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La estafa del fracking

Martes 21 de abril de 2015. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Borroka garaia da!

En inglés lo llaman fracking, por ser, la ruptura o fractura de la roca, el medio de explotación utilizado para la obtención del gas. Los franceses lo llaman gas de schiste, en referencia a la roca que guarda en su interior el gas. En castellano será pues, gas de pizarra, o de esquisto, nombre genérico de una roca de textura pizarrosa, que lo encierra en su seno.

La roca pizarra, en Euskal Herria y el Cantábrico, se ha empleado en la construcción. Es un tipo de roca, fuerte y duradera. La vemos en los tejados, y también en separaciones de terrenos y caminos en el campo. Es una piedra formada por arcillas que se compactan. Roca densa, de grano fino, caracterizada por su división en finas láminas. Otra de sus características importantes para este caso, es su porosidad, que la capacita para convertirse en la llamada pizarra bituminosa, esto es, que aloja en sus poros materia orgánica que puede convertirse en gas o petróleo.

El origen del gas de esquisto se confunde en el tiempo, con la formación del gas natural y del carbón. Todos estos materiales son ricos en carbono, y provienen de la transformación de materias orgánicas. El gran periodo de su formación se sitúa en la era primaria, entre 200 y 359 millones de años.

La materia orgánica más habitual, base de su transformación en gas, la constituyen trozos de animales, y de vegetales de todos los tamaños imaginables que se mezclan a los sedimentos, de fangos, ricos en arcillas, y que contienen con frecuencia granos minúsculos de arena.

Todo el conjunto orgánico se va a transformar, en función de la profundidad de la tierra en la que se encuentren.

Entre los 2000 y 3000 metros de profundidad, debido al aumento de la presión y de la temperatura, – se habla de maduración térmica- las materias orgánicas se convierten, ya sea en petróleo y/o en gas natural. Es a partir de los 3.000 y 4.000 metros de profundidad, cuando el gas natural aparece en mayor cantidad.

Hay gases que, huyendo hacia la superficie, son atrapados por capas impermeables, formando así recipientes. En estos casos, basta con perforar estas capas, para que salgan al exterior.

Sin embargo, hay hidrocarburos que permanecen en las rocas pizarras, especialmente impermeables, y que se encuentran diseminadas. Se trata de pequeños depósitos que encierran herméticamente los hidrocarburos a gran profundidad.

Dos características de las rocas que encierran el gas esquisto: la naturaleza arcillosa y laminada del depósito que retiene el gas y su carácter quebradizo.

Estas zonas de rocas pizarrosas, pueden ser más o menos espesas, desde decenas a centenas de metros; y se pueden extender sobre enormes superficies, conteniendo cientos o miles de millones de metros cúbicos, pero repartidos en centenas o miles de kilómetros cuadrados. Los hidrocarburos en el interior de las rocas-madre constituyen reservas importantes de combustible, pero como veremos, aprovechables únicamente en teoría. La explotación del gas de esquisto es más difícil, delicada y peligrosa para el entorno, que la explotación del gas natural atrapado en un único depósito subterráneo.

I.- La explotación del gas de esquisto.

La extracción del gas de esquisto se realiza mediante la perforación de un agujero, desde la superficie, hasta llegar a las placas de pizarra.

Pero esta perforación vertical, hasta 4.000 metros de profundidad, es poco eficaz para recuperar el gas. De ahí que se recurra en el fondo de su primer recorrido a una perforación en ángulo recto. Esta perforación horizontal, de varios recorridos paralelos, continúa así en distancias que pueden alcanzar los 2 kilómetros. A medida que avanza la perforación, se colocan tubos encementados, generalmente de unos 9 metros de largo, que se amplían a rosca hasta llegar al fondo deseado, tanto en profundidad como en paralelo. La perforación inicial suele ser de un diámetro de unos 50 centímetros, que va disminuyendo a los 20 centímetros del fondo.

En una segunda etapa, al final de las perforaciones, se realizan pequeñas explosiones sucesivas para crear un primer grupo de fracturas, contiguas a la perforación. En esta zona horizontal se pueden aislar secciones, y realizar la fractura a base de explosiones en varias etapas.

La tercera fase del fracking consiste en la inyección de un fluido a muy alta presión, con el fin de ampliar los primeros desgarros o fracturas, y amplificarlos. El líquido hay que comprimirlo y enviarlo al fondo, a una presión equivalente a 1.000 veces la presión atmosférica, esto es aproximadamente a 10.000 toneladas por metro cuadrado.

Este líquido va a fracturar o destruir, aún más la roca, y crear así los caminos de evacuación del gas.

Nota: todo ello se analiza en superficie, y en teoría, a través de estudios sísmicos. Es lo que dicen las empresas.

El líquido inyectado no es únicamente agua pura.

a.- A esta agua, en primer lugar se añade un agente de soporte, ya sea de arena, o micro bolas de cerámica, cristal o poliéster, con el fin de impedir que las fracturas creadas se vuelvan a cerrar en el momento en que se reduzca la presión.

b.- A esta agua, se añaden además, entre 0,5 y un 2 por ciento de distintos productos químicos que mejoren el efecto de la fractura producida por la presión del agua.

Con frecuencia se añaden, ácido clorhídrico, un controlador de hierro, agentes bacterianos, anti depósitos, un estabilizador de arcilla, cloruro sódico, reductor de frote, que hace que el agua arenada sea más deslizante. Productos para hacer más viscosa el agua, un producto congelador para que la haga más espesa, y que la arena se mantenga en suspensión. También un producto de ruptura retardada que anule en permanencia el frio en superficie.

En realidad, la composición exacta de estos productos empleados en el fracking, constituye un alto secreto en las empresas de perforación. Globalmente se trata de benceno, etilbenceno, tolueno, xileno, naftaleno, hidrocarburos poli cíclicos aromáticos, metanol, formaldehídos, etileno glicol, además de ácido clorhídrico y sosa caustica.

Estos productos se recuperan posteriormente en superficie, juntamente con el agua. Algo absolutamente necesario si es que queremos dejar circular el gas hacia la superficie. Veamos.

1.- No se puede recuperar totalmente el agua, ni los productos inyectados. El 40% se queda en el interior.

2.- El agua recuperada no puede ser utilizada una segunda vez para desgarrar la roca, pues obstruiría los tubos kilométricos. O bien se la limpia; algo muy costoso y poco rentable, o bien se la guarda en grandes depósitos subterráneos; más costoso si cabe. O se dispersa en embalses al aire libre, algo muy frecuente…

3.- Utilizando incluso las perforaciones horizontales, y la fractura hidráulica, el volumen de gas extraído es muy limitado. Por eso las empresas abren varios pozos simultáneamente. En EEUU, donde la técnica parece más implantada, necesitan abrir hasta ocho pozos dentro de una sección de 2,6 kilómetros cuadrados

4.- En una explotación convencional de gas, se recupera generalmente el 95% del gas depositado. Pero en el caso del gas de esquisto, obtenido por fracking, únicamente se recupera el 20%. ¡Y decrece más de un 65 % a lo largo del primer año. Quiere esto decir que únicamente se obtiene un 13 por ciento de lo que existe en el fondo de la tierra.

De ahí que la explotación de este tipo de gas, precise de cientos o miles de pozos. Necesitan áreas de una superficie de unos 10.000 kilómetros cuadrados, para fracturar dos o tres pozos por kilómetro cuadrado. (Tomado y resumido de Jean Paul Liegeois. Geólogo de la Universidad Libre de Bruselas)

II.- Problemas que plantea la explotación del gas esquisito

Comenzamos por analizar los problemas inherentes a la fractura hidráulica.

1.- El primero y muy grave, es la utilización de una enorme cantidad de agua, necesaria para la explotación.

El volumen de agua utilizada en la fractura hidráulica varía en función del tipo de roca que se encuentre en el camino. Pero el volumen habitual utilizado se sitúa entre los 10.000 metros cúbicos por pozo. Lo que equivale a 10 millones de litros de agua dulce por pozo.

Ante este dato, llama la atención que los estados europeos , a la vez que permiten la realización de este tipo de “industria” nos animen y fuercen a los ciudadanos a consumir menos agua, llegando incluso a subvencionar la compra de ciertos materiales, para reducir nuestro consumo. Como la Unión Europea que estudia obligar a todos, a reducir el tamaño del depósito de agua de nuestros inodoros.

En mi opinión no es esto lo más grave, sino la falta absoluta de solidaridad humana, sabiendo que: Más de mil cien millones de habitantes del planeta no tienen acceso al agua potable. Que a más de dos mil doscientos millones de personas les falta un saneamiento mínimo para vivir una vida digna.

Que siete millones de personas mueren cada año por enfermedades inducidas por aguas contaminadas. Es escandalosamente cierto que el agua, su ausencia o contaminación, se mantiene como la primera causa de mortalidad en el mundo. Quiere decir esto que 34.000 personas mueren cada día a causa del agua. Y de las 34.000 personas, 5.000 son niños.

Si se reduce en el mundo, el acceso y alimentación con agua potable, y los manantiales son contaminados, la salud de cientos de miles de personas, a través del mundo está amenazada. Poblaciones enteras enferman y mueren.

2º. Sobre el tratamiento de las aguas químicamente tratadas, y de los fangos de perforación “recuperados”

Entre el 60 y el 80% del agua, junto a sus productos químicos contaminantes, se va a recuperar en superficie. Esto es necesario hacerlo, para que el gas, pueda subir a la superficie desde las profundidades en que se encuentra; y esto durante todo el periodo de explotación.

De ahí que sea necesario almacenar y tratar de entre 6.000 a 8.000 metros cúbicos de agua químicamente tratada, por pozo. Lo que equivale a unos 40.000 metros cúbicos por pozo múltiple.

Esta agua agresiva, se recupera habitualmente en enormes embalses de una superficie equivalente a unas 2 hectáreas, como dos campos de futbol; con una capacidad potencial de entre 40 a 70.000 metros cúbicos, esto es, a unos 7 metros iniciales de altura –en el campo de futbol-… como hasta la grada 16 o 18. Siendo por lo tanto, de suma importancia, pero extremadamente difícil controlar y asegurar la estanqueidad del embalse.

Posteriormente, el almacenamiento definitivo se realiza en la tierra, a gran profundidad, entre dos niveles “completamente” estancos, capaces de impedir que los contaminantes no aparezcan en superficie.

El tratamiento posterior de estas aguas, para su reutilización en otras fracturas, además de tener un alto coste, produce también enormes cantidades de residuos tóxicos.

En los casos en que se realiza este tratamiento de limpieza, los residuos son enviados a o que los industriales del sector llaman pomposamente cementerios técnicos.

3º.- Probabilidad de contaminación del agua potable y del agua de superficie.

Ya en EEUU se ha observado en el agua potable, la presencia de metano y de sulfuro de hidrógeno.

Los productos químicos en la fractura hidráulica representan entre un 0,5 y un 2% del agua inyectada. Ahora bien, si se requiere una media de 10 millones de litros de inyección, se deduce que se introducen unos 50.000 litros de productos químicos en el subsuelo.

Vista la permeabilidad de las zonas de rocas fracturadas, y su incremento en el proceso, la estanqueidad de esas zonas es muy poco probable.

De ahí que se pueda deducir con absoluta certeza, la necesidad de conocer exactamente todos los productos químicos empleados, y que dejen de ser un secreto industrial. Tal vez esto permitiría, al menos a los gobiernos moderadamente inteligentes, afianzarse más aún en la perversión de estas prácticas de fractura hidráulica.

4.- Problema de los productos químicos unidos al gas obtenido: el sulfuro de hidrógeno y el dióxido de carbono.

Este compuesto expulsado del pozo, más pesado que el aire, es extremadamente tóxico, y causa gran cantidad de muertes no solo en las áreas de trabajo, sino en otras áreas de acumulación.

Es importante señalar que el CO2, el dióxido de carbono, se encuentra en el origen de la acidificación del océano, -mucho más del Mediterráneo- y por consiguiente en la agresión, y consiguiente destrucción paulatina de las conchas del mar, de los moluscos.

5.- La industria del fracking afirma que los seísmos provocados por la fractura hidráulica, son débiles.

Pero, unos seísmos que sobrepasan el 5 en la escala de Richter, -el número 6 de la escala indica fuertes seísmos- y que son atribuidos a la fracturación hidráulica, ya han sido registrados en EEUU. Estos seísmos se perciben fácilmente. No es necesario que los anuncien a posteriori, como si se tratara de fenómenos naturales e imprevisibles.

Las consecuencias inmediatas –menos visibles exteriormente- conciernen a las capas acuíferas que pueden ser desviadas con el deslizamiento y el derrumbe de los terrenos. Son evidentes las repercusiones, sin duda muy probables en los edificios más inmediatos a las perforaciones.

6.- La contaminación del aire. Las antorchas. La fuga del gas de los pozos.

El metano es asfixiante, y a una concentración entre el 5 y el 15%, es explosivo.

La cimentación de cada pozo debe ser perfecta. Aun así, nunca se puede asegurar que sea hermético a lo largo de los 2.000 ó 3.000 metros de profundidad.

En Quebec, el año 2.010, de la inspección de 29 perforaciones de gas de esquisto –fracking- 18 perforaciones, esto es, más de un 62 por ciento de ellas, presentaban emanaciones de gas natural.

7.- Señalamos otro grupo de problemas inherentes a la explotación del gas de esquisto.

  • Es preciso tener en cuenta la enorme extensión del terreno empleado para las explotaciones.
  • La repercusión del trabajo de grandes camiones. Se necesitan unos 200 por fractura. Y, si cada pozo precisa entre 10 y 20 fracturas, se puede concluir un ir y venir, entre 2000 y 4000 viajes, a multiplicar por el número de pozos.
  • Los gaseoductos. El gas extraído debe ser conducido a lugares de tratamiento y distribución. Malo y peligroso es dejar las tuberías en superficie. Pero cuando estas son enterradas, invadiendo, en cualquier caso, terrenos, necesitan de una servidumbre superior a los 10 metros de anchura.
  • Esto nos indica la repercusión negativa que el fracking tiene sobre todo tipo de actividades agrícolas limítrofes, que desaparecerían completamente. Su negativa influencia en los viñedos es aún más elocuente.
  • Añadimos a los problemas de contaminación visual, sonora y olfativa, las complicaciones de la necesaria reparación completa de los lugares, tanto de exploración, como de explotación. Definición y aceptación de responsabilidades al fin de la explotación o en caso de un siniestro.

Maxime Robin en Le Monde Diplomatique, 03/2013, nos explica con detalle un hecho concreto que resumimos.

En Dakota del norte, EEUU. La granja de la señora Jacki Schilke es la única residencia a 30 kilómetros a la redonda. La señora Schilke se oponía al fracking, pero inútilmente. Desde el año 2011, algunas de sus vacas sufrieron un mal extraño. Adelgazaban, y en ocasiones, perdían su cola.

La señora llama a las autoridades de Dakota. Y los inspectores políticos, lógicamente, no encontraron nada anormal. Así que la señora Schilke contactó a un experto de Detroit, que tan solo en una muestra de aire, tomada sobre la granja, descubrieron varias sustancias, como benceno, metano, cloroformo, butano, propano, tolueno y xileno. Todos estos gases, asociados siempre a la extracción de hidrocarburos por fragmentación hidráulica. También en los pozos de la granja encontraron importantes cantidades de sulfatos, cromo y estroncio.

En el cerebro de las vacas hallaron rastros neurotóxicos. Y en su sangre, residuos de varios metales pesados. La señora perdió 5 vacas, 2 perros, varias gallinas y una buena parte de su salud.

El asunto parece claro, para quien lo quiera ver.

III.- El gas de esquisto -el fracking- la gran estafa.

Si creemos los titulares de la prensa americana, prediciendo una expansión económica, debida a la “revolución” del gas y petróleo, obtenidos por medio del fracking, el país se bañaría pronto en el oro negro. El éxito lo había anunciado ya la Agencia Internacional de Energía, en el documento “Perspectivas energéticas mundiales 2012”

Pero según anota Nafeez Mosaddeq, politólogo británico, director ejecutivo del Instituto de Investigación y Desarrollo de Brighton, en Le Monde Diplomatique de marzo del 2013, estos recursos no se obtienen más que a un precio de una contaminación masiva del entorno.

Eh aquí el resumen de su amplia exposición.

Una encuesta del New York Times, del 25 de julio del 2011, revelaba ya algunas fisuras en el boom del gas de esquisto, divulgando las dudas alimentadas por geólogos, abogados y analistas de mercados, en cuanto a los efectos del anuncio de las compañías petrolíferas, sospechoso de sobre estimar deliberadamente e incluso ilegalmente, el rendimiento de sus explotaciones, y el volumen de sus yacimientos.

La extracción del gas a partir de las rocas de pizarra del subsuelo –continuaba el diario- se manifiesta menos sencilla y más costosa de lo que pretenden las compañías, tal como lo indican los cientos de correos electrónicos y los documentos intercambiados entre los industriales, de la misma manera que lo evidencian los datos recogidos en varios miles de perforaciones.

Ya al inicio del 2012, dos consultores americanos, dan la alarma en Petroleum Review, la principal revista de la industria petrolífera británica.

“Para los industriales, las sobreestimaciones de los yacimientos de gas de esquisto, les hacen dejar en segundo plano los riesgos propios de su explotación. Sin embargo, la fracturación hidráulica no tiene únicamente efectos nocivos para el medio ambiente, sino que presenta también un problema estrictamente económico, porque la producción es de muy corta duración”

En la revista Natura, nº 481 enero del 2012, un antiguo consejero científico del gobierno británico, David King, subraya que el rendimiento de un pozo de gas de esquisto, pierde entre el 60 y el 90% al final de su primer año de explotación.

El periodista Wolf Richter, en Busines Insider -5-06-2012- advierte que “la economía de la fracturación es una economía destructora… La extracción deja las empresas explotadoras sobre una montaña de deudas, en cuanto la producción se desploma… Las compañías deben continuar bombeando sin descanso… en un intento de compensar los pozos agotados por otros que lo estarán al día siguiente”

El geólogo Arthur Berman, que trabajó para Amoco, antes de fusionarse con la empresa BP, señala en Oilprice -12 nov 2012- que “los empresarios deberán perforar casi mil pozos suplementarios al año en el mismo emplazamiento”. (Haciendo referencia a Eagle Ford de Texas)

Esto significa –prosigue- un gasto de 10 a 12 millones de dólares al año… Si se suma todo esto, se llega al importe de las sumas invertidas en el rescate de la industria bancaria en el 2008. ¿Dónde van a conseguir todo este dinero? (Nosotros sí sabemos dónde lo han conseguido, de la miseria del pueblo)

En la misma época, después de que la compañía petrolera Royal Dutch Shell hubiese encadenado tres trimestres de resultados mediocres, que acumulaban descensos del 24% anual, el servicio de información del Dow Jones, se alarmaba del “prejuicio causado por la pasión del fracking, al conjunto del sector bancario”. Chesapeake Energy, pionera en la carrera del gas esquisto, pone en venta parte de sus activos por un importe de 6,9 mil millones de dólares para poder pagar a sus acreedores. (Washington Post-13-09-2012)

En el Financial Times (06-05-2012) el analista John Dizard observa que los productores de gas de esquisto, habían gastado “dos, tres, cuatro, y hasta 25 veces, cantidades superiores a sus fondos propios (capital más reservas) con el fin de adquirir tierras para perforar pozos e intentar llevar sus programas con éxito”

El geólogo Berman confirma la hipótesis de que “se asistirá a dos o tres quiebras, u operaciones de estrepitosos rescates, en virtud de los cuales, cada empresa se retiraría del negocio y los capitales se evaporarían.”

El politólogo Nafeez Mosaddeq concluye su escrito señalando que “los informes de los geólogos, técnicos y financieros no han sido tenidos en cuenta ni por los medios informativos, ni por los políticos, sumergidos en la retórica publicitaria de los lobbies de la energía. Y, es lamentable, porque su conclusión se comprende fácilmente: lejos de restaurar cualquier tipo de prosperidad, el gas de esquisto –el fracking- infla una burbuja artificial que camufla temporalmente una profunda inestabilidad estructural. Cuando la burbuja explote, ocasionará una crisis de suministro y un despegue de los precios que amenazan con afectar dolorosamente a toda la economía mundial”

El mismo encargado del gas de esquisto en Europa de la empresa TOTAL, M. Bruno Courme, exponía ya en agosto del 2013: “Nuestros conocimientos del subsuelo son limitados. En Polonia, por ejemplo, la empresa americana Exxon, ha decidido no continuar la aventura”

El diario británico, The Guardian, (Novethic 03/2015) hace campaña para convencer a la fundación Bill y Melinda Gates, de excluir la energía del gas esquisto de sus inversiones. En muy pocos días ha recogido cerca de 100.000 firmas. El mensaje es sencillo: ¿a qué sirve vacunar niños, y financiar el desarrollo, si ustedes financian las empresas que arruinan el porvenir del planeta?

Y, en Euskal Herria ¿Qué?

Iker Armentia, en su blog “no sin mochila” presenta una rica información sobre la actividad de los políticos de Euskadi.

Por mi parte, no puedo sino limitarme a manifestar mi más profunda indignación y vergüenza; y decir simplemente que “¿nuestros?” políticos tienen ojos pero no ven, ni leen, porque no saben o no quieren. Deben tener oídos, pero únicamente son sensibles a los cantos de sirenas de los poderosos de la tierra siempre dispuestos a las recaudaciones impositivas y fraudulentas, sobre el pueblo más humilde, con pretensiones de renovación industrial.

La carrera por el fracking ya la empezó Ibarretxe en abril del 2.006, cuando en nombre del Gobierno vasco ofreció a la empresa americana HEYCO participar en la explotación del gas de esquisto en Euskal Herria.

HEYCO… es una empresa de EEUU, cuyos mandatarios patrocinan al partido republicano, con fondos de la misma empresa. Ellos, lógicamente, niegan con terquedad los efectos nocivos de las emisiones de CO2 y otros productos químicos, en las perforaciones de gas de esquisto. Es su negocio.

Luego, fue Patxi López que, en Dallas anunció el 14 de octubre del 2011: “El próximo año se perforarán los dos primeros pozos de Euzkadi, en la zona de la llanada alavesa con la tecnología de HEYCO”.

La Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi, SHESA, sociedad 100% del Gobierno Vasco, ha formado una sociedad, en la que mantiene el 42,9%, con HEYCO(21,8%), y Cambria Europa (35,3%) para hacer las prospecciones. Van a invertir 100 millones de euros en los dos primeros pozos. (El País, 15 de octubre de 2011) Por consiguiente… el gobierno vasco pondría cerca de 50 millones de euros a costa de los impuestos de los ciudadanos. ¿De dónde pués, saca el dinero?

Cuando Urkullu, actual lehendakari, se presentó a las elecciones, fue tajante: “No a la exploración, ni a la explotación del gas de esquisto” Pero una vez en el poder, su clarividencia mental parece haberse ensombrecido. Debe ser por esa razón que, en la actualidad, no mantiene su promesa contra el fracking.

Porque ¿a qué viene que en este mes de febrero pasado, los votos del PNV consiguieran paralizar la tramitación de la iniciativa popular contra el fracking? A eso se llama descarada marcha atrás. Dado que la iniciativa pedía solamente que se prohibiera en Euskadi la extracción del gas de esquisto mediante la técnica de la fracturación hidráulica… pero únicamente con el fin de solicitar la comparecencia de expertos en la materia.

Son de sumo interés las declaraciones del señor Vicuña, el 16 de marzo pasado, como ex director de la sociedad pública del Gobierno Vasco, SHESA, manifestando con descaro al final de su discurso, que la explotación del gas de esquisto en E.H. proporcionaría beneficios económicos. Pero se atreve, a renglón seguido, a manifestar que el beneficio de esta explotación, no se vería reflejado en la factura energética… De todas maneras, lo del señor Vicuña lo entiendo, porque, ya en agosto del 2013 su retribución era de 103.439 euros, casi 2.000 más que el año anterior… y según El Mundo, 12/12/2014, seguía ganando más que el lendakari Urkullu.

El señor Urkullu… puede que no tenga tiempo para informarse de lo que la industria del gas de esquisto representa para la salud, el ambiente, y las carteras diezmadas de los ciudadanos, a pesar de que geólogos y financieros internacionales se hayan manifestado, y claramente afirmando que esta industria no es sino una burbuja comparable a la burbuja inmobiliaria española.

Urkullu parece no comprender nada del fracking, puesto que el 21/12/2014, a través de la sociedad pública EVE, contrataba a la agencia de comunicación Consejeros del Norte, la mejora de la imagen del fracking. El lehendakari ¿no da para más? Hacen de Gasteiz la capital de Euzkadi, para luego destruir toda la provincia. Esto es la inteligencia.

Es preciso pasar a la acción. Pero no a una manifestación anual, sino con una presencia y voz permanente, capaz de convencer al Gobierno vasco, antes y después de las elecciones, de la estupidez de la aplicación del fracking, y detener su explotación.

Todos con Araba… pero todos, a cada llamada del anti fracking, hasta que detengamos a estos destructores.

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