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Atrezo vs. pancarta. #LibertadTitiriteros

Jueves 11 de febrero de 2016. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Ciudadano Pan

Por Perico Pan

“Echaban NO-DO y dos películas de ésas que tú detestas y me chiflan mí, llenas de amores imposibles y pasiones desatadas y violentas. Villanos en cinemascope. Hermosas damas y altivos caballeros del Sur tomaban té en el Roxy cuando apagaban la luz”. (Los fantasmas del Roxy, Joan Manuel Serrat)

Atrezo

Del it. attrezzo.

1. m. Cinem., Teatro y TV. utilería (‖ conjunto de objetos de un escenario).

Pancarta

Del b. lat. pancharta, y este del gr. πᾶν pân ’todo’ y χάρτης chártēs ’hoja, papel’.

1. f. Pergamino que contiene copiados varios documentos.

2. f. En manifestaciones y otros actos públicos, cartel con consignas o diversos mensajes, que se exhibe con propósitos normalmente reivindicativos.

“Echaban NO-DO y dos películas de ésas que tú detestas y me chiflan mí, llenas de amores imposibles y pasiones desatadas y violentas. Villanos en cinemascope. Hermosas damas y altivos caballeros del Sur tomaban té en el Roxy cuando apagaban la luz”. (Los fantasmas del Roxy, Joan Manuel Serrat).

Desolador. De verdad. ¿Qué país estamos construyendo? ¿En qué tipo de democracia vamos a convertir esta que, con su déficits, tanto nos costó construir? ¿Qué fue de esos luchadores de la izquierda que citaban orgullosamente a Voltaire (o Hall o Tallentyre, incluso Churchill, si es el ínclito Eduardo Inda quien lo cita) con aquello de “detesto lo que usted escribe pero daría mi vida por que pudiera seguir escribiendo”?

Ayer volvió a ser un día nefasto para quienes defendemos por encima de todo la Libertad, incluso cuando esta nos hiere. Aún no salgo de mi asombro de los cientos de comentarios de compañeros de batalla que justificaban la detención de los dos cómicos de la compañía Títeres desde Abajo, cuya obra fue estúpidamente programada por el Ayuntamiento de Madrid, sin advertir que se trataba de una obra para adultos, en horario propicio para los niños –lógicamente atraídos por un espectáculos de títeres- aunque en ningún momento la compañía la comercializa como función infantil.

Resultó –casi- del todo imposible hacer entender que, por muy violenta que fuera la obra, no era más que ficción, y que la ficción lo admite todo, incluso lo que nos desagrada. En ello consiste una regla sagrada de la libertad de expresión, de la Libertad. En detestar lo que usted escribe, pero dar la vida para que pueda seguir escribiendo.

No doy crédito de tanto compañero y compañera con tanta formación académica, experiencia de gestión de lo público, que no sabían distinguir entre atrezo y pancarta, y que, sin admitir la existencia de tan sutil diferencia, aprobaban la detención, incluso el encarcelamiento de dos artistas por la violencia y presunta apología contenida en su obra. A los sumo admitían que “ya decidirán los jueces y veremos quién tiene razón”. ¿Es que ninguno sentía nada por esos descerebrados chicos encarcelados? ¿Ya han olvidado algunos compañeros qué es ir a la cárcel injustamente y esperar a que te toque un juez noble para salir de esa infame humillación? ¿De verdad?

Adiós a American Pyscho de Bret Easton Ellis, a La Naranja Mecánica de Anthony Burgess, a Fuenteovejuna de Lope de Vega o, cómo no, a La Biblia, posiblemente, el libro que más violencia encierra de todos los escritos jamás. A El silencio de los corderos de Jonathan Demme, a Gilda de Charles Vidor, a Días Contados o La muerte de Mikel de Imanol Uribe; apurando, incluso a Ocho apellidos vascos de Emilio Martínez-Lázaro (ojo Almódovar, no vuelvas a tus inicios). Adiós a South Park o Padre de Familia o, estirando, a Los Simpson (oh, dibujos animados). Con los argumentos defendidos ayer por algunos y algunas, todas estas obras deberían ser inmediatamente prohibidas, retiradas de las librerías y medios audiovisuales y sus autores, si aún viven, detenidos y juzgados.

Qué obcecación por argumentar el presunto uso de una pancarta como si fuera tal, cuando no era más que atrezo, joder. Sí, atrezo. ¿No sabemos qué es? (Sírvanse entonces volver al comienzo de este artículo). Si sacamos de contexto los elementos de una creación artística… ¿es posible el Arte? ¿O empezamos todos a medir y limitar nuestro talento y nuestra creatividad? ¿O mejor damos por muertos al Cine, la Literatura, el Teatro, el Cómic… y vivimos al estilo pensado por Ray Bradbury en Farenheit 451 o, aún peor, al de Un mundo feliz de Aldous Huxley, en el que la felicidad se logra tras acabar con la familia, la diversidad cultural, el arte, el avance de la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía?

Lo sucedido con los titiriteros granadinos es muy grave. Han sido detenidos y acusados de delitos no cometidos, y están encarcelados, sin derecho siquiera a una fianza, porque el juez Ismael Moreno considera además que, dada ‘la gravedad’ del delito cometido incluso podrían plantearse “darse a la fuga”. ¿Nos hemos vuelto locos?

Lamentable la actitud del Ayuntamiento del Cambio de la alcaldesa Manuela Carmena y Ahora Madrid, presto a sumarse al linchamiento público para evitar algún desgaste político, e incapaz de darse cuenta de que su torpeza programando les ha costado la libertad a dos personas que no han hecho nada punible, y hasta puede costarles varios años de condena. Lamentable también el Partido Socialista, que no dudó en criticar en un comunicado una apología que nunca se produjo. Execrable Esperanza Aguirre y el Partido Popular, con su habitual actitud carroñera. Terribles la mayoría de los medios de comunicación, en los que aún queremos ver a defensores de las más elementales libertades.

La función “La bruja y Don Cristóbal” puede ser violenta, detallar los perores instintos y vilezas de la condición humana, dar asco… Pero no deja de ser una función teatral. Es falso que haya apología de nada en ella, siquiera de la violencia. ¿Cuándo dejamos de ser espectadores críticos para ser jueces?

Yo quiero poder detestarlos, a la bruja y a Don Cristóbal. A Títeres desde abajo. Pero también quiero seguir dando mi vida para que puedan escribirse esos personajes y representarse esas funciones. Y saber que alguien estaría dispuesto a dar la suya para que yo algún día tenga la suerte de escribir una novela de tan mal gusto que todos puedan detestarla con todas su ganas. Quiero ser libre. Y para serlo, necesito que los titiriteros también lo sean. Estúpidos, incluso malvados. Pero libres.

#LibertadTitiriteros

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