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Desmontan la versión oficial del asesinato de Jimmy a manos de neonazis

Miércoles 3 de diciembre de 2014. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Periódico Diagonal (publicado originalmente en La Directa en catalán)

Por David Bou para La Directa

Manipulación mediática. Resumen de las diferentes fuentes que atestiguan que las versiones policiales difundidas por los medios de comunicación en primera instancia faltaban a la verdad sobre los hechos ocurridos.

La autopsia efectuada al cuerpo sin vida de Francisco Javier Romero Taboada ’Jimmy’ en el Instituto Forense de Madrid, ha determinado que el forofo del Deportivo de la Coruña y miembro de la peña antifascista Riazor Blues, murió debido a un “traumatismo craneoencefálico con hemorragia interna y al estallido del bazo producido posiblemente por una barra de hierro”, concluyendo que la causa de la muerte fueron los golpes recibidos en la cabeza y el cuerpo durante la paliza que le propinaron neonazis miembros de la peña Frente Atlético antes de tirarlo al río Manzanares. En un vídeo hecho público por el diario El País se puede ver el instante en que los ultras del Atlético tiran al río a Jimmy, que a continuación reacciona pidiendo socorro ante la mirada atónita de al menos un agente de la policía municipal de Madrid. Según testigos presenciales de los hechos, varias personas interpelaron a los agentes, pidiéndoles que se tirarsen al agua para ayudar el gallego, pero estos se opusieron alegando que estaban esperando refuerzos. No fue hasta media hora después, cuando los bomberos consiguieron sacar Jimmy del agua con un cuadro de hipotermia y una parada cardio-respiratoria. A pesar de que en primera instancia el equipo de emergencias sanitarias consiguió reanimarlo, finalmente resultó imposible salvarle la vida.

El día después del asesinato se reunió en Madrid con carácter de urgencia la Comisión Nacional contra la Violencia, con la participación del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, que se han comprometido a comparecer de forma conjunta al Congreso de los Diputados para analizar e informar de los hechos. Por su parte, el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, ha señalado que comunicó la información pertinente antes del partido entre el Atlético y el Deportivo afirmando que “el partido fue declarado de bajo riesgo por parte de la Comisión nacional y de los diferentes estamentos”. A su vez, el presidente del club gallego ha advertido que alertó a la Policía de que al menos un autobús de la peña antifascista Riazor Blues viajaba a Madrid, a pesar de que se ha desmarcado de la venta de entradas a este grupo de forofos. El comité federal territorial del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Galicia ha afirmado que envió “ en tiempo y forma” la previsión del desplazamiento de los Riazor Blues en Madrid. En concreto, el sindicato policial afirma que informó por escrito el jueves por la tarde del desplazamiento de al menos una cincuentena de miembros de los Riazor Blues. En declaraciones en el programa El Larguero de la Cadena Ser, Rubén González, un miembro del SUP coruñés, afirmó “con este email enviado desde la policía coruñesa, la Delegación del Gobierno en Madrid debía de saber que llegaban ultras”.

Cadena de mentiras

Minutos después de que trascendiera la pelea en los alrededores del estadio Vicente Calderón, empezaban a aparecer versiones de última hora a todos los medios donde sólo se citaban fuentes policiales y se construía un relato donde se equiparaban víctimas y agresores, se desdibujaba la carga ideológica de los hechos y se reducía todo a una “trifulca entre radicales”. El elemento más extendido entre los centenares de artículos que inundaron la red, era que ambos grupos se habían citado para enfrentarse mediante Whatsapp y redes sociales. Según los detalles que se han facilitado de las primeras investigaciones de la policía y los jueces, estos afirman que “no existían elementos objetivos que permitieran prever acontecimientos como los que se produjeron ni elementos indicativos de riesgo a las redes sociales”. Estas afirmaciones contradicen la versión oficial que la policía dio y que la prensa reprodujo hasta la saciedad. Este extremo ha quedado borrado incluso del atestado policial de los hechos, donde no se recoge que hubiera un desafío cruzado entre los dos equipos a través de Whatsapp. Según manifestaron ayer fuentes policiales en el programa Al Primer Toque de la emisora de radio Onda Cero, Frente Atlético y Riazor Blues no quedaron previamente por Whatsapp para pelearse. En los móviles incautados a los detenidos no se han encontrado mensajes que confirmen este extremo, a pesar de que sí hay conocimiento de un mensaje que el Frente Atlético difundió entre sus miembros el día antes del asesinato afirmando “hemos quedado a las siete en el lugar habitual. Sed puntuales. Prietas las filas. Atleti o muerte”.

Una tesis también extendida a estas alturas es la que apunta que los Riazor Blues alquilaron fuera de la provincia coruñesa los dos autocares con el que se desplazaron hasta Madrid para eludir del control policial. Según fuentes cercanas a la afición coruñesa a las que ha tenido acceso La Directa, este hecho se debería a la imposibilidad de alquilar autocares a empresas de la provincia coruñesa, que de un tiempo acá se niegan sistemáticamente a ceder autocares a los Riazor Blues por los supuestos desperfectos y suciedad que los forofos generan a los vehículos durante los desplazamientos. Pero uno de los testigos más relevantes que se han recogido hasta ahora es lo del conductor de uno de los dos autocares que trajeron hasta Madrid los forofos de los Riazor Blues, entrevistado por la Cadena Cope coruñesa. En esta entrevista el conductor afirma “los medios están expresando cosas que realmente son mentira” y explica: “Nosotros en ningún momento hemos visto barras de hierro a la hora de coger a los chavales, ni armas blancas ni nada de nada. Es más, nosotros ni siquiera hemos abierto los maleteros”. En el mismo diálogo con la emisora de la Conferencia Episcopal Española, el conductor afirma que es mentira que los forofos deportivistas alquilaran los autocares a la provincia lucense para pasar inadvertidos: “No es la primera vez que viajamos con ellos y nunca hemos tenido problemas. Son muy educados con los conductores, incluso te tratan de usted la mayoría”. Sobre el coche lanzadera que según muchos medios de comunicación traían los seguidores coruñeses delante del autocar para prevenir de posibles controles policiales, el conductor afirma que “si fuera un coche por delante iría unos kilómetros por delante nuestro. No es verdad porque el coche iba justo ante nosotros para indicarnos donde querían bajarse del autocar”. Cómo el partido no había sido declarado de riesgo, el dispositivo policial habitual no tenía previsto desplegarse alrededor del estadio hasta dos horas antes del mismo, el inicio del cual estaba fijado a las doce del mediodía. En caso contrario, cuando se califica un partido de alto riesgo, los cuerpos policiales competentes destinan el triple de efectivos a la seguridad y custodian la afición visitante kilómetros antes de su llegada a la ciudad donde se disputará el partido.

El domingo, cuando los dos autocares en los cuales viajaban los forofos de los Riazor Blues estacionaron a las ocho y media de la mañana al lugar donde habitualmente llegan al estadio Vicente Calderón las aficiones rivales, no había ningún dispositivo de seguridad esperándolos. Sí que estaba un numeroso grupo de más de un centenar de hooligans neonazis del Frente Atlético, que a pesar de desconocer a priori el desplazamiento de los forofos antifascistas del Deportivo, habían quedado para asegurarse de que si los aficionados rivales acudían, no llegaran tranquilos al estadio. Fuentes del Atlético han explicado a varios medios de comunicación que sábado por la tarde la policía advirtió a algunos de los agentes que habitualmente controlan los partidos al estadio colchonero que los miembros del Frente Atlético habían quedado para desayunar a las siete de la mañana en los alrededores del estadio. La policía ha confirmado este extremo pero ha negado ser conocedora de la llegada de los seguidores gallegos. El testimonio recogido por la Radiotelevisión Gallega de un forofo del Deportivo de la Coruña presente a los incidentes desmiente que existiera una cita para pelearse. El forofo afirma que fueron víctimas de una trampa del Frente Atlético: “Después de cinco minutos de llegar a Madrid han aparecido unos 200 radicales del Atlético y nos han atacado". Además, afirmaba: “Estos asesinos casi nos matan. Hay muchos heridos. Estamos hechos polvo”. El forofo coruñes, que en aquel momento permanecía retenido por la policía en la Casa de Campo con los dos autocares de los gallegos, completaba su relato diciendo: “fuimos andando a un bar y a los cinco minutos aparecieron. Con barras de hierro, cuchillos. La policía ha tardado mucho. A los que caían por el camino los pateaban. Algunos traían dos cuchillos. El que estaba más grave, encima, lo han echado al río. Si no llegamos a correr, matan a más de uno”.

Hasta el momento la policía ha confirmado la identificación de noventa personas y la detención de 21, de las cuales doce serían miembros de los Riazor Blues, seis del Frente Atlético, dos más del Rayo Vallecano y uno del Alcorcón. En un comunicado hecho público durante el mismo día de los hechos por los Bukaneros, grupo de animación del Rayo Vallecano, afirman de forma contundente que “Bukaneros no ha sido implicado en estos sucesos, así como ninguno de sus miembros”, denunciando una campaña de persecución mediática “lanzada por el Cuerpo Nacional de Policía a sus medios oficiales que nos implica y nos sitúa al lugar de los hechos”. La investigación policial continúa abierta y se esperan más detenciones, a pesar de que las personas arrestadas hasta el momento pasarán martes a disposición judicial acusados de pelea tumultuaria con resultado de muerto, y dos de ellos están acusados además de atentado, resistencia y desobediencia a la autoridad. A estas alturas, la policía analiza las múltiples grabaciones de los hechos e interroga varios testigos para identificar las personas que golpearon mortalmente a Jimmy antes de tirarlo al río, bajo la sospecha que los autores materiales de la acción no se encuentran entre las personas detenidas.

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