción y reproducción propios que permitan enfrentar la violencia del capital y del Estado siempre han ido de la mano, como modo de resistir a la expropiación de la autonomía de quienes están abajo, como manera de abrir el presente y afirmar otros posibles. También los feminismos se abren como marea de todas y todes cuando son capaces de poner las condiciones materiales de existencia en el centro y construir “sindicato”, en el sentido de redes estables de apoyo mutuo que socializan y politizan malestares individuales, que libran batallas en conflictos concretos, en conexión con otras luchas, a la vez que ponen en el centro el tejido social, las infraestructuras y las instituciones que van construyendo en el camino de lucha.

Llamarlo “sindicato” o no, no es lo central. Toda la acción de los sindicatos amarillos ha desgastado su imaginario, aunque, si miramos la historia, lo cierto es que los sindicatos fueron lo primero que el neoliberalismo tuvo que destruir para instaurar su hegemonía y que la Transición española cooptó y creó para anular el conflicto en la calle. Lo que queremos plantear es que el sindicalismo autónomo, con prioridad en la autoorganización y el conflicto en torno a cuestiones materiales -no solo laborales-, si es feminista, si es interseccional, puede ser un referente organizativo fértil para la lucha en las calles, las casas y las camas. Nada nuevo tampoco: decenas de colectivas y organizaciones, desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a Territorio Doméstico, desde el Colectivo de Prostitutas de Sevilla hasta las redes barriales de grupos de autodefensa feminista o las organizaciones sindicales con protagonismo femenino y feminista llevan esto a la práctica. Bajo su signo, queremos hacer explícitas algunas de las premisas que estas prácticas contienen, a modo de inspiración para otras tantas.

Escribimos en ruptura con cualquier idea del feminismo como estilo de vida individual. En realidad, un estilo de vida feminista individual solo está al alcance de quienes tienen las condiciones materiales de vida cubiertas y esto siempre es en razón de un origen de clase, nivel formativo, color de piel y procedencia determinada y, por lo general, gracias al trabajo de otras mujeres con menos privilegios. La identificación del feminismo con la figura de la «mujer profesional empoderada y liberada» no hace sino opacar las verdaderas relaciones de opresión, explotación y violencia que sofocan la vida de la mayoría de las mujeres y de las personas heterocisdisidentes y es, de hecho, funcional al orden actual del capital.

El mando es muy capaz de integrar un número de «subalternas» siempre que estas se encuadren en el estado de las cosas. Además, se las usa para culpabilizar a las demás por no conseguir «llegar donde ellas han llegado». Enfrentar las opresiones que una vive en su ámbito doméstico o profesional, aunque a nivel representativo y de imaginario sea importante, si solo produce que algunas mujeres «se igualen a los hombres blancos» en un sistema injusto, topa con el cuello de botella estructural de que el sistema mismo se basa en que siempre haya gente abajo trabajando gratis o casi gratis.

Si queremos un feminismo verdaderamente capaz de cambiarlo todo, las necesidades de las más explotadas y violentadas deben estar en el centro del movimiento: ellas son la primera línea del conflicto capital-vida y la piedra basal sin la que el sistema no puede mantenerse. Solo impugnando la base del sistema y poniendo el cuerpo con otras, se puede transformar la situación de todas y todes, no solo de unas pocas, siempre profesionales, en su mayoría blancas.

Trabajadoras somos todas

[En diálogo con la mesa ‘Revuelta feminista y tramas organizativas entrelazadas con la vida‘]

Partimos de un piso común: trabajadoras somos todas en la labor de sostenimiento de nuestras vidas y de todes y todo lo que nos rodea. Esta concepción intenta incluir todos los trabajos cotidianos (físicos, mentales, afectivos, relacionales), más allá del empleo, en los que nos vemos implicadas y que sacamos adelante gracias a las redes sociales en las que nos insertamos y que también sostenemos. Nosotras no vamos a distinguir entre productivo y reproductivo ni entre humano y no humano. Hay una serie de trabajos que tienen que ser hechos para garantizar la vida y, aún más, para hacerla digna y buena: esos son los trabajos que nos importan y que queremos poner encima de la mesa como medida de la economía y de la sociedad. Estos son los trabajos desde los que se lanzó el llamado a la huelga feminista para dejar claro que, si nuestra vida no vale nada, que sigan sin nosotres.

Las bases sexistas y racistas de la acumulación capitalista

En diálogo con [‘Desmontar la casa del amo‘]
Es el análisis de las violencias que sufrimos en nuestras carnes lo que nos permite reconocer los puntos de valorización del capital. Este análisis muchas veces ha surgido precisamente en las asambleas de preparación de las huelgas feministas: ¿Qué tareas podemos parar y cuáles no?, ¿por qué?, ¿de qué depende nuestra supervivencia?, ¿de quién?

La explotación es la forma más clásica de entender la acumulación capitalista de las izquierdas europeas, de tradición marxista. Es el trabajo del que se apropia el dueño de los medios de producción y del que obtiene su beneficio. Todas las asalariadas vivimos esta explotación laboral, de forma diferencial según el empleo, por supuesto, y el acceso al empleo está mediado por la formación, la clase, el sexo, el género, etc. Volveremos sobre esto.

La apropiación es la forma más antigua de acumulación capitalista, de hecho, es la base de la llamada «acumulación originaria», pero no se limita al momento histórico inicial de aparición del capitalismo, sino que constituye el mecanismo principal, el más persistente: la apropiación, casi siempre de forma violenta y en todos los casos sin contrapartida, de la naturaleza no humana -tierra, agua, animales, subsuelo- y del trabajo humano -desde los indígenas americanos y la esclavitud africana a todo el trabajo no pagado de las mujeres-. Nunca se insistirá lo bastante en que esta apropiación es la que permite la mayor parte de la acumulación capitalista.

El extractivismo que aquí señalamos (que no coincide con el extractivismo como forma exacerbada de apropiación de la naturaleza del que solemos hablar) abarca formas de acumulación del capital en las que el capital extrae valor de nuestras fuerzas vitales en sentido amplio y de maneras normalmente indirectas o mediadas. El caso más claro es el de la deuda: una vez endeudadas nos vemos obligados a organizar nuestra vida y a poner nuestras energías en la consecución de los recursos que nos permitan pagarla. También las leyes de propiedad intelectual extraen valor de productos culturales que por definición emergen de redes sociales difusas: es el caso de cualquier libro, pero quizá es más visible en la industria de la moda y sus coolhunters. Los datos podrían ser un tercer ejemplo: ciertas empresas extraen de nuestras formas de vida información, vendible en sí misma, que sirve para orientar las industrias y sus beneficios sin retorno alguno.

Todas las formas de acumulación están cruzadas por el antropocentrismo, el sexismo, el racismo y el sistema de fronteras, ya que es lo que permite una acumulación (explotación, apropiación, extractivismo) diferencial entre territorios y entre personas del mismo y de distintos territorios y, por supuesto, es lo que permite la apropiación infinita de la naturaleza no humana. Desvelar el papel del cisheterosexismo en el sostenimiento de la acumulación es fundamental y estratégico para enfrentarla. Se da una permanente violencia para ajustar a las personas al modelo heterosexual y familiar, que nos aísla unos de otros y en el que están atribuidos unos roles sexuales y comportamentales que son también económicos (identidad basada en el empleo como rol normativo de los hombres / identidad basada en los cuidados / trabajo no pagado como rol normativo de las mujeres).

De aquí la alianza neoliberal y neoconservadora que ve en el mantenimiento de las mujeres en sus posiciones tradicionales sexuales y de género la imprescindible estabilidad de sus beneficios. Igualmente, el racismo y el sistema de fronteras, núcleos del sistema (pos)colonial, son la base de la acumulación exacerbada que se da fuera del centro capitalista y, en su interior, en los cuerpos racializados. Volveremos sobre esto más adelante, porque el imaginario colonial de naciones desarrolladas / subdesarrolladas, colocadas en una línea temporal de etapas sucesivas, ha calado también en movimientos progresistas que piensan que consiguiendo avances en el centro los derechos irán llegando a otros puntos. Los demás solo tienen que luchar como ellos. Parecen no entender que sus propios empleos y economías, su propio estilo de vida, se basan en esa acumulación exacerbada diferencial y que, como en el caso de las mujeres, que unos pocos trabajadores en el mundo tengan derechos no afecta a la base fundamental del sistema. Así de importantes y de anticapitalistas son las luchas feministas, antirracistas y ecologistas.

Son las luchas las que nos han dado este mapa de la acumulación, desde los zapatistas hasta el Ni una menos global, desde los Chalecos amarillos hasta la Vía campesina, desde la huelga feminista hasta los paros indígenas, desde las jornaleras de Huelva hasta las ollas populares. Es desde los conflictos concretos desde donde podemos ir viendo nuestras posiciones relativas, marcando estrategias conjuntas, adelantando tendencias del capital, incluyendo en nuestros discursos sobre nuestras luchas las realidades que aparecen lejanas en la división productivo/reproductivo, salariado/no asalariado, clase/raza, pero que entendemos como parte de lo mismo si pensamos el capitalismo como una axiomática compleja capaz de acumular desde distintos frentes. Por ejemplo, en el caso del paso de la apropiación del trabajo doméstico de las mujeres europeas a la explotación del trabajo doméstico de las mujeres migrantes, el aparente avance de una lucha en realidad tuvo mucho de recambio en los mecanismos de acumulación. Si vemos las interrelaciones a nivel global, podemos sentirnos parte de lo mismo y pensar prioridades y estrategias que nos hagan avanzar a todas.

El trabajo desregulado como norma y tendencia

[En diálogo con ‘Cuando el trabajo no parece trabajo‘ y ‘Pan y rosas‘]

La historia nos demuestra que lo que parece normal en el centro no es más que excepcional en el mundo y que las tendencias de lo que ocurre en el centro han sido ensayadas en la periferia la mayor parte de las veces: exactamente lo contrario de lo que afirman las teorías del desarrollo, donde la periferia y la excepción tenderían a acercarse poco a poco a la norma instituida en el centro. El trabajo asalariado regular con el que estamos familiarizadas en los centros de la economía mundo, en cuanto ha dejado de ser funcional a la geopolítica internacional y no ha habido contrapoderes que lo hayan peleado y extendido, ha tendido a esa desregulación que ha sido norma a nivel histórico y global.

En el centro siempre han existido, además, nichos importantes de trabajo desregulado. Un sector tan masivo como el trabajo doméstico asalariado siempre ha estado regulado al margen del Estatuto de los trabajadores. La ley de extranjería y la panoplia de inclusas que esta crea, con permisos diferenciales de residencia y trabajo, ha asegurado la desregulación de un trabajo migrante que no era excepción, sino puntal de nuestros sistemas productivos. Desde el agrobusiness a la construcción y los cuidados (de nuevo). La precarización de los empleos temporales y parciales lleva ya décadas erosionando el discurso dominante que nos presenta nuestra sociedad como una sociedad salarial de empleo estable con «desajustes» que, de corregirse, nos devolverán a la norma. A estas alturas sabemos de sobra que no se trata de desajustes, sino de la forma de funcionamiento ordinaria de la acumulación capitalista, basada en trabajo precario de jóvenes, mujeres y grupos populares. Con contratos por obra y servicio y la más novedosa y masiva figura de la «falsa autónoma» (una figura bien conocida en el trabajo sexual, por cierto, otro gran nicho de trabajo negado). Así funciona la economía de plataformas, vendida como el más moderno de los modelos.

Muchas luchas laborales siguen en el marco lógico de desarrollo que piensa los términos de la inclusión y de la exclusión como etapas sucesivas y no coetáneas. Sin embargo, el mapa completo de explotación, apropiación y extractivismo nos muestra que el esquema trabajo-empleo-salario no concuerda con nuestras realidades materiales a nivel global y que, en el capitalismo, no es posible un empleo regular para todes, porque la acumulación se basa precisamente en el juego entre estas dinámicas diferenciales. De aquí que demandas como la renta básica o el fin del sistema de fronteras tengan que ir de la mano, complementar cualquier lucha laboral. Cuanto antes seamos conscientes, antes podremos ponernos a imaginar juntas otros modelos de economía y trabajo.

Construir autonomía a través del sindicalismo social

[En diálogo con ‘Nos deben una vida‘]

Lo que llamamos sindicalismo social es lo que en otras latitudes se llama tramas de sostenimiento de la vida. Es la construcción de medios de reproducción autónomos, dentro y contra el sistema, en las grietas que el sistema deja y en lucha contra él. La esclavitud del salario y la dependencia del Estado del bienestar (y ahora también el chantaje de las finanzas a nivel individual y de Estado) nos dejan absolutamente vulnerables en nuestra cotidianeidad. Incapaces, por tanto, de construir contrapoderes que obliguen a priorizar nuestras vidas por delante del beneficio. Pueden actuar sobre nosotros porque, en el límite, no podemos garantizar nuestra supervivencia por nosotres mismes.

En este sentido, hemos visto la centralidad de la autonomía re/productiva de las comunidades indígenas y campesinas en todo el mundo a la hora de sostener sus luchas (los cercos a ciudades y los cortes de carreteras) y su propia existencia. De aquí también la necesidad del capitalismo de destruir las relaciones comunitarias, el uso comunal de la tierra y las economías de supervivencia para imponerse, tal y como hizo de forma definitiva en Europa desde el siglo XVI y persigue en la actualidad, con la violencia y la expropiación de tierras en todo el planeta. Y de aquí que los únicos que hayan sido capaces de enfrentarse al capitalismo en las sociedades salariales hayan sido los sindicatos, cuando los trabajadores en huelga podían sostenerse al menos un periodo de tiempo. Pero la diversificación del capitalismo hace que hoy pueda dejar de contar con parte de la producción durante un tiempo mayor de lo que podemos estar sin salario. Valga también el 15M y las plazas como ejemplo de lucha que tuvo en cuenta su reproducción material (alimentación, puesto de salud, limpieza) y relacional (asambleas, signos de comunicación, la comisión de «respeto»/convivencia) para mantenerse en el tiempo.

La monetarización de la vida en todas sus esferas nos hace extremadamente dependientes del salario y, por lo tanto, nos ata de pies y manos de cara a la lucha. Un objetivo, simplemente para estar en condiciones de luchar, es cultivar nuestros propios medios de reproducción. Esto incluye canales autónomos de alimentación, cooperativas de vivienda y viviendas recuperadas, estructuras colectivas de cuidados, centros sociales y espacios de autoformación y celebración, cajas de resistencia, grupos de autodefensa, entre muchas otras cosas que podamos imaginar. De hecho, los trabajadores organizados en sindicatos de principios de siglo XX fueron capaces de sostener largas huelgas porque contaban con toda una serie de instituciones comunes (economatos, ateneos, cooperativas de vivienda), alimentadas también por quienes no eran trabajadores asalariados. Estas estructuras autónomas de reproducción son, además, espacios de generación de nuevas subjetividades y relaciones sociales, subjetividades que han visto en la práctica que existen otras formas de organización, que conocen la potencia de la autoorganización y la fuerza colectiva que proporciona.

Pero para luchar también necesitamos confiar en que nuestres compañeres de lucha van a responder por nuestra reproducción.

Más allá de sabernos juntas, cómo sentirnos juntas

[En diálogo con la asamblea plenaria del encuentro]

Muchas estamos implicadas en conflictos concretos, generamos estas redes de apoyo, sostenemos instituciones comunales. La marea feminista global ha permitido hacer más visible que nunca que somos miles, no solo en cada ciudad o región, sino también a nivel internacional. Nos sabemos juntas, sabemos que sufrimos de forma diferencial distintas caras del mismo sistema y compartimos unas demandas. Pero, ¿cómo sentirlo cuando estamos en una batalla concreta y todas estamos tan volcadas que no podemos poner el cuerpo en las batallas de las demás? ¿Cómo transmitir en nuestras luchas que no solo somos nosotras, que hay muchas más con nosotras, otras en otros puntos y latitudes con las que resonamos en común? Cuando negociamos con un propietario por un desahucio, ¿cómo hacer valer que no somos 50 sino 500, 5000 vecinas?

La convocatoria de la huelga del 8M nos ha permitido ensayar nuestra capacidad de coordinarnos y actuar a la vez. Nos parece que necesitamos afinar esta capacidad, usarla más, practicarla a distintas escalas, establecer espacios de encuentro e intercambio más continuos, apoyarnos de forma más explícita en cada conflicto. Como dijo Constanza Cisneros en el encuentro de El feminismo sindicalista que viene, «organizarse es empezar a vencer», y pensar nuestras organizaciones y nuestras formas de lucha, cómo son y para qué las queremos, es parte fundamental del camino.

*Nota final:

En la construcción del evento y/o en las mesas como ponentes participaron 15 organizaciones de base: Feministas en acción, Territorio Doméstico, Sindicato de Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados, Observatorio Jeanneth Beltrán de Derechos de las Empleadas de Hogar, Riders por derechos, Asociación de Jornaleras de Huelva en Lucha, Limpiadoras del Gregorio Marañón, Grupo de Mujeres de la Plataforma de Afectadxs por la Hipoteca de Vallekas, Sindicato de Inquilinxs de Madrid, Association Forum des Femmes au Rif (AFFA), Unión de Acción Feminista Marruecos, Colectivo de Prostitutas de Sevilla, Activistas por los derechos de las camareras de piso Kellys, Trabajadoras de Residencias de Mayores y Grupo de Autodefensa Feminista.

La convocatoria fue un éxito. La inscripción quedó completa la misma mañana en que se abrió. Además de las 30 inscripciones reservadas para las organizaciones invitadas, la media de asistentes fue de 50 personas, llenando el aforo previsto día tras día. La participación online fue de 150 personas de media, llegando a 217 personas en la conferencia inaugural, que fue exclusivamente online.

{VISITAR} el artículo.



De la Sección : {Noticias Destacadas}

Los Bloqueos matan, tu solidaridad da vida

Martes 20 de abril de 2021 NODO50

Cuba necesita comprar jeringuillas y agujas (más de 25 millones) en un periodo de tiempo muy corto. Desde el movimiento de solidaridad internacional, se va a conseguir su financiación. El objetivo en Europa es la compra de 10 millones de jeringuillas con agujas.

Iliana Morales, directora de Ciencia e Innovación del Ministerio de Salud de Cuba, comentó que se espera que en junio concluyan los ensayos clínicos de Soberana 2 y Abdala, los dos candidatos inmunizadores más avanzados de la isla.

Soberana 2 comenzó sus pruebas el 4 de marzo en La Habana. La tercera y última fase de ensayos clínicos contó con la participación de 44.000 voluntarios.

Abdala, incluirá a 48.000 voluntarios distribuidos entre las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo, al este del país.

Ensayos clínicos masivos

En a primera semana de abril también se inició un estudio de intervención para personal sanitario en La Habana, donde 150.000 voluntarios recibirán la vacuna Soberana 2 y un programa similar con Abadala para otros 120.000 empleados de la salud en las provincias orientales.

Las autoridades sanitarias revelaron que se pondrá en marcha otro estudio de intervención comunitario en La Habana, con 1,7 millones de voluntarios entre los 19 y 80 años de edad. Es decir, con el 81% de la población de la capital, donde se concentra la mayor propagación del virus en la isla.

Se espera que en agosto más de la mitad del país isleño esté inmunizado, plan que se vería reforzado por los actuales ensayos clínicos.

Necesidad de jeringuillas, agujas y otros insumos

Para poder llevar adelante estos planes de vacunación Cuba necesita comprar jeringuillas y agujas (más de 25 millones) en un periodo de tiempo muy corto. El precio es de 0,08 € por cada jeringuilla y agujas.

Cuba ha hecho un llamamiento a la solidaridad internacional para la ayudar a su adquisición en el mercado internacional, ya se han enviado 2 millones desde Canadá y en Europa se esta realizando una campaña para lograr comprar 10 millones.

SODEPAZ ha propuesto el inicio de esta campaña a las organizaciones del Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba, a partidos y otras organizaciones con el lema "Los Bloqueos matan tu solidaridad da Vida", los fondos que se logren serán aportados a la campaña europea para la compra conjunta de los materiales.

Cuenta para envío de fondos:
IBAN ES42 1550 0001 2900 0350 9221
Titular: Solidaridad para el Desarrollo y la Paz

Más información: 649 89 31 91

sodepaz@sodepaz.org

También puedes hacer tu aportación "comprando" en: Jeringuillas para vacunación en Cuba

Objetivo 1 millón de jeringuillas

Logrado a 19 de abril: 116.000 jeringuillas

Entidades que apoyan (actualizado a 19 de abril 2021)

Asociación de Amistad Hispano Cubana Bartolomé de las Casas

Asociación de Amistad Hispano Cubana de Málaga (ADAHC)

Asociación de Cubanos Residentes en Andalucia Tocororo

Asociación La Avellaneda de cubanos residentes del Sur de España

Asociación de Solidaridad con Cuba Maximiliano Tornet de Huelva

Comunidad de chilenos de izquierdas en España

Coordinadora Estatal de Solidaridad con Cuba-Madrid

ESPANICA

Federación de Asociaciones de Cubanos Residentes en España

La Ceiba Cooperativa

Partido Comunista de España (PCE)

Sociedad Cultural Cubano Andaluza José Martí de Sevilla

SODePAZ

Otras campañas:

Comunidad cubana en Panamá dona 120 000 kits de jeringuillas y agujas para apoyar vacunación contra COVID-19

Hondureños inician campaña de recolección de jeringas para Cuba

Campaña en Europa para enviar insumos médicos a Cuba

Canadienses enviarán donativo para apoyar vacunación contra la COVID-19 en Cuba

Campaña en Bélgica para enviar jeringas e insumos médicos a Cuba

Campaña en Chile

Argentina: Campaña solidaria “Jeringas para Cuba”

Cuba Linda y Medicuba lanzan en Francia campaña para compra masiva de jeringuillas para vacunación en la Isla

Información sobre las vacunas cubanas:

Jeringuillas para Cuba

Doctor Agustín Lage Dávila: Puedes tener la mejor vacuna del mundo, pero necesitas un sistema de salud que la respalde

¿Cómo es la fase III del ensayo clínico de Soberana 02 en Cuba?

Dr. Luis Herrera sobre las vacunas: “Cuba buscó una apuesta segura, con base en las posibilidades y en tecnología dominada”

Actualización del proceso de vacunación en Cuba durante los ensayos clínicos en curso

Cuba. «Soberana», la vacuna que desafía a los gigantes farmacéuticos

{VISITAR} el artículo.



De la Sección : {Noticias del mail}

15a Jornada por la Memoria Antifascista de la Sierra de Guadarrama

Jueves 15 de abril de 2021 NODO50

Nota de prensa del Foro Social de la Sierra de Guadarrama.

Un año más, nos reuniremos para homenajear a las personas antifascistas ejecutadas y represaliadas en nuestra Sierra tras la Guerra Civil, como venimos haciendo desde el año 2004.

La cita es el domingo 18 de abril a las 11.00 en la plaza del ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, donde comenzará un recorrido por las cárceles y lugares de tortura del antiguo mercado y del convento de las carmelitas, para llegar a las 12.00 al cementerio parroquial (Paseo Miguel de Unamuno, s.n.), donde se desarrollará el homenaje, que este año contará además con una actuación del cantante Luis Pastor.

Este acto, que comenzó organizando el Foro Social de la Sierra de Guadarrama y un grupo de familiares de los represaliados y al que se sumaron el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid y La Comuna, es un homenaje pluralista y apartidista, en el que reivindicamos con emoción la memoria de las personas que lucharon contra el fascismo y en defensa de la democracia y de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Un grupo revelador de vecinos del entorno de la sierra de Guadarrama, 84 que sepamos hasta ahora, se encuentran enterrados en fosas comunes, bajo los patios y pasillos del cementerio parroquial de San Lorenzo de El Escorial. Sindicalistas revolucionarios, miembros de partidos políticos de izquierda, casi todos los alcaldes y concejales republicanos de la Sierra, militares, un guardia civil... trabajadores y en su gran mayoría jóvenes, que fueron sacados de sus casas a la fuerza, encarcelados, torturados, sometidos a consejos de guerra sumarísimos, sin posibilidad de defensa y en los que se les acusaba de “auxilio a la rebelión”. Un número significativo de los juzgados fueron ejecutados inmediatamente y sin derecho al recurso, fusilándolos frente al cementerio o dándoles garrote vil en el convento de las carmelitas.

A estas personas hay que sumar más de un centenar de vecinos y vecinas de la Sierra que fueron fusilados en las tapias del cementerio del Este, decenas que fueron “paseados”, decenas que murieron combatiendo al nazismo o en los campos de concentración nazis, cientos que fueron encarcelados y encarceladas por decenas de años, cientos de personas que fueron desprovistas de sus propiedades, miles que sufrieron palizas y humillaciones y que tuvieron que vivir durante decenios con el miedo y las penurias, y con el dolor de no poder rememorar a los suyos. Represión que configura un auténtico genocidio en una comarca que contaba entonces con poco más de veinticinco mil habitantes.

Sierra de Guadarrama. 14 de abril de 2021

{VISITAR} el artículo.



De la Sección : {Noticias Destacadas}

Entornos laborales precarios, pésimos e inseguros: Los problemas en el mundo del trabajo continúan

Por Raúl Navas

Miércoles 14 de abril de 2021 NODO50

En marzo de 1911, durante la lucha de las trabajadoras de una fábrica textil en Cotton (New York), murieron 146 personas a causa de un incendio y entre las victimas hubo 129 trabajadoras, muchas de ellas menores de edad, teniendo tan solo 14 años. Trabajaban en condiciones deplorables y no pudieron huir del incendio porque los jefes de la fábrica tenían las puertas cerradas para impedir que salieran. Hubo quien murió abrasada, y al estar encerradas otras fallecieron al saltar al vacío desde el octavo piso en el que se encontraban al intentar huir del fuego.

Efectivos del SAMUR asisten a un repartidor de Golvo tras colisionar contra un camión de la basura. — Emergencias Madrid
Efectivos del SAMUR asisten a un repartidor de Golvo tras colisionar contra un camión de la basura. — Emergencias Madrid.

Aunque parezca una mentira o una exageración, la realidad es que siniestros laborales de este tipo han continuado produciéndose hasta la actualidad. Escasa difusión tuvo el incendio en una fábrica textil de Bangladesh en noviembre de 2012, que causó 120 muertos [1]. Entonces se volvió a poner de manifiesto que las condiciones de trabajo infrahumanas, la inexistencia de medidas de seguridad. En aquella fábrica las salidas de emergencia se encontraban cerradas y los trabajadores recibieron la orden de seguir trabajando cuando comenzó el incendio [2]. Al año siguiente, el 24 de abril de 2013 también en Bangladesh se derrumbó edificio en pésimo estado y con grietas que funcionaba como fábrica textil, en donde los trabajadores eran explotados brutalmente. Hubo 1.134 muertos y 2.437 heridos, muchos de ellos de gravedad sufriendo amputaciones. Años después la líder sindical Jolly Talukder insiste en que “no fue un accidente, fue un asesinato a plena luz del día” [3].

El mundo del trabajo continúa enfrentándose a graves problemas en todo el mundo: precariedad, siniestralidad laboral, intensificación de la explotación, etc. Siguen reproduciéndose todo tipo de abusos e injusticias dramáticas, con muertes incluidas. En enero murieron 9 mineros en un accidente laboral en China, y las cifras oficiales indican que en 2020 murieron 573 mineros en distintos pozos de todo el país [4]. El pasado 8 de febrero murieron electrocutados 28 trabajadores, en su mayoría mujeres, en Tánger en una fábrica textil clandestina [5]. La tragedia puso de manifiesto la existencia de auténticos infiernos laborales en numerosos talleres clandestinos en Marruecos con pésimas condiciones de trabajo. Por otro lado, un reportaje del periódico The Guardian ha revelado las deplorables condiciones de trabajo en las obras para albergar el mundial de futbol de 2022 en Qatar. La publicación indica que han muerto más 6.500 trabajadores en accidentes laborales en dichas obras. Se señalan las caídas en altura o asfixia como algunas de las causas.

Otro informe de Human Rights Watch [6]realizado entre enero de 2019 y mayo de 2020 ha denunciado los numerosos abusos empresariales que se cometen contra los trabajadores migrantes (de países como Uganda, Filipinas, Bangladesh, Nepal, India o Kenia) en Qatar en labores relacionadas con la preparación de los mundiales. Concretamente denuncian incumplimientos de normas laborales y retrasos en el pago de salarios. En el informe expone el caso de un trabajador de Kenia, que pidió un préstamo a un interés del 30% para pagar a un agente de contratación la cifra de 1.173 dólares a cambio de que le consiguiera un trabajo de 329 dólares en Qatar con jornada de 8 horas. Pero pasaron meses sin que le ofrecieran el trabajo prometido, y finalmente empezó trabajando 14 horas diarias por 228 dólares de salario. El trabajador denunciaba que otros de sus compañeros eran también estafados y explotados de esta manera. En este sentido es habitual que el trabajador llegue a Qatar ya endeudado, antes de trabajar y cobrar. En el informe se relata el caso de una trabajadora filipina que hacia turnos de 12 horas, estando recluida en el alojamiento de la empresa, con el pasaporte retirado y teniendo prohibido salir salvo para trabajar. Pese a que su contrato estipulaba 494 horas por 8 horas de jornada, trabajaba 12 horas al día por 357 dólares sin compensar las horas extra. Además, los trabajadores y trabajadoras relataban que el primer salario era retenido en concepto engañoso de “depósito de seguridad”. Human Rights Watch hablo con 93 trabajadores y todos relataban algún tipo de abuso empresarial en forma de largas jornadas, malas condiciones de trabajo, impagos, retenciones de salario, pagos inferiores a lo estipulado en contrato, horas extras no pagadas, practicas de contratación engañosa, estafas, etc.

Amnistía Internacional ha pedido a la FIFA que intervenga para exigir a Qatar que ponga fin a los abusos laborales contra los trabajadores. En su web han publicado un informe titulado “Los migrantes construyen un moderno estadio para la Copa Mundial de Fútbol de 2022 en Qatar sufren abusos y explotación… mientras la FIFA obtiene enormes beneficios” [7] . Han detallado ocho formas de explotación contra los trabajadores. La primera de ellas “elevadas comisiones de contratación” y ponen el ejemplo de un trabajador de Bangladesh que pidió un préstamo de 4.000 dólares para pagar a un agente de contratación. La segunda es las “terribles condiciones de vida” a causa del hacinamiento y falta de higiene. La tercera consisten en “mentiras sobre el salario”, en donde incluyen el testimonio de un jardinero, quien expone que “El gerente sólo dijo: ‘Me da igual lo que te hayan dicho en Bangladesh. Cobrarás este sueldo y nada más. Si sigues protestando les diré que cancelen tu visado y te manden de vuelta a casa”. La cuarta forma de explotación denunciada por Amnistía Internacional es el “retraso en el pago de salarios”, recogiendo el testimonio de un obrero nepalí en el estadio de Jalifa, que explica “Mi familia se ha quedado sin techo y a dos de mis hijos pequeños los han sacado de la escuela [...] Cada día estoy en tensión, no consigo conciliar el sueño. Es una tortura para mí”. La quinta es la de “No poder abandonar el estadio ni el campamento”. La sexta se ilustra con que “no podemos salir del país ni de cambiar de trabajo”. La séptima es la de “ser amenazados”, recogiendo un testimonio de un trabajador denunciado que fue “Fui a la oficina de la empresa, le dije al gerente que quería irme a mi casa [en mi país] porque siempre recibía la paga con retraso. Me dijo a gritos: ‘Sigue trabajando o no te irás nunca’”. La octava y última forma de explotación denunciada es el “trabajo forzoso”.

Además, Amnistía Internacional también ofrece datos espantosos sobre millones de dólares que están ganando empresas y subcontratistas concretos en Qatar. Se evidencia por tanto que los entornos laborales lamentables, insanos y deplorables no son fenómenos exclusivos del siglo XIX, sino que también existen en el año 2021.

Si miramos la situación laboral en España, nos encontramos que en 2020 pese al parón económico a causa de la pandemia y el aumento del teletrabajo, los accidentes laborales mortales aumentaron un 2%, pese a que los registrado in itinere se han reducido un 26,1%. El año pasado 780 trabajadores murieron a causa de un accidente laboral. Hablamos de la cifra más alta desde 2009, año en el que murieron 831 trabajadores. Los siniestros mortales durante la jornada han aumentado un 9,8%. Tanto que se habla de los autónomos, reduciendo el problema exclusivamente a la fiscalidad, vemos que en 2020 se produjeron 30.398 accidentes laborales entre este colectivo aumentaron los accidentes laborales de trabajadores autónomos en un 31% [8] . En 2021 también encontramos malas noticias: solo en enero han muerto 48 trabajadores. El pasado 25 de enero murieron ahogados tres trabajadores de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en Badajoz [9] .

El pasado mes de febrero moría un trabajador de Deliveroo en un accidente laboral en Madrid [10] .El 16 de marzo murieron dos albañiles en las obras de la Torre de Zaragoza. En general, hablamos de una situación alarmante, con datos espantosos y a su vez escasamente conocidos, por lo que queda mucho trabajo por hacer a nivel de concienciación social. La escasa sensibilidad de esta lacra evidencia de nuevo la imperiosa necesidad y prioridad de mejorar las condiciones de seguridad y salud en el trabajo. Hoy sigue siendo necesario luchar colectivamente por trabajos decentes, estables y de calidad en un entorno laboral seguro y saludable.

{VISITAR} el artículo.



De la Sección : {Noticias del mail}

Manifestación 14 de abril de 2021

Martes 13 de abril de 2021 NODO50

Los borbones son unos ladrones.

{VISITAR} el artículo.


NOTAS :

[11/“Al menos 120 muertos en el incendio de una fábrica textil en Bangladesh”. El País, 25/11/2012.

[22/“La tragedia en Bangladesh destapa los talleres de la miseria”. El Mundo, 26/04/2013

[33/Olazabal, V “Cinco años del derrumbe del Rana Plaza: logros y cuentas pendientes en la industria textil de Bangladesh”. El Mundo, 24/04/201

[44/Vidal Liy, M “Hallados muertos nueve de los mineros aún atrapados en China”. El País, 25/01/2021.

[55/Peregil, F “Mueren electrocutados al menos 28 obreros de un taller textil clandestino en Tánger a causa de las lluvias”. El País, 08/02/2021.

[66/Informe completo en: Salary Abuses Facing Migrant Workers Ahead of Qatar’s FIFA World Cup 2022 | HRW

[77/Qatar, la copa mundial de la vergüenza | Amnistía Internacional (amnesty.org)

[88/“Autónomos: cae la siniestralidad, pero no la mortalidad en el trabajo”. Cinco Días, 05/04/2021.

[99/Tolosa, L “Mueren ahogados en el Guadiana tres trabajadores que limpiaban el río a su paso por Badajoz”. El País, 25/01/2021.

[1010/Exiquiaga Fernández, M “Muerte de un repartidor precario: el pedido de Deliveroo que nunca llegará a su destino”. El País, 09/02/2021.


Rechercher sur ce site :

{Site réalisé avec le logiciel SPIP} {Nodo50} {Mapa del sitio}