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Cuba anuncia salida del Programa Más Médicos de Brasil tras amenazas de Jair Bolsonaro

Viernes 16 de noviembre de 2018 NODO50

Se encontraba activo desde 2013, ante un acuerdo entre la entonces presidenta Dilma Rousseff y el Gobierno de Cuba. En sus cinco años de duración, se atendieron a 113 millones 359 mil pacientes, en más de 3 mil 600 municipios. Más de 700 municipios tuvieron un médico por primera vez en la historia.

Comunicado del Ministerio de Salud Pública de Cuba

Ministerio de Salud Pública de Cuba - Granma.- El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, con referencias directas, despectivas y amenazantes a la presencia de nuestros médicos, ha declarado y reiterado que modificará términos y condiciones del Programa Más Médicos, con irrespeto a la Organización Panamericana de la Salud.

El Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba, comprometido con los principios solidarios y humanistas que durante 55 años han guiado la cooperación médica cubana, participa desde sus inicios en agosto de 2013 en el Programa Más Médicos para Brasil. La iniciativa de Dilma Rousseff, en ese momento presidenta de la República Federativa de Brasil, tenía el noble propósito de asegurar la atención médica a la mayor cantidad de la población brasileña, en correspondencia con el principio de cobertura sanitaria universal que promueve la Organización Mundial de la Salud.

Este programa previó la presencia de médicos brasileños y extranjeros para trabajar en zonas pobres y apartadas de ese país.

La participación cubana en el mismo se realiza a través de la Organización Panamericana de la Salud y se ha distinguido por ocupar plazas no cubiertas por médicos brasileños ni de otras nacionalidades.

En estos cinco años de trabajo, cerca de 20 mil colaboradores cubanos atendieron a 113 millones 359 mil pacientes, en más de 3 mil 600 municipios, llegando a cubrirse por ellos un universo de hasta 60 millones de brasileños en el momento en que constituían el 80 por ciento de todos los médicos participantes en el programa. Más de 700 municipios tuvieron un médico por primera vez en la historia.

La labor de los médicos cubanos en lugares de pobreza extrema, en favelas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Salvador de Bahía, en los 34 Distritos Especiales Indígenas, sobre todo en la Amazonía, fue ampliamente reconocida por los gobiernos federal, estaduales y municipales de ese país y por su población, que le otorgó un 95 por ciento de aceptación, según estudio encargado por el Ministerio de Salud de Brasil a la Universidad Federal de Minas Gerais.

El 27 de septiembre de 2016 el Ministerio de Salud Pública, en declaración oficial, informó próximo a la fecha de vencimiento del convenio y en medio de los acontecimientos en torno al golpe de estado legislativo-judicial contra la presidenta Dilma Rousseff que Cuba “continuará participando en el acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud para la aplicación del Programa Más Médicos, mientras se mantengan las garantías ofrecidas por las autoridades locales”, lo cual se ha respetado hasta este momento.

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, con referencias directas, despectivas y amenazantes a la presencia de nuestros médicos, ha declarado y reiterado que modificará términos y condiciones del Programa Más Médicos, con irrespeto a la Organización Panamericana de la Salud y a lo convenido por esta con Cuba, al cuestionar la preparación de nuestros médicos y condicionar su permanencia en el programa a la reválida del título y como única vía la contratación individual.

Las modificaciones anunciadas imponen condiciones inaceptables e incumplen las garantías acordadas desde el inicio del Programa, que fueron ratificadas en el año 2016 con la renegociación del Término de Cooperación entre la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud de Brasil y el Convenio de Cooperación entre la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud Pública de Cuba. Estas inadmisibles condiciones hacen imposible mantener la presencia de profesionales cubanos en el Programa.

Por tanto, ante esta lamentable realidad, el Ministerio de Salud Pública de Cuba ha tomado la decisión de no continuar participando en el Programa Más Médicos y así lo ha comunicado a la Directora de la Organización Panamericana de la Salud y a los líderes políticos brasileños que fundaron y defendieron esta iniciativa.

No es aceptable que se cuestione la dignidad, la profesionalidad y el altruismo de los colaboradores cubanos que, con el apoyo de sus familias, prestan actualmente servicios en 67 países. En 55 años se han cumplido 600 mil misiones internacionalistas en 164 naciones, en las que han participado más de 400 mil trabajadores de la salud, que en no pocos casos han cumplido esta honrosa tarea en más de una ocasión. Se destacan las hazañas de la lucha contra el ébola en África, la ceguera en América Latina y el Caribe, el cólera en Haití y la participación de 26 brigadas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Desastres y Grandes Epidemias “Henry Reeve” en Pakistán, Indonesia, México, Ecuador, Perú, Chile y Venezuela, entre otros países.

En la abrumadora mayoría de las misiones cumplidas los gastos han sido asumidos por el gobierno cubano. Igualmente, en Cuba se han formado de manera gratuita 35 mil 613 profesionales de la salud de 138 países, como expresión de nuestra vocación solidaria e internacionalista.

A los colaboradores se les ha mantenido en todo momento el puesto de trabajo y el 100 por ciento de su salario en Cuba, con todas las garantías laborales y sociales, como al resto de los trabajadores del Sistema Nacional de Salud.

La experiencia del Programa Más Médicos para Brasil y la participación cubana en el mismo demuestra que sí se puede estructurar un programa de cooperación Sur-Sur bajo el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud, para impulsar sus metas en nuestra región. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Organización Mundial de la Salud lo califican como el principal ejemplo de buenas prácticas en cooperación triangular y la implementación de la Agenda 2030 con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo conocen que siempre podrán contar con la vocación humanista y solidaria de nuestros profesionales.

El pueblo brasileño, que hizo del Programa Más Médicos una conquista social, que confió desde el primer momento en los médicos cubanos, aprecia sus virtudes y agradece el respeto, sensibilidad y profesionalidad con que le atendieron, podrá comprender sobre quién cae la responsabilidad de que nuestros médicos no puedan continuar prestando su aporte solidario en ese país.

La Habana, 14 de noviembre de 2018

Cubadebate.- Las acciones cubanas en el campo de la colaboración internacional han estado basadas en el principio de compartir con otros pueblos lo que tenemos y lo que podemos ofrecerles para su bienestar, nunca lo que nos sobra. Seguiremos defendiendo ese concepto, porque así hemos sido educados por la Revolución, enfatizó la DSc. Marcia Cobas Ruíz, viceministra cubana de Salud este miércoles en la Mesa Redonda.

“Cuba en sus prácticas de cooperación bilateral y multilateral actúa sin imponer condicionamientos, con respeto irrestricto a la soberanía, las leyes nacionales, la cultura, la religión y la autodeterminación de los Estados. Y bajo esos conceptos solicitamos que se nos respete a nosotros”, agregó.

La viceministra que atiende el área para la Colaboración, las Relaciones Internacionales y la Información del MINSAP recordó que el Programa Más Médicos inició por voluntad de la expresidenta Dilma Rousseff, en agosto de 2013, a partir de la experiencia cubana en materia de salud.

“Sobre todo con el objetivo de brindar atención primaria a las comunidades más pobres de Brasil, lugares donde nunca había ido un doctor”, resaltó.

Cobas Ruíz advirtió que “Más Médicos” no fue solo convocado para Cuba, sino para todos los médicos extranjeros y brasileños que desearan atender a las comunidades más necesitadas, “por eso Cuba acudió, tal y como lo hecho con otros países pobres que no pueden pagar por los servicios de Salud. Fuimos a Brasil para atender a la mayoría de la población”.

En la Mesa Redonda, la Doctora dijo que la Misión en Brasil se pactó bajo los mismos principios que Cuba ha requerido ante otras naciones: “respeto hacia la profesionalidad de nuestros médicos, que no sean sometidos a evaluaciones no congeniadas, que se garanticen las condiciones de seguridad y que reciban el estipendio acordado con Cuba”.

La viceministra explicó que los colaboradores pasaron por dos evaluaciones para poder ejercer como médicos en el gigante sudamericano. “Nuestros colaboradores, a diferencia de los médicos de otros países, no fueron a Brasil a buscar trabajo, fueron a cumplir una misión como la que desempeñan en Qatar, Argelia, China, Venezuela o en las 67 naciones a las que llega nuestro abrazo solidario”.

Cobas destacó que, en estos cinco años, más de 20 mil colaboradores “se han ganado el cariño del pueblo brasileño, por la calidad de su atención. Han realizado más de 113 millones de consultas”.

“Cuba presta servicios médicos en la mayoría de los países sin recibir dinero, y lo que se hace es compartir los gastos. Que a nadie le quepa duda, la inmensa mayoría de nuestras misiones son de carácter solidario e internacionalista. Tenemos en las venas ese principio que inculcó la Revolución: hay que prestar el servicio allí donde lo necesiten”, apuntó.

Antes de concluir su intervención en el programa televisivo, la viceministra de Salud Pública reiteró que Cuba deja de participar en el Programa Más Médicos porque las condiciones establecidas a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la colaboración en Brasil han cambiado.

“Hay términos establecidos que ahora se cuestionan por el presidente electo de Brasil y tenemos que proteger a nuestros colaboradores”, concluyó.

En tweets, ofensas y amenazas

A finales del 2017, Bolsonaro dijo a través de su cuenta en Twitter que los médicos brasileños estaban “abandonados y sin condiciones para trabajar”, porque “agentes sin comprobación de capacidad y aptitud” ocupaban su lugar, refiriéndose directamente a los galenos cubanos.

Este miércoles, la reacción de Jair Bolsonaro a la Declaración del Ministerio de Salud Pública de Cuba también tuvo como escenario la red social. El presidente electo de Brasil acusó en un tweet al gobierno cubano de “irresponsable” por haber tomado la decisión de retirarse del Programa.

Aseguró que Cuba no tuvo “en cuenta los impactos negativos sobre la vida y la salud de los brasileños” y “la integridad de los cubanos”. Sus amenazas llegaron al punto de poner en peligro la seguridad de los médicos que han atendido a su pueblo, a quienes no pueden pagar los costos de la medicina en el país sudamericano.

Retornar “con la frente bien en alto”

En la tarde de este miércoles el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, apoyó la decisión del Ministerio de Salud Pública de Cuba de no continuar participando en el Programa Más Médicos en Brasil.

A través de su cuenta en la red social Twitter, el mandatario expresó: “Con dignidad, profunda sensibilidad, profesionalidad, entrega y altruismo, los colaboradores cubanos han prestado un valioso servicio al pueblo de #Brasil. Actitudes con tal dimensión humana deben ser respetadas y defendidas. #SomosCuba”.

Inmediatamente, un doctor cubano y usuario de Twitter, @YanoskiUrgelles, al parecer miembro de la Misión Médica Cubana en Brasil, respondió el mensaje del Presidente: “Con la cabeza en alto regresaremos a la Patria, donde nos necesite la Revolución ahí estaremos”.

Díaz-Canel interactuó con el galeno y dijo que debían retornar “con la frente bien en alto”, porque los colaboradores cubanos en Brasil “son un ejemplo insuperable de humanismo y dignidad”. Y agregó: “Los que piensan vanidosamente solo en sí mismos no pueden entender la esencia de nuestras convicciones internacionalistas”.

Números y realidades

Según datos del Ministerio de Salud brasileño, en la actualidad 18 mil 240 plazas del Programa Más Médicos en 4 mil 058 municipios. Cerca de 8 mil 400 de esas plazas están ocupadas por cubanos, repartidos en 2 mil 885 ciudades.

Más de mil 500 municipios ―la mayoría con menos de 20 mil habitantes― solo tienen médicos cubanos en su programa porque están ubicados en lugares remotos y de pobreza extrema, donde los profesionales brasileños no quieren trabajar.

En marzo de 2017, el ministro de Salud de Brasil, Ricardo Barros, aseguró que los pacientes brasileños preferían a los profesionales cubanos del Programa Más Médicos antes que a los nacionales.

“Los cubanos están el día entero a disposición de la población; trabajan de ocho de la mañana a seis de la tarde, incluso sábado y domingo, y ese es el tratamiento diferenciado que hace que la aprobación de Más Médicos sea del 95 por ciento”, explicó ante la Cámara Municipal de Curitiba.

Infografía: Edilberto Carmona / Cubadebate

OPS y Brasil habían extendido hasta 2023 presencia de médicos cubanos

El Ministerio de Salud de Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) firmaron en marzo pasado varios convenios, entre ellos uno que prorrogaba hasta abril de 2023 la vigencia del Término de Cooperación Técnica referido a la movilización temporal de médicos desde Cuba para el Programa Mais Medicos en el país sudamericano.

En esa ocasión, la directora de la OPS, Carissa F. Etienne, declaró que “el Programa Más Médicos ha revolucionado el acceso a la atención de salud en Brasil, y la OPS tuvo la suerte de formar parte de esa experiencia, garantizando que podamos traer mejor atención en salud, con un alto nivel de satisfacción y aceptación por parte de la población. Más Médicos también es uno de los ejemplos de mejores prácticas que pueden enseñar a otros países”.

En el Informe Quinquenal 2013-2017 del director de la Oficina Sanitaria Panamericana (secretaría de la Organización Panamericana de la Salud y la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud), se destacaba que “el programa Mais Médicos busca aumentar la disponibilidad de formación médica en las universidades nacionales del país, mejorar los incentivos para los profesionales de la salud que trabajan en las zonas subatendidas y reclutar personal en el exterior del país para prestar servicios de salud en esas zonas, según sea necesario”.

El informe recordaba que, de conformidad con una serie de acuerdos legales, se estableció la colaboración entre la Oficina Sanitaria Panamericana, el Ministerio de Salud del Brasil y el gobierno de Cuba “para atender las necesidades a corto plazo de profesionales de la salud, con la intención de aumentar la cobertura de servicios de salud y el acceso al SUS”.

Precisaba, además, que el programa ha llegado a unos 63 millones de personas en comunidades históricamente desatendidas, con el despliegue de más de 18 mil profesionales de la salud brasileños y extranjeros a más de cuatro mil municipios, la mayoría de ellos áreas socioeconómicamente vulnerables en zonas remotas, en las afueras de las ciudades, o en 34 distritos especiales de salud de los indígenas del Brasil.

Según datos de la OPS, actualmente hay un déficit de casi 800 mil trabajadores de la salud en la región de las Américas. A ello, agrega la ONU, se une el hecho de que mayormente se concentran en ciudades.

En septiembre último, durante la reunión del 56 Consejo Directivo de la OPS, los ministros de Salud de la región acordaron en Washington un nuevo plan para reducir ese déficit.

El Plan de acción sobre recursos humanos para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud 2018-2023 marca la ruta a seguir con el fin de dotar a los países de los recursos humanos necesarios para lograr la meta global de salud universal para 2030.

Infografía: Edilberto Carmona / Cubadebate

“La labor de los médicos cubanos en lugares de pobreza extrema, en favelas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Salvador de Bahía, en los 34 Distritos Especiales Indígenas, sobre todo en la Amazonía, fue ampliamente reconocida por los gobiernos federal, estaduales y municipales de ese país y por su población, que le otorgó un 95 por ciento de aceptación, según estudio encargado por el Ministerio de Salud de Brasil a la Universidad Federal de Minas Gerais”.

Declaración del MINSAP

Avances de la Salud en Cuba, en publicación de la OPS

Este mismo año, en abril, la organización dedicó un suplemento especial de su revista, titulado “Cuba: avances y desafíos”, a las políticas y el sistema de salud en la Isla.

Durante la presentación, la directora de la OPS afirmó que “los éxitos de Cuba son el producto de una priorización de salud al más alto nivel y de un compromiso admirable de sus autoridades, los profesionales de la salud cubanos y la población que también se responsabiliza por su propia salud y la de sus comunidades”.

El suplemento incluía 12 artículos y tres editoriales, dedicados a temas como la prevención y control de enfermedades no transmisibles en Cuba, la atención materno infantil, la calidad de las estadísticas de mortalidad maternal, la experiencia cubana en inmunización y la respuesta y desafíos frente a las enfermedades transmisibles, y la formación de recursos humanos en salud en Cuba.

Además, abordaban cómo se logra una prioridad fiscal que asegure un gasto público en salud por encima del 10 por ciento del producto interno bruto, cómo se organiza la preparación y respuesta a los embates del cambio climático, y cómo se desarrolla la investigación en salud para avanzar hacia la salud universal.

¿Cómo funciona la diplomacia médica de Cuba?, según O Globo

En el programa Globo News em Pauta, Jorge Pontual, corresponsal de O Globo en Nueva York, dio hace unos años sus consideraciones sobre los médicos cubanos y el sistema de Salud de la nación caribeña.

¿Cómo funciona la diplomacia médica de Cuba?, preguntó el periodista Sergio Aguiar, titular del informativo brasileño al conectar con Pontual. Aclarando que sus consideraciones habían sido formadas a partir de una entrevista con una eminente socióloga estadounidense, “que ha estudiado por más de 30 años la Medicina cubana”, el reportero dijo:

* Cuba formó un gran número de médicos para vivir dentro de las comunidades, y desarrollar una medicina preventiva.

* Cuba tiene hoy índices de salud comparados y hasta mejores que los Estados Unidos y los países de Europa.

* Cuba es el país del mundo que tiene mayor cantidad de médicos per cápita 7,7 por ciento [1 doctor por cada mil habitantes], esto es tres veces la tasa estadounidense.

* Y con estos servicios médicos, Cuba manda equipos de médicos para países pobres, para países que tienen catástrofes naturales, un programa considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un modelo para el resto del mundo.

* A la OMS le gustaría que el modelo cubano fuera adoptado por otros países. Es una Medicina en la cual el médico vive dentro de la comunidad, el médico está 24 horas a disposición de un paciente en aquel lugar donde reside. Es muy interesante ese sistema y los brasileños quieren convivir con esos médicos.

* Encontraron en Brasil una resistencia enorme de las asociaciones de médicos locales, porque es una resistencia a ese modelo, un modelo diferente, mucho más popular, más comunitario.

* Médicos formados dentro de otro modelo innovador para la Medicina. En Venezuela, en Haití, los médicos terminaron siendo muy populares y las personas estándoles muy agradecidas. Millones de personas del mundo fueron beneficiadas, 600 mil casos de ceguera fueron tratados y curados por médicos cubanos en África.

* La Medicina cubana es un ejemplo para el mundo.

Infografía: Edilberto Carmona / Cubadebate

¿Qué opinan pacientes y colaboradores?

Pacientes y colaboradores cubanos alrededor del mundo expresaron a través de las redes sociales su respaldo a la decisión del Ministerio de Salud Pública de no continuar participando en el Programa Más Médicos; a su vez, emotivos mensajes agradecieron a los profesionales caribeños tantos años de entrega y sacrificio.

Marlenne Lyz: A todos ustedes mi respeto por hacer la diferencia en ese país. Excelentes profesionales que deberían tener todo el reconocimiento.

Lourdes María: Cubanos persistan porque necesitamos a los ángeles de bata blanca en misión muy servicial, cariñosa y confiable. Los brasileños agradecen y que este contrato de Más Médicos cubanos persista, porque los necesitamos. Es uno de los mejores programas sociales que la población brasileña tiene.

Heloisa Ap Cantu Schneiter: Una pena, mi corazón se parte en muchos pedazos, fue mucho más allá de su profesionalismo, nos volvimos amigos y aprendemos mucho… Extraño a mis amigas y amigos doctores, que Dios los bendiga mucho. A Daniuska Guevara Torres, Cristi Hernández, y todos los demás, gratitud por siempre, por la honestidad y amor que tuvieron con el pueblo de mi ciudad y con mi familia.

Celso Da Cunha Nikinho: Muchas gracias por el excelente servicio prestado en mi país. Que Dios bendiga a todos.

CubaCoopera: A nuestros hermanos cubanos, colegas de profesión les decimos que gracias a su altruismo, profesionalidad y humanismo, la realidad de Cuba y su pueblo es conocida y respetada por ese hermano pueblo que ahora sufre las decisiones desesperadas de un fascista como Bolsonaro. La dignidad de nuestro pueblo y de nuestros galenos no se negocia. Por tanto, le decimos a ese Ejército de Batas Blancas, que una vez más: “La Patria os contempla orgullosa”

Yilian Martí Gutiérrez: Estamos listos para partir a nuestra tierra amada, con nuestras familias, esposo, amigos, para continuar trabajando para el pueblo de Cuba y disfrutar de nuestra cultura y hermosa isla. ¡Hasta la Victoria Siempre, viva mi Cuba bella!

Raúl Martínez Pérez: Desde San Marcos en Guatemala, la Brigada médica cubana apoya la declaración de nuestro Ministerio de Salud en retirarnos del Programa Más Médicos de Brasil, el ejemplo de nuestros profesionales guiados siempre por nuestro Comandante en Jefe no podrá ser cuestionado por presidentes fascistas.

Lídice Serrade Cáceres: Los médicos cubanos estaremos siempre dispuestos a ayudar a los pueblos del mundo que lo necesiten, siempre al lado de los desprotegidos, olvidados o simplemente necesitados de ayuda.

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Nos queda 1 días: #PorTodas, Solo es posible sostener el periodismo independiente con una red sólida y tupida

Viernes 16 de noviembre de 2018 NODO50

Tras un acto muy especial en el Teatro del Barrio, y a falta de 1 día para el final de la campaña, te animamos a que la apoyes y la difundas entre esas personas que sabes que quieren sumar su aportación pero aún no lo han hecho.

Difunde y apoya #PorTodas. ¡Solo quedan 4 días! El vídeo íntegro del acto se puede ver aquí.

Este martes fue un día muy especial para el proyecto #PorTodas. El equipo que hace posible la investigación llenó el Teatro del Barrioen un acto emocionante. ¿Cómo contar y no solo contabilizar la violencia machista? El Teatro del Barrio, referente cultural y del cooperativismo madrileño, ha sido siempre un espacio aliado al que La Marea tiene mucho que agradecer.

En un ejercicio crítico sin apenas precedentes, Noemí López Trujillo, periodista del equipo de investigación de las 55 historias de las mujeres asesinadas en 2014, hizo una revisión de su propio trabajo como informadora sobre violencias machistas. ¿Qué habría ocurrido si hubiese podido investigar con más tiempo, con más medios, con otra perspectiva?

Patricia Reguero y Amaya Larrañeta, periodistas de El Salto y 20 Minutos respectivamente, compartieron con la directora de La Marea, Magda Bandera, las dificultades para informar con perspectiva de género cuando prima la precariedad o la inmediatez.

Durante un proceso vertiginoso como está siendo esta campaña de crowdfunding, ocurren muchas sorpresas. La que primero nos impactó fue el testimonio de una colaboradora del proyecto que, bajo el seudónimo de Sofía Ortega, compartió su caso personal tras haber sido víctima de violencia machista. Su testimonio, que se puede consultar en lamarea.com y recuerda que todas podríamos ser víctimas en algún momento, estuvo presente anoche en la voz de Laura Casielles.

La segunda gran sorpresa de esta campaña la trajo al acto Miguel Rabaneda. El músico y reportero de televisión envió a La Marea una canción inédita que compuso en 2009. María no tiene nombre habla de todas las mujeres asesinadas por causas de violencia machista cuyas historias permanecen en el anonimato, resultan siendo datos, cifras y noticias pasajeras. Justo lo que el proyecto#PorTodas va a investigar: ¿qué ocurre después de un asesinato machista? Para saber también qué ha fallado antes.

La compañía Teatro de la riada, con María San Miguel, Alba Herre y Sonia Pérez al frente, estrenó un fragmento de su emocionante pieza El Contrato. Y por si fueran pocas las sorpresas y el arrope, al acto asistieron, física y virtualmente, cómplices y aliadas de La Marea y del proyecto #PorTodas: las poetas Juana Castro desde Córdoba con la pieza Amor mío, Miriam Reyes con el videopoema Asco y la revista colectiva Caja de Resistencia a través de Belén G. Nieto con el poema Lo que haré, de Suheir Hammad. Alicia Ramos, compañera de largos recorridos, acompañó al final de la noche para recordar que “hay otras formas de organizarse más allá del patriarcado” y compartir tres temas de su último trabajo. Tras el encuentro en la sala visitó el Teatro Veinn, dj de los colectivos Sonidero Mandril y Moto Kiatu y aliada del proyecto.

Como no podía ser de otra manera, La Marea vuelve de manera recurrente a los datos. Ana Ordaz y Carmen Lozano evaluaron qué comportamiento está teniendo la campaña #PorTodas después de alertar el 24 de octubre que la mayoría de las donaciones procedían de mujeres. Y la tendencia se mantiene. Cuando la recaudación sumaba el 55%, ayer 13 de noviembre, el 60% de las personas cofinanciadoras eran mujeres, el 30% eran hombres y el 10% restante eran aportaciones anónimas.

De los 38.125 euros conseguidos hasta ese momento, 22.271 procedían de aportaciones de mujeres, 11.575 de hombres y los 4.279 restantes de donantes anónimos, lo cual demuestra la tendencia que ya había sido identificada semanas atrás.

La media de dinero aportado por hombres es ligeramente superior al aportado por mujeres (32,51 euros frente a 31,15 euros).

A falta de 4 días para el final de la campaña, te animamos a que la apoyes y la difundas entre esas personas que sabes que quieren sumar su aportación pero aún no lo han hecho: por Whatsapp, Telegram y todas las redes sociales. Estas últimas horas son cruciales para que en La Marea podamos hacer periodismo de calidad y con perspectiva de género #PorTodas.

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#PorTodas: Contar en vez de contabilizar

Por Noemí López Trujillo

Miércoles 14 de noviembre de 2018 NODO50

¿Cuál es el sentido de registrar las víctimas de la violencia machista, más allá de la acumulación? En el proyecto periodístico #PorTodas, documentaremos los fallos del sistema.

Haz posible la investigación sobre violencia machista #PorTodas. ¡Nos quedan muy poquitos días! Puedes aportar desde 5 euros en goteo.cc/portodas. ¡Gracias!

Desde 2004, el Estado nos cuenta. O nos descuenta. En términos numéricos, cada año desde que se implementó la Ley integral contra la violencia de género, el Gobierno elabora un informe con el número de mujeres asesinadas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. Como un calendario donde los días no suman, sino que restan. “Aquí están las que faltan”.

En 2004 esto supuso una novedad. Hasta entonces ni siquiera se contabilizaban las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas cada año en España. A lo sumo, el Ministerio del Interior emitía un informe donde había homicidios de toda índole. A mediados de los 90, se comienzan a segregar datos por sexo y a finales de esa década se hacen referencias más explícitas a “violencia doméstica”. Con la llegada de la ley 1/2004, los asesinatos machistas tuvieron su propio espacio. Ya no bastaba con una mención entre cientos de páginas, sino que tratándose de un problema que se repetía cada año y con un patrón claro como el de género, tenía sentido arrojar datos más concretos.

La realidad es que el dato, como se suele decir en inglés, no habla por sí mismo –“data doesn’t speak for itself”–. Más allá del valor simbólico y necesario de dejar constancia de cuántas mujeres no están pero deberían estar, ¿qué utilidad tiene soltar determinados datos? En estos informes puedes encontrar el número de asesinadas por provincias, si habían denunciado previamente o no, el origen de la víctima y del agresor, y también cuántos huérfanos deja.

¿Cuál es el sentido, más allá de la acumulación? Sumamos el total de mujeres asesinadas, publicamos titulares sobre el porcentaje de aumento respecto de un año a otro y los diarios regionales se hacen eco en caso de que su provincia sea la que más asesinatos registra ese año. El dato sin una interpretación –es decir, un seguimiento– es información estéril. Cuando la Administración publica estos datos pretende depurar responsabilidades.

Pongamos un ejemplo. Sabemos que las dos primeras mujeres asesinadas en 2014 fueron Carme (Vilanova i la Geltrú, Barcelona) y María (Cervo, Lugo), cuyos nombres hemos anonimizado para preservar su intimidad. Esos datos en sí no indican nada. Pero si ampliamos el foco y buceamos en la hemeroteca, veremos que en Vilanova se produjo uno de los últimos asesinatos de 2013, apenas dos semanas antes.

Sabemos que el asesino de Carme tenía antecedentes por violencia de género, así como una orden de alejamiento sobre Carme. ¿Hicieron algo las distintas administraciones entre el asesinato de diciembre de 2013 y el de Carme para mejorar el protocolo de las denunciantes? Lo desconocemos.

Del caso de María sabemos también que junto a ella fue asesinada su madre. Los medios dieron más detalles de este caso porque en términos periodísticos tenía los ingredientes para una narración más propia de una ficción: deudas con el banco, un embargo, un doble asesinato y el testimonio del agresor, que declarándose culpable aseguró haberlo hecho para ahorrarle sufrimiento a su familia (mujer y suegra). De hecho, varias publicaciones se aventuraron a titular y a enfocar la historia bajo la idea de que el móvil del crimen había sido la desastrosa situación económica familiar. Pero ni rastro de contexto: no hay entrevistas a la administración pública sobre qué otros asesinatos machistas han ocurrido antes y qué protocolos se han activado (o se deberían haber activado) para evitar los posteriores. Se entiende, porque así se narra, que el caso tiene una circunstancias específicas. Todo ello permitía a los periodistas convertir una historia de violencia de género en un relato puntual.

Esto se explica bien a través de la metáfora de la jaula de pájaros formulada por Marilyn Frye y que explica la politóloga experta en género Sílvia Claveria en su libro El feminismo lo cambia todo: “Si miras muy de cerca la jaula de un ave, tan solo puedes ver uno de los barrotes. Podrías mirar ese barrote, de arriba a abajo en toda su longitud, y ser incapaz de entender por qué el pájaro simplemente no vuela evitando el barrote cada vez que quiere ir a algún sitio. Más aún, si inspeccionaras un barrote cada día, todavía no entenderías por qué un pájaro tendría dificultad en sobrepasarlo y volar. Solo cuando das un paso atrás y dejas de mirar exclusivamente uno de los barrotes puedes adoptar una visión general de toda la jaula y comprender por qué el pájaro no va a ninguna parte”. Cada vez que se cuenta una historia de violencia de género, se está observando los barrotes uno a uno, y no todos. Solo hablando de la jaula al completo, se entendería cada crimen machista en toda su magnitud y complejidad.

Informar sobre las condenas

De este caso concreto, por las características mencionadas, sí tenemos algo más de seguimiento a posteriori. En septiembre de 2015, algunos medios regionales se hacían eco de la sentencia que condenaba al autor de este doble feminicidio a 34 años de cárcel. La sentencia permitía recuperar un caso truculento (por las armas que usó, cómo las usó y por resultar asesinadas dos mujeres). Estos detalles publicados han facilitado rastrear la sentencia a través de la web del Consejo General del Poder Judicial, pero ha sido imposible, por ejemplo, con la de Carmen. De este caso se desconoce el castigo judicial que se le aplicó al agresor.

Es decir, actualmente, de las mujeres asesinadas a manos de un hombre apenas tenemos información relevante. Los medios, en función de la importancia que otorguen al caso por su capacidad para construir un relato atractivo, ofrecen ciertos detalles: edad, gustos y aficiones, en qué trabajaba, si había denunciado o no, si había vuelto con el agresor, si había tenido otras parejas, si tenía buena relación con su familia o no. Pero no hay ni rastro del después. Estas historias, casi en el mismo día de su publicación, se categorizan como autoconclusivas: una mujer es asesinada, se confirma que ha sido la pareja o expareja, el agresor es detenido. Fin del relato. En realidad, debería ser el comienzo para un seguimiento mucho más exhaustivo que ponga el foco en posibles responsabilidades institucionales, así como en métodos de prevención o reparación del daño.

Sin embargo, el Estado español no parece asumir en su totalidad la responsabilidad que tiene en cada asesinato machista, tal y como indica Bárbara Tardón, doctora en estudios interdisciplinares de género y experta en violencia de género y derechos humanos: “El Estado no se ve responsable porque sigue sin considerar la violencia machista como una cuestión de derechos humanos que necesita de acciones urgentes e inmediatas. Combatir la violencia machista y garantizar los derechos de las mujeres sigue siendo un asunto residual y no prioritario para el Estado. Por ejemplo, los presupuestos que se designan para hacer políticas públicas en igualdad y violencia de género son ridículos e insignificantes en relación con otras partidas presupuestarias. El hecho de que las mujeres sigan desconfiando de las instituciones que tienen que protegerlas es el ejemplo más evidente de la negligente eficiencia del Estado en este asunto”.

Decía al principio que desde 2004 el Estado nos cuenta, a las mujeres. Numéricamente. Es decir, nos contabiliza. Porque contar, en el sentido de narrar, no nos cuenta. Y es hora de hacerlo. Por todas.

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Lunes 12 de noviembre de 2018 NODO50

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Por un feminismo que no hable sólo de feminismo

Sujeto político y estrategia en el movimiento de mujeres

Por Julia Cámara

Jueves 8 de noviembre de 2018 NODO50

Durante los últimos días, quienes participamos de los espacios del movimiento feminista y seguimos los debates teóricos de eso que viene a llamarse izquierda nos hemos visto asediadas por toda una serie de artículos y publicaciones que tratan de desentrañar cuál sería el sujeto político del feminismo. Aún con diferencias obvias, una no puede menos que señalar el irónico e irritante parecido que este conflicto tiene con el que nos ocupaba hace algunas semanas, a saber: la búsqueda, al más puro estilo Indiana Jones –épica, viril y heroica–, del sujeto político de la lucha de clases. Un apunte general debería ser válido para ambas polémicas: los sujetos precisan de la praxis, se constituyen en la lucha conjunta y a partir de las experiencias concretas compartidas. No existe identidad esencial alguna que reclamar sin la materialidad de las prácticas.

Varios de los argumentos esgrimidos en el debate sobre sujeto político son, en mi opinión, reduccionistas y problemáticos, y obvian muchos de los debates necesarios e incluso ya presentes en el movimiento (como la descolonización de nuestro feminismo o la articulación de alianzas con sectores laborales feminizados en lucha) para limitarlo todo a una o dos problemáticas. Plantean quizá ideas elementales que pueden encajar con presupuestos ideológicos de muchas mujeres, pero a costa de reducir planteamientos teóricos ricos y complejos en un par de frases tuiteables descargadas de todo potencial de comprensión y movilizatorio. Por el contrario, creo que debemos entender este debate como indisolublemente ligado al momento actual de crisis global y cambio sistémico, y al modo en que funciona y se reproduce la opresión patriarcal realmente existente. Sólo así lograremos comprender el papel que juega el movimiento feminista internacional y adoptar tácticas y estrategias coherentes que nos incluyan a todas.

Algunas trazas para el análisis

A lo largo de los próximos párrafos voy a tratar de justificar que, en el actual periodo de acumulación por desposesión, las mujeres constituimos un sector estratégico de la clase. O, dicho de otro modo, que nos encontramos en disposición de ser un sujeto político estratégico en la lucha contra el Capitalismo [1]. Esto no es así por una suerte de mal entendida acumulación de opresiones ni por ninguna identidad original dada por el Capitalismo ni, mucho menos, por la biología, sino que responde a una combinación de factores diversos que nos colocan en una posición estratégica a desplegar en la actual fase de expansión capitalista neoliberal. Trataré de explicarlo y de ver qué implicaciones tiene esto para las prácticas y discursos del movimiento feminista.

La contradicción Capital/vida, acentuada en los últimos años con el renovado recurso a la acumulación por desposesión tras la quiebra de 2007/2008, pone a las mujeres en una situación especialmente complicada. Las políticas de ajustes estructural que destrozan los precarios Estados del Bienestar de la periferia europea y que ya antes asolaron los países del Sur Global nos ponen en condiciones de hablar de una crisis de la reproducción social, que afecta a todos los aspectos de nuestras vidas y ataca a todos aquellos reductos que todavía no han sido incorporados a la lógica del beneficio. Las principales afectadas por esto somos aquellas cuyo rol es precisamente el reproductivo en un sentido económico amplio: las mujeres. En este contexto, las resistencias femeninas (no necesariamente articuladas como feministas en el plano consciente) se revelan como fuertes palancas de transición. Para explicar esto me apoyaré en un concepto que considero especialmente útil: el de conciencia femenina.

A finales de los años 80, durante el periodo de auge de la historiografía feminista y de la Historia de las Mujeres, la hispanista Temma Kaplan encontró que las explicaciones marxistas y feministas clásicas no le eran útiles para comprender los repertorios de acción colectiva adoptados por mujeres en determinados contextos de conflicto social. Es entonces cuando desarrolla el concepto de conciencia femenina, que hace referencia a la asunción por parte de las mujeres del deber de cumplir con nuestro rol social [2]. La conciencia femenina crea un sentimiento colectivo de derechos y obligaciones, fruto de la interiorización del papel de las mujeres en la división sexual del trabajo. El resultado es la identificación generalizada de las propias mujeres con el trabajo reproductivo que les ha sido asignado y la asunción colectiva del deber de preservar la vida.

La conciencia femenina es por tanto, en origen, una conciencia conservadora, puesto que no busca la transformación de la sociedad ni de las relaciones de género sino la ejecución de las tareas que se derivan de éstas. Al aceptar dichas tareas, sin embargo, las mujeres con conciencia femenina reclaman los derechos que sus obligaciones llevan consigo, y el impulso colectivo necesario para asegurar estos derechos puede llegar a desarrollar una fuerza que acabe politizando las redes de relaciones de la vida cotidiana. Cuando parece que está en juego la supervivencia de la comunidad, las mujeres activan sus redes de relaciones para combatir a aquellos o aquello que creen que interfiere en su deber de conservar la vida como saben. Al colocar la necesidad humana por encima de otras exigencias sociales y políticas, y la vida por encima de la propiedad, los beneficios privados e incluso los derechos individuales, la conciencia femenina crea la visión de una sociedad que todavía no ha hecho su aparición. Es, por tanto, una conciencia de transición, con implicaciones políticas radicales y capaz de hacer dar saltos de conciencia a amplias capas de mujeres.

En el curso de la lucha por llevar a cabo el papel que la sociedad les ha encomendado, algunas mujeres chocan frontalmente con un sistema, el capitalista, que es radicalmente contrario a la vida. Esto no es algo transversal ni inherente a la identidad individual de mujer, puesto que no todas las mujeres se ven atravesadas en la misma medida por la experiencia de la desposesión: son las mujeres de las clases subalternas las que más dificultades encuentran para reproducir la vida y, por tanto, las que más a menudo se ven abocadas hacia repertorios de acción radicales. El recurso por parte de las clases altas a nodrizas, niñeras, amas de leche y otras figuras similares ha descargado históricamente a las mujeres pudientes de las responsabilidades del trabajo reproductivo y de cuidados, articulando mecanismos distintos para su construcción social como mujeres. El mercado privado actual de compra-venta de servicios, junto con la feminización de las redes migratorias y las denominadas cadenas globales de cuidados, responsabilizan no a las mujeres como clase o grupo social homogéneo, sino a determinados sectores de mujeres, del mantenimiento global de la vida.

La colisión de la conciencia femenina de las mujeres de determinada extracción de clase con la sociedad realmente existente hace que su lucha por llevar a cabo el trabajo reproductivo y de cuidados, generalmente enmarcado al ámbito doméstico y de las relaciones privadas, irrumpa en el espacio público, dotando de un sentido político a las redes de reproducción.

¿Qué implicaciones tiene esto para el movimiento feminista?

En su reciente libro Dos siglos de feminismo, Cinzia Arruzza y Lidia Cirilo apuntan una idea interesante: las mujeres no existimos como sujeto político permanente, sino que este sujeto se constituye puntualmente en aquellos momentos en que la condición social mujer es percibida por quienes la ejercen como causa principal de opresión y discriminación [3]. Nos encontramos en uno de esos momentos.

Tomando las palabras de Nancy Fraser, “en la actual ola de fermento feminista, muchas que antes habíamos sido mujeres de un modo establecido nos convertimos ahora en mujeres en el sentido muy distinto de colectividad política discursivamente autoconstruida” [4] Es en cierto modo un proceso de autoenunciación colectiva, en el que las mujeres nos encontramos, nos juntamos y nos reconocemos las unas en las otras a partir de la pretendida transversalidad de la opresión compartida.

De manera sintomática, las reivindicaciones que articulan este fenómeno son dos: el derecho al propio cuerpo (protestas por el derecho al aborto en el Estado Español, en Polonia, en Irlanda o en Argentina) y contra la violencia sexual y los feminicidios. Es decir, violencias que nos afectan, aunque con materializaciones diversas, a todas las mujeres. Quizá el ejemplo más obvio sea el de la campaña internacional #MeToo, que aunque en Francia permitió revitalizar puntualmente el feminismo de base y a nivel general ha supuesto una herramienta para dar voz a miles de mujeres, surge inicialmente de macroestrellas del mundo de Hollywood.

Hay aquí dos riesgos profundamente ligados entre sí, que voy a tratar de desglosar:

1. Existe un cierto redescubrimiento de algunos de los postulados del feminismo radical de los 70, en lo respectivo a la violencia sexual y bajo el eslogan es una guerra (de los hombres contra las mujeres, a la que las mujeres debemos responder). Esto, aparte de la simplificación que implica, tiene el peligro de derivar en respuestas punitivistas y de corte represivo-autoritario, en un feminismo legalista que busque castigar el delito en vez de transformar las bases estructurales de las violencias. La forma en que se ha articulado la respuesta social a los casos más mediáticos de violencia sexual parece advertirnos en este sentido. Quizá el caso más evidente sea el de las movilizaciones espontáneas y masivas contra la libertad provisional de los cinco autores de la violación en grupo de San Fermines, donde la crítica a la judicatura y a las consideraciones machistas del auto confluía con sectores movilizados contra la figura misma de la libertad provisional y por un endurecimiento legal de las condenas.

2. La articulación de un discurso que privilegie y totalice la vivencia individual del ser mujer por encima de otras realidades sociales diversas, negando la complejidad de las experiencias de opresión e imponiendo el mito de la hermandad universal de mujeres (de la sororidad como sentimiento primario [5] en favor de aquellas que ya tienen ganado el acceso al espacio público y a los círculos de poder. Esto es: una elitización del feminismo, autocentrado en la identidad y en las luchas por la representación, que no dé respuesta a los problemas de las mujeres migrantes, racializadas, trabajadoras, o procedentes del Sur Global, todas aquellas que no tenemos acceso a la autopromoción individual ni al ascenso social, cuyas condiciones de vida sólo pueden mejorar mediante políticas que defiendan la reproducción social, aseguren la justicia reproductiva y mejoren las condiciones laborales.

Esto no significa que estos movimientos no sean importantes, pero tenemos que ser capaces de movernos en un equilibrio entre la creación y promoción de nuevos modelos de representación, con la entrada en el escenario de mujeres fuertes y capaces de constituirse como referentes culturales (porque la representación sí importa) y un programa que nos incluya a todas. En este sentido, la decisión tomada por la Comisión 8M en el encuentro estatal celebrado recientemente en Gijón, de dedicar una parte importante del próximo encuentro al debate programático –o de reivindicaciones y contenidos– parece apuntar en el buen sentido. Porque este ponernos a las mujeres en el centro, este Now the women y The future is female tiene necesariamente que pasar por un empoderamiento colectivo enfrentado y radicalmente distinto a la idea de empoderamiento individual a través del éxito personal que nos vende el neoliberalismo y que sólo es posible a costa de la subordinación de otras mujeres.

¿Cuáles es, entonces, la clave?

El feminismo global ha desempeñado otras veces un papel compensatorio o de distracción para el neoliberalismo, que despliega estrategias de purple washing o de reconocimiento formal de derechos que esconden un aumento de la desigualdad económica en el mundo. Reconocer que los antagonismos de género, en vez de constituir una división primaria, están insertos en las dinámicas de la reproducción social y que forman parte de un sistema global donde se articulan y combinan con otros factores, puede ayudar a dar luz sobre las relaciones opresivas entre mujeres y las diferencias entre nosotras, algo para lo que el feminismo radical no proporciona una explicación adecuada.

Nos encontramos no sólo en un momento de irrupción del movimiento feminista mundial, sino también de lo que podríamos llamar una feminización de la protesta. Desde el movimiento Stop Desahucios y las PAHs en el Estado Español, las movilizaciones contra Trump en Estados Unidos y contra Bolsonaro en Brasil, las ocupaciones ecologistas en Francia o Alemania, o las luchas por la soberanía alimentaria y la defensa del territorio en América Latina y el sudeste asiático, los ataques sistemáticos contra el mantenimiento de la vida están abocando a las mujeres a enfrentarse colectivamente a autoridades políticas, económicas o incluso físicas (como la policía y el ejército), impulsadas por el origen legítimo de sus demandas y avanzando a partir de la experiencia hacia niveles de conciencia política más desarrollada.

El uso de la conciencia femenina como herramienta analítica nos permite comprender el papel de las mujeres como vanguardia estratégica en luchas de un enorme potencial transformador a lo largo de todo el mundo. Y esto pasa mientras, paralelamente, el movimiento feminista se consolida como vector movilizador fundamental en muchos países, capaz de irrumpir en momentos de fuerte reflujo y de disolución de los vínculos sociales portando intuiciones profundamente anticapitalistas.

He aquí, por tanto, la clave: construir un feminismo que no hable sólo de feminismo, que ponga la reproducción de la vida en el centro y que lleve el lema nuestras vidas valen más que sus beneficios hasta sus últimas consecuencias. La campaña internacional por la huelga feminista para el 8 de Marzo nos ha descubierto a las mujeres el enorme valor (en el sentido más estrictamente económico) que nuestra sola existencia genera. Durante los últimos meses, el movimiento internacional de mujeres se ha ganado el mérito de no ser más un cúmulo de reivindicaciones sectoriales, dotándose de una dimensión estratégica y de un cierto horizonte de ruptura. Hay, por supuesto, muchas otras cosas. Las luchas por la redefinición de las identidades y por el acceso a los espacios simbólicos de poder son importantes en tanto que garantes de visibilidad y potenciadoras de un trato justo, pero reducir el movimiento feminista a esto sería negar el potencial transformador del mismo.

Ésta es la potencialidad que encierra actualmente el movimiento feminista: la de enfrentarlo todo. Que estas potencias lleguen o no a desarrollarse, constituyéndose como elementos de ruptura del normal funcionamiento de las cosas, dependerá entre otros factores de nuestra capacidad para empujar en ese sentido.

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NOTAS :

[1Laia FACET: “Mujeres: sujeto estratégico”, Viento Sur, 11/08/2017, https://vientosur.info/spip.php?article12902

[2Temma KAPLAN: “Conciencia femenina y acción colectiva: el caso de Barcelona, 1910-1918”, en James S. AMELANG y Mary NASH (eds.): Historia y género: las mujeres en la Europa moderna y contemporánea, 1990.

[3Cinzia ARRUZZA y Lidia CIRILO: Dos siglos de feminismo, Sylone, 2018

[4Nancy FRASER: Fortunas del feminismo, Traficantes de Sueños, 2015.

[5Julia CÁMARA: “Sororidad y conciencia femenina: qué hermandad de mujeres para qué propuesta política”, Viento Sur, 09/08/2017, https://vientosur.info/spip.php?article12891


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