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El frente social para-policial

Sábado 27 de julio de 2013. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Borroka garaia da!

El ya disuelto Gesto por la paz fue un movimiento que en sus inicios llamó rápidamente la atención de los estrategas de la violencia de estado. En una coyuntura política de “Pacto de Ajuria Enea” y marginación política total a la izquierda abertzale era necesario abrir un frente que hasta ese momento se les había resistido. El “frente social o civil” contra la izquierda abertzale. Obviamente no podían poner ese frente de la estrategia político-militar del estado en activo como posteriormente se llegaría a conocer sin un rodaje previo y sin una construcción teórica y “ética”. Gesto por la paz sería la pieza escogida para abrir cuña.

De esta manera los intereses del PNV, el resto de partidos, el estado y la represión confluían en una necesidad de responder no solo en las instituciones sino en la calle a la iniciativa de la izquierda abertzale.

El estado español promocionó, mimó y dotó de todos los medios posibles a Gesto por la paz. Puso a su disposición todos los recursos disponibles. El PNV a través de gesto por la paz puso la alfombra roja al estado español para que diera nuevos pasos represivos.

Gesto por la paz, el lazo azul, sus movilizaciones, su crítica a la violencia de ETA, su defensa de la violencia legal, su silencio de la violencia de estado y la apología de la democracia española como legítima cumplieron el papel que el poder le había asignado: El ser avanzadilla, allanar el terreno en la sociedad vasca para lo que estaba preparado.

Gesto por la paz ya no sería necesario en la nueva fase que se iba a abrir. Nuevas organizaciones y “grupos pacifistas” tomarían el testigo. Esto coincidía a su vez con la llegada de Aznar a la Moncloa. “El espíritu de Ermua”, Basta ya y grupos similares eran los estratégicamente necesarios en la nueva coyuntura que tanto había ayudado gesto por la paz a crear. Así fue pasando al olvido hasta su disolución sin pena ni gloria. Los “grupos de víctimas del terrorismo” a su vez serían una extensión de toda esta dinámica. Roma no paga traidores y el estado español tampoco. El PNV también sería objetivo de esos nuevos grupos ultras. Las condiciones ya estaban dadas para iniciar la estrategia hasta hoy vigente del “todo es ETA”.

A día de hoy toda la dinámica de los “grupos pacifistas” está ya superada y anulada. Desde hace tiempo además. Las verdaderas intenciones de estos grupos fueron destapadas y son evidentes. No pudieron conseguir el objetivo de marginar política y socialmente a la izquierda abertzale. Hoy en día solo quedan grupos para-policiales alejados de la sociedad con una estrategia ultraderechista basada en medidas inquisitoriales a través de denuncias a los tribunales de excepción al mejor estilo franquista. Una estrategia que si bien es promocionada por el estado no consigue su objetivo político y se queda en mera violencia gratuita o vengativa contra la población civil y totalmente incapaz de acumular voluntades.

Agotada y anulada la estrategia del frente social del complejo politico-militar del estado, nuevos planteamientos son requeridos. Y en eso andan.

Necesitan abrir vías sociales que alimenten su estrategia represiva y algunas de sus líneas de intervención política. Algunas de ellas son: bloquear un proceso de emancipación nacional, impedir el despliegue y articulación del MLNV intentando reducir todo a un partido clásico que esté chantajeado y amenazado, poner los límites a las políticas del soberanismo de izquierda, quebrar la solidaridad con los presos políticos e impulsar un proceso de asimilación política.

Puede que para mucha gente haya pasado desapercibida una “noticia” (que en realidad no es más que un cable de Interior) que publicaba esta semana un periódico español que está a nómina de los servicios de inteligencia españoles.”Impulsan una red ciudadana para boicotear fiestas proetarras”. Un grupo de ciudadanos vascos, sin afiliación política, está impulsando una plataforma con el objetivo de llamar al boicot y denunciar aquellas fiestas patronales del País Vasco y Navarra que, con el apoyo de sus ayuntamientos, exhiban fotos de presos etarras o cualquier otra simbología que encierre enaltecimiento del terrorismo. Se trata de una iniciativa en fase embrionaria por lo que, con toda seguridad, no llegará a tiempo para los festejos de este verano. La «complicidad» de Bildu es otro titular de la misma “noticia”.

No es una “noticia” anecdótica sino que revela los planes de futuro. Esta noticia justo coincidía en el tiempo con nuevas amenazas de ilegalización. Tampoco es casual.

Los intentos de abrir un nuevo frente social de la estrategia político-militar del estado irán en aumento. La avanzadilla de ello fueron los deseos de manipulación del censo electoral (estrategia aún no descartada),y otras menores como la apertura de webs para denuncias de chivatos. Sería de esperar nuevos movimientos en ese y otros sentidos.

No se deberían subestimar estos intentos.

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