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La Fiat

Domingo 2 de noviembre de 2008. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Lo queremos todo

Nanni Balestrini

Antes de trabajar en la Fiat políticamente yo era un pasota.
Enfrente de la Fiat veía ahora a los estudiantes repartir panfletos.
Querían hablar con los obreros. La cosa me resultaba algo
extraña. Me decía ¿Cómo puede ser? Estos que tienen tiempo
libre para follar y divertirse. Vienen aquí delante de la fábrica
que es la cosa más asquerosa que hay. La cosa más absurda y
asquerosa que hay. Vienen aquí delante de la fábrica pero ¿qué
vienen a hacer? Este hecho me producía cierta curiosidad. En
cualquier caso pensaba que eran unos locos unos estúpidos
misioneros. Y no me interesaba lo que decían.

esto sucedía en primavera. En abril. Nunca había ido a reuniones
con estudiantes. Poco tiempo después fui a la fiesta del primero
de mayo. Nunca había entendido la fiesta del trabajo.
Pero que broma es eso de la fiesta del trabajo. La fiesta de los
trabajadores los trabajadores que hacen fiesta. No me entraba
en la cabeza qué podía significar la fiesta de los trabajadores o
la fiesta del trabajo. Nunca había entendido por qué el trabajo
debía ser festejado. Pero ya que cuando no trabajaba no
sabía qué hostias hacer. Porque era un obrero es decir que la
mayor parte del día lo pasaba en la fábrica. Y el resto no podía
hacer otra cosa que descansar para el día siguiente. Aquel día
de fiesta se me antojó ir a escuchar el discurso de no sé quién
ya que no le conocía.

veía a toda esa gente con la corbata roja. Las banderas. Les escuchaba
diciendo cosas que efectivamente ya conocía. No venía de
Marte. Las conocía aún cuando en definitiva no las comprendiera.
Enfrente en los bares elegantes de la plaza estaba la burguesía.
La pequeña burguesía los campesinos los comerciantes los
curas los pequeños ahorradores los estudiantes los intelectuales
los especuladores los empleados y chupaculos varios. Para escuchar
el discurso de los sindicatos. Y ahí entre los sindicatos que
estaban en la plaza y los burgueses que la rodeaban estaba la
masa obrera como si fuera otra raza. Y entre los burgueses y los
obreros estaba la exposición Fiat del automóvil. en definitiva una fiesta una feria. Escuchaba a los sindicalistas.
Compañeros esto no sólo tenemos que decirlo hoy. Tenemos
que decirlo y hacerlo también mañana en las fábricas. Y yo
pensé tiene razón. Es inútil hacer fiesta armar follón sólo cuando
nos permiten estar en la calle con una bandera roja. Esto hay
que hacerlo también dentro de la fábrica.

al rato me fui por mi cuenta y me encontré con una marcha que
gritaba Mao Tse Tung Ho Chi Min. Me dije quiénes son estos.
Otras banderas rojas otros carteles. Pero ahora no entendía
nada. Estaba a oscuras. Algunas semanas después caí en una reunión
con esos estudiantes en un bar cercano a la Mirafiori.
Hacía ya algunos días que había empezado a armar follón en la
fábrica. Estaba en el taller 54 de Carrocerías en la cadena de
montaje del Fiat 500. Hacía un mes que había pasado la revisión
médica para entrar en la empresa.

en la revisión había unas dos mil personas cada uno recibía un
número y nos hacían preguntas en plan gilipollas. Preguntas prefabricadas
iguales para todos. Puesto que éramos muchos los
pobres empleados iban rápido. Te miraban a la cara y te disparaban
un par de preguntas. Respondías algo y te decían Pasa a la
habitación contigua. Y todos pasábamos a la habitación contigua.

En la habitación contigua un guardia con la lista en la mano nos
llamaba de veinte en veinte y nos llevaban a otra habitación
donde nos hacían la revisión.
la primera fue la revisión de la vista. Mira aquí cierra el ojo mira
arriba lee esto y ese tipo de cosas. Después el oído para saber si
escuchabas bien. Levanta la pierna derecha levanta la pierna
izquierda. Te miraban los dientes la nariz los ojos los oídos la garganta.
Y entre una revisión y otra se hicieron las dos de la tarde.
Entonces nos dijeron que nos podíamos ir a comer. A esta revisión
a la del primer día habíamos tenido que ir con el estómago
vacío. Sin haber bebido ni comido nada porque nos iban a hacer
un análisis de sangre. Algunos habían conseguido hacérselo
antes de las dos. Otros no. Los que tenían que volver por la tarde
a las dos para hacerse el análisis de sangre no comieron. Estaban
en ayunas desde la noche anterior.

donde hacían las extracciones de sangre había un olor asqueroso
que se podía oler desde fuera. Dentro había miles de ampollitas
con sangre por todas partes. Trocitos de algodón por todas
partes. En un rincón había un montículo de un metro y medio
de algodón rojo empapado de sangre. Cuando te sacaban sangre
te hacían daño porque apenas se fijaban dónde clavaban la
aguja. Clavaban la aguja en cualquier sitio y tiraban. Luego
ponían a un lado la ampollita con sangre y tiraban el trocito de
algodón rojo sobre el montículo.

de allí fuimos a otra habitación donde una enfermera nos daba
un vaso. Había sólo dos retretes. Hicimos un círculo y nos pusimos
a mear cada uno en su vaso. Decíamos que estábamos
haciendo cerveza nos reíamos. Después entregamos el vaso y la
enfermera que nos pedía el nombre lo escribía en una hoja debajo
del número del vaso de cada uno.

al día siguiente revisión general. Debías levantar peso. Había
unas máquinas con unas pesas adosadas. Querían controlar la
fuerza que teníamos. Esta revisión duró cerca de dos horas porque
éramos dos mil y teníamos que pasar todos. No todos llegaron
a hacerla ese día y tuvieron que volver al día siguiente. Otras
seis o siete horas para esta revisión. Una vez superada te esperaba
la revisión general. Te desnudabas.

estabas allí desnudo de pie frente al médico al curandero.
Sentado con su camisa blanca te hacía preguntas. Cómo te llamabas
cuántos años tenías si habías hecho el servicio militar si
estabas casado. Después te hacía caminar anda hacia delante
vuelve. Levanta los brazos baja los brazos agáchate muéstrame
las manos muéstrame los pies muéstrame las plantas de los pies.
Después te miraba los huevos si los tenías y ese tipo de cosas. Di
33 tose respira y todas esas gilipolleces. Todo un día para hacer
esta revisión que duraba quince minutos por cada uno pero es
que éramos dos mil.

en un momento dado el médico el curandero me dice ¿te han
operado alguna vez? Era evidente que no me habían operado
porque gracias a Dios no tenía ni un sólo corte. Sí sí le digo en
el huevo izquierdo. ¿Y cómo fue? Esto le molestó por no haberse
dado cuenta antes. Entonces me dije a mi mismo a éste lo
hago quedar como el culo. Jugaba al fútbol y una vez me pegaron
una patada en los huevos y me tuvieron que operar.
¿de verdad? Bueno mañana tienes que venir a la revisión de control.
Otro había dicho que una vez se había roto el brazo y también
tenía que volver al día siguiente. Todo esto servía a mi
entender para meterle en la cabeza al obrero que debía estar sano
fuerte etcétera. No sé muy bien para qué hostias servía porque a
fin de cuentas terminaron cogiendo a todos. Incluso a los que
no oían a los que tenían gafas a los cojos a los que habían tenido
un brazo roto. Todos hasta el último hombre quizás solamente
un paralítico no hubiera sido contratado.

al día siguiente fuimos a pasar la revisión de control. Me mandaron
a una habitación donde había un curandero que ni siquiera
tenía puesta la camisa blanca. Sólo tenía una linda secretaría
rubia que movía el culo de acá para allá por la habitación. Le
alcanzó mi ficha y él se sentó en su taburete. Me hizo bajarme
los pantalones y los calzoncillos y me tocó los huevos. ¿Dónde
te operaron? En éste. Vístete. Me volví a poner los pantalones y
no me dijo nada. La linda enfermera me dio un papel donde
decía que tenía que ir a la Fiat dos días más tarde.
dos días después estábamos en la Fiat todos los que habíamos
pasado la revisión. Quiero decir todos. Enseguida llegó el del
departamento de nuevas contrataciones. O de relaciones públicas
no se si era psicólogo o asistente social o que coño era. Llega y dice
Amigos. A título personal y en nombre de la dirección que los ha
contratado les doy la bienvenida a la Fiat. Bien bravo. Todos
aplaudiendo. El departamento de personal dice que está a disposición
de los empleados de la Fiat de los que tienen hijos de los
que tienen problemas personales problemas sociales y todo ese
tipo de cosas. Si necesitan dinero nos lo piden. Ah dicen algunos
napolitanos necesito diez mil liras. No así no podrán pedir un
préstamo cuando trabajen. Si realmente lo necesitan. Por ahora
van a tener que resolver por ustedes mismos ese tipo de problemas.

Cuando trabajen podrán pedirnos un préstamo.
de esta oficina nos llevaron a la Fiat a la fábrica propiamente
dicha. Un empleado nos cogía el número y nos daba otros
números. El número de vestuario el número de corredor el
número de armario el número de taller el número de cadena.
Para todo esto nos hicieron pasar junto a ellos medio jornada.
Después fuimos al despacho del gran jefe el ingeniero de
Carrocerías. Entrábamos de tres en tres evidentemente a todos
les hacían las mismas preguntas les daban el mismo discurso
siempre las mismas palabras iguales para todos. les doy la bienvenida a la Fiat. Ya saben qué es la Fiat la Fiat es
todo en Italia. Si han leído cosas malévolas sobre la cadena de
montaje en la prensa comunista les digo que son todo calumnias.
Porque aquí los únicos obreros que no están bien son los
haraganes. Los que no tienen ganas de trabajar. El resto trabaja
y está contento de trabajar. Está bien. Todos tienen un coche y
la Fiat tiene una colonia de vacaciones para los hijos de sus
empleados. Además cuando uno es empleado de la Fiat tiene
descuentos en ciertas tiendas. Toda una apología.
como los anteriores tampoco él hizo ninguna pregunta precisa.
Nada que nos considerara de forma singular personal. Ese tipo
de cosas las hacen con los empleados con ellos tienen más tiempo
porque son menos. Pero nosotros éramos una masa una
marea. Nosotros éramos casi dos mil todas las nuevas contrataciones
suponían veinte mil. Llegaban los monstruos los horribles
trabajadores. Y desde hacía dos meses hacían a todos las
mismas preguntas y el mismo trabajo. por eso a los que hacían este trabajo les tocaban también los huevos.

Es decir esa masa de obreros que entraba a la Fiat también
había proletarizado a los propios empleados a los propios médicos.
Además la cuestión no era sustancialmente la de realizar una
selección sino simplemente la de transmitir un concepto de organización
de subordinación de disciplina. De hecho si no fuera así
no habrían cogido también a los que no veían bien a los enfermos
o a los que tenían una barriga enorme. Cogían a todos porque
los necesitaban. Todos servían para ese trabajo de mierda.
en esto el ingeniero nos dice Yo soy vuestro coronel. Ustedes son
mis hombres y nos tenemos que respetar los unos a los otros. Yo
siempre defiendo a mis obreros. Los obreros de la Fiat son los
mejores los que más producen y todas esas gilopolleces. Me
empieza entonces a dar mala espina y empiezo a pensar Me parece
que con este coronel las cosas van a terminar mal. Luego nos
explicó que no debíamos sabotear la producción porque además
de ser despedidos inmediatamente también podíamos ser
denunciados. Mencionó un artículo del Código Penal que decía
que podíamos ser denunciados. Se puso a hacer terrorismo. A
este coronel le vendría bien una buena lección.
más tarde nos presentaron a los jefes. Nos dividieron. Habíamos
sido una sola masa hasta ese momento en el que nos dividieron
en cuatro o cinco grupos uno por cada línea de montaje. A mí
me tocó la cadena del Fiat 500 me presentaron a mi jefe. El jefe
de línea. Luego él me presentó al fuera-de-línea. Los fuera-delínea
son los obreros que saben hacer todas las operaciones de la
cadena de montaje. Si tienes que ir a mear o a cagar cuando te
dejan ya que se requiere permiso intervienen ellos y te dan el
relevo. O si te sientes mal o te equivocas en cualquier cosa interviene
el fuera-de-línea el comodín el que hace todo.
me lo presentaron y me pusieron cerca de la línea. Como faltaban
otras dos horas para terminar la jornada de trabajo el jefe
me hizo hacer unos trabajitos fáciles. Mirando la cadena de
montaje me parecía un trabajo liviano. El modo en el que se
movía la cadena cómo trabajaban esos obreros. Parecía que casi
no había que esforzarse. Al día siguiente me agarran y me llevan
a mi puesto un puesto en otra línea. Me presentan a otro jefe.
Éste llama al fuera-de-línea y le dice Llévatelo. En definitiva
estaba en un puesto en el que ponía el portapatente en el parachoques
del Fiat 500. Tenía que emplazarlo sobre el motor
ponerle dos pernos y ajustarlo con un artefacto.

cogía el parachoques con el portapatente. Encima de mi estaba la
carrocería del 500 que llegaba de otra parte. Llegaba el motor y yo
emplazaba el portapatente con el parachoques que en total pesaba
unos diez kilos. Lo sacaba de otro lugar donde lo preparaba
otro y después lo colocaba sobre el motor le ponía los pernos. Los
atornillaba con la llave neumática y ya está. Rápido trrr trrr dos
pernos y el conjunto se iba por el aire mientras llegaba otro.
Tenía que hacerlo en veinte segundos siguiendo el ritmo. Los
primeros días no lo lograba y me ayudaba el fuera-de-línea.
Tuvo que ayudarme durante tres días.
en la cadena de la Fiat no se trata de aprender sino de habituar
la musculatura de acostumbrarla al esfuerzo a esos movimientos
a ese ritmo. Tener que meter un artefacto de esos cada veinte
segundos significaba tener que hacer movimientos más veloces
que los latidos del corazón. Es decir estabas constreñido a mover
un dedo los ojos cualquier parte del cuerpo en décimas de
segundo. Operaciones obligatorias en fracciones de segundo. La
operación de elegir las dos arandelas la operación de elegir los
dos pernos esos movimientos eran operaciones que los músculos
y los ojos tenían que hacer por sí mismos rápido sin que yo
tuviera que decidir nada. Debía limitarme a mantener el ritmo
a que todos esos movimientos se repitiesen ordenados e iguales.
Hasta que no te habitúas durante tres o cuatro días no consigues
mantener ese ritmo.

cuando empecé a acostumbrarme el que me ayudaba me dejó
solo. Me di cuenta de que estaban interesados en aumentarnos
las operaciones. Muchos de los obreros recién llegados hacían
media jornada un día tres días algunos una semana y luego se
iban. En especial muchos jóvenes que se iban inmediatamente
después de haber visto de qué clase de trabajo de mierda se trataba.
Quién coño puede tener ganas de quedarse aquí y se iban.
Una buena cantidad se daba de baja por enfermedad todos los
días. Por lo tanto dado que había menos obreros haciendo el
mismo trabajo en la cadena necesitaban que cada uno de nosotros
hiciera más operaciones. No tenían que tener tanto personal
que además no les servía porque luego se iba. A mí me impusieron
otra operación. Entonces empecé a cabrearme y además
me hice daño en un dedo.me aplasté una uña no era para tanto. Pero me puse grasa encima
grasa negra sobre el dedo de tal modo que parecía negro sangre
coagulada. La uña estaba negra el dedo estaba negro comencé a
llamar al fuera-de-línea y le dije que tenía que ir a la enfermería.
Llegó el jefe y me dijo ¿Quieres ir a la enfermería? Sí me he
hecho daño en un dedo. Pero no puedes ir a la enfermería por
tan poca cosa. Si puedo. No vas. Llegó otro jefe el del 500. En
la Fiat hay un jefe de Carrocerías luego un jefe del 500 uno del
850 uno del 124. Y el 124, el 500, el 850 tienen varias líneas
cada uno. El 850 tiene cuatro o cinco líneas de montaje el 500
tiene seis o siete el 124 dos o tres.
el que llegó era el jefe del 500. Escucha te hago una propuesta.
Elige vas a la enfermería al médico con ese dedo o te quedas. Si
te quedas te pongo a hacer un trabajo ligero. Si vas al médico y
éste no te reconoce la herida te pongo a hacer el trabajo más duro
es más hago que te suspendan. Acepto el desafío y digo que quiero
ir al médico. El jefe me hace el volante porque tengo que tener
un volante firmado por él para ir a la enfermería. Después nos
vemos me amenaza. Fui a la enfermería. Entrando en la enfermería
vi que un obrero salía con el brazo vendado se había
hecho un corte. ¿Vas a casa? le digo. No no me han reconocido
la baja ¿Cómo? ¿No te han reconocido eso? No.

de pronto me cabreé y me dije Bien con este dedo aunque no
sea nada consigo diez días de baja. El otro tío estaba realmente
mal y le dijeron que no que tenía que trabajar. Pero ¿es qué
estamos locos estamos en guerra estamos en Vietnam? ¿Toda
esta gente herida sangrando tiene que trabajar a la fuerza?
Entré en la enfermería y en ese momento llegaron otros heridos.
La enfermería estaba siempre repleta parecía un hospital
de campaña. Continuamente llegaban obreros con la mano
aplastada con un corte con algo roto. Llegó uno al que se le
había abierto una hernia y gritaba. Lo llevaban a urgencias llamaron
a una ambulancia.

llegué y empecé a disimular. Trataba de controlar y tantear el
dedo para saber cuándo tenía que gritar. Cuando me tocaron el
dedo empecé a insultar en dialecto napolitano. El que me revisaba
era de Turín y todo eso le producía cierto efecto. Si insultaba
en italiano podía parecer que estaba actuando en cambio si
blasfemaba en napolitano no podía darse cuenta si actuaba o no.
Maldita sea la virgen me estás tocando la polla estate quieto me
cago en Dios decía todo este tipo de cosas. Pero yo tengo que
verlo decía él. Estese quieto.

Que quieto ni que quieto. Me he
hecho daño en el dedo me lo he roto. Y él Quiero ver si está roto
no lo sé. Pero yo sí lo siento roto. No lo puedo mover.
llegó otro médico que había estado revisando al de la hernia y
dice Está bien haga un certificado por seis días. Si después le
sigue doliendo le mandamos al hospital. Me hace el certificado
y salgo. Voy a buscar al jefe y le digo Me han dado seis días. Se
pone rojo de rabia y piensa Este gilipollas me ha jodido se va a
pasar seis días de fiesta a costa de la Fiat. Que además me los
tenía que pagar la Malf la mutua municipal. Todavía no teníamos
la mutua que tenemos ahora la del Instituto Nacional el
Inam. La Mutua municipal de la Fiat pagaba más. El Inam no
paga los tres primeros días de enfermedad en cambio la Malf
pagaba desde el primer día. Para la Fiat era una jodienda tener
esa cobertura que de hecho se retiró tiempo después.
o sea que me fui a casa. Nunca lavaba el dedo le dejaba la grasa
negra. Ni lo lavaba ni lo movía y estaba atento de no apoyarlo
en ningún lado. Después de seis días estaba inflamado. No lo
había movido nunca justamente para que se inflamara. Si uno
mueve los dedos se mantienen delgados. Pero si uno se golpea
un dedo y no lo mueve se hincha y se pone más grande que los
otros. Tampoco tanto pero se ve más grande. Y más liso porque
no rozó con nada.

al cabo de seis días vuelvo y digo Mire el dedo se ha inflamado.
Me parece que sigue mal. Pero ¿no puede trabajar así? No porque
nosotros trabajamos con las manos. Si tengo que coger un
perno o la pistola la que se usa para atornillar los pernos y que
se llama pistola tengo que usar las manos. O bien estoy atento a
lo que hago con los pernos que cojo o bien estoy atento a que el
dedo no se golpee con nada. Tal y como estoy tengo que prestarle
atención a lo que hago y al dedo. Y no puedo hacer todo.
Porque si no después de tres horas de darme golpes contra cualquier
cosa acabo por ponerme nervioso enloquezco y le tiro algo
a la cabeza de alguien. No puedo hacerlo.

el médico intuye que estoy disimulando y me hace una propuesta
¿Prefiere ir a trabajar o que le mande al hospital a hacer recuperación?
Yo me digo Aquí tengo que hacerme el duro porque
la recuperación en el hospital les cuesta mucho más. No puede
justificar mandar a un obrero al hospital por un dedo no puede.
El médico piensa Éste quiere joderme lo que quiere son otros
tres o cuatro días más de fiesta. Le amenazo. En lugar de ir al
hospital preferirá volver al trabajo. En el hospital estás claramente
jodido no te puedes divertir estás ahí dentro y punto.
acepto el reto Voy al hospital. Creo que el dedo sigue mal y que
no se ha curado. Entonces le dice a otro Hazle el certificado para
el hospital. Me puse verde pensé Este capullo me ha jodido.
Estaba ahí callado casi con ganas de decirle Voy a trabajar. En
eso alargo el cuello para mirar el certificado y veo que está prescribiendo
otros seis días. No digo nada cojo el volante y me voy.
Él callado yo callado. No le dije Entonces no tengo que ir al hospital.
Habíamos entendido inmediatamente que nos estábamos
tratando de putear el uno al otro.

me gane así doce días pagados por enfermedad. Estaba contento
porque había jodido al trabajo y a su organización en provecho de
mis propios intereses. Pero durante esos doce días sin trabajo no
sabía qué coño hacer con todo el día por delante. Me iba así a dar
vueltas por el Valentino donde estaban las putas y los maricas.
Daba vueltas sin sentido me aburría y no sabía qué hacer aún
cuando tenía dinero. En la Fiat me pagaban casi ciento veinte mil
liras al mes. Cada quince días ofrecían un adelanto lo cogía y le
daba cuarenta mil a mi hermana la de la casa donde vivía.
me quedaba con diez mil liras que derrochaba en dos ó tres días.
Como no sabía qué hostias hacer pasaba de un bar a otro compraba
los periódicos Playmen Diabolik. Iba al cine no sabía que
coño hacer. Consumía ese dinero sin saber qué hostias hacía. En
esas estaba. Descansaba por el cansancio producido por un trabajo
de mierda. Algo bastante absurdo verdaderamente absurdo.
En esos doce días me di cuenta de que no sabía ni siquera cómo
descansar del trabajo que no sabía qué coño hacer en Turín.
al cabo de los doce días de baja en cualquier caso a costa de la Fiat
ya que no tenía una mierda vuelvo a la fábrica. Me pusieron a
atornillar tubos de escape. Decidí dar por culo al nuevo fuera-delínea.
Cuando hay que aprender una nueva operación te la enseña
el fuera-de-línea más cercano. Y a éste le quería putear porque
los fuera-de-línea son esquiroles gente que lleva diez años trabajando.
Él me enseñaba. Mira trrr trrrr trrr. Haz el próximo. Iba a
hacerlo trrr y me encallaba. Hacía como que me trababa con la
pistola que se quedaba encajada contra el perno. Rápidamente llamaba
al fuera-de-línea ven a ver esto que no puedo.
me cago en Dios me cago en Dios empieza a decir el fuera-delínea
que era de Turín. A los campesinos que vienen del cinturón
que rodea Turín los llaman barott. Son todavía campesinos
tienen tierras en las que trabaja la mujer. Van y vienen todos los
días son gente durísima cerril sin un punto de imaginación peligrosos.
No se trata propiamente de fascistas obtusos. Eran del
PCI pan y trabajo. Y yo era un pasota. Al menos era alguien recuperable.
Ellos aceptaban el trabajo hasta sus últimas consecuencias

el trabajo era todo y te lo demostraban con hechos. Estaban aquí
para trabajar durante años tres diez los que fuera. Uno envejece
rápido y muere pronto. Y los cuatro duros que te dan
nunca te llegan sólo un imbécil un siervo puede hacerlo.
Permanecen durante años en esta prisión de mierda haciendo
un trabajo que aniquila la vida.
de todas formas sospecha que le quiero putear abandona el puesto
y detiene la cadena. Llegan los jefes. Cuando se detiene la
cadena se enciende una señal roja en el puesto que la ha parado
y allí van todos los jefes. ¿Qué pasa? Éste no quiere trabajar.
Estás mintiendo porque estoy trabajando y a veces no me sale
porque estoy aprendiendo. Yo no soy tan inteligente como tú
que estás aquí desde hace diez años y es evidente que tipos como
tú aprenden rápido. Quería putearlo. Tú eres inteligente le decía
estás aquí desde hace diez años y entiendes de todo para mí es
un poco más difícil. Además vengo de una convalecencia ¿cómo
quieres que haga todo esto con este dedo?
entonces el jefe me dice Mire a mí me parece que usted siempre
tiene una excusa para no trabajar. Tiene que meterse en la
cabeza que en la Fiat hay que trabajar y no pasarse de listo. Si
quiere hacerse el listillo vaya a la calle Roma donde están sus
amigos. Mire yo no sé si en la calle Roma tengo amigos. Yo
vengo aquí porque necesito dinero. Estoy trabajando pero
todavía no he aprendido del todo cuando aprenda trabajo.
¿Me dan o no seis días de prueba? Pero cómo que seis días de
prueba dice el jefe usted hace más de un mes que está aquí. Sí
pero estaba en otro puesto no aquí. Ahora tengo que tener
otros seis días de prueba y el-fuera-de-línea debe estar aquí
conmigo. Si no no hago una mierda.

tenía que atornillar los pernos al tubo de escape nueve pernos.
Tenía que estar ocho horas con la pistola en la mano el motor
me pasaba por delante y yo lo atornillaba mientras seguía su
camino. Otro ponía el tubo de escape e introducía los pernos yo
sólo los ajustaba. Era bastante fácil sólo tenía que estar ocho
horas con la pistola en la mano o sobre un hombro una pistola
de aire que pesaba catorce kilos. A mí no me gustan los trabajos
en los que debo usar una sola mano o un solo brazo. Te tuerces
con un hombro de una forma y el otro de otra un músculo más
grande y el otro más pequeño. Te deformas. Mientras que hacer
movimientos como en gimanasia con las dos partes al mismo
tiempo no me molesta. En cambio este ejercicio me cabreaba. Me
ponía el motor sobre el hombro y el ruido to-to-to-to-to-to-to me
era insoportable.

de todas formas ya había decidido romper con la Fiat amenazarles.
En el último enfrentamiento con mi fuera-de-línea llegaron
a la vez todos los jefes. Los obreros habían parado porque el
fuera-de-línea había vuelto a detener la cadena. Estaban todos
mirándome mientras yo miraba a los jefes. Y allí les amenacé
amenacé al jefe al fuera-de-línea al gran jefe el coronel que también
había venido. Miren les digo la Fiat no es mía métanselo
bien en la cabeza. No la quiero no la construí sólo estoy aquí
para ganar dinero y punto. Pero si me cabrean si me tocan las
narices les parto la cara a todos. Les digo esto delante de los
obreros. Les había amenazado explícitamente pero no podían
arriesgarse. No sabían si hablaba en serio o no. Entonces el gran
jefe recurrió al paternalismo.

tiene usted razón me dice delante de los obreros. Pero el trabajo
es una cosa importante algo que hay que hacer. Evidentemente
hoy está un poco nervioso pero no podemos hacer nada esto no
es un hospital. Vaya a curarse. Acercándose un poco más me
dice Dé parte de enfermedad. Ya bien cerca delante de los obreros
No toque las narices a la gente que quiere trabajar. En definitiva
intenta neutralizarme y luego concluye el discurso Si
quieres andar jodiendo da parte de enfermedad vete a tomar por
culo pero no toques las narices aquí dentro a la gente que trabaja
y que quiere trabajar. Aquí no hay lugar para vagos locos o enfermos
que no quieren trabajar. Mientras tanto la línea se ponía nuevamente
en movimiento y los obreros ya no me miraban.

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