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Tras los pasos de Durruti en Bujaraloz

Martes 22 de noviembre de 2016. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: El Agitador

El 20 de noviembre de 1936 Buenaventura Durruti moría en Madrid. Sin pretenderlo, aquel día, hace ahora 80 años, se convertía en leyenda. Una trayectoria novelesca le precedía y la revolución desatada tras el golpe de Estado del 18 de julio le dio su oportunidad definitiva. La Guerra Civil lo arrastró, en principio, hacia Aragón. Y allí, en una pequeña villa de los Monegros, Bujaraloz (Zaragoza), donde estableció su cuartel general, es posible desempolvar el baúl de los recuerdos locales y rastrear los pasos de aquel que llevaba un mundo nuevo en su corazón.

Los Aguiluchos de la FAI

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Bujaraloz, calle san Agustín desde la esquina de la zapatera.
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Llegada de la columna a Bujaraloz

El 25 de julio la Columna Durruti entró en Bujaraloz. Este hecho fue recogido en el documental “Aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón. Nº1”. Nos detenemos en él y comprobamos que la mayor parte de los lugares que se filmaron en la villa se distinguen fácilmente, como el comienzo de la carretera hacia Valfarta y, a la derecha, la posada de Gros. A la izquierda, la ermita de la Virgen de las Nieves, usada durante la guerra como garaje de ambulancias. Adosado a la ermita, el hospital que ya existía en el pueblo y que durante la guerra se convertiría en “hospital de sangre” para atender a los heridos en el frente. En su fachada, al lado de la lápida que rezaba Hospital, se aprecia, colgada, una sábana con una gran cruz (que se supone roja). El hospital hoy no existe, pues fue vendido por el Ayuntamiento y derruido para construir nuevos edificios.

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En otro momento aparece una bandera con otra cruz; ésta se situada en uno de los balcones de la casa de Gros, habilitada como “hospital de enfermos”, donde atendidos por personal de sanidad militar, podían acudir a él tanto civiles como militares.

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Hospital de sangre

El tercer centro hospitalario que durante la guerra se habilitó en el pueblo fue el llamado “hospital de venéreas” (las enfermedades de transmisión sexual fueron un verdadero problema entre los milicianos). Era una casa grande, con patio descubierto y corredor alrededor de él, acristalado. Acabada la guerra, esta casa fue usada como escuela. Algunos de los que siendo entonces críos asistieron a ella todavía recuerdan el olor a Zotal que desprendía el interior (el Zotal era el desinfectante que usaban para los tratamientos antivenéreos)

Otra imagen significativa del documental es la que aparecen varios milicianos lavándose. El lugar también ha sido identificado: se trata de el “Pozo de la Bomba”, donde las caballerías acudían para abrevar. Estaba y está (aunque reformado) situado entre las dos balsas que pueden verse al llegar al pueblo.

Un avión que acompañaba a la columna aterriza en el “Saladar”. El aeródromo ya existía en Bujaraloz y había sido usado en alguna ocasión. Por la carretera de Caspe, llegando al pueblo, a la izquierda, puede verse el llano acondicionado para tal fin. Durante la guerra se utilizó solo ocasionalmente, pues al llover se hacía impracticable. Se emplearon otros dos aeródromos, el “Saso” y el del “Campo del Molino”, este último situado al lado de San Antón y del cementerio. Fue utilizado en alguna ocasión por los llamados “aviones nocturnos”.

Cuando la columna abandona la villa en dirección Zaragoza, el plano de la carretera enfoca la ermita de San Jorge y el edificio que existía junto a ella, hoy desaparecidos. Estos edificios fueron usados, junto al de la “Casa de la Viña”, como polvorines durante la guerra. En la retirada de marzo de 1938 fueron volados para evitar que cayesen en manos de las tropas sublevadas.

Durruti en Bujaraloz, imágenes

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Bujaraloz, Durriti y Manzana, miembro de la columna
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Durruti en la plaza, junto a la gasolinera (puede verse por encima de su cabeza el poste del surtidor), y enfrente “Casa Bruned”.
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Durruti junto a su compañera E. Morin
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Durruti pronunciando un discurso
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El momento del discurso desde otro ángulo. La arenga se produjo justo antes de partir hacia el frente
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Entrada de la columna. Zona del “Barrialto” visto desde esquina de “la zapatera”
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Bujaraloz, el “Barrialto” visto desde la carretera de la Almolda
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“Barrialto” hacia la plaza

En la siguiente imagen vemos una vista de la plaza de Bujaraloz. En la parte derecha de la misma distinguimos la casa donde situó su cuartel general. Dentro de la vivienda se accedía, y se accede, a un pequeño patio. Al frente las escaleras. Tras ellas, tomando el pasillo de la derecha, la primera habitación izquierda es la que usó Durruti como su cuartel general. Ni siquiera dormía allí, sino en una casa del llamado “Barrialto” (calle Alta, Barrio Alto) que no ha sido localizada. La imagen muestra a las fuerzas franquistas tras tomar el pueblo. En esta fotografía se distingue en primer plano el vehículo “de transfusiones, y nos permite observar que la placa a la memoria de Durruti ya se había retirado. Sin embargo, los agujeros de la pared delatan dónde se ubicaba.

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La placa fue inaugurada a comienzos de 1937. Nuevo Aragón (edición del 5-3-1937) recogió así la noticia:

“Nuestro gran Durruti no ha muerto. Su espíritu vive y perdurará entre nosotros, exteriorizándose este aserto en ocasiones como esta en que el pueblo de Bujaraloz rendirá un tributo a su memoria, colocando esta placa recordatoria en el lugar que fue cuartel general del bravo y ejemplar camarada que fue caudillo y hermano. El acto tendrá lugar en breve, no obstante haber dado la noticia muchos diarios, como si ya se hubiera realizado”.

La imagen inferior muestra la plaza ocupada por fuerzas “nacionales”. A la derecha de la imagen, bajo la ventana a ras de suelo, se distingue la placa en homenaje a Durruti, descolgada. La fotografía debió tomarse en el mes de marzo de 1938, pues la placa todavía puede verse entera, apoyada sobre la pared. Las fuentes orales aseguran haberla visto rota tiempo después, en una escombrera junto al Pozo del Hielo.

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La fotografía que mostramos ahora corresponde a las fiestas de San Agustín de agosto de 1936. Fue publicada en la portada de un cuadernillo de La Vanguardia. Lo que recoge la imagen es el baile celebrado en la plaza: en Bujaraloz se cuenta que la música corría a cargo de un piano que hacía sonar un miliciano. Previamente, Durruti había dado su consentimiento para la celebración de las fiestas: -“No hay ningún problema, pero serán en honor al compañero Agustín”-, contestó el líder libertario.

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Aunque todavía pueden rastrearse unos cuantos recuerdos sobre su paso por la villa, lo cierto es que Durruti estuvo poco tiempo en Bujaraloz, aunque en el pueblo siempre estuvieron todos los servicios de la columna. El Cuartel General de la Columna Durruti, luego 26 División, así como el del Ejército del Este del general Pozas durante la fallida ofensiva sobre Zaragoza, se instaló en la casa de Rozas.

Un coche descapotable marca Renault, que era utilizado por Durruti, fue armado con una ametralladora instalada en el taller bujaralocense Enfedaque. Todavía pueden verse los impactos de las balas en la fachada de la ermita de San Antón hechos al probar la ametralladora desde la puerta donde estaba el taller.

Según recuerda un bujaralocense que prefiere no dar su nombre, “de la presencia de Durruti y su columna en el pueblo no hay mal recuerdo, se portó bien. Unos milicianos habían robado un colchón y el propio Durruti los puso en la plaza, contra la pared de la casa donde tenía su cuartel general, e improvisó un pelotón de fusilamiento. No ordenó que los mataran, pero les advirtió diciéndoles que la próxima vez ahí mismo se acabaría todo”, asegura. Añade que “Durruti era buena persona. Mosén Jesús, el cura de la localidad, fue llevado ante él. No ordenó que lo mataran, sino que le dijo que se quitase la sotana y vistiese de paisano”.

P.-S.

Amadeo Barceló

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