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La sexualidad de las mujeres

Miércoles 9 de julio de 2008. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

María Bilbao. Extraído de Libre Pensamiento

¿Es necesario un Ministerio de Igualdad? No lo se, díganmelo Uds. ¿Es necesario un Ministerio de Trabajo? Es lo que se lee en los periódicos desde la creación de la nueva cartera y el nombramiento de la nueva Ministra de Igualdad, ésta pregunta pone de manifiesto la creencia popular y no tan popular de la obtención de una igualdad formal entre géneros. España se suma al creciente número de países que ejercen el feminismo de Estado y persiguen una igualdad formal. Algo en primer término deseable y un muy antiguo objetivo del feminismo de todas las épocas. Sin embargo como demuestran los datos estadísticos y las victimas tangibles, los países que han alcanzado una igualdad material no han erradicado el patriarcado, si el patriarcado tiene su manifestación más brutal en la violencia machista, por ejemplo.

Jonasdottir, una feminista materialista sueca contempla como posible explicación el poder de la manipulación del amor como herramienta de subyugación de las mujeres cuando desaparecen las coerciones materiales, de esta manera las mujeres son puestas al servicio del patriarcado cuando son educadas para proyectar sus más altas aspiraciones en el amor y la dedicación al otro.
Para esta autora la sexualidad tiene una base material que implica que las mujeres para cumplir con su rol de manera adaptada han de poder darse afectivamente a quien lo requiera, son socializadas en el afecto y el cuidado, algo que otras autoras, como la psicoanalista Chodorow, ya apuntaran. De esta manera el patriarcado se sostiene por la explotación que de esta capacidad afectiva hacen los hombres y de la necesidad de amar y ser amadas en la que las mujeres son educadas, necesidad humana pero especialmente inoculada en las mujeres como pieza clave de esta explotación.
Para Jonasdottir el amor es la mas alta energia emocional que permite a las personas desarrollar sus capacidades y siendo las mujeres las que despliegan por su rol de género esta faceta mas ampliamente, la sociedad patriarcal se aprovecha y se nutre de dicha función.

Esta teoría de Jonasdottir sorprende viniendo de una feminista socialista puesto que nos retrotrae a algunos aspectos parciales de un feminismo más radical como fue el feminismo norteamericano de los 70, a los grupos de conciencia feministas y a Kate Millet, quien formulara el acertado lema de “lo personal es político”, dando una visión de la opresión de las mujeres en términos personales vinculados con relaciones de poder. Estas feministas pertenecientes y posteriormente disidentes de la Nueva Izquierda habían participado de la influencia de la revolución sexual reichiana y la Escuela de Frankfurt.
Para Reich la Revolución vendría una vez liberada la sexualidad. Sin embargo la aplicación de las teorías de Reich viraron en un sentido patriarcal y nuevamente opresor para las mujeres, en la práctica para las feministas radicales la revolución sexual se convirtió en una experiencia androcéntrica y coitocéntrica con una obligatoriedad que poco tenía que ver con la propuesta revolucionaria de Reich, donde la afectividad no estaba imperativamente separada de la sexualidad y se entendía ésta de manera igualitaria.
Para las feministas radicales de los 70 el sometimiento fundamental sobre el cual se instalan el resto de las opresiones es el de sexualidad. Las feministas radicales llegaron a esta conclusión después de su desilusionante militancia en la Nueva Izquierda y su experiencia personal compartida en los grupos de autoconciencia, donde se dieron cuenta de que las vivencias personales eran algo común y no hechos aislados.
Pero no únicamente las feministas radicales han llegado a esta conclusión, otras autoras como la historiadora Gerda Lerner han puesto de manifiesto en sus investigaciones que si bien a lo largo de la historia han existido sociedades matrilocales y matrilineales donde las mujeres ocupaban puestos de poder, éstas han sido subordinadas nuevamente a los varones mediante el control de su sexualidad, sin embargo no se ha hallado evidencia de ninguna sociedad a lo largo de la historia donde las mujeres ejerciesen algún tipo de control sobre la sexualidad masculina.

La liberación sexual no posibilitó la Revolución como teorizara Reich, sino más bien el capitalismo y el patriarcado posibilitaron la liberación sexual de manera que se mantuviera la dominación, es decir que no se produjera una reacción emancipatoria. Para Alicia Puleo el capitalismo tardío necesita de dicha desublimación obligando a las mujeres a la practica sexual, es lo que ha dado en llamar Patriarcado de Consentimiento, enfrentandolo con el Patriarcado de Coerción según el cual a las mujeres se les prohíben las practicas sexuales con, por ejemplo, argumentos religiosos. En este momento y como consecuencia de esa revolución sexual sesgada de los 60, el patriarcado y el capitalismo se las han arreglado para que la sexualidad sea una práctica sine qua non las mujeres de verdad no pueden ser mujeres completas. ¿A quién beneficia este hecho? nos tenemos que preguntar. Según mi opinión al capitalismo, ¿Quién lo favorece? El patriarcado.
Para identificarse como una mujer sexualmente activa, ésta debe ser en primer lugar una mujer deseable, para que esto sea posible la ciencia y la industria ponen al servicio de las mujeres una amplia gama de productos y avances, desde sofisticadas cremas elaboradas a base de extractos y esencias inimaginables, hasta las mas hábiles manos de cirujanos estéticos. La industria disfraza esta práctica de bienestar psicológico cuando en realidad la intención es la de crear la necesidad y el malestar para poder vender el remedio. La mujer no deseable esta penalizada por el patriarcado, es la Betty la Fea que en algún momento ha de volverse guapa, es la famosa victima de los trastornos alimentarios que no hace sino vehiculizar su disidencia mediante la enfermedad, aún a costa de si misma, según interpretaciones de algunas autoras como Germaine Greer o Naomi Wolf.

La sociedad capitalista y patriarcal, al mismo tiempo que la ley hace la trampa, crea desfiles de modelos, que como su propio nombre indican son referencias estéticas, pero al mismo tiempo les exige unos mínimos de peso por sanidad mental de la población, no se habla de máximos pero van implícitos en la definición de modelo. A la mujer no deseable se le presuponen cualidades maléficas como a la bruja de los cuentos ya que por un efecto espejo la belleza se identifica con el resto de cualidades positivas, posiblemente las investigaciones, si se hicieran, podrían corroborar que éste fenómenos se da con mas incidencia en las mujeres puesto que la buena apariencia física se le presupone en su rol de género.
La deseabilidad de las mujeres se comienza a enseñar muy tempranamente, mucho se podría hablar de la infancia pero es especialmente en la adolescencia cuando las mujeres son mas susceptibles de ser manipuladas en este aspecto. Las revistas para adolescentes revisten de falso empoderamiento una hiperestimulación y sobreinformación bastante incompleta sobre la sexualidad para niñas que comienzan a basar su autoconcepto en una supuesta liberación sexual que en realidad se ha convertido en un maltrato al cuerpo, donde no se enseña a las niñas a disfrutar de su propio cuerpo sino a hacer disfrutar a sus parejas heterosexuales. No existen publicaciones para chicos adolescentes donde se hable de cómo masturbar a su chica, parece que o bien nacen sabiendo o bien se les presupone receptores de cualquier practica sexual, sin embargo las niñas están expuestas a una sutil obligatoriedad de tener que saber y tener que hacer y una dudosa formación en autocuidado y asertividad tanto para pedir como para decir que no.
La educación sexual es necesaria y el que las adolescentes disfruten descubriendo su sexualidad es deseable, pero los mensajes que la sociedad y sus medios de comunicación ofrece son contradictorios, por un lado se mantiene un tabú sobre el cuerpo y las necesidades sexuales reales de las chicas y por otro hay una exigencia sobre el rendimiento y utilidad sexual de las mujeres.
De la misma manera poco o nada se ha avanzado en cuanto al tabú de la menstruación, los medios extraoficiales, i.e: revistas y programas televisivos, que informan a las chicas no desmienten la malignidad de dicha actividad fisiológica, las adolescentes siguen avergonzándose de tener la regla y deben utilizar aquellos productos que la industria pone a su disposición para que ni se note, ni se huela, ni se vea, ni se sospeche, ni se pueda una ni imaginar que tenga la menstruación. La regla no es que sea un hecho como para congratularse cada mes, es verdad que produce malestar y puede llegar a alterar la rutina, pero los poderes desequilibrantes que se le han otorgado poco tienen que ver con la realidad y la imagen de apestadas que la publicidad ofrece de las mujeres menstruantes, es una imagen humillante y poco menos que inhabilitante para la vida pública. No se enseña a las niñas a convivir con la regla como una función biológica de su maravilloso cuerpo, se hace que aprendan que es algo de lo cual estar avergonzadas hasta que la menopausia les haga sentir menos mujeres. No se celebran ceremonias iniciáticas donde celebrar que el cuerpo de la niña se transforma en el de mujer, ni se les educa en el placer que éste puede llegar a darles, sino que la menstruación continua siendo un aviso de peligro de lo que pueda ocurrir, de nuevo el mensaje contradictorio. El cuerpo de la mujer es un campo de batalla como dice Barbara Krugger en sus obras, es su instrumento para cumplir los mandatos del patriarcado y es la vara con la que se le azota cuando desobedece.

El cuestionamiento de la sexualidad patriarcal por parte de las feministas va acompañado de la crítica y la puesta en entredicho de las prácticas sexuales de las mismas. Pedir otro tipo de sexualidad, reelaborarla y explorarla en otros términos no androcéntricos es una vindicación legitima que no implica que no se mantengan relaciones sexuales, únicamente que queremos reescribir las reglas de las mismas.

Otra importante cuestión relacionada con la sexualidad de las mujeres es el de la pornografía. En un articulo aparecido el año pasado en el New York Magazine Naomi Wolf revisaba el estado de la cuestión recogiendo las críticas que el porno había generado entre las feministas de los 70, críticas relacionadas, no únicamente con la objetivización de las mujeres, sino con el riesgo que el porno pudiera suponer para las mujeres debido al incremento del apetito sexual masculino causado por la pornografía. Pues bien, la alarma lanzada por dichas feministas no solo no sonó, sino que según Wolf el efecto ha sido el contrario, los hombres están tan saturados de porno y de estímulos sexuales que el hecho de ver a una mujer real, fuera de la pantalla de la tele o del ordenador, desnudarse no supone un estimulo sexual suficiente. Lo mismo se puede decir de las exigencias estéticas, los pechos reales, las caderas, los muslos….existe una alineación y una uniformidad tal del modelo de una única mujer que se introduce en el imaginario masculino que la realidad difícilmente puede competir. Posiblemente los hombres no se dejen de excitar ante sus parejas mujeres, pero ambos lo tienen mas difícil. Wolf señala también como las practicas sexuales también se han visto alteradas por la proliferación de la industria del porno, porque no tenemos que perder de vista que lo menos importante aquí es la sexualidad y lo mas las enormes masas de dinero que moviliza, el porno convencional e industrial muestra una sexualidad mecanizada, coitocentrica y meritoria, por lo que al trasladarlo a un contexto real según estas enseñanzas un buen polvo no puede serlo si la mujer no pide que se le corran en la cara. De nuevo aquí otra feminista pone el acento en como las exigencias sobre la sexualidad de las mujeres ha sido invertida, desde una sociedad mojigata y coercitiva que castigaba la libertad sexual de las mujeres a una sociedad donde se ha facilitado enormemente el ejercicio de la sexualidad, la sexualidad se ha liberado pero ha dejado de ser revolucionaria para convertirse en una herramienta opresiva y una industria que es un pilar capitalista.
Sin embargo no existe un interés real en la sexualidad de las mujeres, por ejemplo, apenas existen estudios sobre la incidencia del VIH entre mujeres lesbianas y menos aun educación en sexualidad y en prevención de ETS para mujeres homosexuales. Aun siendo un grupo de menor riesgo que los hombres homosexuales, las lesbianas también son susceptibles de contagiarse del virus del SIDA por via sexual y de otras enfermedades, pero no existe información oficial ni divulgación de las practicas de sexo seguro entre la población lesbiana.
Por otra parte las mujeres heterosexuales no están mucho mejor tratadas, la píldora anticonceptiva se publicita como el método anticonceptivo mas seguro, cabe hacerse la pregunta ¿seguro para quién? En primer lugar no previene ETS y produce numerosos efectos secundarios como mareos, nauseas, aumento de peso, retención de liquidos, cambios en el estado de animo, toxicidad hepática, riesgos cardiovasculares, efectos sobre la libido, modificación de la mucosa del útero, modificaciones del moco cervical, etc. Por lo que hablar de seguridad es mucho decir para una pastilla que vierte la responsabilidad de la anticoncepción sobre una única parte de la pareja y con unos altos costes para su salud. La píldora femenina se comenzó a comercializar hace mas de 40 años, supuso la separación de la sexualidad de la reproducción y la autogestión del cuerpo de las mujeres. Sin embargo, su origen no es tan políticamente correcto, sino que se creo a partir de la experimentación de la misma sobre mujeres portorriqueñas, de nuevo el capitalismo junto al patriarcado, y fue el resultado del perfeccionamiento de píldora que esterilizaría a las mujeres negras. En la actualidad parece que se puede comenzar a hablar de una píldora masculina que no altera el equilibrio hormonal de los varones pero que no ha sido comercializada anteriormente por el escaso interés que la población masculina ha mostrado sobre una píldora anticonceptiva. Dicha píldora bloquea la testosterona haciendo que se reduzca la producción de espermatozoides, es reversible y no tiene efectos secundarios según los estudios realizados hasta el momento.
Lo cierto es que la tecnología de momento no se ha puesto del lado de las salud sexual femenina, aunque la píldora anticonceptiva fue la gran apuesta por la independencia sexual de las mujeres y han aparecido en el mercado nuevos productos como el parche anticonceptivo hormonal o el anillo vaginal, debido a las numerosas posibles secuelas de estos métodos anticonceptivos hoy por hoy el preservativo y una pareja responsable y colaboradora son tristemente el anticonceptivo con menos efectos secundarios para las mujeres, pues no se ha llegado a diseñar un anticonceptivo hormonal que realmente no suponga un daño añadido a su salud. Las feministas tal vez debamos insistir mas en la gestión de nuestros cuerpos desde todos los frentes posibles, no conformarnos con poder tomar la decisión sobre la anticoncepción, sino exigir que se deje de experimentar sobre todas nosotras y se ofrezca una alternativa realmente segura para nuestros cuerpos y nuestras mentes.

Otro aspecto de la salud sexual en el que la ciencia no ha invertido es la salud menstrual. Los tampones sustituyeron a las compresas de celulosa y éstas a los paños de tela, y se constituyeron en ese momento como un bien liberador que al ser desechables y permanecer ocultos facilitaban en gran medida la vida de las mujeres menstruantes. Sin embargo, lo que las mujeres no sabíamos era que también se iba a hacer negocio con nuestra menstruación, los tampones contienen rayon, una fibra absorbente blanqueda con cloro y dioxín que puede tener relación con algunos tipos de cancer de endometrio. El asbesto además puede estimular la hemorragia por lo que la venta de tampones se incrementaría. Si se consulta esta información en internet hay observaciones contradictorias, algunas paginas la ratifican y otras la niegan asegurando que es un bulo creado por las empresas dedicadas a la comercialización de tampones ecológicos, aunque la negación de dicha información solo se refiere a la utilización de absesto y confirman el empleo de rayon y cloro como blanqueante. A las mujeres no nos importa quien invente que para beneficiarse, lo que nos molesta, nos enfada y nos enferma es la comercialización con nuestros cuerpos y la manipulación de nuestra menstruación.
En la actualidad existen alternativas a los tampones y compresas habituales que además de ser mas ecológicas son mas económicas, porque aunque el Estado ha eliminado el impuesto de producto de lujo sobre los tampones y las compresas y a pesar de ser utilizadas por millones de mujeres cada mes todavía no son productos financiados, son productos creados en ocasiones por colectivos activistas como por ejemplo las Blood Sisters de Montreal bloodsisters.org/bloodsisters como las esponjas menstruales, las toallas reutilizables con funda o la copa menstrual. Productos mas económicos pues se amortizan reutilizando, mas ecológicos y desprovistos de productos químicos que pueden ser nocivos para la salud de las mujeres.
En conclusión, su cuerpo y en concreto su sexualidad en todos sus enunciados es la forma de opresión primigenia para las mujeres, demasiado mojigatas, demasiado desinhibidas, sucias, impuras, invisibles, la sexualidad como expresión de la autodeterminación de si mismas ha sido el objeto del control patriarcal y el instrumento de comercio del capitalismo, la fuente de placer y empoderamiento y la causa de desesperación de muchas.
Nunca es tarde para ocupar nuestros cuerpos y reapropiarnos de nuestro placer, como quiera que nos guste.

Referencias:
Lerner, Gerda “La creación del patriarcado” Editorial Crítica, 1990
PULEO, Alicia : Ecofeminismo: hacia una redefinición filosófico-política de «naturaleza y de «ser humano», «Feminismo y Filosofía» (Cèlia Amorós, ed.), Madrid, Síntesis, 2000
JÓNASDÓTTIR, Anna : El poder del amor. ¿Le interesa el sexo a la democracia?, Madrid, Cátedra.1994
WOLF Naomi “El mito de la belleza” Ed. Salamandra, 1992
GREER, Germaine, LA MUJER COMPLETA. Ed Kairos, 2000
GREER, Germaine “La Mujer Eunuco” Ed. Kairos,, 1970
CHODOROW, Nancy “The reproduction of mothering: Psychoanalysis and the Sociology of Gender” Berkley, 1978 en Lerner Gerda “La creacion del Patriarcado”.
http://nymag.com/nymetro/news/trends/n_9437
www.bloodsisters.org/bloodsisters

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