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“Empezamos la revolución y queremos terminarla”

Sábado 5 de febrero de 2011. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Túnez. Manifestaciones diarias contra el Primer Ministro Interino

La población sigue organizada, y en la calle, contra las milicias partidarias de Ben Alí y miembros del antiguo régimen integrados en el nuevo Ejecutivo.

“El 14 de enero el pueblo de Túnez sabía que ese muro de miedo y de temor había sido derribado”. Así expresa su alegría Mohamed B., integrante de un comité popular en la ciudad tunecina de Ghardimaou. Después de 23 años de dictadura los tunecinos echaron al dictador Zine El Abidine Ben Ali. Tras la huida de éste a Arabia Saudí, el presidente de la Asamblea Nacional, Foued Mebazaa, miembro del partido de Ben Ali y ex primer ministro, asumió la jefatura del Estado, al mismo tiempo que numerosas milicias pro Ben Ali iniciaban una serie de ataques y saqueos armados, muy violentos, para tratar de propiciar el caos. Como respuesta se formaron milicias populares en los barrios para garantizar la seguridad, proteger a la población y favorecer la apertura de los pequeños comercios.

El Ejército de Túnez, que cuenta con 35.000 miembros en un país de 10 millones de habitantes, se ha puesto del lado del pueblo. Los militares han perseguido a estas milicias defensoras del régimen depuesto y se mantienen en la neutralidad política, dando un marco de estabilidad a las protestas y al proceso en marcha. Mohamed B. explica a DIAGONAL que “la prioridad del Ejército era perseguir a las milicias que están a favor del tirano, pero no podía garantizar la seguridad de las ciudades”. Ahmed Amine Ben Saad, otro activista tunecino, actor y sindicalista, dice que hay “algunos comités de barrio que han evolucionado hacía otras tareas, buscando la autoorganización popular.

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manifestantes tunez

Manifestantes de todo el país acamparon en la capital frente a la sede del primer ministro para exigirle que se marche. Otros, simplemente, han desaparecido, ya que la situación se ha estabilizado”. Pero en las aún existentes altas esferas de la política, el Primer Ministro interino Ghannouchi trata de salvaguardar el orden establecido. El 17 de enero, Ghannouchi formó un Gobierno de unidad nacional, que contaba con miembros destacados del partido de Ben Ali, llamado Agrupación Constitucional Democrática (RCD), en las carteras ministeriales de Interior, Finanzas, Defensa y Relaciones Exteriores, entre otras.

Este Gobierno integra también a personajes destacados de la oposición legal y personalidades independientes, como el bloguero Slim Amamou, encarcelado durante las protestas. Este personaje simboliza una de las grandes novedades de este movimiento, que se ha servido de internet para incitar y organizar las movilizaciones. No por casualidad, en Egipto, otro país afectado por la ola de levantamientos del mundo árabe, el 28 de enero los servidores de internet han cortado la casi totalidad de las conexiones para tratar de impedir la propagación de la revuelta.

Dimisiones en cadena

A pesar del anuncio de elecciones para dentro de seis meses, en pocos días dimitieron cinco de los nuevos ministros, entre los que se encontraban tres miembros de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), principal sindicato del país. Desde el domingo 23 de enero, manifestantes de todo el país acampan día y noche en la capital frente a la Kasbah, sede del primer ministro, Foued Mebazaa, para pedir su renuncia en el nuevo Gobierno de Unidad y exigir un recambio político real. Haifa Jmour que estuvo en el campamento frente a la Kasbah, dice que “hay ya más de mil personas, venidas sobre todo del oeste”, de zonas que durante años han sido excluidas, en las que las protestas registraron el mayor número de muertos. Los trabajadores de empresas como STAR o Tunisair se rebelaron y expulsaron a la dirección o exigieron cambios.

También cabe destacar la Caravana de la Libertad llegada desde Sidi Bouzid y otras zonas del centro del país, y los trenes gratuitos que circulan procedentes de ciudades como Ghardimaou. “Empezamos la revolución y queremos terminarla”, señala uno de los acampados en la capital. “El partido del dictador quiere ganar tiempo para reconstituirse y para favorecer la huida de los implicados en las muertes y en crímenes financieros”, comenta Fahmi, otro de los integrantes de este campamento, desalojado brutalmente por la policía el 28 de enero.

Aferrarse al poder

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Acto_protesta_Tunez (1)

El día 26, mientras la policía sustituía las balas por gases lacrimógenos, los tribunales tunecinos emitieron una orden de búsqueda internacional contra Ben Ali y la familia de su mujer, los Trabelsi, un clan a la cabeza del Estado. Un día después, Foued Mebazaa anunció un nuevo Gobierno que sigue bajo su mando, con 12 nuevos ministros no asociados a la cúpula derrocada. El nuevo Ejecutivo ha recibido el apoyo de la UGTT, aunque este sindicato no participará en él. Aun así, sigue habiendo manifestantes que reivindican la dimisión de Ghannouchi.

Mientras, se han reabierto colegios y universidades, aunque han comenzado nuevas huelgas en la educación. También los policías se han manifestado durante este tiempo. Denuncian la falta de derechos y exigen la creación de un sindicato propio. En Sfax, segunda ciudad de Túnez, el jueves 26 se inició una huelga general con una marcha de decenas de miles de personas. La UGTT, que tuvo una participación controvertida durante la dictadura, tiene un papel relevante en estas movilizaciones.

Además, los activistas movilizados en todo el país plantean ya liberar empresas y otras instancias de la sociedad comprometidas con el antiguo régimen. En periódicos como La Presse o radios como Mosaïque FM, que colaboraron estrechamente con el poder, grupos de trabajadores se han puesto al mando de las redacciones y están poniendo en pie nuevas líneas editoriales. En otras empresas, como el caso de la sociedad aseguradora Star o la compañía aérea Tunisair, los trabajadores han llevado a cabo revueltas y han exigido cambios a la dirección. El pueblo tunecino respira estos días el renacer a la libertad política.

“Existe una gran esperanza en la juventud, que quiere libertad. Ése puede ser un verdadero motor de construcción democrática del país”, opina Walid A., un joven profesor de Túnez que estos días participa en las manifestaciones. Por su parte, Jmour cree que “no tiene que haber un líder, porque si no nos arriesgamos a recaer tarde o temprano en lo mismo que hemos tenido durante 23 años”.

Acosados como están todos los países del Magreb por los servicios secretos y los intereses imperiales de empresas y Gobiernos, principalmente de EE UU y Francia, la solidaridad internacionalista se organiza desde muchos lugares, destacando la implicación que está teniendo en Francia la comunidad tunecina (600.000 personas) y diversas organizaciones y movimientos.

Mientras, las protestas han estallado en Argelia, Yemen y Egipto. En estos países también se han producido inmolaciones. En una concentración frente a la embajada de Egipto en la capital de Túnez puede leerse una pancarta que dice: “Solidarios con el pueblo egipcio y con todos los pueblos oprimidos del mundo”.

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situ jihad patinando

Casi un mes de revueltas

El joven diplomado y vendedor ambulante Mohamed Bouazizi, que se inmoló el 17 de diciembre en Zidi Bouzi desesperado después de que la policía volcará de nuevo su carro de fruta, encendió la llama entre los jóvenes de Túnez. Su causa ha hecho estallar la rabia de un pueblo que ha protagonizado más de un mes de manifestaciones, enfrentamientos con piedras contra la represión armada. Finalmente, Zine El Abidine Ben Ali fue derrocado del poder el 14 de enero, tras 23 años de Gobierno dictatorial y tan sólo dos presidentes en los últimos 55 años. La llama ha prendido en varios países del Magreb.

Fuente: Diagonal

Entrevistas

"La revolución tunecina empezó en las regiones y sigue hoy muy activa" . Entrevista a Fahem Boukadous, periodista militante tunecino.

Fuente: Gara

“Ya no tenemos miedo, ya no hay ese silencio de plomo”. Sana Ben Achour, representante feminista de Túnez, explica cuál es el papel de las mujeres en la revolución tunecina y las conquistas que esperan.

Fuente: Diagonal

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