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De la Sección : {Noticias del mail}

15a Jornada por la Memoria Antifascista de la Sierra de Guadarrama

Jueves 15 de abril de 2021 NODO50

Nota de prensa del Foro Social de la Sierra de Guadarrama.

Un año más, nos reuniremos para homenajear a las personas antifascistas ejecutadas y represaliadas en nuestra Sierra tras la Guerra Civil, como venimos haciendo desde el año 2004.

La cita es el domingo 18 de abril a las 11.00 en la plaza del ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, donde comenzará un recorrido por las cárceles y lugares de tortura del antiguo mercado y del convento de las carmelitas, para llegar a las 12.00 al cementerio parroquial (Paseo Miguel de Unamuno, s.n.), donde se desarrollará el homenaje, que este año contará además con una actuación del cantante Luis Pastor.

Este acto, que comenzó organizando el Foro Social de la Sierra de Guadarrama y un grupo de familiares de los represaliados y al que se sumaron el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid y La Comuna, es un homenaje pluralista y apartidista, en el que reivindicamos con emoción la memoria de las personas que lucharon contra el fascismo y en defensa de la democracia y de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Un grupo revelador de vecinos del entorno de la sierra de Guadarrama, 84 que sepamos hasta ahora, se encuentran enterrados en fosas comunes, bajo los patios y pasillos del cementerio parroquial de San Lorenzo de El Escorial. Sindicalistas revolucionarios, miembros de partidos políticos de izquierda, casi todos los alcaldes y concejales republicanos de la Sierra, militares, un guardia civil... trabajadores y en su gran mayoría jóvenes, que fueron sacados de sus casas a la fuerza, encarcelados, torturados, sometidos a consejos de guerra sumarísimos, sin posibilidad de defensa y en los que se les acusaba de “auxilio a la rebelión”. Un número significativo de los juzgados fueron ejecutados inmediatamente y sin derecho al recurso, fusilándolos frente al cementerio o dándoles garrote vil en el convento de las carmelitas.

A estas personas hay que sumar más de un centenar de vecinos y vecinas de la Sierra que fueron fusilados en las tapias del cementerio del Este, decenas que fueron “paseados”, decenas que murieron combatiendo al nazismo o en los campos de concentración nazis, cientos que fueron encarcelados y encarceladas por decenas de años, cientos de personas que fueron desprovistas de sus propiedades, miles que sufrieron palizas y humillaciones y que tuvieron que vivir durante decenios con el miedo y las penurias, y con el dolor de no poder rememorar a los suyos. Represión que configura un auténtico genocidio en una comarca que contaba entonces con poco más de veinticinco mil habitantes.

Sierra de Guadarrama. 14 de abril de 2021

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De la Sección : {Noticias Destacadas}

Entornos laborales precarios, pésimos e inseguros: Los problemas en el mundo del trabajo continúan

Por Raúl Navas

Miércoles 14 de abril de 2021 NODO50

En marzo de 1911, durante la lucha de las trabajadoras de una fábrica textil en Cotton (New York), murieron 146 personas a causa de un incendio y entre las victimas hubo 129 trabajadoras, muchas de ellas menores de edad, teniendo tan solo 14 años. Trabajaban en condiciones deplorables y no pudieron huir del incendio porque los jefes de la fábrica tenían las puertas cerradas para impedir que salieran. Hubo quien murió abrasada, y al estar encerradas otras fallecieron al saltar al vacío desde el octavo piso en el que se encontraban al intentar huir del fuego.

Efectivos del SAMUR asisten a un repartidor de Golvo tras colisionar contra un camión de la basura. — Emergencias Madrid
Efectivos del SAMUR asisten a un repartidor de Golvo tras colisionar contra un camión de la basura. — Emergencias Madrid.

Aunque parezca una mentira o una exageración, la realidad es que siniestros laborales de este tipo han continuado produciéndose hasta la actualidad. Escasa difusión tuvo el incendio en una fábrica textil de Bangladesh en noviembre de 2012, que causó 120 muertos [1]. Entonces se volvió a poner de manifiesto que las condiciones de trabajo infrahumanas, la inexistencia de medidas de seguridad. En aquella fábrica las salidas de emergencia se encontraban cerradas y los trabajadores recibieron la orden de seguir trabajando cuando comenzó el incendio [2]. Al año siguiente, el 24 de abril de 2013 también en Bangladesh se derrumbó edificio en pésimo estado y con grietas que funcionaba como fábrica textil, en donde los trabajadores eran explotados brutalmente. Hubo 1.134 muertos y 2.437 heridos, muchos de ellos de gravedad sufriendo amputaciones. Años después la líder sindical Jolly Talukder insiste en que “no fue un accidente, fue un asesinato a plena luz del día” [3].

El mundo del trabajo continúa enfrentándose a graves problemas en todo el mundo: precariedad, siniestralidad laboral, intensificación de la explotación, etc. Siguen reproduciéndose todo tipo de abusos e injusticias dramáticas, con muertes incluidas. En enero murieron 9 mineros en un accidente laboral en China, y las cifras oficiales indican que en 2020 murieron 573 mineros en distintos pozos de todo el país [4]. El pasado 8 de febrero murieron electrocutados 28 trabajadores, en su mayoría mujeres, en Tánger en una fábrica textil clandestina [5]. La tragedia puso de manifiesto la existencia de auténticos infiernos laborales en numerosos talleres clandestinos en Marruecos con pésimas condiciones de trabajo. Por otro lado, un reportaje del periódico The Guardian ha revelado las deplorables condiciones de trabajo en las obras para albergar el mundial de futbol de 2022 en Qatar. La publicación indica que han muerto más 6.500 trabajadores en accidentes laborales en dichas obras. Se señalan las caídas en altura o asfixia como algunas de las causas.

Otro informe de Human Rights Watch [6]realizado entre enero de 2019 y mayo de 2020 ha denunciado los numerosos abusos empresariales que se cometen contra los trabajadores migrantes (de países como Uganda, Filipinas, Bangladesh, Nepal, India o Kenia) en Qatar en labores relacionadas con la preparación de los mundiales. Concretamente denuncian incumplimientos de normas laborales y retrasos en el pago de salarios. En el informe expone el caso de un trabajador de Kenia, que pidió un préstamo a un interés del 30% para pagar a un agente de contratación la cifra de 1.173 dólares a cambio de que le consiguiera un trabajo de 329 dólares en Qatar con jornada de 8 horas. Pero pasaron meses sin que le ofrecieran el trabajo prometido, y finalmente empezó trabajando 14 horas diarias por 228 dólares de salario. El trabajador denunciaba que otros de sus compañeros eran también estafados y explotados de esta manera. En este sentido es habitual que el trabajador llegue a Qatar ya endeudado, antes de trabajar y cobrar. En el informe se relata el caso de una trabajadora filipina que hacia turnos de 12 horas, estando recluida en el alojamiento de la empresa, con el pasaporte retirado y teniendo prohibido salir salvo para trabajar. Pese a que su contrato estipulaba 494 horas por 8 horas de jornada, trabajaba 12 horas al día por 357 dólares sin compensar las horas extra. Además, los trabajadores y trabajadoras relataban que el primer salario era retenido en concepto engañoso de “depósito de seguridad”. Human Rights Watch hablo con 93 trabajadores y todos relataban algún tipo de abuso empresarial en forma de largas jornadas, malas condiciones de trabajo, impagos, retenciones de salario, pagos inferiores a lo estipulado en contrato, horas extras no pagadas, practicas de contratación engañosa, estafas, etc.

Amnistía Internacional ha pedido a la FIFA que intervenga para exigir a Qatar que ponga fin a los abusos laborales contra los trabajadores. En su web han publicado un informe titulado “Los migrantes construyen un moderno estadio para la Copa Mundial de Fútbol de 2022 en Qatar sufren abusos y explotación… mientras la FIFA obtiene enormes beneficios” [7] . Han detallado ocho formas de explotación contra los trabajadores. La primera de ellas “elevadas comisiones de contratación” y ponen el ejemplo de un trabajador de Bangladesh que pidió un préstamo de 4.000 dólares para pagar a un agente de contratación. La segunda es las “terribles condiciones de vida” a causa del hacinamiento y falta de higiene. La tercera consisten en “mentiras sobre el salario”, en donde incluyen el testimonio de un jardinero, quien expone que “El gerente sólo dijo: ‘Me da igual lo que te hayan dicho en Bangladesh. Cobrarás este sueldo y nada más. Si sigues protestando les diré que cancelen tu visado y te manden de vuelta a casa”. La cuarta forma de explotación denunciada por Amnistía Internacional es el “retraso en el pago de salarios”, recogiendo el testimonio de un obrero nepalí en el estadio de Jalifa, que explica “Mi familia se ha quedado sin techo y a dos de mis hijos pequeños los han sacado de la escuela [...] Cada día estoy en tensión, no consigo conciliar el sueño. Es una tortura para mí”. La quinta es la de “No poder abandonar el estadio ni el campamento”. La sexta se ilustra con que “no podemos salir del país ni de cambiar de trabajo”. La séptima es la de “ser amenazados”, recogiendo un testimonio de un trabajador denunciado que fue “Fui a la oficina de la empresa, le dije al gerente que quería irme a mi casa [en mi país] porque siempre recibía la paga con retraso. Me dijo a gritos: ‘Sigue trabajando o no te irás nunca’”. La octava y última forma de explotación denunciada es el “trabajo forzoso”.

Además, Amnistía Internacional también ofrece datos espantosos sobre millones de dólares que están ganando empresas y subcontratistas concretos en Qatar. Se evidencia por tanto que los entornos laborales lamentables, insanos y deplorables no son fenómenos exclusivos del siglo XIX, sino que también existen en el año 2021.

Si miramos la situación laboral en España, nos encontramos que en 2020 pese al parón económico a causa de la pandemia y el aumento del teletrabajo, los accidentes laborales mortales aumentaron un 2%, pese a que los registrado in itinere se han reducido un 26,1%. El año pasado 780 trabajadores murieron a causa de un accidente laboral. Hablamos de la cifra más alta desde 2009, año en el que murieron 831 trabajadores. Los siniestros mortales durante la jornada han aumentado un 9,8%. Tanto que se habla de los autónomos, reduciendo el problema exclusivamente a la fiscalidad, vemos que en 2020 se produjeron 30.398 accidentes laborales entre este colectivo aumentaron los accidentes laborales de trabajadores autónomos en un 31% [8] . En 2021 también encontramos malas noticias: solo en enero han muerto 48 trabajadores. El pasado 25 de enero murieron ahogados tres trabajadores de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en Badajoz [9] .

El pasado mes de febrero moría un trabajador de Deliveroo en un accidente laboral en Madrid [10] .El 16 de marzo murieron dos albañiles en las obras de la Torre de Zaragoza. En general, hablamos de una situación alarmante, con datos espantosos y a su vez escasamente conocidos, por lo que queda mucho trabajo por hacer a nivel de concienciación social. La escasa sensibilidad de esta lacra evidencia de nuevo la imperiosa necesidad y prioridad de mejorar las condiciones de seguridad y salud en el trabajo. Hoy sigue siendo necesario luchar colectivamente por trabajos decentes, estables y de calidad en un entorno laboral seguro y saludable.

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De la Sección : {Noticias del mail}

Manifestación 14 de abril de 2021

Martes 13 de abril de 2021 NODO50

Los borbones son unos ladrones.

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De la Sección : {Noticias Destacadas}

Un periodista refugiado palestino denuncia un interrogatorio ilegal de la Guardia Civil y el Mossad en Madrid

Por José Bautista

Lunes 12 de abril de 2021 NODO50

Muath Hamed, refugiado en España junto a su familia, asegura que el servicio de inteligencia israelí le interrogó y amenazó en un encuentro organizado por agentes del servicio de información de la Guardia Civil en una de las sedes principales del instituto armado.

Muath Hamed es un periodista palestino refugiado en España. Vive junto a su mujer y sus dos hijos pequeños en Lemoa (Vizcaya). Cuando se instaló en esta pequeña localidad vasca sintió que al fin había encontrado un lugar para vivir en paz junto a su familia, tras una vida marcada por la persecución, la cárcel y la represión del Gobierno israelí. Esa sensación se desvaneció por completo el pasado 11 de febrero a las seis de la tarde, en una habitación aislada del acuartelamiento de la Guardia Civil de la calle Batalla del Salado, en pleno centro de Madrid. Ese día, asegura, la Guardia Civil lo puso a disposición de un agente del Mossad, el temido servicio secreto israelí, que lo sometió a un interrogatorio clandestino y le amenazó.

El origen de esta historia se remonta al pasado 9 de diciembre. Ese día, Muath recibió la primera llamada de Nicolás, un agente de los servicios de información de la Guardia Civil destinado en Euskadi. Quería tomar café y conversar con Muath sobre su labor como periodista, su pasado y su vida en España. Se trata de un procedimiento habitual por parte de los servicios de información españoles con refugiados y migrantes. "Yo entendí que hacía su trabajo y no tengo nada que ocultar, así que le dije que sí", explica el protagonista de esta historia. El agente Nicolás, de unos 40 años, piel morena, complexión media y atuendo civil, según la descripción de Muath, le recibió en la Comandancia de la Guardia Civil de Vizcaya, situada la plaza Salbe de Bilbao.

En una habitación de la quinta planta les esperaba Javier, otro agente del mimo servicio, de ojos azules, estatura pequeña, barriga prominente y buen dominio del inglés. Muath respondió a sus preguntas y les explicó por qué había pedido asilo en España, cómo logró salir de Palestina y cómo fue su paso por Turquía. Muchas preguntas ya se las había formulado antes la Policía Nacional cuando pidió asilo en España, en abril de 2019. La resolución definitiva sobre el asilo de Muath y su familia aún está en el aire.

Los problemas llegaron después. A principios de febrero, el joven periodista palestino volvió a recibir una llamada de Nicolás. De nuevo, le pedía tiempo para un encuentro, esta vez en Madrid. Muath declinó porque se encontraba en Euskadi, pero, pocos días después, recibió otra llamada con número oculto. Esta vez quien hablaba era el agente Javier, quien le solicitó amablemente que se vieran el 11 de febrero por la tarde. Entonces Muath sí se encontraba en la capital española, cubriendo temas de actualidad para la televisión catarí Al Araby. Aceptó y, al terminar su jornada de trabajo, se dirigió al número 35 de la calle Batalla del Salado, una de las sedes más destacadas de la Guardia Civil.

Nada más llegar, Muath se percató de algunos detalles que le hicieron sospechar. Según cuenta, un uniformado bajó a buscarle y le introdujo en el edificio sin identificarle, sin registrar su acceso y sin pasar por ningún control de seguridad, como estipula el protocolo. El agente le acompañó hasta el tercer piso de uno de los bloques, donde les esperaban Javier y un hombre vestido de traje, calvo, de tez morena y complexión atlética que se presentó como Omar.

La sala era oscura y la única ventana que había estaba cerrada. Tras comprobar que Muath no estaba grabando con su teléfono móvil, el misterioso hombre aseguró trabajar para la inteligencia belga. Javier explicó a Muath que Omar era de origen palestino, pero su coartada se desmoronó cuando el periodista se percató de su marcado acento israelí, según relata el periodista palestino. Muath respondió a sus primeras palabras en hebreo. Al ver la reacción de Omar y Javier, Muath les pidió que le mostraran sus carnets de identificación, pero asegura que ambos se negaron. Entonces Omar reconoció que era israelí. El agente de la Guardia Civil salió de la habitación y dejó al periodista palestino en manos del supuesto agente del Mossad.

Muath explica que en ese instante sintió mucho miedo. Recordó el caso de Jamal Khashoggi, el periodista descuartizado en el consulado saudí en Estambul, cuyo asesinato sigue impune. El supuesto agente israelí empezó a presionarle, lanzando acusaciones veladas contra Muath y haciéndole ver que conocía sus comunicaciones y movimientos desde hacía tiempo. Le acusó de estar implicado en la financiación de grupos islamistas y terroristas vinculados a la resistencia palestina. Siempre según el testimonio de Muath, el presunto espía israelí también habló de sus deudas económicas y le preguntó por sus fuentes en Turquía y por personas como Zahir Jabareen, uno de los líderes de Hamás sobre el que pesan varias órdenes internacionales de búsqueda y captura. Muath llevaba tiempo sospechando que su teléfono estaba intervenido y piensa que pudo confirmarlo ese día. Aún conserva el enlace con el que cree que sus dispositivos y cuentas se infectaron con el programa de espionaje Pegasus. Este periodista y refugiado palestino negó todas las acusaciones.

El supuesto agente del Mossad siguió hablando y lanzó sus primeras amenazas contra Muath y su familia, según explica este periodista palestino: le indicó que jamás volverían a Palestina y le mencionó una de sus investigaciones periodísticas (disponible en este enlace), en la que había destapado el sistema de empresas pantalla que opera el Mossad en países de Europa del Este para reclutar y pagar a sus informadores en territorio europeo. Omar conocía el nombre real de la principal fuente de ese reportaje, según cuenta Muath, y se lo hizo saber.

A las preguntas de Público sobre este interrogatorio clandestino, la Embajada israelí contesta: "la respuesta es que no hay respuesta". El agente Nicolás atiende las llamadas de este medio pero declina responder, mientras que el agente Javier deja leídos los mensajes pero no se manifiesta. La Guardia Civil no responde a ninguna pregunta de Público sobre estos hechos. El Ministerio del Interior declina hacer comentarios. CEAR, organización que tramita la solicitud de asilo de Muath y su familia, ya ha puesto estos hechos en conocimiento de la Oficina de Asilo. La Embajada belga ya está al tanto de que al menos un agente del Mossad se hace pasar por espía de la inteligencia belga en España.

Fuentes expertas en materia migratoria y de seguridad afirman que la Guardia Civil no tiene competencias en materia de extranjería (recaen sobre la Policía Nacional). También remarcan que es habitual que los servicios de información españoles contacten con personas migrantes y refugiadas y traten de captarlas para obtener información, pero no con protocolos que conlleven amenazas e intimidación como las que vivió Muath. Actualmente no existen acuerdos oficiales de colaboración que permitan al Mossad realizar acciones de este tipo en territorio español ni en edificios del Estado.

Sensación de inseguridad

No es la primera vez que este periodista palestino lidia con la inteligencia israelí. Entre 2006 y 2014, el Mossad intentó captarle en varias ocasiones. Según su testimonio, Muath siempre se negó a trabajar con la inteligencia israelí, incluso hizo públicos estos hechos, y como represalia fue encarcelado en varias ocasiones.

Muath expresa que, tras casi dos horas de interrogatorio, el supuesto agente del Mossad se despidió y le dijo que volvería a tener noticias de ellos. Desde ese día, este periodista palestino y su esposa tienen problemas para conciliar el sueño. Están preocupados por su solicitud de asilo y su seguridad. Ella revive dormida los asaltos del Ejército israelí a casa de sus padres y el arresto de familiares. Teme que el cansancio por falta de descanso le lleve a algún despiste que repercuta en sus dos hijos, de dos y cinco años. Este periodista afirma tener una pesadilla recurrente en la que es devuelto por la fuerza a Palestina y vuelve a sentirse atrapado.

El hijo mayor, de cinco años, ha desarrollado miedo a la Policía en España a raíz de estos hechos. Es consciente de la situación y la asocia con episodios violentos que vivió en Palestina a manos de las fuerzas israelíes. Para tranquilizarle, cuando se cruzan con un agente, sus padres le dicen "aquí no pasa nada, di agur a la Policía". Muath sopesa emprender acciones legales contra el Gobierno de España y no descarta mudarse con su familia a otro país en busca de protección. "¿Por qué España colabora con ellos?", se pregunta.

Muath estuvo en arresto administrativo en cárceles de Israel en diez ocasiones. En el pasado también fue detenido y encarcelado dos veces por la Autoridad Nacional Palestina. Entre 2004 y 2014 estuvo en la lista negra del Gobierno israelí con prohibición de viajar al extranjero. Logró salir de Palestina tras una larga batalla judicial y gracias en parte a un premio que le concedieron en Turquía, por un vídeo en el que Muath graba de frente a un soldado israelí en el momento en que este le disparay recibe un impacto contra su hombro izquierdo. En total, Muath ha recibido disparos en cinco ocasiones mientras informaba sobre el conflicto palestino-israelí. Tras cinco años en Estambul, decidió venir a España para alejarse de la creciente animadversión hacia los refugiados en Turquía. El nombre de este periodista figura en informes de Human Rights Watch y otras organizaciones internacionales sobre la violación de derechos humanos y los ataques contra informadores en esa región.

La migración es un proceso vital que no se ciñe únicamente al momento en que alguien cruza una frontera. Quienes migran por la fuerza a menudo cargan mochilas llenas de vivencias que pesan de por vida. Muath y su familia arrastran un abultado bagage emocional del que les resulta difícil desprenderse. De hecho, el día que este periodista accede a hablar para Público coincide con la muerte de su antiguo compañero de celda Omar Barghouti, uno de los activistas más carismáticos del movimiento palestino. Las supuestas amenazas del Mossad bajo el paraguas de la Guardia Civil que relata Muath avivan la sensación de inseguridad de esta familia palestina refugiada en España, un país europeo en el que pensaron que estarían protegidos. Quizás se equivocaron.

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De la Sección : {Noticias Destacadas}

Los otros efectos secundarios de las vacunas

Domingo 11 de abril de 2021 NODO50

A ver, una pregunta tonta que me ronda desde hace meses, y que nunca me atrevo a hacer por no alimentar bulos ni dar aire a los plastas negacionistas: las multinacionales farmacéuticas esas de cuyas vacunas depende hoy nuestra salud y nuestra economía, ¿son las mismas multinacionales farmaceuticas

de las que llevamos décadas desconfiando y echando pestes por sus prácticas turbias, una y otra vez denunciadas y a veces condenadas por corrupción, sobornos, regalos a médicos, ensayos clínicos irregulares, presión sobre gobiernos e instituciones internacionales, financiación de partidos y candidatos presidenciales que favorezcan sus intereses, expolio de recursos naturales y riqueza biológica de países africanos,la crisis de los opiáceos en Estados Unidos, y mil y un comportamientos nada éticos, cuando no directamente criminales?

Sigo con mi pregunta, que tengo que coger aire: las multinacionales farmacéuticas esas de cuyas vacunas depende hoy etcétera, etcétera, ¿se trata por casualidad de las mismas multinacionales farmacéuticas que llevan décadas protagonizando denuncias y demandas de usuarios, todo tipo de investigaciones periodísticas y judiciales, además de cientos de entretenidísimos thrillers cinematográficos en los que intrépidos periodistas y médicos honrados destapan sus actuaciones mafiosas poniendo en riesgo su vida? ¿Hablamos tal vez de los mismos fabricantes acusados desde hace más de medio siglo de dedicar recursos a investigar según qué enfermedades en función de su rentabilidad, desarrollar preferentemente tratamientos crónicos antes que curativos para asegurar ingresos sin fin, o sacar enormes beneficios de nuestros miedos y ansiedades? ¿Los mismos que, contra la creencia de que la investigación progresa gracias a su esfuerzo, en realidad dedican un porcentaje pequeño de sus ganancias a investigar mientras se benefician una y otra vez del trabajo público de universidades, centros de investigación y hospitales por todo el planeta, y de enormes cantidades de dinero público?

Venga, tranquilícenme un poco, quítenme el susto del cuerpo: díganme que no, que no son las mismas; que las farmacéuticas que hoy fabrican y suministran nuestras vacunas contra el coronavirus no son las de los dos párrafos anteriores; que son otras, más transparentes, más éticas, más preocupadas por el bienestar de la humanidad y menos obsesionadas por el beneficio a toda costa.

No quiero ni pensar que nuestra salud y nuestra economía, es decir, nuestras vidas y nuestro futuro, estuvieran a merced de aquellos granujas. Estoy convencido de que nuestros gobernantes, europeos y españoles, no lo permitirían. Y si no les quedase otro remedio que encomendarse a esos mismos fabricantes, confío en que no permitirían que se beneficiasen de dinero público e investigación pública sin antes asegurar el suministro suficiente y equitativo de vacunas, atendiendo a criterios de salud global antes que a la ley del mercado; y lo harían mediante contratos transparentes, nada de cláusulas confidenciales o párrafos tachados.

Es más: incluso en el hipotético caso –improbable, insisto– de que, por causas de fuerza mayor –la urgencia por conseguir una vacuna contrarreloj–, nuestros gobernantes se hubiesen arrojado a los brazos de esas mismas farmacéuticas de los dos primeros párrafos, apuesto a que serían implacables con cualquier incumplimiento de suministro o con la mínima sospecha de desvíos de la producción o subasta de vacunas al mejor postor, llegando incluso a obligarlas a compartir conocimiento para que otros puedan también fabricar.

Espera, que voy un paso más allá: en el improbable, hipotético y totalmente inverosímil caso de que toooodo lo anterior hubiese sucedido, y estuviésemos hoy totalmente a merced de unas cuantas farmacéuticas como las descritas en los dos primeros párrafos, y no hubiese más remedio que tragar y seguir adelante, pongo la mano en el fuego porque nuestros gobernantes y organismos internacionales estarían ya preparando futuras reformas contra el oligopolio farmacéutico y planeando incluso la creación de farmacéuticas públicas para que, ya que en esta pandemia no ha sido posible, no nos suceda lo mismo en la siguiente. Más o menos lo que pasó con los bancos cuando la crisis de 2008: entonces hubo que tragar y rescatarlos, porque de su caída dependía la economía mundial, pero una vez pasado el susto los gobiernos y organismos internacionales se pusieron muuuuy serios y metieron en vereda a la banca mundial, que desde entonces rinde cuentas ante la ciudadanía y revierte sus beneficios en el bien común.

Perdonen el desahogo, pero quería sacarme estas dudas de encima. Que cuando me llamen para vacunarme, no quiero ir preocupado por los efectos secundarios, ni los de la vacuna ni los derivados del trato con sus fabricantes.

Del acceso de los países con menos recursos a la vacunación ya hablamos otro día, que se me acaba la página. Y por favor, al salir apaguen el Ironic Mode, que me lo he dejado encendido.

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NOTAS :

[11/“Al menos 120 muertos en el incendio de una fábrica textil en Bangladesh”. El País, 25/11/2012.

[22/“La tragedia en Bangladesh destapa los talleres de la miseria”. El Mundo, 26/04/2013

[33/Olazabal, V “Cinco años del derrumbe del Rana Plaza: logros y cuentas pendientes en la industria textil de Bangladesh”. El Mundo, 24/04/201

[44/Vidal Liy, M “Hallados muertos nueve de los mineros aún atrapados en China”. El País, 25/01/2021.

[55/Peregil, F “Mueren electrocutados al menos 28 obreros de un taller textil clandestino en Tánger a causa de las lluvias”. El País, 08/02/2021.

[66/Informe completo en: Salary Abuses Facing Migrant Workers Ahead of Qatar’s FIFA World Cup 2022 | HRW

[77/Qatar, la copa mundial de la vergüenza | Amnistía Internacional (amnesty.org)

[88/“Autónomos: cae la siniestralidad, pero no la mortalidad en el trabajo”. Cinco Días, 05/04/2021.

[99/Tolosa, L “Mueren ahogados en el Guadiana tres trabajadores que limpiaban el río a su paso por Badajoz”. El País, 25/01/2021.

[1010/Exiquiaga Fernández, M “Muerte de un repartidor precario: el pedido de Deliveroo que nunca llegará a su destino”. El País, 09/02/2021.


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