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La culpa fue del cha cha cha

Domingo 24 de junio de 2012. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Borroka garaia da!

Hace medio año el estado español hizo un pedido de gas lacrimógeno y bombas de humo por un valor de 1.488.570 euros. En el 2007, por el mismo concepto , el estado se gastó 143.750 euros. No es que hayan subido el precio del producto por diez en escaso tiempo ni que hayan contratado a la bruja Lola para adivinar el futuro sino que el estado español pese a tener unas fuertes bases autoritarias y ultraderechistas (ser hijo del franquismo es lo que tiene) también hace “sus análisis marxistas” para entender la situación y prepararse ante lo prácticamente inevitable: El ascenso de la violencia más o menos revolucionaria en el estado ante el ataque violento del capital en eso que han llamado crisis. Pero que ciertamente no es simplemente aquello que Marx llamaba crisis cíclica del capitalismo con sus causas, desarrollo y duración determinada en el que influyen muchos factores concretos de cada coyuntura sino una crisis estructural y terminal de un modelo que no podrá remontar, siendo una crisis crónica que no tiene salida dentro de los parámetros neoliberales más que la represión y la explotación de la clase trabajadora y de los pueblos cada vez de una manera más acentuada y recrudecida.

Recientemente el ministro de interior español se echaba las manos a la cabeza porque según él, no estaban haciendo lo suficiente para poder atajar episodios de violencia como la auto-defensa de los mineros en lucha en Asturies y León. Lo que resultaba delirante era la incapacidad para situar el discurso represivo en términos eficaces de cara a la manipulación de la sociedad. A su vez resulta más que sintomático e igualmente irrisorio que diversas agrupaciones de la guardia civil hayan suplicado a los mineros que cejen en su empeño alegando que ellos también son trabajadores y solidarizandose supuestamente con las reivindicaciones mineras.

Y es que cuesta muchísimo construir marcos de guerra y trabajarse la criminalización social suficiente para poder activar la represión en términos que sean efectivos. Y le está costando muchísimo al estado precisamente porque en las últimas décadas el marco de guerra único y visceral era Euskal Herria. Se trabajaron durante mucho tiempo y de una forma sistemática como intentar contrarestar la violencia revolucionaria y la contestación social en Euskal Herria mientras que ahora ven como por la puerta trasera se les cuela un problemón que no ha hecho más que empezar y para el cual no sirve todo el entramado ideológico, manipulativo y de presión que habían creado de cara a Euskal Herria.

Gentes que en muchos puntos del estado que llevaban incluso hasta un lazo azul en los 90, anestesiados por las virtudes virtuales del supuesto estado del bienestar y atolondrados por la verborrea sistémica eran convencidos que el problema del norte residía en que su querida españa fuera destrozada por los terroristas vascos y la kale borroka, se han dado de bruces contra la realidad y ahora salen indignados a la calle o con una piedra en la mano.

Suerte ministro y guardia civil intentando convencer a una sociedad española que se desliza por el barranco de la desesperación que Jarrai es la culpable, que ETA es todo y que la selección española de fútbol es la solución. La vais a necesitar, cada día un poquito más. Mientras le vais dando al bolo, Euskal Herria no se quedará quieta obviamente.

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