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Tenemos que hablar de Femen

Miércoles 3 de abril de 2013. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Selección, traducción y adaptación de Nodo50

Femen vuelven a estar, una vez más, en el centro de la polémica. El colectivo ha alcanzado fama mundial debido a sus intervenciones en espacios públicos ataviadas únicamente con una corona de flores típica del folclore local, shorts o bragas, tacones y lemas pintados sobre el cuerpo desnudo. Fundado en la capital de Ucrania, actualmente existen células activas en Alemania, Canadá, Argelia, Túnez, Francia, Rusia, Brasil, Italia, etc. Su convocatoria el próximo 4 de abril de un día internacional del topless jihaddista en defensa de la tunecina que, emulándolas, subió fotos suyas con lemas escritos sobre su torso, está removiendo las bases de los feminismos: islámicos, multicultarles, prosex, etc. Pero, ¿qué sabemos de Femen?

Femen en el contexto de la Ucrania actual


Artículo completo en inglés

Jessica Zychowicz es una antropóloga de la Universidad de Michigan (USA) que dedicó seis semanas de investigación a tiempo completo durante el verano de 2011 a conocer los movimientos sociales y ONGs de Ucrania. En ese tiempo, contactó con múltiples personas dedicadas a luchar contra la violencia machista y sexual, por los derechos de la población LGTBQ o en defensa de los derechos laborales de las mujeres, además de entrevistarse con académicas e investigadoras en cuestiones relacionadas con el feminismo.

A lo largo de su investigación, Zychowicz intenta dar un giro al modo de interpretar las acciones de Femen: en vez de debatir sobre si sus integrantes son “buenas” feministas, explora las posibilidades de contemplarlas simplemente como un grupo de performance, de agitación política.

No detecta un posicionamiento claro entre las activistas ucranianas con las que se entrevista. Algunas alaban la estrategia de Femen, que deliberadamente busca la mirada masculina en un intento de visibilizar temas clásicos del feminismo entre la población menos propensa a problematizar el turismo sexual. Otras, en la línea de Audre Lorde y desde una postura común a las teorías feministas más centradas en las mujeres negras y no occidentales, defienden la postura de que los grupos oprimidos no pueden desmontar la casa del amo con las herramientas del amo. En este caso, las “herramientas del amo” se identifican con la hipersexualización idealizada de los cuerpos como una obligación impuesta por la estructura patriarcal.

Lo cierto es que el contexto socio-político de Ucrania tiene poco que ver con el de otras latitudes más cercanas. Uno de los efectos del controvertido y populista posicionamiento de Femen ha sido que todas las personas que trabajan sobre temas de género en la ex república soviética, se han visto obligadas a volver a investigar los límites y las posibilidades del término feminismo en su propio contexto y están obligando a la gente a posicionarse.

Pero, ¿son feministas?

Anna Hutsol, economista experta en márketing y fundadora en 2008 de Femen, insiste en que no es una feminista en el sentido clásico. “En cuanto al feminismo, creo que eso es un tema para investigadoras e historiadoras. Generalmente estoy de acuerdo con la gente que opina que las mujeres tenemos derechos, por ejemplo que tengo el derecho de protestar. (…) Las personas como yo, que dicen que las mujeres tienen el derecho a hacer lo que quieran son feministas en cierto sentido, quizá sutilmente, pero feministas.” (Entrevista personal con Zychowicz).

Oleksandra Shevchendko es una de sus integrantes más visibles y entusiastas (la echaron de su trabajo en una redacción de periódico por participar en las acciones de Femen). Así responde a la cuestión sobre si se autodenomina feminista: “El feminismo clásico es una mujer vieja y enferma, ya no sirve. Se ha quedado atrapado en el mundo de las conferencias y los libros.”

Si enseñas las tetas, vuelvo con el fotógrafo


Extracto del artículo The fast-food feminism of the topless Femen

Mujeres: ¿queréis haceros escuchar? Solo hay una solución: ¡quitáos la ropa! En octubre de 2012 en Alemania, un grupo de refugiados acampó frente a la puerta de Brandenburgo en Berlín para protestar por sus condiciones de vida pero apenas recibían atención de los medios. En un momento dado, una de las acampadas, enfadada, le preguntó a un periodista: ¿quieres que me desnude?

“Sí”, contestó el periodista. Y prometió que volvería con el fotógrafo. El rumor se extendió y al rato había un tumulto de cámaras alrededor de la mujer que protestaba por la situación de los refugiados. Esta no se desnudó, pero no perdió la oportunidad para señalar y denunciar el sensacionalismo de la prensa.

Femen, en cambio, son más pragmáticas. En sus primeras acciones en Ucrania en 2008, llevaban escritos los eslóganes sobre sus espaldas desnudas, pero a los fotógrafos solo les interesaban sus pechos. Así que cambiaron la localización de las proclamas. Shevchenko, que en estos momentos está ayudando a crear grupos de Femen en Europa occidental, no se arrepiente de cómo han ido las cosas: “Sabemos lo que los medios necesitan -sexo, escándalos, pelea- y se lo damos. Estar en los periódicos es existir completamente.” ¿En serio?

Feminismo imperialista vs el clásico ostentatio mammarum

Hace unas semanas, Amina Tyler, una tunecina de 19 años, subió a las redes sociales dos fotos de ella en topless y con un mensaje escrito en el cuerpo: “A la mierda su moral” (en inglés) y “Mi cuerpo me pertenece a mí y no es la fuente del honor de nadie” (en árabe). Tyler había fundado el mes antes el grupo Femen de Túnez.

Las reacciones a las fotografías no se hicieron esperar, así como las amenazas de muerte y condenas por parte de las autoridades religiosas. Pero también ha servido para agitar el debate del feminismo multicultural y han sido muchas las voces que han denunciado la importación de métodos de lucha ajenos a la realidad de los feminismos árabes y poscoloniales.

Dejando a un lado ese debate, es importante señalar que, en realidad, la desnudez y, en concreto, mostrar los pechos femeninos como símbolo de protesta, no es exclusivo de Femen ni del feminismo blanco occidental. En 1929 en Nigeria, durante la conocida como Guerra de las Mujeres Igbo (o Ogu Ndem en el idioma igbo) se produjo una manifestación de mujeres con los pechos descubiertos que protestaban contra las autoridades patriarcales coloniales.

Pero no hace falta cambiar de época ni de continente. Aquí también encontramos ejemplos de reivindicación de las mujeres sobre su cuerpo que, desgraciadamente, no obtienen la misma visibilidad mediática. Por ejemplo, la acción que tuvo lugar en marzo de 2011 en la capilla de un campus de la Universidad Complutense de Madrid. Tras la acción, durante la que varias mujeres se quitaron las camisetas mostrando lemas como “soy lesbiana”, “zorra” o “mi cuerpo es mío”, y las fuerte reacción represiva, se creó el blog Sin tetas no hay capilla en el que se subieron decenas y decenas de fotos de pechos desnudos que se autoinculpaban en la acción.


En una entrevista publicada recientemente a Alexandra Shevchenko, esta insiste en separarse del feminismo, no porque estén en contra sino porque consideran que es necesario “renovar su imagen.” Y ahonda en cómo debe vestirse este nuevo feminismo: “esta sociedad machista ha convertido el feminismo en un estereotipo: mujeres poco menos que barbudas, deseosas de acabar con los hombres y que hacen el amor entre ellas. Y había que cambiar esa percepción. Una mujer atractiva, en minifalda, con tacones altos y bien maquillada no tiene por qué ser tonta. Se puede ser sexy, femenina y, al mismo tiempo, inteligente, activa, y sabedora de lo que pasa alrededor. Necesitábamos una nueva forma de llamar la atención.”

Puede que no sean exactamente feministas, pero son mujeres que luchan


Adaptación del artículo de Montse Barderi

Dicho todo esto, doy la bienvenida Femen. Tendríamos que vivir en Ucrania, con una sociedad que tiene una idea muy determinada de lo que es ser mujer, con la imposición de un solo modelo hiper-feminizado en el sentido más convencional de la palabra, para comprenderlas. (...)

De la misma manera que no hay un solo tipo de mujer, tampoco existe un único feminismo. Somos un movimiento fuerte, vivo, dinámico y necesario. Debatimos, discutimos y esto es parte de nuestra fuerza y no de nuestra debilidad. Bienvenido sea el debate.

Femen es (…) un principio lleno de esperanza. Femen también tendrá voces dispares y algunas que se sientan mujeres en pantalones, sin depilarse a la cera o acostándose entre ellas. Que en el feminismo cabemos todas. Verán que la mitad de la humanidad es variopinta y tiene infinitas formas y posibilidades y son tan mujeres las unas como las otras. Dejarán de asociar lesbianas con feas. Y verán que la fealdad no es exclusiva de una orientación sexual. Y un día también debatirán sobre la fealdad, descubrirán que la representación social del cuerpo de la mujer no es tan ingenuo ni gratuito. Porque no solo de la mirada y el placer masculino vive el cuerpo femenino, criticarán la forma en que los medios los representen. Verán que hay muchos cuerpos femeninos (enfermos y sanos, bajos y altos, gordos y delgados, jóvenes y viejos) y que es una verdadera tiranía intentar que desaparezca la riqueza de nuestros cuerpos en pro de un estereotipo. Que, quizá, en vez de cambiar la imagen del feminismo, tan solo han caído en un estereotipo.

Pero ahora celebremos que existan, que empiecen, que trabajen en pro de la igualdad. Gracias, Femen por vuestras protestas en contra de la ejecución de una mujer por adulterio en Irán, contra el turismo sexual, contra la hipocresía eclesiástica, a favor del matrimonio igualitario y la justicia.

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