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Mosul: La tragedia de una ciudad oprimida por todos

Sábado 26 de agosto de 2017. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Sin Permiso

Por Haifa Zangana

En primer lugar, unas palabras sobre la historia reciente de Mosul, para que podemos entender el contexto de lo que está sucediendo actualmente. Voy a hablar de las secuelas de la invasión estadounidense de Irak en 2003, que permitirían la declaración de un califato islámico en Mosul y más tarde la contraofensiva y la victoria proclamada del gobierno iraquí. Todo ello plantea cuestiones sobre el futuro de Irak en general y del Estado Islámico en particular.

En lo personal yo viví en Mosul, en la década de 1970, cuando estudiaba medicina en su universidad - una de los mejores en Irak-, en gran parte destruida hoy. Algunos de mis familiares todavía están en la ciudad y estoy en contacto continuo con ellos, por lo que tengo una imagen razonablemente informada de lo que está pasando allí.

Mosul es la segunda mayor ciudad de Irak y es conocido por su diversidad étnica y religiosa. Cualquier grupo religioso o étnico de Oriente Próximo que se pueda imaginar es probable que esté representado allí. La mayoría es árabe y musulmana, pero hay cristianos, yazidis, armenios y muchas personas con otros orígenes étnicos y religiosos. Han estado en Mosul, que fue parte del Imperio Otomano, y en sus alrededores desde tiempo inmemorial.

Su población es de unos dos millones de habitantes, muchos de ellos bien educados - de hecho Irak en su conjunto era famoso por su anhelo de educación. Para muchos de nosotros en los años 70 y 80 obtener un grado no era suficiente: queríamos proseguir estudios de post-grado. En muchos sentidos, era una actitud similar a la de muchas partes de Europa y, en términos educativos, Mosul ofrecía las mayores oportunidades después de Bagdad.

Mosul también ha sido un centro de formación de oficiales desde la creación del ejército iraquí a finales de la década de 1920. Los oficiales de Mosul llegaron a ser prominentes en el ejército durante la guerra de Irán-Irak de 1980-1988. Sin embargo, en 2003 se rindieron a las fuerzas invasoras de Estados Unidos pocos días después de la caída de Bagdad. Así que no hubo resistencia real en Mosul. Los EEUU establecieron una de sus mayores bases militares en Mosul bajo el mando del general David Petraeus (que más tarde se convertiría en Comandante de todas las fuerzas de EEUU en Oriente Próximo y, finalmente, en director de la CIA).

Su política era ’comprar’ a las personas, especialmente a las mujeres, y fue aplicada en primer lugar en Mosul, antes de extenderse a todo el país. Parte de la política de Petraeus se basaba en la cooptación de las mujeres locales en la estrategia de contrainsurgencia del Ejército de Estados Unidos. Su razonamiento era que si se podía controlar a las mujeres, se podría este este control a sus familias y sus hombres.

Aunque el dinero del petróleo suponía la mayor proporción de su presupuesto en la historia moderna de Irak, poco se destinaba a la mejora de las necesidades básicas de la gente. La corrupción se tragó enormes sumas, mientras casi un tercio de la población luchaba por sobrevivir por debajo de la línea de pobreza.

A mediados de 2003, comenzó en serio la resistencia contra la ocupación estadounidense y británica, incluyendo en Mosul. Pero, cada vez que había un ataque contra las tropas estadounidenses, la respuesta eran represalias colectivas, lo que provocó una enorme aumento indignación y desesperación de la gente, que trataba de reconstruir su ciudad.

Muchos hombres de Mosul eran detenidos y los números crecían continuamente. Yo estaba involucrado con algunas de las organizaciones de derechos humanos en Mosul y Bagdad. Recibíamos continuamente una enorme cantidad de documentos y fotografías de personas torturadas. Muchos eran arrestados únicamente por la denuncia de un informante secreto, o acusados de ser terroristas sólo porque su nombre era similar al de un combatiente de la resistencia.

El gobierno no quería saber nada, negándose a reconocer lo que estaba ocurriendo a la gente común en Mosul, donde el tratamiento de los detenidos era particularmente brutal. Pero en 2009 el escándalo salió a la luz pública. Los detenidos estaban siendo sometidos al mismo tipo de tratamiento que en Abu Ghraib - la única diferencia este eran las fuerzas de seguridad iraquíes, no las de EEUU.

Se conocieron informes sobre las prisiones secretas iraquíes - de hecho eran tan secretas que casi todo el mundo lo sabía. Estaban bajo control iraquí desde el escándalo de Abu Ghraib. Los estadounidenses ya no participaban directamente en las torturas - se mantenían con las manos limpias y comenzaron a mostrarse muy preocupados por las violaciones de derechos humanos’’. Por lo tanto, los que querían ’interrogar’ eran entregados a los iraquíes para que lo hicieran ellos.

Un terrible informe de Human Rights Watch, titulado “Irak: los detenidos describen el trato”:

“Los interrogadores y oficiales de seguridad sodomizaban a algunos detenidos con palos de escoba y los cañones de sus pistola y, según los detenidos, violaban a los prisioneros más jóvenes, que eran enviados a un centro de detención diferente. Algunos jóvenes declararon que habían sido forzados a realizar sexo oral a los interrogadores y guardias. Los interrogadores también obligaron a algunos detenidos a acosar sexualmente a otros”. (1)

Una de las víctimas de la tortura fue Ramzi Shihab Ahmed, un ex general del ejército iraquí y ciudadano británico, que vive actualmente en Londres. Le conocía a él y a su esposa Ramzi. Fue detenido después de regresar a Mosul desde Londres para buscar a su hijo, que había sido detenido. Sus carceleros le negaron medicinas para su diabetes y presión arterial alta. “Me golpearon fuertemente, sobre todo en la cabeza”, declaró a Human Rights Watch. “Me rompieron uno de los dientes durante los golpes ... Diez personas me torturaron - cuatro de la comisión de investigación y seis soldados .... Aplicaron electricidad a mi pene y me sodomizaron con un palo. Me vi obligado a firmar una confesión que no me dejaron leer”. (2) Después de un ’juicio’ de diez minutos sin defensa legal, fue condenado a 15 años de prisión.

Durante los interrogatorios, los agentes de seguridad se burlaban de los detenidos y les llamaban “basura”. Bajo tortura muchos hicieron confesiones falsas: muy parecido a lo que ocurrió en Abu Ghraib. Algunas personalidades religiosas también fueron víctimas y circularon historias de niños violados delante de sus padres para hacerles ‘confesar’.

El Estado Islámico

Fue esta situación la que proporcionó un suelo fértil al Estado islámico. La gente estaba desesperada.

¿Hubo resistencia pacífica? Sí, hubo vigilias y manifestaciones, pero las fuerzas iraquíes de fuera de la ciudad instalaron puestos de control que suponían una humillación cotidiana para la gente. La rabia y la indignación se acumularon, hasta que finalmente en agosto de 2014 un grupo llamado Daesh, que nadie conocía muy bien, entró en Mosul. Sólo eran unos 300, pero de repente miles de soldados del ejército iraquí abandonaron sus uniformes y huyeron, dejando la ciudad en manos del Estado Islámico, que se hizo cargo de ella en dos días.

¿Cómo reaccionó la gente? Algunos contentos: ¿cómo iban a ser las cosas peor bajo el Estado Islámico que lo que habían tenido que soportar durante tantos años? No sabían mucho del EI, pero pensaron que al menos sería capaz de proporcionar algún tipo de ayuda. De hecho, en el primer par de meses parecía que Daesh podría ser capaz de efectuar algunos cambios para mejor. Por ejemplo, no hubo más puestos de control y las personas podían moverse con mayor libertad. Pero hubo poco a poco un cambio de política y gradualmente se hizo más y más opresiva, imponiendo sus propios prejuicios religiosos y llevando a cabo más detenciones. En una ciudad tan diversa, la gente estaba pasmada. Se exigió que todo el mundo se convirtiese al Islam, pagase un tributo o corría el riesgo de ser asesinado. Pronto comenzaron los asesinatos en masa y la destrucción, obligando a muchas personas a huir.

La respuesta de los gobiernos regionales iraquíes y kurdos fue unirse a una coalición liderada por Estados Unidos, que comenzó un programa de ataques aéreos continuos. Supuestamente eran ‘ataques inteligentes’, pero el número de víctimas aumentó día a día. De hecho, la destrucción, el miedo y la muerte causados y el peligro que implicaban fue un factor más importante para algunos que la presencia del EI - las víctimas civiles de la “guerra contra el terror” ’comenzaron a superar a las víctimas del ’terror’ en sí.

Durante la batalla para ’liberar’ Mosul, un millón de civiles fueron desplazados, y el 90% de la parte oeste de la ciudad - donde se encuentran los hospitales universitarios, bibliotecas, centrales de energía y estaciones de agua - fue reducida a escombros. Puentes y carreteras fueron destruidos, lo que significa que era imposible el transporte de suministros. El ministro de exteriores del gobierno regional kurdo ha estimado que 40.000 personas murieron en nueve meses - una cifra que Bagdad afirma que es una exageración. El gobierno tampoco quiere mencionar el número de jóvenes, incluidos los voluntarios, que murieron. En respuesta al llamamiento de los clérigos apoyados por el gobierno fueron enviados a menudo al frente a luchar contra el EI sin un entrenamiento adecuado.

Además de la destrucción de infraestructura y del número de muertos y desplazados causados por la ’liberación’ de Mosul, el problema de las autoridades es cómo tratar a las personas sospechosas de ser simpatizantes o miembros del Estado Islámico, por no hablar de las familias de los combatientes muertos del EI. Cuando es detenida una persona que se sospecha que es miembro del EI, se le tortura y mata inmediatamente - cientos de fotos y videos dan testimonio de ello en Internet; y muchas organizaciones internacionales, incluidas las Naciones Unidas, Human Rights Watch y Amnistía Internacional, han proporcionado datos confirmados.

Después de que Mosul fuese retomada, un general del ejército declaró que los sospechosos serían tratados como prisioneros de guerra, pero pronto acabo temiendo por su propia vida. Nada de ello: los sospechosos son ’tratados’ de inmediato y no hay prisioneros de guerra. Esta situación horrenda es un mero reflejo de cómo trataba a las personas Daesh, pero así no se puede reconstruir Irak. Ni va a acabar con Daesh ni con otros grupos terroristas en el futuro - es un círculo vicioso sin fin.

El primer ministro no sólo niega todas las denuncias de tortura, sino que asegura que tales historias solo buscan ’incitar a la violencia’ e instigar asesinatos de venganza. Eso era exactamente la reacción de los estadounidenses ante las denuncias de torturas en Abu Ghraib. La falta de reconocimiento de estas muertes, incluso priva a los iraquíes de saber si sus seres queridos están muertos. Hay un triste precedente: como los EEUU antes, el gobierno de Irak niega la existencia de tales atrocidades.
En 2010, tras la publicación del informe sobre la tortura de 430 prisioneros en la prisión secreta de Muthana, se dio la orden de detener a unos 100 oficiales e interrogadores del ejército y la policía iraquíes. Pero no pasó nada y el informe fue olvidado. Se tortura con impunidad.

¿’Liberación’?

¿Cuál es la situación actual? ¿Deberíamos estar celebrando la ’liberación’ de Mosul? Miles de iraquíes de todas las partes han sido asesinados, desde jóvenes combatientes engañados por los clérigos que les piden que se sacrifiquen por la yihad, hasta los civiles que solo trataban de sobrevivir.

A pesar de su derrota en Mosul, el Estado islámico sigue ocupando otras ciudades, incluyendo Tal Afar, al oeste de Mosul, y Hawija, cerca de Kirkuk. Se habla de movimientos militares contra estos reductos, pero sobre todo en el caso de Tel Afar, el gobierno está preocupado por la interferencia de Turquía, porque Turquía ha advertido que no tolerará un cambio del equilibrio demográfico.

El mapa de Irak es de hecho diferente, en comparación con 2003, como resultado de la migración y el desplazamiento de miles de personas. La gente quiere volver a sus hogares, incluyendo Mosul, pero temen por sus vidas, mientras que para otros es imposible debido a la destrucción generalizada. ¿Quién se hará cargo de la reconstrucción? Irak, como sabemos, es uno de los países más corruptos del mundo y ello sólo puede aumentar la sensación de fragmentación social. Mientras tanto, una serie de potencias regionales - desde Turquía e Irán a Arabia Saudí - tienen sus propios intereses particulares, así como los Estados Unidos, por supuesto.

Todo esto produce un cuadro muy sombrío, pero el pueblo iraquí es tenaz y austero y estoy seguro de que será capaz de sorprendernos. Una cosa es cierta: la salvación no reside ni en el EI ni en el actual régimen de Bagdad, ni en los EE.UU. u otras potencias externas.

Notas:
1) http://www.hrw.org/news/2011/02/01/...
2) http://www.hrw.org/news/2010/04/27/...

Fuente:
http://weeklyworker.co.uk/worker/11...

Traducción: Enrique García

P.-S.

Haifa Zangana es un comunista iraquí, que estudió medicina en la ciudad de Mosul. El texto que reproducimos fue su intervención en el Foro Comunista de Londres el pasado 5 de agosto sobre la situación en el norte de Irak tras la ofensiva contra el Estado islámico y la reconquista aun parcial de la que fue la segunda ciudad del país.

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