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El fin de la recesión y el inicio de la recuperación del empleo: un doble proceso entre dudas y algodones

Sábado 22 de febrero de 2014. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Crónica Popular

Por Daniel Lacalle Sousa, Ingeniero Aeronáutico y Sociólogo. Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM)

Se inicia 2014 con un doble proceso, el inicio de la recuperación económica, al menos a nivel macro, con enormes dudas sobre el sistema productivo sobre el que pretende construirse la misma y el inicio de la recuperación del empleo, con las dudas que surgen de la pérdida de población activa y de ocupación. Estamos en un año electoral, elecciones al parlamento europeo a mediados de año y autonómicas y municipales a finales, desde esta perspectiva la lectura de la EPA da para todo.

Las dudas surgen de los propios datos, independientemente de la afiliación política o ideológica de los comentaristas, por ejemplo:

- “Nos dicen que hemos salido de la crisis-bueno, algunos, al menos, todavía no han salido- y ahora estamos todos pendientes de cuando nos tocará la recuperación también a nosotros: una recuperación que debería tener como elemento esencial que vuelva a tener puestos de trabajo suficientes para los 5.904.700 parados que hay en este país según los datos del tercer trimestre de este año”1.

- “El paro ha bajado en España, pero la recuperación aún no es sólida, y aunque se ha frenado la destrucción de empleo, los ‘sacados de las listas’ aumentan y los nuevos trabajos son más precarios”2; “la economía española, después de 22 trimestres destruyendo empleo, ha vuelto a crearlo, si bien de forma todavía modesta…. En los trimestres anteriores ya se había reducido el paro, pero no porque se creara empleo, sino porque disminuía la población activa….Si a partir de ahora el empleo creciera a igual tasa de lo que ha crecido en el cuarto, se tardaría unos 17 años en recuperar las pérdidas… aunque es previsible que el empleo siga creciendo en 2014, lo hará a un ritmo algo menor que el del cuarto trimestre de 2013…. el empleo creado, siempre en términos desestacionalizados, es enteramente a tiempo parcial y básicamente con contratos temporales…. seguimos con el mismo modelo laboral anterior a la crisis, que tan nefasto ha sido para la modernización y progreso estructural de nuestra economía”3.

- La EPA “confirma que la luz al final del túnel, que desde hace meses que pregona el Ejecutivo de Rajoy como salida de la crisis, tardará en vislumbrarse…. A pesar del descenso anual del número de parados…. el mercado laboral siguió destruyendo empleo, algo constante en los últimos seis años”4.

- “El paro baja, incluso respecto a finales de 2012, pese a que se destruye empleo…. las cifras limpias de estacionalidad adelantan un cambio de tendencias…. el empleo temporal y a media jornada crece respecto al año anterior” 5.

-“Si el empleo no mejora, lo que claramente empeora son los niveles de cobertura de las personas desempleadas…. no resulta extraño que el aumento de la desigualdad, de la pobreza y de la pobreza extrema se haya disparado”6;

-“La reforma laboral no ha permitido taponar la destrucción de empleo” 7. Se podría seguir con citas prácticamente iguales, salvo los medios que actúan de corifeos del partido de gobierno, esta situación más que dudosa es la descrita por economistas y analistas del mercado laboral. Vayamos por lo tanto al análisis de la EPA TIV2013 (Tablas IA y IB y Tablas IIA y IIB).

Actividad y ocupación

Actividad y ocupación protagonizan la parte negra de los datos. En el último año las caídas han sido de casi 270 mil personas en la actividad y de casi 200 mil en la ocupación. La actividad estuvo subiendo hasta finales de 2010 y a partir de entonces, en la segunda recesión de esta crisis, han abandonado el mercado laboral más de 450 mil personas; la ocupación ha ido cayendo de forma permanente, con un total de casi 3’5 millones de puestos de trabajo desaparecidos. Se han perdido casi 190 mil empleos asalariados en el último año y casi 3 millones a lo largo de la crisis, con un descenso anual permanente a lo largo de todo el tiempo.

El trabajo asalariado se produce mayoritariamente en el sector privado (Tabla V) la relación privado/público se mueve entre 4’7 y 3’9, el sector privado ha perdido trabajo asalariado de forma constante a lo largo de la crisis, mientras que el público estuvo creciendo de 2007 a 2010 y bajó en 2011, 2012 y 2013.

En el caso de los empleadores y autónomos han subido en el último año, si bien en una cuantía al borde del ridículo, de 8.900 personas, y eso a pesar de los esfuerzos del gobierno que limita su impulso a los emprendedores en slogans, anuncios, declaraciones y mínimos apoyos y subvenciones, sin apenas incidir en la maraña administrativa que supone abrir un negocio en este país y el coste de la misma; a lo largo de la crisis se han perdido más de 500 mil empleos en este grupo laboral. Prácticamente en el 60% a lo largo de la crisis, con variaciones de décimas, pero con un descenso de más de medio punto en los dos últimos años, tres décimas durante el último año.

Las tasas de ocupación han evolucionado a la baja anualmente durante toda la crisis, aunque ese descenso se ha atenuado en intensidad en el último año, con una variación en ascenso en los tres primeros trimestres cortada en el cuarto en el que prácticamente vuelve a la cifra de finales de 2012. La tasa de salarización creció entre 2007 y 2011, bajando a partir de entonces hasta los niveles mínimos del período.

Precariedad

Hay al menos cuatro indicadores objetivos en las variables básicas del mercado laboral que da la EPA, la temporalidad, el trabajo a tiempo parcial, el “paro flexible” (temporalidad más paro) y el paro. Desde luego falta al menos uno fundamental, el salario, cuantificable, con dificultades, a nivel macro, pero casi el más importante para la valoración personal de la precariedad, y la inseguridad en el trabajo, que en el período de bonanza anterior a la crisis era susceptible de medir a partir del paro flexible, que parcialmente indicaba el continuo trasvase de la temporalidad al paro.

La temporalidad tuvo un descenso importante hasta finales de 2012, de casi 1.9 millones de asalariados con ese tipo de contrato, desde luego no porque sus contratos hayan pasado a fijo, sino porque esos trabajadores eran más sencillos y menos costosos de despedir y expulsar del mercado laboral. En el último año ha tenido una recuperación parcial, de 275 mil contratados temporales, a pesar de que en último trimestre han vuelto a caer en 56 mil. La tasa de temporalidad ha caído en el período de crisis en 6’6 puntos porcentuales, a pesar de su ligera recuperación en el último año, de menos de 1 punto porcentual.

La temporalidad y su evolución son diferentes según se trate del sector privado y del sector público (Tabla III y Gráfico III). En primer lugar, la tasa de temporalidad es en todo momento superior en el sector privado que en el público, en el primero, la temporalidad y su tasa en la evolución interanual ha estado disminuyendo de forma constante durante la crisis hasta finales de 2012, perdiéndose 1.845.600 puestos de trabajo temporal y 8 puntos porcentuales en el sector privado, en 2013 se han recuperado algo, casi 60 mil y casi 1 punto en el último año; en el sector público, con altibajos, la caída hasta 2012 fue de 150 mil puestos y 5’7 puntos porcentuales, con una subida en el último año de 0’7 puntos pero con una caída adicional de 30 mil temporales, las tasas de temporalidad en ambos sectores se estuvieron acercando hasta 2011, hasta una diferencia mínima de 1’5 puntos y a partir de entonces se han vuelto a separar, llegando al final del período a ser de 45’9 puntos.

El trabajo a tiempo parcial, una forma de trabajo no deseada por la inmensa mayoría de aquellos a los que no les queda más remedio que aceptarlo y que ha estado prácticamente monopolizado por las mujeres en este país. Planteado por patronal y gobiernos como posible solución (en mi opinión, más bien como parche chapucero) no ha dejado de crecer durante la crisis, con descensos pequeños en 2010 y 2011 y de nuevo crecimiento hasta el final del periodo, en el cual los empleos a tiempo parcial han crecido en 413 mil, la evolución de la tasa de trabajo temporal no ha dejado de crecer, salvo en 2012, hasta un total de 4’8 puntos porcentuales durante lo que llevamos de crisis. Durante el último año la evolución trimestral ha seguido una pauta de crecimiento en el segundo trimestre, caída en el tercero y nueva recuperación en el cuarto, tanto en cifras absolutas como en el % de ocupados con este tipo de contrato o de autocontrato.

A partir de la última reforma laboral lo que ha estado sucediendo es, por un lado, la continuación de la sangría del empleo, más o menos atenuada, y por el otro, la sustitución de empleo fijo, vía ERE o despido puro y duro, por empleo temporal o a tiempo parcial, y más exactamente por empleo temporal a tiempo parcial. Joan Coscubiela lo ha ilustrado perfectamente a partir de los datos de la contratación en la Régimen General de la Seguridad Social y los de la Contabilidad Nacional del INE. “No hay más empleo, lo que se ha producido es un trasvase de empleo a tiempo completo a empleo a tiempo parcial…. Los afiliados que más han aumentado son los que tienen contratos temporales a jornada completa, de los 1.688.131 de enero de 2013 a los 1.788.862de diciembre –un crecimiento de 100.731-. Y sobre todo han crecido los temporales a tiempo parcial, que han pasado de 1.264.571 a comienzos de año a los 1.396.625 en diciembre de 2013, 132.054 más contratos temporales a tiempo parcial….en España no se está creando empleo, sino que, simplemente, se está transformando el que existe a más precario” 8. Lo que se denomina “paro flexible”, medido como la suma de la cantidad de temporales más desempleados, es un indicador básico de la precariedad del mercado laboral. La evolución anual durante la crisis ha sido constantemente al alza, solamente en 2013, con una evolución trimestral con altibajos entre 9.15 y 9.25 millones se produce una pequeña caída, que no llega a las 8 mil personas; ha aumentado en un total de 4.16 millones durante la crisis.

El paro

El desempleo ha sido y sigue siendo la mayor lacra de la crisis. Por otro lado, el desempleo es el mayor ejemplo de trabajo precario, solamente superado por el trabajo sumergido, que no ha parado de crecer durante la crisis y las situaciones de exclusión social. El paro no ha parado de crecer a partir de finales, en realidad de mediados, de 2007; en la evolución interanual solamente ha habido un descenso en este último 2013, de casi 90.000 personas. La tasa de paro en la evolución interanual no ha dejado de crecer, un total de 17’43 puntos puntuales, pero la evolución trimestral en el último año, una época en la que la población activa no ha dejado de caer, la ocupación después de haber caído en el primer trimestre estuvo subió hasta el tercero y cayó en el cuarto.

El paro de larga duración (Tabla IV y Gráfico IV) no ha dejado de crecer a lo largo de la crisis, salvo en 2011 en el total de parados con dos años o más en esa situación. En los siete años computados los parados con un año o más en el paro se ha multiplicado por más de ocho y suponen más del 60% de total de parados; en el caso de aquellos que llevan en el paro, a los cuales se les ha acabado ya el derecho a prestación por desempleo, estas cifras son de más de 10’5 veces y de casi el 40% del total de parados, al final del periodo, en el TIV de 2013, solamente el 33’1% de los parados percibe prestaciones 9. El número de hogares con todos sus miembros en paro “subió en 24.600 en el último trimestre del año (un 1’36% más que en el tercer trimestre) y se sitúa en 1.832.300 (hogares) en total”10, por otro lado, el número de hogares sin ningún tipo de ingresos “se ha duplicado desde que comenzó la crisis, ya son 686.600” con un crecimiento del 71’65% 11.

Al analizar el paro por CCAA sigue manteniéndose la diferencia entre el Norte, junto con Baleares, por debajo de la media, y el Sur, junto con Canarias, por encima de la media en la tasa de paro. Se mantiene el que la menor tasa de paro se da en el País Vasco, que junto con Navarra son las dos únicas CCAA con paro por debajo del 20%. Por debajo del 21% solamente están la Rioja, Cantabria y Aragón. El paro más alto sigue siendo el de Andalucía, más del 36%. Y con más del 30% están Canarias y Extremadura.

Combinando creación y destrucción de empleo, es de destacar los casos extremos de Cataluña y Madrid, “Cataluña fue la comunidad donde más bajó el paro en 2013 y que más empleo creó….en el lado contrario, el desempleo aumentó en mayor medida que en el resto en Madrid…. El protagonista de la lista que más empleo destruyó en 2013 también es Madrid”12.

Si se pasa al estudio de sectores y ramas para la creación y destrucción de empleo se ve claramente como se pretende mantener el modelo productivo anterior a la crisis. En el último año los sectores que crearon más empleo, fueron la hostelería, con un incremento del 6’9%, las actividades financieras y de seguros, un 6’8%, y las actividades en los hogares, un 2’2%. El resto de sectores que crearon empleos lo hicieron de una forma casi simbólica. Los que más empleo perdieron fueron la actividades industriales, mineras, construcción, administraciones públicas, sanidad, educación y actividades profesionales, científicas y técnicas 13.

El drama del desempleo, ha sido la cruz de la crisis y no parece que vaya a solucionarse a corto y medio plazo. Diferentes opiniones calculan entre 10 años (Olli Rehn) y 19 años (Angel Laborda) el tiempo que tardarán en recuperarse los niveles de paro anteriores a la crisis, que no debemos olvidar que eran los mayores de los países de nuestro entorno. Esta situación se complementa con la evolución de la inactividad y la evolución del ejército de reserva, aquellos que estarían en condiciones de trabajar y no tienen empleo, lo busquen o no (Tabla I y Grafico V).La primera cuestión a destacar es que, a partir de finales de 2011, cuando comienza su descenso nada desdeñable, la población activa ha perdido 426’5 mil personas, pero la población inactiva solamente ha crecido en 40 mil, es decir, los activos que se pierden no pasan a la inactividad sino que, simple y llanamente, desaparecen, o bien son inmigrantes económicos que vuelven a sus países de origen o son ciudadanos autóctonos que emigran a otros países, la famosa “movilidad exterior aventurera” de nuestro mercado laboral de la que nos hablan las máximas responsables del Ministerio de Empleo.

En el último año la población inactiva creció en casi 35 mil personas y la población activa disminuyó en 268 mil. El ejército de reserva, aquellas personas que están condiciones de trabajar pero, o no encuentran trabajo, (desempleados), o han desistido de buscarlo, o estudian, o están en la economía sumergida, o han sido excluidos de la sociedad o están simplemente ociosos, han crecido de forma permanente a lo largo de la crisis, salvo en el año 2011. El potencial de capital humano desperdiciado durante la crisis ha aumentado en 4 millones de personas, una cantidad similar, pero menor, a la del incremento de parados. En el último año esa pérdida de capital humano ha sido de más de 285 mil personas.

La enseñanza y la sanidad

La enseñanza, la sanidad y los servicios sociales públicos marcan la situación del estado de bienestar en un país, que de una u otra forma aparecen indicados por la evolución de la ocupación en esos sectores14. Mientras que la educación ha estado casi sin variar hasta 2011, con un ligero crecimiento, la sanidad y los servicios sociales tuvieron un ascenso hasta ese año bastante mayor; a partir de los recortes del gobierno del PP han ido ambas en descenso. La educación ha caído durante la crisis en casi 40 mil personas y la sanidad y servicios sociales ha subido en 130 mil, pero en los dos últimos años la sangría ha sido importante en ambas, 70 mil enseñantes menos y 105 mil sanitarios menos.

Las mujeres en el mercado laboral

La situación laboral de la mujer es en todos los segmentos peor que la de los varones: la tasa de actividad (TA) es menor, aunque la diferencia ha estado disminuyendo a lo largo de la crisis sigue en más de 5’5 puntos porcentuales por debajo de la de los varones; la tasa de ocupación ( inversa a la de paro) es también más baja que la de los varones y la diferencia ha ido disminuyendo con la crisis; la tasa de salarización (TS) es mayor en las mujeres que en los varones, y en este caso ha ido aumentando con la crisis; la tasa de temporalidad también ha sido tradicionalmente mayor en las mujeres, pero con lo crisis las diferencias por géneros han ido cerrándose y a finales de 2013 ha cambiado de signo, por muy poco es ahora mayor en los varones; la tasa de tiempo parcial (TTP), un tipo de trabajo prácticamente monopolizado por las mujeres, es muy superior en éstas que en los varones y su evolución durante la crisis ha sido muy pequeña, alrededor de 18’5 puntos porcentuales; la tasa de subcontratación (TSub) , mayor en las mujeres, ha evolucionado de forma que las diferencias han estado subiendo; la tasa de inmigración (TInm) en todos los casos es superior en las mujeres que en los varones, y esas diferencias estuvieron a la baja hasta 2010 y a partir de entonces volvió a ascender; en la tasa de paro (TP) , cuyas diferencias por género se habían ido cerrando hasta 2010, ha vuelto a abrirse, pero todavía lejos del inicio de la crisis.

En resumen, la situación laboral de la mujer es peor que la del varón (menor actividad, menor ocupación, mayor paro), con mayor dependencia (mayor salarización) y mayor precariedad (temporalidad, tiempo parcial subempleo, inmigración y paro), y eso a pesar de que las diferencias se han ido limando con la crisis, pero agravadas por la realidad de menor salario en las mujeres para el mismo trabajo y por el hecho de la existencia de mayor porcentaje de mujeres en la economía sumergida.

Los jóvenes trabajadores

La situación laboral de los jóvenes menores de 25 años al acabar 201 3 sigue siendo, desde cualquier punto de vista, insostenible. Con una bajísima tasa de actividad (40%), una altísima tasa de paro (55%) , lo cual significa que el 82% de los jóvenes menores de 25 años, casi 3’3 millones, ni trabajan ni buscan trabajo, una muy alta salarización (casi el 90%) de los ocupados, una altísima tasa de temporalidad (66’7%), dos de cada tres ocupados) , una no despreciable tasa de tiempo parcial cercana al 40%), que en conjunto supone unos niveles de precariedad laboral insoportable. La situación de la mujer joven en todas estas variables es peor que la del varón, con la excepción del paro, en donde está ligeramente mejor.

En conjunto todo muestra una enorme precariedad laboral, para la que apenas supone paliativos el que, con relación al tercer trimestre del 201 3, los parados hayan disminuido en 54 mil personas, los temporales en 36 mil y los trabajadores a tiempo parcial en 4 mil, sobre todo teniendo cuenta en sangría en puestos de trabajo, 66 mil perdido en un trimestre y en la actividad, 1 20 mil menos en el mismo tiempo.

En resumen, el mercado laboral sigue estando enormemente deprimido, las ligeras mejoras en el desempleo se unen a las caídas en la actividad y el empleo. La dudas se en el futuro están más que justificadas.

P.-S.

Notas:

-J. Fontana, “Un tiempo de desconcierto” (20-12-2013).

-D. Lacalle, “Empleo zombi y el dilema de la Fed”, “El Confidencial” (25-01-14).

-A. Laborda, “La EPA confirma la creación de empleo”, “El País. Negocios” (26-01-14) pg. 25.

-S. Gozalo, “España sigue destruyendo empleo”, “20 Mínutos” (24-01-2014) pg.4.

-M. V. Gómez, “Seis años de destrucción de empleo”, “El País” (24-01-2014) pg.18.

-J. Coscubiela, “Los datos de empleo que Rajoy esconde” (05/01/2014).

-J.C. Díez, “Depresión y mercado laboral”, “El País” (24-01-2914) pg. 18.

-J. Coscubiela, “Los datos de empleo…” op. cit. pg. 3. Este último dato está tomado de Enrique Negueruela, “Tasa de protección por paro según comunidad autónoma, sexo y edad. EPA, 4º trimestre, 2013” (CCOO, Madrid, 2014) pg. 4.

-S. Gozalo, “España sigue…” op. cit. pg.4.

-M.V. Gómez, “Casi 700.000 hogares carecen de cualquier tipo de ingreso”, “El País” (24-01-2014) pg.19.

-A. Romero, “Cataluña y Madrid, cara y cruz del mercado laboral”, “El País” (24-01-2014) pg. 20.

-J.S.G., “La hostelería es el motor del empleo”, “El País” (24-01-2014) pg. 20.

-La ocupación sectorial en la EPA para estos sectores no señala si es en el sector público o en el privado, en nuestro país es mayoritariamente pública, y además parte de la privada esta externalizada y subcontratada por la pública.

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