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España archivó la causa al ‘carnicero de Gaza’ para vender más armas a Israel

Sábado 2 de agosto de 2014. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Cuarto Poder

Es el actual ministro de defensa

Por Luis Diez

La justicia española estuvo a punto de parar los pies y dar un escarmiento a Moshé Ya’alon, ahora ministro de Defensa del Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu y responsable directo de las matanzas de civiles en Gaza. Pero el juez Fernando Andreu no consiguió capturarle porque el Ejecutivo español alertó a los servicios diplomáticos israelíes. Los hechos ocurrieron en 2009 y aunque no sirvan de consuelo a las familias de los más de 340 niños asesinados en la Franja (según fuentes palestinas), la historia resulta insoslayable. Mientras tanto, la impunidad ha facilitado el incremento de los intercambios de armamento y tecnología militar entre España e Israel hasta alcanzar la cifra oficial de unos 15 millones de euros anuales.

Bugi Moshé Yaalon, jefe de la ofensiva “cerco seguro” de bombardeo sobre la Franja de Gaza, sin respetar los centros protegidos por la ONU, y en la que ya han sido asesinados más de 1.500 civiles (según Netanyahu, 300 eran guerrilleros de Hamás), se significó en enero pasado por sus frases despectivas hacia el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, al que tildó de ignorante y del que dijo que no tenía ni idea de lo que había que hacer en Gaza. Él sí lo sabía: bombardear, masacrar a la población civil con el argumento de destruir los túneles de Hamás. No en vano dirigió en diciembre de 2008 la operación “hierro fundido” cuando era jefe del Estado Mayor del Ejército, con un balance de 1.400 palestinos muertos por diez soldados israelíes. Según la ONU, hubo crímenes de lesa humanidad.

Para ocupar la jefatura del Ejército y dirigir después aquella operación contra los palestinos, Ya’alon, que era conocido por sus agresivas declaraciones sobre Gaza, movió los hilos para desprestigiar a su antecesor al frente del Ejército, Gabi Askenazi, y enfrentarlo con el ministro Ehud Barak, al que acabó sustituyendo en 2013. Este halcón, cuya principal medalla consistió en matar al líder de Hamás Salón Shehadé en un bombardeo en el que murieron 14 civiles, mujeres y niños, iba a ir Londres en la primavera de 2009, pero el magistrado de la Audiencia Nacional española, Andreu, le tenía imputado junto a otros seis oficiales israelíes por “crímenes de lesa humanidad”, y los servicios jurídicos de su Gobierno le alertaron a tiempo de que podía ser detenido. Ya’alon suspendió el viaje. Seis meses después, la causa contra el “carnicero de Gaza” fue archivada.

Como es sabido, el entonces presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pactó con el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, el primer recorte del ejercicio de la jurisdicción universal por parte de la justicia española contra los criminales de guerra y autores de delitos de lesa humanidad. El argumento de Zapatero fue que los israelíes se sentían molestos “y se enfadan mucho, se enfadan por cualquier cosa”, según dijo en el debate sobre el estado de la nación de aquel año. Ya sin el riesgo de la acción judicial, el exprimer ministro laborista y titular de Defensa, Ehud Barak, pudo viajar tranquilamente a Madrid en 2010 y suscribir con su homóloga Carme Chacón un acuerdo de cooperación en materia militar, con el consiguiente aumento del comercio de material de defensa.

El Ejército español compró en 2007 los primeros cuatro “drones” o aviones no tripulados para la misión en Afganistán. El coste de la operación se incluyó en el crédito extraordinario de las misiones internacionales y no fue precisado, aunque se cifró en unos 10 millones de euros. Los “drones”, con un radio de acción de 300 kilómetros, fueron empleados por Israel en 2006 en la guerra de Líbano contra Hezbolá y están siendo utilizados ahora para identificar y bombardear objetivos en Gaza. Su fabricante, Israel Aircraft Industries, también suministra sistemas de reconocimiento y navegación y cuenta con seguir vendiendo drones a España si opta por esta tecnología para el control de fronteras.

Otras compras importantes de armamento por parte española son los misiles anticarro Spike para los helicópteros de combate Tigre que se fabrican en la factoría de Albacete. España mantiene un compromiso de compra de 2.600 misiles con una fábrica israelí de Haifa. Aunque Israel no publica los suministros de armas, cuenta con algunos productos que, como los radares y los sistemas de navegación, se consideran muy avanzados y están siendo incorporados al armamento español, desde los cazas a los vehículos de infantería. El volumen del comercio entre las empresas privadas de armamento se estima en torno a 15 millones de euros anuales, con un saldo de uno a diez favorable a Israel.

España reconoció ventas de armamento al Estado hebreo por valor de 472.545 euros en 2011; 637.842 en 2012, y 4,9 millones de euros en 2013. Según los datos aportados al Congreso por la Secretaría de Estado de Comercio, la principal licencia de exportación fue el último año para componentes de misiles y granadas de mortero iluminantes, por valor de 3,6 millones de euros. Además se suministraron vehículos militares por un millón de euros, componentes de pistolas para ser ensambladas y reexportadas a Estados Unidos por 134.744 euros y, entre otro material, un prototipo de sistema de dirección de tiro por valor de 132.830 euros para que lo reexporten a Indonesia.

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