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Los libros de autoayuda y el pensamiento positivo: las peregrinaciones a Lourdes de la posmodernidad

Martes 22 de abril de 2014. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Hablando República

Cada vez más espacio de nuestras ya maltrechas librerías está ocupado por los llamados libros de autoayuda, que prometen conseguir las más diversas bondades al lector (dinero, amor, éxito laboral...) a cambio del precio del volumen. Pero, ¿logran estos libros hacer millonarios a los lectores o tan sólo a las editoriales? ¿Consiguen la felicidad de alguien más a parte del escritor? ¿Puede el mismo texto solucionar diferentes problemas de los diferentes lectores?

Como explica el psicólogo Eparquio Delgado en su obra "Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!" (Ed. Laetoli), todos estos libros tienen su origen a mediados del siglo pasado, con títulos como "Piense y hágase rico", "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas" y "El poder del pensamiento positivo" que surgen de toda la corriente asociada al conocido como Nuevo Pensamiento y que generan una infinidad de libros similares en años posteriores.

Generalmente hay gran controversia a la hora de afirmar con rotundidad que sirvan para algo o no esta clase de textos, pues siempre puede haber algún lector que se sienta "curado" tras leer estos libros. Como explicó Eparquio Delgado en una entrevista para la Radio Televisión Canaria: "lo que no quiere decir que no haya quien pueda disfrutar leyendo los libros, o que haya personas a quien pueda funcionarles, igual que hay personas que les funciona ir a ver a la virgen de Lourdes cuando se siente mal."

Por ello, a parte de mostrar en "Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!" las evidencias de fraude en este negocio multimillonario de la autoayuda, Eparquio Delgado reivindica la necesidad de comprobación científica de los efectos que la lectura de estos libros pueda tener sobre el lector: desde, en el mejor de los casos, un efecto placebo que no solucione posibles problemas de fondo a, en el peor de los casos, un agravamiento de la frustración y sentimiento de culpabilidad en el lector al enfrentarse con el mensaje "todo cuanto te sucede lo atraes tú con el pensamiento" tan abundante en los libros de este tipo. Eso, sin tener en cuenta, además, que todo el tiempo empleado en terapias sin eficacia científicamente probada significa tiempo perdido que podría haberse empleado en terapias eficaces.

El "pensamiento positivo", uno de los elementos que más se repite en los libros de autoayuda, afirma que cualquier cosa que le ocurre a una persona (desde una enfermedad a la pérdida del empleo) tiene sus causas en el pensamiento de dicho individuo. Esta filosofía, que en EEUU casi se ha convertido en religión, se ha hecho hueco en numerosos espacios de nuestra vida cotidiana como los medios de comunicación, la publicidad o las empresas.

De hecho, esta invasión del pensamiento positivo podría, a parte de analizarse desde el punto de vista de la ciencia y la psicología como hace Eparquio Delgado, incluso ser estudiada desde una perspectiva ideológica y de clase, y es que no hay nada mejor para mantener el orden establecido que convencer a la clase trabajadora, cada día más pobre y oprimida, de que sus problemas son consecuencia de sus "pensamientos negativos" y no de la explotación que sufren por parte de quienes ganan millones a costa de su trabajo, por el que reciben un mísero salario. Es más, no sólo sus problemas actuales son culpa suya, sino que protestar y oponerse ante su situación social y laboral sólo les traería más "energía negativa" y por tanto más problemas aún. [Nota: a quienes tenemos algo que ver con el mundo de la ciencia nos suelen resultar "curiosas" estas "energías internas" y "energías negativas" que emanan las personas y que no se miden en Julios ni en ninguna otra unidad]

En resumen, como exige Eparquio Delgado tanto en su libro, como en los medios de comunicación, como en la formación política en que milita (Izquierda Unida): el primer paso es estudiar científicamente los efectos que producen, en este caso, los libros de autoayuda sobre los lectores; a partir de ahí, ofrecer la información más completa posible al consumidor y por último dejarle que, sin las cadenas de la ignorancia, decida libremente si quiere o no comprar estos productos.

"Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!" (Ed. Laetoli) puede encontrarse en librerías o tiendas virtuales.

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