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Cuba y la lucha contra el Apartheid, una relación silenciada por los medios de comunicación

Sábado 14 de diciembre de 2013. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Estos días todos los medios de comunicación capitalistas dedican grandes espacios a relatar la vida de Nelson Mandela, y todos coinciden, salvo alguna pequeña excepción, en ocultar la participación de la Revolución Cubana en la lucha contra el Apartheid y los profundos lazos de amistad que unen al pueblo cubano con los pueblos de África. El propio Mandela lo expresaba así durante su visita a Cuba en 1991: "La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica. ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes! ¡Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!”.

El País no sabe qué pinta Raúl Castro en el funeral de Mandela

Publicado en El Disidente

Esta mañana he leído con estupor otro editorial Marca El País, de esos con los que el diario luce su progresismo de hojalata. En dicho artículo, llamado Nada que ver con Mandela, se mostraba la siguiente reflexión: “Es interesante preguntarse qué hacían ensalzando a Mandela algunos dirigentes que transgreden todos los ideales que representa el líder sudafricano. Como las tres Gorgonas, Raúl Castro, Teodoro Obiang y Robert Mugabe”, y para reforzar su argumento, citó a quien a juicio del autor del artículo, sí cumplía con los ideales de Mandela, Barack Obama: “Ya se encargó Obama de recordarlo: “Hay gobernantes que alaban a Mandela pero no toleran la disidencia””. Bien, rebobinemos un poco hacia atrás en la historia, y veamos si El País acierta con su criterio.

Desde 1975 hasta 2002 hubo una cruenta guerra civil en Angola, en la cual, los bandos enfrentados eran el gubernamental Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), apoyado por Cuba y la URSS, y el grupo insurgente Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), apoyado por EEUU y el Apartheid. Las tropas del Apartheid ocuparon todo el sur del país con el fin de dar marcha atrás a las independencias de los pueblos de esa región. En dicha guerra, Cuba aportó 50.000 soldados, y ayudaron a Angola a ganar en la batalla decisiva de Cuito Cuanavale a las fuerzas del Apartheid. Esta victoria sobre las tropas racistas supuso el principio del fin del Apartheid apoyado por el país de Obama. Porque desencadenó que negociara con angolanos y namibios la independencia del sur del África, y más tarde con el ANC (El partido de Nelson Mandela) su liberación y el fin del gobierno racista. Nelson Mandela estuvo infinitamente agradecido a la Revolución Cubana por su colaboración en el conflicto, afirmando: “Sin la derrota en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones nunca hubieran sido legalizadas”.

Mandela jamás ocultó su simpatía por Cuba, que fue el primer país latinoamericano en visitarle en su país, sin embargo, el país de Obama, siempre fiel al sistema que lo encarceló durante treinta años, no dejó de considerarle terrorista hasta 2005 incluso la CIA, servicio secreto del país de Obama, se planteó en alguna ocasión capturarlo. Así que, el autor de tan tóxico artículo debería aplicarse la reflexión visionaria escuchada en Cubadebate: “El día que Nelson Mandela nos deje, será llorado en todo el mundo. Pero si en algún lugar sus homenajes tendrán un sentido verdaderamente libertador, no será en los países cuyos gobiernos –como el de EEUU- lo incluyeron durante años en sus listas de terroristas internacionales, sino en lugares como su Sudáfrica natal y en su querida y admirada Isla de Cuba.”. La revolución Cubana de Raúl Castro dio a Mandela el aire que EEUU y sus aliados le quitaron durante treinta años, por tanto, de sobrar alguien en ese funeral, está claro quien es.

Quizá la razón por la que a El País le chirríe la presencia de Cuba en el funeral de Mandela y no la de EEUU sea que Cuba, a diferencia de EEUU, es una dictadura. Bien, Cuba siempre podrá adoptar una democracia al estilo norteamericano, y en lugar de existir un partido comunista, que existan dos partidos comunistas, con mismos objetivos e idéntica ideología que se alternen el poder mediante elecciones cada cuatro años. Con proliferación de medios de comunicación que pertenezcan a los mismos dueños y defiendan la misma ideología comunista, y con cárceles donde esté permitida la tortura a presos extranjeros, al igual que el asesinato extrajudicial de aquellas personas que atenten contra los intereses de esa nueva democracia cubana, pero no sé por qué me da, que al diario El País, fiel a ese modelo de democracia Yanki, no le entusiasmaría nada la adaptación cubana…

Visita de Mandela a Cuba en 1991 http://cdn1.nodo50.org/cdn/info.nodo50.org/IMG/flv/Fidel_y_Mandela.flv

Obama, la prensa de la colonia, y Raúl Castro

Por Ramón Pedregal Casanova para Rebelión

Ha muerto el inhumano Paul Aussaresses. Es muy posible que no hayan oído ese nombre nunca, y es muy posible que no supiesen de su existencia, aunque si han visto “La batalla de Argel” recordarán al militar que mandaba las torturas. Paul Aussaresses era el encargado de la represión del ejército francés en la guerra en la guerra que llevó a cabo contra el pueblo argelino que luchaba por su independencia. Paul Aussaresses fue quien dio el nombre siniestro de “escuadrones de la muerte” a los grupos de asesinos que secuestraban, asaltaban y asesinaban a los militantes de la resistencia argelina; así sembraban el terror intentando contener el levantamiento popular. Usted sabe quien, cuando, y dónde ha potenciado los llamados “escuadrones de la muerte”: se han repartido por todo el mundo antes y después de los golpes de estado financiados por el gobierno de Estados Unidos.

El representante del imperialismo más genocida que ha conocido la Historia, y el más cínico, es el heredero de las enseñanzas antihumanas de Paul Aussaresses; el torturador fuel el militar que contrató el gobierno de Estados Unidos para que enseñase las técnicas de tortura a sus militares en la escuela militar de Fort Braggs (Carolina del Norte), esa inhumanidad que el ejército imperial practica con la aprobación del gobierno Obama por el mundo, además de poner en marcha los “escuadrones de la muerte”.

Entre los mayores depredadores de la conciencia social encontramos estos días a buen número de periodistas que hablando, dibujando o escribiendo sobre el funeral de Mandela, además de olvidarse de Paul Aussaresses y el legado que ha recogido y practicado Obama, han defecado tanta mentira y tanta ignorancia que parece que siguen al pie de la letra los dictados de Goebels: repetir la mentira hasta que la gente crea que es verdad. Sobre el funeral de Mandela han elegido, como no, a Raul Castro para evitar que el representante del antiimperialismo y amigo de los pueblos quede lo más lejos posible de quien lee. La emisora de radio Cadena Ser conectó con su enviada especial para que dijese que “la dictadura cubana se aprovecha del funeral”; en el periódico El Mundo el dibujo de Gallego y Rey muestra una corona con una cinta en la que pone “Los Castro no te olvidan” y la corona tiene grilletes a los lados, y así se suceden los insultos y falsificaciones históricas

La gente del pueblo debe saber que la Cuba revolucionaria fue la única que ayudó a los sudafricanos en la lucha contra el racismo y por su liberación.

La gente del pueblo debe saber que fue el gobierno de Estados Unidos el que apoyó el racismo manteniendo relaciones con el gobierno racista y alimentando la persecución y la guerra contra el Congreso Nacional Africano de Mandela, al que, por cierto, hasta el 2008 el gobierno de Estados Unidos le tenía en su lista de los mayores terroristas del mundo, para perseguir en cualquier parte.

Pero claro, que se puede esperar de muchos de los que se pronuncian públicamente en un país como España en el que diariamente se conculcan los Derechos Humanos más básicos y miran con un sentido complaciente, ambiguo o no crítico hacia ese poder heredero del fascismo, cuando no están pagados por servicios secretos como la misma CIA, el Mosad, el CNI, o cualquier otro centro en el que sí saben quien era Paul Aussaresses.

El presidente que respalda las enseñanzas de Paul Aussaresses para que sus tropas las practiquen por el mundo, ese al que los periodistas en cantidad siguen, dijo: “Tolerad la disidencia en vuestros países”, refiriéndose a Raúl Castro y a Cuba. La desvergüenza no puede ser mayor cuando aún está en nuestros ojos y en nuestros oídos la persecución contra Snowden, contra el soldado que denunció los asesinatos de los militares estadounidenses en Iraq, contra quienes rebelaron las torturas de Abu Graib, contra Julián Asang, de Wiki Leaks, que vive confinado en la embajada de Ecuador en Londres, la persecución en todo el mundo a través de las escuchas telefónicas, fichaje de los correos electrónicos, la persecución y condena del hacker que se suicido en Estados Unidos, y tantos otros casos de las mismas características. Obama, a pesar de tus periodistas, sabemos de tus persecuciones por todo el mundo a quien no aprueba tu conducta. Los palmeros que llevas esconden en momentos como este el bloqueo mundial que tienes establecido contra el pueblo cubano, condenado uno año tras otro por todos los países del mundo en Naciones Unidas, por todos no, solo esta a favor tu gobierno y el de Israel, que casualidad, los sionazis que ofrecieron al gobierno racista de Sudafrica bombardear con bombas atómicas a la población sudafricana en lucha contra el racismo, esos palmeros que hablando de derechos humanos esconden el centro de tortura que sostienes en Guantánamo, siguiendo las enseñanzas de Paul Aussaresses, esconden tu financiación, desde los mismos presupuestos del gobierno que presides, a los grupos terroristas que atentan contra el pueblo cubano, habrá que recordar que a causa de ese terrorismos han muerto más de tres mil personas en Cuba y ha dejado miles de heridos, y aquí tu terrorismo es silenciado, se calla, ¿otro ejemplo?: el de los 5 antiterroristas cubanos que has encarcelado, mientras acoges a golpistas y asesinos venidos del mundo, esos son tus defensores, los mismos que esconden que en Cuba no se pasa hambre, como sí ocurre en Estados Unidos con millones de personas (hace poco informé sobre un libro titulado “Historia de la pobreza en EEUU”, Premio Michael Harrington de Ensayo, su autor es Stephen Pimpare, el artículo que escribí sobre el libro se titula “Estados Podridos. Causa y efecto”), en Cuba tiene acceso directo a la medicina, en Estados Unidos hay muchos millones de personas que no lo tienen, en Cuba la población tiene acceso a la enseñanza, en Estados Unidos… , y podríamos seguir añadiendo derechos que en Cuba se cumplen y en Estados Unidos se incumplen, y hemos dejado atrás la persecución a nivel mundial y también a nivel de Estados Unidos. ¿Elecciones?: la gente debe saber que en Cuba hay elecciones, que se eligen los candidatos que se presentan desde la base, que no son un negocio de las multinacionales, esa es la diferencia.

El día 9 de diciembre de este año 2013 el periódico El Mundo encabezaba su primera página con un texto de Alexander Pope en letra pequeñísima, la frase es de lo más significativa, y habla de su misma práctica (su director aseguró que su periódico no esta para informar, está para decir lo que les conviene) las palabras de Pope visten a El Mundo y a todos los informadores periodísticos de la colonia en la que vivimos los españoles: “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar 20 más para sostener la certeza de esta primera”. Y eso lo tienen muy en cuenta los seguidores de Goebels servidores de Obama.

Nota: Ramón Pedregal Casanova es autor de “Dietario de crisis”, (Libros libres, rebelion.org), y es autor de “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”, edita Fundación Domingo Malagón.

Ante el adiós de Madiba

Comunicado del Secretariado Nacional de las FARC-EP

Durante casi treinta años no se conoció de él más que la fotografía de un rostro tras las rejas. Ninguna de las grandes potencias decretó jamás un bloqueo económico contra el régimen del apartheid surafricano, como en cambio sí lo hicieron contra Cuba, la única nación del orbe que envió miles de voluntarios a enfrentarlo con sus armas en Angola y Namibia. Aquel abrazo intenso del Presidente Mandela con Fidel Castro celebró la real solidaridad internacional por la libertad. Y por el mundo sin injusticias que todos soñamos construir algún día.

Ante el adiós de Madiba

Del sur de África percuten lamentos de tambores difundiendo la noticia. Coros de sentidas voces se elevan al viento cantando su dolor por la muerte del Padre. No existe rincón de la Tierra donde las almas no se encuentren estremecidas por la partida de Nelson Mandela al encuentro feliz con sus antepasados. Se fue su sonrisa, la misma que lucían los primeros humanos que partieron de ese mismo lugar a poblar el mundo hace miles de años. Queda su huella indeleble, su eterna presencia.

Formado en el rigor de las leyes, Mandela no vaciló para alzarse contra ellas cuando las sintió injustas. Su Lanza de la Nación, perseguida y acorralada por los racistas, recogía en su insurgencia los más elementales principios de humanidad pisoteados por el opresor de piel blanca. Su Congreso Nacional Africano representó la causa más justa enarbolada por la dignidad humana. La fuerza moral de su verdad juntó el mundo entero en torno a su lucha, hasta vencer. No haber claudicado jamás fue el sabio secreto de su triunfo.

Durante casi treinta años no se conoció de él más que la fotografía de un rostro tras las rejas. Ninguna de las grandes potencias decretó jamás un bloqueo económico contra el régimen del apartheid surafricano, como en cambio sí lo hicieron contra Cuba, la única nación del orbe que envió miles de voluntarios a enfrentarlo con sus armas en Angola y Namibia. Aquel abrazo intenso del Presidente Mandela con Fidel Castro celebró la real solidaridad internacional por la libertad. Y por el mundo sin injusticias que todos soñamos construir algún día.

¡Nicosisikelele Colombia!, ¡Salvemos a Colombia!, exclamó el Presidente Mandela refiriéndose a nuestro país e invitando al mundo a contribuir para la paz en nuestra tierra. Son muchas las cosas que faltan por componer en las patrias de Nelson Mandela y Manuel Marulanda. Como allá, aquí se requerirán de las fuerzas de la gran mayoría ignorada y despreciada por las élites. Sólo de ellas podrán emerger los alientos necesarios para desterrar para siempre la guerra y la violencia. Paz en la tumba de Madiba, y paz para todos los hombres y mujeres del planeta.

Se ha ido uno de los nuestros

Publicado en El Disidente

Si todos los españoles conocieran la figura de Nelson Mandela tan solo un poco, hoy la mitad de ellos estarían mostrando su desprecio en lugar de llorarle con ignorantes lágrimas de cocodrilo. Me refiero a los españoles estandar, si, aquellos que nacen con los valores por defecto con los que nacemos todos pero que a diferencia de algunos (entre los que orgullosamente me incluyo) crecen con ellos sin cambiarlos. Esos españoles que critican cuestionar las leyes establecidas, que se alegraron de la muerte de Chávez, que piensan que en España solo debería reconocerse una cultura, que atacan a Cuba y consideran a Otegi terrorista, esos españoles son hoy los que demuestran su total ignorancia al rendir homenaje a Madiba.

Esos españoles no saben que Mandela era un negro comunista, que recurrió a la lucha armada para combatir una democracia donde solo podían votar blancos, que no cedió al chantaje del Apatheid cuando este le ofreció salir de la carcel (en la que estuvo 27 años) a cambio de que condenara públicamente la violencia. Mandela nunca condenó ni se arrepintió de su pasado, porque era un revolucionario consecuente y tenaz. Mandela llegó a afirmar “Solo tengo tres amigos en el mundo, Arafat, Gaddafi y Fidel Castro”, su amistad y apoyo a la Revolución Cubana ha sido uno de los hechos más silenciados en el mundo. Mientras estuvo en prisión, la ONU siempre se negó a reconocerlo como preso político, y Estados Unidos, cuyo presidente hoy ha afirmado “No puedo imaginar mi vida sin el ejemplo de Mandela”, lo mantuvo en la lista de terroristas más peligrosos hasta hace tan solo cinco años.

Mandela era de los que pensaba, a diferencia de los hipócritas que hoy le lloran, que una ley había que combatirla si era injusta, no consideraba terrorismo la desobediencia civil. Si Mandela hubiera sido español, los que hoy le lloran se jactarían de que estuviese en estos días pudriéndose en la cárcel, por eso hoy más que nunca hay que recordar quién fue Mandela, uno de los nuestros.

HASTA SIEMPRE CAMARADA

Discurso de Nelson Mandela durante su visita a Cuba

Fue pronunciado el 26 de julio de 1991 en el acto central por el 38 Aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, celebrado en la provincia de Matanzas. Fuente: Juventud Rebelde

Primer secretario del Partido Comunista, Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de Cuba, Presidente de la República Socialista de Cuba, Comandante en Jefe Fidel Castro;

Internacionalistas cubanos que tanto han hecho por la liberación de nuestro continente;

Pueblo cubano; camaradas y amigos:

Para mí es un gran placer y un honor encontrarme hoy aquí, especialmente en un día tan importante en la historia revolucionaria del pueblo cubano. Hoy Cuba conmemora el trigésimo octavo aniversario del asalto al cuartel Moncada. Sin el Moncada, la expedición del Granma, la lucha en la Sierra Maestra y la extraordinaria victoria del 1ro de Enero de 1959 nunca habrían tenido lugar.

Hoy esta es la Cuba revolucionaria, la Cuba internacionalista, el país que tanto ha hecho por los pueblos de África.

Hace mucho tiempo que queríamos visitar su país y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolución Cubana, y el papel desempeñado por Cuba en África, en el África austral y en el mundo.

El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.

Desde sus días iníciales, la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad.

Admiramos los sacrificios del pueblo cubano por mantener su independencia y soberanía ante la pérfida campaña imperialista orquestada para destruir los impresionantes logros alcanzados por la Revolución Cubana.

Nosotros también queremos ser dueños de nuestro propio destino. Estamos decididos a lograr que el pueblo de Sudáfrica forje su futuro y que continúe ejerciendo sus derechos democráticos a plenitud después de la liberación del apartheid. No queremos que la participación popular cese cuando el apartheid haya desaparecido. Queremos que el momento mismo de la liberación abra el camino a una democracia cada vez mayor.

Admiramos los logros de la Revolución Cubana en la esfera de la asistencia social. Apreciamos cómo se ha transformado de un país al que se le había impuesto el atraso a uno de cultura universal. Reconocemos los avances en los campos de la salud, la educación y la ciencia.

Es mucho lo que podemos aprender de su experiencia. De modo particular nos conmueve la afirmación del vínculo histórico con el continente africano y sus pueblos. Su invariable compromiso con la erradicación sistemática del racismo no tiene paralelo.

Pero la lección más importante que ustedes pueden ofrecemos es que no importa cuáles sean las adversidades, no importa cuáles sean las dificultades contra las que haya que luchar, ¡no puede haber jamás claudicación!

¡Es un caso de libertad o muerte!

Yo sé que su país atraviesa actualmente muchas dificultades, pero tenemos confianza en que el indoblegable pueblo cubano las vencerá en la misma forma en que ha ayudado a otros pueblos a vencer las que afrontaban.

Sabemos que el espíritu revolucionario de hoy se inició hace mucho, y que ese espíritu se fue nutriendo del esfuerzo de los primeros combatientes por la libertad de Cuba y de hecho por la libertad de todos aquellos que sufren bajo el dominio imperialista.

Nosotros también hallamos inspiración en la vida y ejemplo de José Martí, quien no es solo un héroe cubano y latinoamericano sino una figura justamente venerada por todos los que luchan por la libertad.

También honramos al gran Che Guevara, cuyas hazañas revolucionarias —incluso en nuestro continente— fueron de tal magnitud que ningún encargado de censura en la prisión nos las pudo ocultar. La vida del Che es una inspiración para todo ser humano que ame la libertad. Siempre honraremos su memoria.

África tiene una gran deuda con Cuba

Hemos venido aquí con gran humildad. Hemos venido aquí con gran emoción. Hemos venido aquí conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África?

¿Cuántos países del mundo se benefician de la obra de los trabajadores de la salud y los educadores cubanos?

¿Cuántos de ellos se encuentran en África?

¿Dónde está el país que haya solicitado la ayuda de Cuba y que le haya sido negada?

¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba?

Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola —en una escala tal que nos era difícil creerlo— cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y de Zaire en 1975.

Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros.

Sabemos también que esta fue una acción popular en Cuba. Sabemos que aquellos que lucharon y murieron en Angola fueron solo una pequeña parte de los que se ofrecieron como voluntarios. Para el pueblo cubano, el internacionalismo no es simplemente una palabra, sino algo que hemos visto puesto en práctica en beneficio de grandes sectores de la humanidad.

Sabemos que las fuerzas cubanas estaban dispuestas a retirarse poco después de repeler la invasión de 1975, pero las continuas agresiones de Pretoria hicieron que esto fuera imposible.

La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica.

¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África!

¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía!

¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia!

¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco!

¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica!

¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas!

¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes!

¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral!

¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!

Visión del ANC de la situación en Sudáfrica

El apartheid no es algo que haya comenzado ayer. Los orígenes de la dominación racista blanca se remontan tres siglos y medio, al momento en que los primeros colonos blancos iniciaron el proceso de división y posterior conquista de los Khoi, los San y otros pueblos africanos: los habitantes originarios de nuestro país.

El proceso de conquista, desde su comienzo, engendró una serie de guerras de resistencia, las que a su vez generaron nuestra guerra de liberación nacional. Luchando con grandes desventajas, los pueblos africanos trataron de defender sus tierras. Pero la base material y la resultante fuerza militar de los agresores coloniales llevaron a los divididos reinos y jefes tribales a la derrota.

Esta tradición de resistencia aún pervive y sirve de inspiración a nuestra lucha actual. Nosotros honramos la figura del gran profeta y guerrero Makana, que murió tratando de escapar de la prisión de la Isla Robben en 1819; de Hintsa, Sekhukhune, Dingane, Moshoeshoe, Bambatha y otros héroes de la resistencia ante la conquista colonial.

Fue con estos antecedentes de captura de territorios y conquistas que se creó la Unión Sudafricana en 1910. Para apariencias externas, Sudáfrica se convirtió en un estado independiente, pero en realidad los conquistadores británicos entregaron el poder a los blancos que se habían establecido en el país. Así la nueva Unión Sudafricana pudo formalizar la opresión racial y la explotación económica de los negros.

Después de creada la Unión, la adopción de la Ley de Territorios —encaminada a legalizar las apropiaciones del siglo XIX— aceleró el proceso que conduciría a la constitución del Congreso Nacional Africano el 8 de junio de 1912.

No voy a recontarles la historia del ANC. Baste decir que los 80 años de nuestra existencia han sido testigos de la evolución del ANC desde sus inicios, cuando procuraba unir a los pueblos africanos, hasta convertirse en la fuerza principal en la lucha de las masas oprimidas por acabar con el racismo y fundar un estado no racial, no sexista y democrático.

Su militancia se ha transformado de un pequeño grupo inicial de profesionales y jefes, etcétera, a una verdadera organización de masas populares.

Sus objetivos han evolucionado de la simple búsqueda de mejoras para la población africana, a buscar en cambio la transformación fundamental de toda Sudáfrica en un estado democrático para todos.

Los métodos para lograr sus objetivos de mayor alcance han adquirido a través de los años un mayor carácter de masas, lo que se refleja en la creciente participación popular dentro del ANC y en las campañas encabezadas por el ANC.

En ocasiones, algunos señalan que los propósitos iniciales del ANC y su composición original eran los de una organización reformista. La verdad es que desde su nacimiento el ANC era portador de profundas implicaciones revolucionarias. La formación del ANC fue el primer paso hacia la creación de una nueva nación sudafricana. Con el tiempo ese concepto se desarrolló hasta encontrar una clara expresión hace 36 años en la declaración de la Carta de la Libertad, donde se expresa que «Sudáfrica pertenece a todos los que en ella viven, tanto negros como blancos». Esta constituyó un rechazo inequívoco al estado racista que existía y la afirmación de la única alternativa que nos resulta aceptable, una donde el racismo y sus estructuras sean finalmente liquidados.

Es bien sabido que la respuesta del estado a nuestras legítimas demandas democráticas fue, entre otras, la de acusar a nuestra dirigencia de traición y realizar a comienzos de los años 60 masacres indiscriminadas. Estos hechos y la proscripción de nuestra organización nos dejó sin otro camino que el de hacer lo que ha hecho cualquier pueblo que se respete a sí mismo —incluido el cubano—, es decir, levantarnos en armas para reconquistar nuestro país de manos de los racistas.

Debo decir que cuando quisimos alzamos en armas nos acercamos a numerosos gobiernos occidentales en busca de ayuda y solo obtuvimos audiencia con ministros de muy bajo rango. Cuando visitamos Cuba fuimos recibidos por los más altos funcionarios, quienes de inmediato nos ofrecieron todo lo que queríamos y necesitábamos. Esa fue nuestra primera experiencia con el internacionalismo de Cuba.

Aunque nos alzamos en armas, no fue esa la opción de nuestra preferencia. Fue el régimen del apartheid el que nos obligó a tomar las armas. Nuestra opción preferida siempre ha sido la de encontrar una solución pacífica al conflicto del apartheid.

La lucha combinada de nuestro pueblo dentro del país, así como la creciente batalla internacional contra el apartheid durante la década del 80 abrieron la posibilidad de una solución negociada a dicho conflicto. La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación de fuerzas en la región y redujo considerablemente la capacidad del régimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos. Este hecho, conjuntamente con la lucha de nuestro pueblo dentro del país, fue crucial para hacer entender a Pretoria que tenía que sentarse a la mesa de negociaciones.

El ANC obligó al régimen a negociar

Fue el ANC el que inició el actual proceso de paz que esperamos conduzca a una transferencia negociada del poder al pueblo.

No hemos iniciado este proceso con objetivos distintos de los que buscábamos obtener mediante la lucha armada. Nuestras metas continúan siendo las de alcanzar las demandas contenidas en la Carta de la Libertad y no nos vamos a conformar con menos.

Ningún proceso de negociación puede tener éxito hasta que el régimen del apartheid comprenda que no habrá paz a menos que haya libertad y que no vamos a ceder en una sola de nuestras justas demandas. Deben comprender que no aceptaremos ningún proyecto constitucional que pretenda mantener los privilegios de los blancos.

Tenemos motivos para pensar que aún no hemos logrado que el gobierno entienda esta posición y les advertimos que si no escuchan tendremos que usar nuestra fuerza para convencerlos.

Esa fuerza es la fuerza del pueblo y en última instancia sabemos que las masas no solo exigirán sino que ganarán sus plenos derechos en una Sudáfrica no racista, no sexista y democrática.

Pero nosotros no buscamos solamente una meta en particular, proponemos una vía específica para lograr esa meta, una vía que supone la participación del pueblo en todo momento. No queremos un proceso que conduzca a un acuerdo ajeno al pueblo y donde su papel sea meramente el de aplaudir.

El gobierno resiste esto a toda costa porque la cuestión de cómo se hace una constitución y cómo se llevan a cabo las negociaciones está íntimamente vinculada a si el resultado es o no es democrático.

El actual gobierno quiere permanecer en el poder durante todo el proceso de transición. Nuestra opinión es que eso es inaceptable. Los propósitos del gobierno en las negociaciones son claros. No podemos permitirle que utilice sus poderes como gobierno para favorecer su propia causa y la de sus aliados ni que utilice esos mismos poderes para debilitar al ANC.

Y esto es exactamente lo que están haciendo. Legalizaron al ANC, pero tenemos que trabajar en condiciones muy diferentes a las de otras organizaciones. No disfrutamos de la misma libertad de organizaciones como el Inkatha y otras organizaciones aliadas al régimen del apartheid. Nuestros miembros se ven hostigados y son incluso asesinados. A menudo se nos impide efectuar reuniones y manifestaciones.

Creemos que el proceso de transición debe ser controlado por un gobierno capaz y que tenga además la voluntad de crear y mantener las condiciones propicias para la libre actividad política. Un gobierno que actúe con vistas a asegurar que la transición sea para crear una verdadera democracia y nada menos.

El actual gobierno se ha mostrado bastante renuente o incapaz de crear un clima propicio para las negociaciones. Se retracta de los acuerdos tomados para la liberación de los prisioneros políticos y para permitir el regreso de los exiliados. Recientemente ha permitido que se dé una situación en la que un verdadero reino de terror y violencia se desata contra las comunidades africanas y contra el ANC como organización.

En esa ola de violencia han sido asesinadas 10 mil personas desde 1984, 2 mil de ellas solo en lo que va del año. Siempre hemos dicho que este gobierno que se vanagloria de sus fuerzas policiales profesionales es perfectamente capaz de poner fin a la violencia y juzgar a los culpables. Pero no solo no muestra ninguna voluntad de hacerlo sino que ahora tenemos pruebas irrefutables —que han sido publicadas en la prensa independiente— de su complicidad con la violencia.

La violencia se ha utilizado en un intento sistemático de fortalecer a Inkatha como un aliado potencial del Partido Nacional. Ahora contamos con pruebas que evidencian la entrega de fondos por el gobierno a Inkatha, dinero que proviene de los contribuyentes.

Todo esto indica la necesidad de crear un gobierno interino de unidad nacional que presida la transición. Necesitamos un gobierno que goce de la confianza de amplios sectores populares para que gobierne durante ese delicado período, para asegurar que los contrarrevolucionarios no puedan alterar el proceso y garantizar que la elaboración de la constitución se lleve adelante en un clima libre de represión, intimidación y miedo.

Creemos que la constitución misma debe ser elaborada en la forma más democrática posible. En nuestra opinión la mejor forma de lograrlo es a través de la elección de representantes a una asamblea constituyente con mandato para elaborar un proyecto de constitución. Hay organizaciones que retan al ANC cuando afirma ser la organización más representativa del país. Si no es cierto, que demuestren su apoyo popular en las urnas electorales.

Para asegurar que las masas populares queden incluidas en este proceso estamos distribuyendo y discutiendo nuestras propias propuestas constitucionales y un proyecto de carta de derechos. Queremos que estas sean discutidas en todas las estructuras de nuestra alianza, es decir, el ANC, el Partido Comunista Sudafricano y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos, así como por el pueblo en general. De ese modo cuando el pueblo vote por el ANC para que lo represente en una asamblea constituyente, sabrá no solo lo que el ANC defiende en líneas generales, sino qué tipo de constitución queremos. Naturalmente estas propuestas constitucionales están sujetas a revisión sobre la base de consultas con nuestros miembros, con el resto de la alianza y con el pueblo en general. Queremos lograr una constitución que reciba amplio apoyo, lealtad y respeto. Eso solo puede lograrse si vamos realmente a las masas populares.

A fin de impedir estas justas demandas, se han hecho varios intentos para minar y desestabilizar al ANC. La violencia es el más grave de esos intentos, pero hay otros métodos más insidiosos. En la actualidad, tanto en la prensa como entre nuestros adversarios políticos y muchos gobiernos occidentales, existe una obsesión con nuestra alianza al Partido Comunista Sudafricano.

La prensa constantemente publica especulaciones sobre el número de comunistas que integran nuestro ejecutiva nacional y aducen que estamos siendo dirigidos por el Partido Comunista.

El ANC no es un partido comunista sino un amplio movimiento de liberación que entre sus miembros incluye a comunistas y a otros que no lo son. Cualquier persona que sea miembro leal del ANC, y que acepte la disciplina y los principios de la organización, tiene el derecho de pertenecer a sus filas.

Nuestra relación con el Partido Comunista Sudafricano como organización se basa en el respeto mutuo. Nos unimos con el Partido Comunista Sudafricano en torno a aquellos objetivos que nos son comunes, pero respetamos la independencia de cada uno y su identidad individual. No ha habido intento alguno por parte del Partido Comunista Sudafricano de subvertir al ANC. Por el contrario, derivamos fuerza de esa alianza.

No tenemos la más mínima intención de hacerles caso a aquellos que nos sugieren y aconsejan que rompamos esa alianza. ¿Quiénes son los que ofrecen estos consejos no solicitados? Provienen mayormente de los que nunca nos han dado ayuda alguna. Ninguno de esos consejeros ha hecho jamás los sacrificios que han hecho los comunistas por nuestra lucha. Esa alianza nos ha fortalecido y la haremos aún más estrecha.

Nos encontramos en una fase de nuestra lucha en la que ya se avizora la victoria. Pero tenemos que asegurar que esa victoria no nos sea arrebatada. Tenemos que asegurar que el régimen racista sienta el máximo de presión hasta el final para que comprenda que tiene que ceder, que el camino hacia la paz, la libertad y la democracia es irresistible.

Por eso deben mantenerse las sanciones. No es este el momento de premiar al régimen del apartheid. ¿Por qué habría de premiársele por derogar leyes reconocidas como un delito internacional? El apartheid aún existe. Hay que obligar al régimen a que lo elimine. Y solo cuando ese proceso sea irreversible podremos comenzar a pensar en disminuir las presiones.

Estamos hondamente preocupados por la actitud que la administración Bush ha adoptado con respecto a este asunto. Ese fue uno de los pocos gobiernos que estuvo en contacto habitual con nosotros para examinar la cuestión de las sanciones y le hicimos ver claramente que eliminar las sanciones sería prematuro. Sin embargo esa administración, sin siquiera consultarnos, sencillamente nos informó que las sanciones norteamericanas iban a ser anuladas. Consideramos que eso es totalmente inaceptable.

Es en este contexto que valoramos muy, muy hondamente nuestra amistad con Cuba. Cuando usted, compañero Fidel, dijo ayer que nuestra causa es la causa de ustedes, yo sé que ese sentimiento surge del fondo de su corazón y que es el sentimiento de todo el pueblo de Cuba revolucionaria.

Estamos unidos porque nuestras organizaciones, el Partido Comunista de Cuba y el ANC, luchan en defensa de las masas oprimidas, para que aquellos que crean las riquezas obtengan sus frutos. Su gran apóstol José Martí dijo: «Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar».

Nosotros en el ANC siempre estaremos del lado de los pobres y sin derechos. No solamente estaremos junto a ellos. Vamos a asegurarnos de que más temprano que tarde los pobres y sin derechos rijan la tierra en que nacieron y que —como expresa la Carta de la Libertad— sea el pueblo el que gobierne. Y cuando ese momento llegue, habrá llegado no solamente por nuestros propios esfuerzos, sino también gracias a la solidaridad, al apoyo y al estímulo del gran pueblo cubano.

Debo concluir mis palabras refiriéndome a un hecho del cual todos ustedes son testigos. El Comandante Fidel Castro me impuso a mí la orden más alta que este país puede conceder. Me siento indigno de esta condecoración porque pienso que no la merezco.

Es un premio que debe otorgársele a aquellos que ya han logrado la independencia de su pueblo. Pero es fuente de inspiración y de renovada fuerza el ver que esta condecoración se confiere al pueblo de Sudáfrica como reconocimiento de que está erguido y lucha por su libertad.

Esperamos sinceramente que en los días venideros seamos dignos de la confianza en nosotros que se ve expresada en esta condecoración.

¡Viva la Revolución Cubana!
¡Viva el compañero Fidel Castro!

Actualización 20 de diciembre de 2013

Añadimos a este artículo un vídeo de Cubainformacion.tv que analiza la cobertura del funeral de Mandela por los medios españoles

Cobertura Mandela: apartheid contra Cuba y amnesia histórica por el periodismo español http://cdn1.nodo50.org/cdn/info.nodo50.org/IMG/flv/Cobertura-Mandela_Cuba.flv
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