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W.I.T.C.H. Brujería y feminismo

Miércoles 30 de octubre de 2013. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: W.I.T.C.H. (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno)

Seis años y nueve meses después de que leyésemos por primera vez los hechizos de W.I.T.C.H. en castellano, La Felguera lo ha vuelto a hacer. La segunda edición de W.I.T.C.H. (ConspiraciónTerrorista Internacional de las Mujeres del Infierno) Comunicados y hechizos cuenta con nuevas fotos y con un texto publicado por Robin Morgan (una de las brujas más activas) en la publicación icónica de la contracultura neoyorquina Rat. Se trata de “Adiós a todo esto”, el último comunicado firmado por ellas y hasta la fecha inédito y, en palabras de la editorial, tan actual que resulta sobrecogedor en su crítica al machismo de izquierdas.

“Cuando te enfrentas a una de nosotras, ¡te enfrentas a todas! Pasa la palabra, hermana” W.I.T.C.H.

Panfletos repartidos en medio de un desfile: «Nosotras, hermanas brujas del único y verdadero subsuelo, anunciamos nuestra presencia y comenzamos nuestro hechizo». Boicots y acciones callejeras,manifestaciones y ocupaciones: «Somos brujas, somos mujeres. Somos liberación. Somos nosotras. W.I.T.C.H. es también una estrategia, un medio de subversión: la brujería».

Bajo las siglas de W.I.T.C.H. (NuevaYork, 1968-1970) se escondía una sorprendente guerrilla feminista, cuyas armas eran los conjuros y hechizos mágicos, el arte feminista y la acción directa. Su actividad fue frenética, escandalosa y prodigiosa. Muy pronto,la estética y el estilo de aquel grupo de brujas urbanas, de guerrilleras sin escoba, prendió la mecha en distintas ciudades americanas: se crearon células feministas que recogieron aquel mensaje.

Sus siglas fueron cambiando de manos. Las brujas estaban por todas partes. Citadas como uno de los más fascinantes ejemplos del activismo de los sesenta, el grupo pasó a registrarse con letras de oro en la historia del feminismo radical, aunque también representaban algo temido, salvaje y casi innombrable.


La figura de las brujas ocupa un lugar central en la herstory feminista. Silvia Federici ha evidenciado la indisoluble relación entre la acumulación originaria que posibilita el nacimiento del capitalismo y el proceso de “expropiación” de los cuerpos y saberes de las mujeres cuya manifestación más extrema es la quema de brujas en Europa y América Latina. Antes de la publicación de Calibán y la bruja, miles de activistas feministas han reivindicado a las brujas como símbolo de rebeldía, independencia, sororidad, sabiduría, etc. Prueba de ello son los diversos colectivos feminista que, además de W.I.T.C.H., han invocado su simbolismo. En 2008, un grupo de Madrid organizó en la noche de San Juan un akelarre “para que arda el heteropatriarcado” en que parafraseaban a sus hermanas estadounidenses de los 70 con la siguiente invocación:

Por el poder que nos hemos autoconferido, invocamos “a todas nuestras hermanas brujas, las primeras guerrilleras y luchadoras de la resistencia a través de todos los tiempos” y reivindicamos: la sabiduría femenina, la maldad femenina, la fealdad, la rareza, la extravagancia, el bizarrismo, la hipertrofia y la multiformidad. Reivindicamos a las mujeres barbudas, a las sucias, a las abuelas con perfume del todo a 100, a las malolientes y hediondas, a la femme fatal de paso firme, a la camionera de pelo en pecho. Reivindicamos los pelos del sobaco y los coños depilados. Reivindicamos nuestro derecho a quemarlo todo, a crearlo todo, a ser las mujeres que nos dé la gana, a ser lo que nos dé la gana, a inventarnos y reiventarnos una y otra vez. Reivindicamos nuestro derecho a no sentir miedo, a provocar miedo, a subvertir, transgredir, desordenar, desbaratar. Reivindicamos nuestro derecho a desobedecer. Reivindicamos nuestro derecho a equivocarnos, a garabatear nuestro deseo cómo y las veces que nos dé la gana, a penetrarnos las orejas, a dildearnos el ombligo, a vender nuestros anos, a manipular nuestros cuerpos -cuerpos que son campos de batalla-, a masturbarnos hasta el infinito. Do it yourself! Reivindicamos el ser antipáticas, el ser amorosas, ser duras como las piedras o blandas como los mocos, firmes como una verga erecta, suaves y resbaladizas como la sangre menstrual. Porque la brujería es rebelión, porque la brujería es poder, porque la brujería es nuestra historia. ¡Porque brujas somos todas!


"El feminismo anima a las mujeres a dejar a sus maridos, matar a sus hijos, practicar brujería, destruir el capitalismo y convertirse en lesbianas." Pat Robertson, magnate de medios de comunicación cristianos en Estados Unidos. 1992

El próximo viernes 8 de noviembre se presenta en Madrid la 2ª edición de esta obra en la librería Mujeres & Compañía (C/ Unión, 4, Madrid). La presentación y debate será retransmitida en directo por Sangre Fucsia (fanzine sonoro de Radio Ágora Sol).

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