Este histórico boliche se encuentra en el barrio sur de la capital uruguaya. Al principio de los años cincuenta, Lola emigro desde su Galicia natal a Montevideo, y junto a su marido consiguió el traspaso de este antiguo almacén de vinos. Desde entonces pocas cosas parecen haber cambiado allí. Los parroquianos que a diario se sientan en sus mesas casi ni se inmutan al ver la cámara de fotos, acostumbrados dejar pasar el tiempo y a observar la ciudad a través de los cristales.
A cualquiera que pase por allí le recomiendo que entre a tomar un buen café, y pida unos alfajores caseros; quizá tenga suerte y le den también la receta.
Saludos desde Madrid, Lola, y gracias por dejarnos hacer fotos.
Fotos:Álvaro Minguito