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El sarao de Vargas Llosa, la derecha ultraliberal y el ocaso de un régimen

Martes 5 de abril de 2016. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Kaosenlared

Por Pepe Mejía

Las imágenes pasaron rápidas pero no desapercibidas. Desfilaron de pingüino ellos y ellas de largo. Muchas poses, sonrisas fingidas y un estricto protocolo del cual nadie se salió. Por un momento parecía el desfile de unos dinosaurios pero allí se había congregado lo mejorcito de la derecha ultra.

Jugadores de bolsa, traficantes de petróleo, fascistas que braman impunemente desde las ondas, un ex presidente que nos metió en la guerra de Irak, y el más emblemático, el ex presidente, el de la equis, el de la cal viva, compadreando otro ex presidente que impulsó a los grupos paramilitares en Colombia.

Todos rindiendo pleitesía a quien, en su campaña electoral a la presidencia de Perú, propuso la formación de grupos paramilitares para combatir a Sendero. Todos reunidos alrededor de la reina. La reina de corazones. La que garantiza lustre, el brillo del papel cuché y de los focos. La que garantiza limpieza y transparencia, como la de porcelanosa, para tanta mierda acumulada.

El sarao se celebró, como no podía ser de otra manera, en el hotel Villa Magna, situado en el corazón madrileño de los business.

Allí se escenificó, con el pretexto de celebrar el cumpleaños de Mario Vargas Llosa, el “gran pacto” en papel cuché. Algunos pensaron que volvía el glamour de los primeros años del socialismo felipista. Aquellos personajes de la transición que posteriormente se han convertido en siniestros personajes del sistema. Los tiempos en que al Ministro socialista de Economía, Miguel Boyer, se le conocía más por sus apariciones en la prensa del corazón y no por la defensa de las economías domésticas.

Los 390 invitados desfilaron por esa pasarela para exhibirse. Una exhibición que deforma la realidad acentuando sus rasgos grotescos. Todos se rindieron al juego de las apariencias llegando al esperpento. En realidad, la celebración de los 80 años de Vargas Llosa ha sido la puesta en escena de la decadencia de un régimen, que dá sus coletazos, y que no quiere morir sin reeditar rancias historias con olor a naftalina.

En la escenificación del juego de las apariencias, la indumentaria era una expresión de la discriminación social y de las diferencias de clase, un motivo para prejuzgar la moral y dignidad de su portador, una excusa para calificar. Pero veamos los personajes de distinta catadura que se dieron cita.

José María Aznar, el ex presidente que nos metió en la guerra de Irak, el de la foto de las Azores, en compañía de Ana Botella. Si la del “Relaxing cup of café con leche” y la que dijo que “Los mendigos son una dificultad añadida para la limpieza de las calles“. Se plantó ante Álvaro Vargas Llosa con un abrigo de visón blanco acompañado de un bolso de serpiente. Por cierto, el hijo del escritor le regaló a su padre un hipopótamo… ¡de piedra!

FELIPE GONZALEZ EL DE LA CAL VIVA

En este sarao de obscenidades estuvo presente Andrés Pastrana, el ex presidente de Colombia que selló una alianza militar con los Estados Unidos de Clinton, el llamado Plan Colombia, subordinando la estrategia de seguridad interna a los intereses de la política externa de Washington y a las empresas privadas de seguridad de USA. El instigador del desarrollo de los grupos paramilitares en Colombia compadreó con el hombre equis en España. Felipe González, el de la cal viva, el rey de las puertas giratorias, tuvo el detalle de regalar una joya en piedra de ámbar. Hipopótamos de piedra, piedra de ámbar, todo muy troglodita como podéis comprobar.

Pero sigamos con las indecencias. Entre los ministros no faltó el de Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien estuvo acompañado de su esposa, Isabel Barreiro. Directora de gabinete con Juan José Güemes al frente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, dejó sus responsabilidades en sanidad y se fue inmediatamente a una empresa del sector, Glaxo Smith Kline. Sin pudor, pero eso sí, dentro de la legalidad. Y es que Isabel Barreiro tuvo padrinos de altos vuelos de los que aprendió mucho. Fue directora general con Rodrigo Rato. El vicepresidente económico del gobierno de Aznar y ex director gerente del FMI detenido en abril del pasado año y acusado de fraude fiscal, blanqueo y alzamiento de bienes. Una joya liberal, oiga.

Y hablando de corrupción. También estuvo la condesa de Bornos y condesa consorte de Murillo, Esperanza Aguirre, la que implantó el marquesado de la corrupción en Madrid. La trama corrupta de la Gürtel -según eldiario.es- nació, creció y se reprodujo bajo las faldas de Esperanza Aguirre sin que la lideresa moviese una ceja hasta que llegó la investigación del juez Baltasar Garzón.

La que sabe de las millonarias mordidas presuntamente pagadas a su partido por el yerno de Villar Mir, el compi yogui López Madrid, compartió mantel con el inefable Federico Jiménez Losantos, ex maoista, editor de Libertad Digital y portavoz de la ultraderecha. Y hablando de mercenarios de la pluma. También estuvo Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA y miembro del Club Bilderberg una especie de gobierno mundial en la sombra que no rinde cuentas a nadie. Consiguió una refinanciación de su deuda a través de una operación en la cual la vice presidenta Soraya Sáenz de Santamaría jugó un papel protagonista. Hoy El País está más cerca del gobierno y Cebrián asiste a los saraos de la derecha ultraliberal.

Otro insigne personaje que estuvo en su salsa fue Alfonso Cortina, hijo de un ministro franquista y vinculado a los negocios de extracción de petróleo en Latinoamérica. Fue presidente de Repsol una vez privatizada en 1996 con el gobierno del PP.

También paseó su palmito el presidente de la Fundación Libertad, Gerardo Bongiovanni, miembro de la Mont Plerin Society (MPS), la mayor plataforma think tanks liberal en el mundo y que tiene entre sus “entidades asociadas” al FAES de Aznar. El firme defensor de las políticas económicas de Macri, que extiende el empobrecimiento en Argentina, es un alumno aventajado de las teorías de Milton Friedman, el gran gurú de la economía de libre mercado.

Y hablando de libre mercado. No faltaron a la cita del hotel Villa Magna Sebastián Piñera, ex presidente de Chile, vinculado al negocio en la Bolsa y una de las mayores fortunas de su país. Así como el embajador de Israel y que justifica la ocupación de Palestina, Daniel Kutner, el embajador de Estados Unidos James Costos con su pareja el interiorista Michael Smith, el monárquico y conservador, Luis María Anson, fundador de La Razón y hombre del grupo mexicano Televisa en España.

EL CANDIDATO DEL IBEX 35 ALBERT RIVERA

Y entre tanto dinosaurio llamó la atención la presencia de los nuevos cachorros de la derecha ultraliberal. Me refiero a Albert Rivera, Presidente de Ciudadanos, apuesta del Ibex 35, pieza clave en la operación del “gran pacto” y la regeneración del régimen. También estuvo haciendo sus pinitos y aprendiendo a posar, Marta Rivera de la Cruz, diputada de Ciudadanos. Así como Pablo Casado, vicesecretario de organización del PP.

No faltó la nota glamurosa. La presencia de los padres de Leopoldo López, encarcelado por la justicia venezolana. El colorín rosa lo puso la defenestrada Rosa Díez ex UPyD.

En medio de las múltiples carencias alimentarias y de emergencia social en que se encuentran amplias capas de la población, los comensales/invitados de Vargas Llosa dieron cuenta de una suculenta cena que, según los cronistas rosa, consistió en timbal de pollo escabechado y verduras primavera. Emulsión de mostaza y crujiente de kikos. Suprema de merluza, pimientos asados en josper, jugo de mejillones y azafrán. Como postre degustaron capricho de queso, corazón de frambuesa con su sorbete. No se sabe o no tenemos conocimiento si las sobras las repartieron entre la gente necesitada que por las noches recorren los cubos de basura en busca de alimentos.

Por último, Vargas Llosa, el autor de la “La fiesta del chivo“, quiso dedicar a Isabel Preysler las últimas palabras del discurso con el que agradeció la celebración de su cumpleaños, una intervención en la que no ha faltó la reivindicación de la creación literaria, pero tampoco una dura condena de los regímenes de Cuba y Venezuela y una defensa de la democracia en América Latina. Toda una oda al liberalismo.

En definitiva. La derecha, la derecha ultra liberal montó un sarao impúdico, sin recato, sin modestia, un esperpento estrafalario y grotesco. Una bofetada a la modestia y a la humildad.

Quiero terminar con algunos párrafos del poema “A los tiranos del mundo” del poeta tunecino Abdul Qasim Al Shabi, que dice así:

“Eh, vosotros, los tiranos injustos…vosotros los amantes de la oscuridad…. vosotros, los enemigos de la vida…”

“Tened cuidado porque hay fuego bajo las cenizas…Quien siembra espinas cosechará heridas. Habéis cortado las cabezas de las personas y las flores de la esperanza, y regado la cura de la arena con sangre y lágrimas, hasta que estaba ebria. El río de sangre os arrastrará y arderéis en la tormenta de fuego“.

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