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7 tesis acerca del panorama político

Sábado 6 de agosto de 2011. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Periódico Diagonal

Por Fernando Llorente (agroactivista)

1. En la semana del 15M al 22M se han solapado dos procesos diferentes y hasta antagónicos: la eclosión de un nuevo ciclo de luchas sociales y el fin de un modelo de hegemonías políticas.

2. Los sujetos de ambos procesos son también distintos. A un lado está la mayoría silenciosa que parece no sentirse afectada por Fukushima, ni por los recortes sociales –eso siempre ocurre al otro lado del televisor–, incapaz de imaginar algo distinto del binomio PP-PSOE, resignada, o aún encandilada con los viejos mitos del voto útil o la bondad del centro. Grosso modo son los ‘garantizados’, los que todavía no sufren en carne la crisis sistémica, la reestructuración y disciplinamiento neoliberal. Por contra, los sujetos que emergen al ágora –reinventándola– son enormemente hetereogéneos y diversos, pero comparten la experiencia del deterioro de sus condiciones materiales de vida y, sobre todo, de sus derechos políticos y sociales. ‘No garantizados’ o EN precario, en cualquier caso multitudes inmunes ya al espectáculo de las viejas polarizaciones políticas que encubren el sólo y omnímodo dominio del capital.

3. No hay, pues, derechización social: el polo derechista del único nodo del poder sólo ha crecido unos 500.000 votos, y la derrota del polo socialista sólo tiene de sorprendente que no haya sido mayor... pero todo se andará, ya han comenzado las vendettas internas.

4. Pese a que las izquierdas sociológicas no son inmunes a la amnesia histórica, sobre todo cuando les atizan con el miedo a la derecha, hay mucha gente joven que ya no se va a dejar engañar. Con estos mimbres lo previsible es la caída y enanización del PSOE, acelerada por sus guerras intestinas. Algo inevitable y además deseable.

5. Si en la mejor coyuntura que ha tenido en lustros IU sólo ha recogido 200.000 votos de la sangría socialista, y eso arropándose fraudulentamente de una supuesta coalición con los verdes y de su iconografía, es porque se la percibe como una mera sucursal de los social-liberales. IU, es decir el PCE, sigue sin entender casi nada. Cuando vemos a Llamazares tirando de rancio centralismo democrático para pedir expulsiones, y a Cayo Lara apelando a la unidad jacobina de las izquierdas, se confirma esa percepción. Y se desmiente la supuesta refundación y apertura de esa organización.

6. La quiebra del modelo económico y el colapso del proyecto europeo que se avecinan van a acabar tocando también a los ‘garantizados’, recortando drásticamente su capacidad de consumo y haciéndoles más permeables a otras propuestas de ciudadanía menos pasiva y conformista. La victoria del muy corrupto polo derechista en las autonómicas y municipales, preludio de su victoria también en las generales, acabará por convencer a muchos de sus ingenuos votantes de que ahí tampoco hay nada para ellos, cundirá el desánimo, la desafección y las crisis internas. Al declive del PSOE, seguirá poco después el del PP. Y esto también es deseable. Se trata en definitiva del fin de las hegemonías heredadas de la Transición.

7. Este fin de ciclo político abre un apasionante proceso de recomposición, de renovación, de reinvención, y aquí es donde irrumpe preñada de futuro la ola de cambio que se inició en Túnez, o en el Sáhara, o en Islandia, o en Grecia, y que pasando por Sol o Italia, llega hasta China. No sabemos cómo esta eclosión de múltiples sujetos antagónicos se va a articular políticamente, pero la forma partido heredada de la Revolución Francesa y toda su cultura ha caducado definitivamente. Y harían bien en esta piel de toro los neobolcheviques y los verdes que andan intentando recombinarse y refundarse, en aprender no un poco sino mucho del 15M, porque nunca fue más cierto lo de que Omnia Sunt Communia –todo es de todos–.

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