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Limitar la propiedad insaciable del tiempo ajeno

Jueves 18 de octubre de 2012. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Limitar la propiedad insaciable del tiempo ajeno

Por Eduardo Lucita

La desocupación masiva, con la exclusión de la producción y del consumo de millones de hombres y mujeres, se extiende sin pausa. En la zona euro, epicentro actual de la crisis mundial, ya supera en promedio el 11%, con picos de más del 20 en España y Grecia y cercanos en Portugal e Irlanda; en EEUU no baja del 8%, algunos analistas dicen que si se computaran las personas que dejaron de buscar empleo el porcentaje sería casi el doble; en América latina oscila en torno al 7-8%, mientras que en Oriente Medio y África del Norte, de difícil medición, promedia según la OIT mas del 10%.

Esta realidad encuentra su contraste en la existencia de millones de hombres y mujeres que se ven obligados a extender su jornada a 45, 50, 60…horas semanales. Así el desempleo estructural de larga duración convive con la sobreocupación horaria. Es el resultado de la lógica de la acumulación y reproducción de capitales en este período histórico: a la par que expulsa masivamente fuerza de trabajo del mercado tiende a sobreexplotar a los que permanecen en el.

El capital se muestra así como un propietario insaciable del tiempo ajeno, como lo definiera el filósofo italiano Pietro Basso. No puede resolver la crisis (su crisis) y crear empleo al mismo tiempo; no puede crear empleo y a la par controlar la inflación, su salida siempre está sostenida en fuertes incrementos de la productividad del trabajo.

Esto es lo que explica que en estos tiempos, más del 60-70% de los nuevos puestos de trabajo creados en el mundo lo son en el sector informal, porque es allí, en el marco de la desprotección, que se extienden indefinidamente las jornadas, se expande la precariedad, se anulan los derechos sindicales. En definitiva se baja el piso material en que viven y reproducen su existencia las masas asalariadas.

No es más que la doble y contradictoria tendencia del capital consistente en apoderarse de la mayor cantidad de trabajo vivo para convertir un porcentaje cada vez mayor de su parte necesaria en excedente a los fines de la acumulación. Así el tiempo de trabajo sigue siendo socialmente la medida de la riqueza creada, aún en esta época de redes, de robotizaciones y de computadoras cada vez más “inteligentes”. Esta tendencia inmanente del sistema se ve agudizada hoy por las innovaciones tecnológicas y la crisis mundial.

Es esta realidad la que ha vuelto a colocar la Reducción del Tiempo de Trabajo (RTT) en los debates políticos contemporáneos. Recientemente el abogado laboralista y diputado nacional Héctor Recalde retomó este debate en clave local. Propone una distribución más igualitaria de las horas de trabajo vía reducción de la jornada máxima legal. En su decir se trata de “…una herramienta virtuosa para la reducción del desempleo y la conquista del pleno empleo que se ha perseguido sin cese desde el año 2003 y cuyo avance con viento en contra ha aparentemente alcanzado un núcleo duro”.

También lo plantea como una potente herramienta contracíclica para “proteger los empleos existentes y aventar los riesgos de la incidencia de la crisis mundial”. Recalde ve venir el impacto de la crisis (tanto por problemas externos como endógenos), de hecho el informe de la UIA sobre el comportamiento del sector en el 2do. trimestre de este año muestra una fuerte caída, los mismo la construcción, como sabemos ambos sectores son fuertes creadores de empleo.

Comparto estos argumentos del diputado y también otros que señala en la nota de referencia, más aún cuando no solo no se ve una salida a la crisis mundial y todo indica que, diferencia de la del 2009 -fuerte caída y rápida recuperación-, esta nueva fase será de larga duración. Localmente todas las expectativas están puestas en el comportamiento de la economía brasileña y en las medidas contracíclicas (algunas ya en curso) que pueda tomar el gobierno nacional y su impacto a futuro. Aunque nadie está totalmente seguro. Agregaría que el núcleo duro no es solo propiedad nacional, es que el capital ha logrado en estos últimos 30 años elevar el piso de la desocupación. Si en los ’60 era del 3-4% de la PEA, hoy se ha elevado al 8-10%, que probablemente sea el promedio mundial. De ahí que continuar bajando la tasa de desocupación en nuestro país es una tarea de difícil realización.

Es irrefutable que a partir del 2003 se han creado millones de puestos de trabajo, también que muchos de ellos en el mercado informal sometidos a diversas formas de precarización, que nuestra jornada laboral es de las más altas en América Latina y que aún subsiste un importante porcentaje de trabajadores no registrados.

Así que compartiendo lo central de su propuesta solo quiero aquí complementar el enfoque. Desde mi perspectiva generar nuevos empleos para que todas las personas tengan un lugar en la sociedad en este período no se alcanzará en forma duradera asignando diversos subsidios al desocupado, sino distribuyendo las horas de trabajo de acuerdo a la oferta de trabajo, manteniendo el salario básico acorde a las necesidades del trabajador y su familia. Se trata también de que los trabajadores se reapropien del tiempo de vida que el capital les expropia cotidianamente.

Es interesante indagar en los empleados y trabajadores de Subterráneos de Buenos Aires, que han estado en las primeras planas durante 10 días, cómo fue su vida después del logro de la reducción de su jornada a 6hs. diarias. Hasta donde sé muchos han completado sus estudios, otros están haciendo una carrera universitaria, han fundado varias bandas de música que pueden escucharse en un CD editado por su sindicato, la AGTSyP, y otros seguramente disfrutarán del tiempo libre.

Reducir la jornada laboral y repartir el trabajo existente es una medida que apunta al progreso social: crea empleo y permite que los trabajadores también se beneficien de la mayor productividad y del progreso técnico, dispongan de tiempo propio para dedicarlo a su vida familiar, a su recreación, a su elevación cultural, y porqué no a la actividad sindical y política, sin la cual no hay ningún cambio posible.

Roberto “Beto” Pianelli, Secretario General de la AGTSyP, lo ha dicho claramente, se trata de “…pelear por la cabeza de los compañeros… si vos ganas bien está bárbaro pero si después sólo salís a comprar un televisor más grande para ver los culos de Tinelli, no lograste nada”.

Así la RTT tiene un carácter que supera lo meramente económico, le disputa al capital, ese propietario insaciable del tiempo ajeno, la apropiación del tiempo expropiado.

La propuesta del diputado Recalde debiera ser discutida por todos los trabajadores para luego traducirse en un proyecto de ley apoyado por las organizaciones sindicales. Para reimpulsar la creación de empleo, proteger el existente y recuperar tiempo de vida.

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