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Crítica del "ajuste" capitalista

Sábado 8 de octubre de 2011. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Recortes contra las familias trabajadoras y rescates para la banca

Por Raúl Navas (militante de Izquierda Anticapitalista)

Los trabajadores de todo el planeta nos estamos enfrentando a unos ataques atroces contra nuestras condiciones de vida y trabajo, mientras a su vez se deterioran drásticamente los servicios públicos en un contexto de privatización y mercantilización masiva. En realidad, llueve sobre mojado, debido a que los banqueros y capitalistas, arropados por los gobiernos de turno llevan más de tres décadas desmantelando derechos y conquistas históricas. Pero, hoy en día con la excusa de la crisis económica, el asalto contra nuestros derechos sociales y laborales esta adquiriendo una severidad, contundencia y rapidez inédita.

La explicación capitalista a la crisis capitalista

Todas las familias trabajadoras están percibiendo los castigos de la crisis, pero los gobiernos y el capital se están esforzando en sembrar la confusión entre la sociedad en todo lo que tenga que ver con la crisis. Siempre nos han intentado engañar sobre aspectos económicos. Han alertado del peligro que supone tener el petróleo a precios muy costosos, pero en cambio nos han intentado inculcar que mantener el precio de la vivienda a niveles faraónicos era positivo para el crecimiento.

Una vez estallada la crisis, la parte mas rica de la sociedad, ocultando y camuflando su poder real ante la sociedad, se esta esforzando en engañar a la opinión pública a través de los medios de comunicación de masas para que no se conozca lo que realmente esta pasando. Para ellos parece que la actual y profunda crisis económica ha caído del cielo. Cuando les conviene omiten señalar cualquier tipo de origen, causa o culpable. Los economistas del capital difunden la idea de que la culpa es colectiva porque “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, y por tanto “todos debemos apretarnos el cinturón”. Otros voceros del capital señalan que la crisis se debe a determinados políticos tachándolos de ineficaces o corruptos que no han sabido gestionar las cuentas. A su vez se insiste en la mezquina falsedad de que el numero de funcionarios es tan grande que las administraciones se endeudan y únicamente destinan dinero a pagar nominas, mientras que dejan sin pagar a proveedores.

Los partidos políticos institucionales que están en la oposición culpan a los gobiernos, y estos suelen culpar a “la crisis mundial” o al gobierno anterior. Pero todos coinciden en que el sistema capitalista no está en cuestión. En definitiva se esfuerzan por escurrir el bulto, en que la gente no se haga demasiadas preguntas y se acepte sin más cualquier medida gubernamental por muy antisocial que sea. El filosofo esloveno Eslavoj Zizek ha mostrado atención a como el poder se esfuerza en que abandonemos el compromiso social para adentramos en el consumismo pasivo y apolítico mientras se despolitiza la economía. Ante este panorama de desorientación, lo primero que habría que recordar es que nos encontramos ante una crisis estructural del sistema capitalista y que estas no son ningún fenómeno nuevo. No es fruto de ninguna casualidad que en los últimos 35 años el capitalismo haya sufrido una crisis tras otra (127 según el FMI). En resumen, la actual tiene su origen en haber potenciado en las últimas décadas una burbuja financiera e inmobiliaria que explotó en el año 2007 y que al trasladarse a la economía real ha ocasionado unas terribles consecuencias para las familias trabajadoras de todo el mundo, junto con un aumento colosal del déficit publico y deuda publica.

¿Cuál es el verdadero origen del déficit y la deuda?

La agenda de todos los gobiernos está marcada por el control del déficit y la deuda. El déficit público es la diferencia entre los gastos y los ingresos de un Estado. En este asunto, los gobiernos tampoco señalan ningún diagnostico real sobre su origen. El economista francés Alain Bihr sostiene que conceptos como deuda pública, déficit, ingresos o gastos dependen de la correlación de fuerzas entre las clases sociales y de las decisiones políticas gubernamentales (1). No le falta ninguna razón, y el mayor problema para nosotros es que en la sociedad capitalista no todos tenemos las mismas posibilidades, el mismo poder o capacidad de decisión. Hoy quien tiene el poder de influir decisivamente son los que controlan el dinero. Y siguiendo esta premisa podemos analizar las razones por las cuales tenemos niveles disparados de déficit y deuda publica:

- Las rebajas de impuestos a los ricos aplicadas durante los últimos años han provocado una drástica reducción de los ingresos estatales. Esta amnistía fiscal al gran capital provocó que en época de plena bonanza económica, los ingresos de los Estados disminuyeran, a pesar de aumentar la riqueza. Los efectos en plena recesión han sido aun más desastrosos para las cuentas públicas. Es decir, se ha premiado a la parte más rica de la sociedad que nos ha llevado a esta situación. Sin contar que según el Banco Mundial, el mínimo de dinero acaparado en paraísos fiscales es de 8.000.000.000.000 de euros (8 billones).

- Por otro lado los escasos programas gubernamentales de estimulo anti crisis han sido cortos, tímidos e ineficaces desde el punto de vista productivo y de la creación de empleo, por lo tanto lejos de lograr un aumento de producción e ingresos, han conseguido lo contrario.

- Otra importante razón la encontramos en las sumas de dinero faraónicas destinadas por los gobiernos para salvar a la banca: avales, garantías de depósitos, compra de activos y ayudas a bancos privados, cuya consecuencia ha tenido un desmesurado aumento del endeudamiento y el déficit. El resultado de las subvenciones al capital y el rescate del sistema financiero ha sido que los riesgos y deudas de los bancos privados son desde entonces colectivos. De esta forma la deuda privada se ha convertido en una voluminosa deuda pública y en un déficit galopante.

El asfixiante negocio de la deuda pública: ¿Quiénes invierten en deuda pública y para qué?

La denominada deuda soberana o deuda pública son los títulos (letras del tesoro, bonos y obligaciones a plazos) que emite un país para captar dinero en los mercados con el que financiar sus gastos. Debido a que las arcas públicas están vacías por las razones antes expuestas, los Estados recurrieron a los bancos para obtener financiación a través de emisiones de deuda pública. Dicho esto nos encontramos con que no se emite deuda para gastarlo en necesidades sociales, inversión productiva o cualquier actividad que genere riqueza.

Además encontrar inversores y compradores de deuda es una tarea peligrosa para los Estados. Las operaciones bursátiles y el mercado de deuda siempre han estado dominados por poderosos banqueros, capitalistas y especuladores que tienen un enorme poder para mover los precios en su propio beneficio. Tomemos el ejemplo del financiero George Soros, que a través de operaciones especulativas, obligó al mismísimo Banco de Inglaterra a devaluar la libra el 16 de septiembre de 1992, conocido como el miércoles negro. Simplemente comprando una colosal suma de libras para cambiarlas posteriormente por marcos alemanes, consiguió ganar más de 1.000 millones de dólares, mientras el Banco de Inglaterra perdió 3.4 billones de libras esterlinas.

Este negocio esta protagonizado por los mismos que crearon la burbuja del ladrillo, y que al estallar esta, fueron a la busca de otro negocio rentable. En el inicio de la crisis se apresuraron a invertir masivamente en el sector energético para sustituir al mercado inmobiliario, provocando una terrible alza en los precios de los hidrocarburantes. Después se dedicaron a invertir masivamente en comprar deuda pública, al considerar que la compra de bonos al Estado es un negocio seguro, debido a que “el Estado no puede quebrar”. Por tanto, no hay nada excepcional, el capital siempre invierte en las aéreas más rentables, y hoy en día lo que más renta es el negocio de la deuda.

Los compradores de deuda pública suelen ser bancos y las entidades financieras y de inversión. En Europa los bancos reciben prestado dinero por parte del BCE a un interés que ronda el 1%. De esta forma disponen de dinero barato y de muchos millones de euros con los cuales comprar deuda publica y a su vez reclamar unos intereses muy superiores al 1% que han gozado ellos. Esta ventaja no la tienen los Estados europeos, quienes no pueden recibir euros del BCE con tanta facilidad y por tanto acuden a los bancos para financiarse. Pero estos suelen exigir austeridad y el cumplimiento de sus dictados y criterios para todo aquel que necesite dinero, como una garantía de cobro. Igual que si una persona presta dinero a su vecino y le exige que corte internet, gas y luz para asegurarse la devolución del préstamo.

Hablamos de un negocio basado en hacer dinero con los títulos de deuda soberana, jugando a encarecer los tipos de interés de deuda aun a costa de desestabilizar completamente al euro y a economías enteras. En esta especie de casino, cobran importancia los especuladores, que atacan al mismo tiempo un determinado mercado o valor para conseguir dinero gracias a las caídas que ellos mismos generan con sus agresivas operaciones con grandes cantidades de dinero. Cuanto mas consiguen hacer caer un valor, más ganan. Además atacan a los seguros de impago de deuda de Estados, bancos o empresas, lo que es interpretado como un riesgo de quiebra en un país y un gran problema para el propio Estado afectado.

El mercado de seguros de impago es otro negocio dentro del negocio. Un puñado de grandes bancos controlan los denominados Credit default swap (CDS). Este mercado movió en 2007, 60 billones de dólares, mas que toda la riqueza mundial (2). Con este panorama es normal que exista una crisis de desinversión, los capitalistas se forran comprando dinero para especular con el, ganando tales fortunas que la especulación les resulta mas rentable que la creación de riqueza e inversión productiva.

Estas operaciones pueden conllevar a que el dinero empleado por un Estado en el seguro por un supuesto riesgo de impago se encarezca en descomunales sumas de dinero en semanas, días e incluso horas. A continuación la prima de riesgo sube y la emisión de deuda resulta tan cara y asfixiante que para un gobierno puede salir “más barato” solicitar un “rescate”, es decir, un préstamo disfrazado de ayuda.

La famosa prima de riesgo y las agencias de calificación

La prima de riesgo podría definirse como la diferencia entre la rentabilidad de la deuda publica de un país con respecto a la de Alemania. El método más común de medición es una comparativa de un bono a 10 años respecto al alemán. Actualmente un bono español a 10 años suele rondar el 5% de interés. Cuanto mayor sea la diferencia entre el bono local y el alemán, mayor será la prima de riesgo y mas sobreprecio exigirán los inversores por comprar deuda publica al país en cuestión.

Por tanto, su funcionamiento es uno de los factores que aumenta el endeudamiento. A mayor duda o sospecha de que un Estado no pueda hacer frente a la deuda, mayor será la prima de riesgo y por tanto los intereses a pagar y el dinero destinado al seguro de un hipotético impago. La volatilidad es tal que los intereses de un paquete de préstamos que solicite un país pueden variar en cientos de millones de euros en días o semanas.

Un problema encontramos en como y quien calcula exactamente la denominada prima de riesgo. Las agencias de calificación tienen mucho poder en este asunto. Actualmente solo existen tres agencias: Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s. Estas tres entidades han ganado 490 millones de euros en el primer semestre del 2011, con unos aumentos de beneficios record (3). Los denominados “agentes financieros” pagan a estas agencias para que realicen estudios sobre los valores que se negocian, invierten o deben. La calificación de estas agencias tiene una influencia poderosísima a la hora de fijar la prima de riesgo. Sus informes son aceptados como dogmas en los “mercados financieros” pese a que no han dado una desde que se crearon. Esos informes dicen lo que quieren escuchar sus clientes (generalmente bancos), con los que están en convivencia. Un informe catastrófico sobre la economía de un país (sea real o no) resulta sumamente beneficioso para los acreedores y para que se apliquen duros planes de ajuste y continúen recibiendo con más cantidad y seguridad sus ingresos en concepto de deuda. A su vez un informe de esas características puede hacer perder la confianza de “los mercados” a la economía analizada. Este hecho inmediatamente obliga a que el Estado en cuestión tenga mas dificultades a la hora de encontrar compradores de deuda y por tanto tendrá que ofrecer mas rentabilidad en intereses a sus acreedores si quiere que le presten.

La respuesta de los gobiernos capitalistas a la crisis capitalista: planes de ajuste

El economista Juan Torres resume todo lo anterior asegurando que: “Como la banca compra especulando, encarece la deuda, pone en aprietos a los gobiernos y los obliga a constantes medidas de ajuste, como las presentadas en España” y añade “Los bancos ganan dinero y luego se aseguran el pago de las deudas con los rescates” por lo que asegura que “la deuda es el negocio de la banca”(4).

Así sucede y los gobiernos no ponen ninguna objeción a que se haga negocio con los titulo de deuda, se juegue a encarecer los tipos de interés o se desestabilice el euro. Para satisfacer las demandas de la banca, asumen la deuda como legitima aunque sea socialmente insoportable y políticamente desestabilizadora. Quieren intentar pagar una voluminosa deuda pública sin combatir el desempleo, sin producir riqueza y sin inversiones productivas. Su receta y dogma se basa en planes de ajuste contra la inmensa mayoría de la sociedad. Estos se justifican asegurando que no existe ningún tipo de alternativa. Aunque la realidad es que no hay una sola evidencia científica de que así sea. Podemos observar que donde se han aplicado políticas de estricta austeridad, generalmente bajo los dictados del FMI, la pobreza y las desigualdades sociales han aumentado. Basta mirar al llamado Tercer Mundo. Allí, el problema de la deuda se intento solucionar aplicando duros planes de ajuste y alargando los plazos de pago e intereses, que solo han conseguido perpetuar la pobreza. Los han endeudado tanto, que con el dinero de la Ayuda al desarrollo, en vez de construir escuelas, lo utilizan para pagar su deuda. Por tanto hablamos de unos planes que benefician a acreedores, no a deudores. Fenómeno que ahora ocurre en Europa. No es casualidad que tras el desastre que ocasionaron las recetas neoliberales del FMI en los 80 y 90, las peticiones de ayuda o asesoramiento antes del inicio de la crisis en 2007 habían disminuido considerablemente.

Incluso expertos y economistas burgueses aseguran que las políticas de ajuste retrasan el crecimiento económico. La política económica actual tiene los mismos efectos que ocasiona estrangular a una persona que se estuviese ahogando. Quieren que la deuda se eternice, y que a su vez el deudor siempre este en condiciones de pagar. Algo que cada vez es más difícil debido a los insoportables niveles a los que hemos llegado. Por tanto, un escenario posible seria una ola de bancarrotas e impagos de seguir por esta deriva. Es inviable que cuando los Estados una y otra vez presentan dificultadas para pagar la deuda, se actué reestructurando la deuda concediendo nuevos préstamos con más intereses y planes de ajuste inmediatos. Por esta razón, otro escenario posible seria que el gran capital internacional procediera a condonar o rebajar de alguna forma las exigencias a los deudores; poniendo límites en su empeño de intentar cobrar la deuda con más deuda, para así evitar perder algo mucho mayor. En cualquiera de los escenarios parece que los recortes en mayor o menor medida continuaran. Y también parece que seguirán siendo ocultados en los programas electorales de los partidos políticos.

Este es un fenómeno en continua actualización porque los recortes sociales se suceden sin parar en un país tras otro como si de una competición se tratase. Pese a todo ello, banqueros y capitalistas continúan aumentando sus fortunas al mismo tiempo que exigen austeridad al resto de la sociedad.

Podrían haber tomado otras medidas para salir de la crisis, pero se han decantado por la vía antisocial, en buena parte por la insuficiente resistencia social que se han encontrado. Así en vez de asumir responsabilidades, nos están robando en una especie de golpe de estado económico en nombre de la austeridad. Palabra muy bien definida por Vicenc Navarro en una reciente entrevista en la BBC: “La austeridad tiene como objetivo el conseguir los fondos públicos con los cuales pagar a la banca los intereses de la deuda pública.”

La crisis y EE UU: una primera potencia en decadencia

La actual crisis económica tuvo su origen en EE UU, un lugar donde no existe o escasea todo aquello que se considera en Europa como “obstáculos para el desarrollo económico”: empresas públicas, sindicatos, indemnización por despido, funcionarios, pensiones, sanidad y educación pública, etc. Es curioso, el descaro con el que los voceros del capital intentan convencernos de que debemos caminar a un marco socioeconómico idéntico al que tiene el país en el que se inicio la crisis.

Entre 1997 y 2006, los precios de las viviendas en EE UU se incrementaron un 130%. La burbuja inmobiliaria norteamericana creció sin cesar hasta que en el año 2008 se puso freno a un periodo de expansión económica basado en la precariedad, aumento de los ritmos de trabajo, boom inmobiliario, hipotecas basura, derivados, créditos subprimes, etc. El pánico comenzó cuando los bancos Bear Stearns, Merrill Lynch y Citigroup comenzaban a tener serios problemas. Pero el incidente más grave ocurrió el 15 de septiembre de 2008, cuando el cuarto mayor banco de negocios del mundo, Lehman Brothers, quebró, provocándose la mayor bancarrota de la historia (639.000 millones de dólares). A continuación los números rojos se instalaron sobre las principales entidades norteamericanas de crédito inmobiliario. El pánico cundió aun más cuando la mayor compañía de seguros del mundo, AIG (American Internacional Group) también presentaba serios problemas.

El gobierno de Bush, el mismo que aborrecía el gasto público y la intervención estatal, procedió a poner el erario público estadounidense a disposición de la banca privada. Así procedieron todos los gobiernos del mundo, y sorprendía la facilidad con la que los mismos gobiernos que negaban la mera posibilidad de partidas presupuestarias adecuadas para sanidad o educación, encontraban cientos de miles de millones para los bancos. Un dinero que no se utilizaba porque los Estados estuviesen preocupados por los empleados bancarios o los hipotecados.

Pese a la crisis y gracias al aval del Estado, los grandes ejecutivos de la banca continuaron recibiendo grandes bonificaciones e incluso organizaban grandes fiestas ante los multimillonarios planes de rescate. Desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2009, los banqueros y brokers de Wall Street recibieron más de 70.000 millones de dólares en primas. Mientras la crisis estaba estallando, el banco Merrill Lynch decidió la salida anticipada de su presidente y consejero delgado, Stan Oneal con una indemnización de 160 millones de dólares. Por otra parte, Charles Prince, presidente de Citigroup recibió una prima de 12.5 millones de dólares. Por si fuera poco, según estudios de Jorome Duval, las remuneraciones de los directivos estadounidenses apuntaron un nuevo record en 2010 (144.000 millones de dólares). Mientras que el sexto mayor banco estadounidense, Goldman Sachs, presentaba unos beneficios de 1.810 millones de euros, antes de devolver los 10.000 millones de dólares que recibió del Estado.

En el brillante libro de Juan Torres “La crisis financiera: guía para entenderla y explicarla” se explica como mientras el banco Merrill Lynch despedía a empleados y recibía ayudas del gobierno, su presidente John Thain, se gastaba 1.2 millones de euros en amueblar su despacho con alfombras de 67.000 euros o en una mesa de 19.200 euros.

Los bancos no fueron los únicos que recibieron ayudas por parte del Estado. El rescate a la aseguradora AIG costó 175.000 millones de dólares al gobierno estadounidense, más aun que el total de los fondos destinados para los países pobres. La industria del automóvil también recibió lo suyo, aunque con mas restricciones y exigencia de garantías. Aun así, bastó que el entonces presidente de General Motor, Rick Wagoner suplicara ayudas al Estado ante el Congreso de Estados Unidos hace poco más de dos años, para que el gobierno inyectara 50.000 millones de dólares. El Estado se hizo cargo del 61% de la compañía y procedió a sanearla en un momento en el que se perdía 4000 dólares en cada coche vendido. En cambio, cuando se ganaba 2000 en cada venta, el gobierno estadounidense procedió a su privatización, y 18 de noviembre de 2010, General Motors volvió a cotizar en Wall Street. Otras empresas del sector también recibieron ayudas, Chrysler recibo un préstamo del gobierno que ascendía a 4.000 millones de dólares. Este fenómeno no es nuevo, el premio novel de Economía, Paul Krugman lo resume asegurando que “los beneficios están privatizados pero las perdidas están socializadas”. Así han sido castigados los culpables de la crisis mientras miles de familias estadounidenses se han quedado sin hogar.

En este panorama tan ventajoso para el capital, no puede extrañar que incluso con la crisis, las 400 personas mas ricos de EE UU sean un 8% mas ricos que en 2009, según la revista Forbes. La AFL-CIO ha denunciado que mientras el gobierno inyecta dinero a los bancos, los directivos generales de cualquier compañía norteamericana ganan una media de 9.25 millones de dólares. Para colmo el Programa de Alivio de Activos Problemáticos (TARP) cree posible que algunos bancos han podido manipular sus cuentas para acceder a las ayudas públicas. Además Según un estudio de Wall Street Journal y Hay Group, el salario medio de los mayores directivos de Estados Unidos, creció un 11% en 2010 (5).

Debido al saqueo del erario público que supuso salvar a la banca, el déficit y la deuda se disparó. George Bush tuvo el privilegio de ser el presidente que juro su cargo recibiendo el mayor superávit de la historia y que abandonó la presidencia con el mayor déficit de la historia.

Por otra parte los integristas del tea party y los gobernadores estatales se apresuran en aplicar la tijera, pese a que un sondeo de Washington Post-ABC, asegura que el 72% de la población lo que apoya es una subida de impuestos a los ricos. Y es que en 1992, los 400 norteamericanos más ricos pagaban un 29.2% en impuestos, mientras que ahora pagan solo un 21.5%, mientras que su riqueza ha aumentado en miles de millones de media (6). Parece que próximamente se apruebe la ley buffet que aumentara levemente los impuestos a los ricos, para que paguen al igual que el resto de estadounidenses. Además no se prorrogaran las bonificaciones fiscales de los ricos que aprobó George Bush y que incluían incluso deducciones por un jet privado. Unas medidas semicosméticas, que ni siquiera tienen un carácter progresivo, y posiblemente buscan que no se exiga algo más serio al capital.

Mientras tanto, parece que existe una carrera entre algunos gobernadores por ver quien recorta más derechos sociales y sindicales. El pasado mes de junio, el gobernador de Chris Christie, aprobó un recorte del gasto dedicado a salud y pensiones de 750.000 funcionarios y pensionistas, aumentando el gasto que estos pagan de su salario en concepto de asistencia sanitaria y pensiones. A su vez el recorte ha ido acompañado de un aumento de la edad de jubilación de los 62 a 65 años. También se recortan derechos laborales y libertades, en Ohio se ha procedido a arrebatar el derecho de huelga a sus 350.000 funcionarios y se ha limitado por ley la negociación colectiva.

Medidas similares se han aprobado en Wisconsin y Concord. Esta política antisindical se aplica en un país en el que según la AFL-CIO uno de cada cinco trabajadores que se organiza sindicalmente en el centro de trabajo pierde su empleo, la mitad de las empresas amenazan con cerrar si la fabrica se sindicaliza, y mas el 90% de ellas obliga a sus empleados a tener que asistir a reuniones antisindicales a puerta cerrada.

Los recortes y ataques afectan a todo tipo de servicios públicos, incluso al derecho a leer. Las bibliotecas públicas también están en peligro. Según datos de la Asociación Nacional de Bibliotecas, desde la crisis cientos de bibliotecas han echado el cierre. El presupuesto de New York para 2010 prevé un recorte de 40 millones de euros en partidas destinadas a bibliotecas públicas y 1.500 empleos menos en ellas (7).

Por otra parte, el gobierno de Obama pese a continuar presentando planes de estimulo económico, también ha presentado su agenda antisocial y pretende reducir el gasto en unos tres billones de euros para los próximos años. Para conseguirlo se propone recortar los programas de cobertura medica para jubilados (Medicare) y las partidas de asistencia sanitaria a los mas desfavorecidos (Medicaid).

Ambos recortes suponen gastar 340.000 millones menos en sanidad durante los próximos 10 años. Malas noticias para la clase trabajadora norteamericana y para los 50 millones de estadounidenses que no disponen de ningún tipo de cobertura sanitaria. Mientras tanto el presupuesto militar estadounidense supera los 700.000 millones de dólares, una faraónica inversión que perjudica a la economía norteamericana, al bienestar de los propios estadounidenses e incluso al mundo entero.

Las promesas electorales en materia social y sanitaria de Obama se han evaporado. Es interesante un artículo en The New York Times, del economista Paul Krugman en el que se acusa a Obama de recortar a los pobres en Medicaid, a la clase media en Medicare, mientras que a los ricos solo les reducen sus impuestos. El presidente de EE.UU esta intentando salir al paso con más presión fiscal a los ricos y sonados discursos. El pasado mes de abril en la universidad de Washington aseguró que “En la última década, el 90% de la población ha visto disminuir sus ingresos. Mientras tanto, el 1% mas adinerado gano un cuarto de millón de dólares mas ¿Y estos son los que necesitan pagar menos impuestos?”(8). Anteriormente había dicho refiriéndose a los directivos de la banca lo siguiente: “O sea, que estos tíos se reservan unos bonus record porque ganan dinero, y ganan dinero únicamente porque los hemos rescatado”(9). La retorica gratuita de estos discursos queda desenmascarada con la cruda realidad, ya que no se hace nada por cambiarla. Discursos vacios en la practica para los 46 millones de pobres estadounidenses, todo un record en los últimos 52 años, según la Oficina de estadística de EE.UU.

Este verano el peligro de suspensión de pagos acechó a la economía de EE.UU. El déficit que ronda los 15 billones de dólares se hace cada vez más insoportable. Y es una señal más de que la recuperación no está cerca. Incluso en un análisis más global se podría afirmar que estamos viviendo un periodo de decadencia del capitalismo occidental, frente al desarrollo de nuevas economías capitalistas como la china, india o brasileña.

Grecia: un ejemplo de saqueo capitalista

La situación más dramática la encontramos en Grecia, una economía que empeorara por momentos; un claro ejemplo de que la economía funciona antidemocráticamente y en beneficio de los de siempre. A cada plan de ajuste se sucede el aumento del desempleo y el empobrecimiento de las familias trabajadoras griegas. Los tijeretazos empezaron en el año 2009 y se sucedieron durante los primeros meses de 2010: recorte en el gasto social, aumento del IVA al 21%, rebajas salariales a los funcionarios, subidas de impuestos, etc. Estos planes de ajuste no evitaron que el Estado griego se endeudara aun mas por culpa de los desorbitados intereses en el mercado de deuda publica que exigían los bancos.

Finalmente, en mayo de 2010 Grecia se vio abocada a un rescate dirigido por el FMI y la UE, quienes prestarían 110.000 millones de euros a cambio de nuevos planes de ajuste y recortes en los derechos sociales y laborales. El primero de ellos, una reforma de las pensiones que se aprobó el mismo mes de mayo y consistía en: aumentar la edad de jubilación de los 60 a 65 años, recortes en las pagas de los pensionistas, penalización de la jubilación anticipada, etc. De esta forma, Grecia consiguió el primer tramo del rescate valorado en 14.500 millones. En julio el parlamento griego aprobó una reforma de las pensiones de los empleados públicos, que eleva su edad de jubilación a los 65 años y aumentaba de 35 a 40 años el tiempo cotizado requerido para obtener la pensión máxima. Semanas después llegó el segundo préstamo de 9.000 millones de euros.

A finales de 2010 el gobierno griego anunció nuevo recortes y poco después el FMI anunció el tercer tramo del prestado calculado en 2.500 millones de euros. El año se cerró con los pensionistas y funcionarios cobrando un 25% menos. Medida que había recomendado la Comisión Europea previamente.

A comienzos de 2011, el FMI exigió la aceleración de las privatizaciones antes de que llegara el cuarto tramo del rescate. Grecia presentó antes del verano un salvaje plan de privatizaciones (carreteras, agua, puertos, loterías del Estado, aeropuertos, minas de oro, bancos, gas natural, tierras, inmuebles, aviones, Correos, ferrocarriles, etc) para los próximos cuatro años para ingresar 50.000 millones de euros (17% del PIB). Predicciones muy optimistas, debido a que cuanto peor este la economía de un país, menos ingresos se consiguen en privatizaciones. Por tanto, más que un impulso económico o el fin de la deuda, las privatizaciones significan un engordamiento en las arcas del capital que podrá comprar lo privatizado a precio semiregalado.

Además, se espera que cuando acabe el plan de privatizaciones la crisis económica griega continúe, mientras que la deuda solo se habrá reducido un 14.7%, si es que se consiguen los 50.000 millones en privatizaciones, cifra insignificante cuando la deuda griega asciende a 340.000 millones, el 160% del PIB (10).

El resto de planes de ajuste han sido parecidos: mas subidas del IVA(solo en 2010 subió tres veces) y otros impuestos (incremento del 10% en tabaco, alcohol y gasolina), bajada del salario mínimo, mas reducciones salariales a funcionarios y pensionistas (y congelación hasta 2014), recortes de cientos de millones de euros en partidas para hospitales públicos, drástica reducción de empleados públicos, cierre de colegios, encarecimiento del transporte publico, liberalización del sector farmacéutico, reducción en miles de millones en el presupuesto de la seguridad social, ataques a los subsidios de desempleo, despidos de personal sanitario, decenas de miles de empresas cerradas, contrarreformas laborales, imposición de peajes en carreteras, eliminación de pagas extras, privatización y encarecimiento del servicio de basura, cierre de hospitales y escuelas, etc.

Estas medidas primero se tomaron bajo la excusa de “evitar un rescate”. Cuando tuvo lugar un primer rescate, una de las excusas era “evitar otro rescate”. Cuando hace pocos meses Grecia solicito otro rescate, la excusa se basa en “evitar la quiebra y la suspensión de pagos”. Todos los “sacrificios” han sido en vano y los resultados de las políticas dictadas por el BCE y el FMI son claros:

- El año 2010 se cerró con 82.400 empleados públicos menos (casi la mitad total de los empleos perdidos), y se espera que para el año que viene se recorten 150.000 empleos públicos más.
- Según fuentes de Eurostat la riqueza por habitante en Grecia en 2010 se redujo en un 5%.
- Según el Banco de Grecia el desempleo puede acabar este año en un 18 o 20%. Mientras que en 2008 el paro se situaba en un 7.7% (11).
- En 2009 la economía griega se contrajo un -2.%, y en el 2010 un -4.5%. En el segundo trimestre de este año ha caído un -7.3%, mientras que el consumo y la inversión se han reducido en un -7% y un -17% respectivamente.
- Según el ministerio de salud griego, los suicidios entre la población han aumentado un 40% desde el inicio de la crisis.

El ex ministro griego Evripidis Stylianidis ha afirmado que “se prepara el ambiente para una revolución” (12). En realidad, la respuesta social a estas políticas es masiva: 15 huelgas generales desde octubre de 2009. A finales del mes de junio pasado hubo una huelga general de 48 horas. A su vez proliferan las huelgas y movilizaciones en múltiples sectores (taxistas, abogados, funcionarios, electricistas, etc). Mientras el poder judicial y policíal se dedica a intentar frenar las luchas por la fuerza: cargas policiales, declaración de huelgas ilegales, exigencias de embargo a viviendas de huelguistas, etc. En cambio nadie de los que ostenta el poder ha tomado alguna medida contra los culpables de la crisis. El problema para evitar la derrota reside en que en no encontramos a más países en una situación de efervescencia social a esos niveles.

En el verano de 2011 se aprobó el segundo rescate a Grecia valorado en 109.000 millones de euros. Este rescate esta sometido a varios problemas, hay un debate entre la UE sobre la participación de capital privado y los eurobonos. Además, en agosto Finlandia anunció que solo autorizaría préstamos a Grecia, si el gobierno de Atenas depositase en manos del Estado finlandés el dinero (o parte) que ese gobierno se había comprometido para el rescate, en forma de aval. Por lo cual la garantía de cobro estaría garantizada por parte de Finlandia, aunque Grecia no vería ese tramo de la ayuda total. Este hecho esperpéntico ha ido seguido del anuncio de Austria, Estonia, Letonia, Holanda y Eslovaquia, que solicitan un trato similar.

En septiembre el gobierno griego procedió la creación de un impuesto inmobiliario (unos 4 euros por metro cuadrado) y a continuación se anunció que solo había dinero para pagar pensiones y salarios durante un mes. Mientras tanto los capitalistas intensifican su campaña de presión para que Grecia privatice aun más, incluso islas y lugares emblemáticos de la antigüedad clásica. También se debate sobre una posible reestructuración de la deuda o la posible salida del euro, pero lo que no sale de la agenda política con los ataques contra los trabajadores. De hecho, se esperan unos presupuestos para 2012 con aun más recortes en el gasto social. Y lo mismo ocurrirá al menos hasta 2015. Estos recortes no van a afectar al muro fronterizo con Turquía, que Grecia tiene previsto construir y que tendrá un coste de unos 5.5 millones de euros.

En este contexto no solo se esta produciendo un trasvase de riqueza de pobres a ricos, sino que la riqueza se esta concentrando en cada vez menos manos, con el aumento de las desigualdades sociales que conlleva. El pasado 29 de agosto, los dos mayores bancos griegos, Alpha Bank y EFG Eurobank, anunciaron su fusión, creando un gigante financiero con unos activos valorados en 150.000 millones de euros. Vicenc Navarro señala que en 2010, de un total de 11 millones de griegos, solo 15.000 griegos declararon al estado ingresos superiores a 100.000 euros al año, lo cual revela un increíble fraude fiscal y un alto índice de desigualdad social (13). A su vez también señala que a más recortes, mayor recesión, mayor déficit y mayor necesidad de endeudamiento.

Por esta última razón, la situación de la economía griega es insostenible. Su deuda es de tal magnitud que quizá su pago sea imposible, por eso los bancos exigen descomunales intereses para comprar bonos de deuda pública griega. Por tanto, la causa y efecto resultante es una deuda mayor cada vez que se busca financiación para pagar la propia deuda. Toda la política económica queda supeditada para que los bancos no pierdan su dinero prestado. En vez de realizar una quita, se opta por prorrogas asfixiantes en una situación de quiebra a cámara lenta. Si la suspensión de pagos de Grecia preocupa a la banca, no será porque estén preocupados en las nominas de pensionistas o empleados públicos, sino porque una bancarrota de la economía griega complicaría recuperar su dinero. Por eso incluso algunos piensan en una quita de la deuda griega de más del 35%. Otras voces piden la salida de Grecia del euro. De momento, es crucial la llegada de otro tramo de préstamos valorado en 8000 millones de euros, pero el FMI y el BCE exigen antes más recortes: reducir hasta la mitad el sector público, cierre o venta de empresas públicas, más bajadas de sueldos a funcionarios y pensionistas, despedir a 100.000 funcionarios (solo pedían 50.000 en julio), etc. Así se ha procedido y las nominas de funcionarios y pensionistas se rebajaran en cifras que rondan el 20 y 30%, mientras que se prepara un ERE temporal para 30.000 funcionarios. Además el IRPF subirá en unos 700 euros anuales, al igual que el impuesto sobre el gasóleo para calefacción. Es decir, recetas para subir la fiebre a un enfermo. Por otra parte, hay convocadas dos huelgas generales para los próximos 5 y 19 de octubre.

Irlanda: de economía modelo a economía rescatada

Irlanda fue uno de los países donde la burbuja inmobiliaria alcanzo mayores niveles. El precio de la vivienda creció un 270% entre 1996 y 2006. Las doctrinas neoliberales fueron aplicadas a raja tabla, llegando a ser una economía ejemplar para el FMI. Quizá por eso, fue el primer país de la zona euro en entrar en recesión, lo que no fue un obstáculo para que el Estado irlandés invirtiera 485.000 millones de euros en marzo de 2008 en concepto de ayudas a la banca. Dos meses después, el mismo Estado que llevaba décadas privatizando, procedió a nacionalizar los tres mayores bancos del país y a destinar 5.500 millones de euros mas a la banca. Estas ayudas provocaron un aumento de un 20% del déficit público, que llego a cifras de hasta un 32.4%. La economía irlandesa se contrajo un -7.6% en 2009.

Una vez los bancos estaban a salvo, el gobierno comenzó a aplicar recortes en el gasto social y se elaboraron dos presupuestos de emergencia en seis meses. Pese a que en noviembre de 2010 el ejecutivo irlandés aseguró en varias ocasiones que el país no seria rescatado, los problemas económicos llevaron al gobierno a desdecirse y solicitar un rescate a la UE y al FMI, al mes siguiente. El plan consistía en prestamos valorados en 85.000 millones de euros a un 6.7% de interés (el de Grecia fue de un 5.2%, después rebajado a un 4.2%), de los cuales 35.000 fueron destinados a la banca, la principal responsable del hundimiento de la económica irlandesa. El gobierno irlandés recibió ese dinero prestado a cambio de aprobar otro plan de ajuste que consistía en: elevar la edad de jubilación a 68 años, subir el IVA al 23%, crear nuevos impuestos (mantenerlos congelados a los ricos), rebajar un 11% el salario mínimo, recortes de subsidios a las familias, subida de las tasas universitarias de 500 a 2000 euros anuales, reducción de un 10% en las pensiones, despido de 24.750 funcionarios, reducción del salario mínimo en un euro por cada hora trabajada, subida de tasas universitarias desde 2012, etc.

En el verano de 2011, con una prima de riesgo rondando los 1000 euros, se seguía inyectando dinero a los bancos. En concreto se aprobaron mas planes de ajuste como un impuesto sobre el agua en cada vivienda y una tasa fija de 100 euros a cada propietario. Mientras que en septiembre, el BCE exigió una nueva rebaja en el sueldo de los empleados públicos irlandeses

Portugal: el tercero en caer

En Portugal la situación no ha sido muy diferente. Durante 2010 se aprobaron medidas tales como: subida del IRPF, alza del IVA al 23%, bajada de entre un 3.5% al 10% del salario de los funcionarios, congelación de las pensiones y drásticos recortes en el gasto social. Producto de estas medidas el 24 de noviembre, Portugal vivió una jornada de huelga general.

En 2011, el capital continuó exigiendo ajustes y austeridad en un país donde el salario mínimo ronda los 485 euros mensuales. El BCE y el FMI señalaron que el número de funcionarios públicos en Portugal era excesivo y se incrementaron las presiones para aprobar más recortes sociales y laborales. En marzo el cuarto plan de austeridad fue rechazado en el parlamento y se dispararon los rumores de rescate. De hecho fue solicitado semanas después y se elaboró un plan de ajustes aun más duro que el rechazado por el parlamento. El rescate se fijó en 78.000 millones de euros a cambio de un paquete de medidas: congelación del sueldo de los funcionarios en 2012 y 2013, reducción a 18 meses el máximo de tiempo permitido para cobrar el desempleo, recorte de 150 millones de euros en subsidios de desempleo, reducción progresiva de las ayudas a parados a partir de los 6 meses en paro, reducción de los presupuesto en los hospitales públicos, recorte de 195 millones en educación, aumento del IVA, reducción en un 66% las deducciones fiscales relacionadas con la sanidad.. Y por si fuera poco se anunció un plan de privatizaciones: la empresa eléctrica EDP, la petrolera GALP o la aerolínea GALP, Correos, la red de aeropuertos, etc.

El nuevo gobierno de la derecha antes de que le diera tiempo a aplicar todas estas medidas, anunció que la paga extra de los trabajadores de navidad se reduciría un 50%, y que no habría más recortes. Aunque días después se aprobó una reforma laboral que recortaba en 10 días la indemnización por despido por año trabajado (pasando de 30 a 20), a la vez que aumentaban las causas por las cuales los trabajadores podían ser despedidos.

Durante el pasado verano se procedió a privatizar el Banco Portugués de Negocios (BPN). Un banco privado que en 2008 acarreaba pérdidas de 700 millones de euros, hasta que fue nacionalizado y saneado por el gobierno portugués, con un costo de 2.400 millones de euros para el erario publico, para luego ser privatizado el pasado 1 de agosto por la pirrica cifra de 40 millones de euros, sin que ni si quiera el nuevo propietario mantuviera los puestos de trabajo. Días después el gobierno avisó de que los salarios de los funcionarios permanecerían congelados al menos hasta el 2014 y que se procedería a subir el IVA del gas natural y electricidad del 5 al 23%. Esta ultima medida fue muy aplaudida por los “mercados”, pese a que solo se conseguirá recaudar 100 millones de euros. Además se ha procedido a subir el billete del transporte publico en una media del 15%.

El pasado 13 de septiembre llego el segundo tramo de prestamos (3.980 millones de euros), pero a su vez el FMI exigió un recorte de 1.000 millones para 2012. Pero pese a todo este tipo de ataques bochornosos contra la calidad de vida de los portugueses, el gobierno luso pronostica que la economía portuguesa caerá un -2.3% en 2011 y un - 1.7% en 2012, sin poder ocultar que parte de la culpa reside en los planes de ajuste. Por otra parte, se acaba de descubrir que solamente la región autónoma de Madeira tiene una deuda de 1000 millones de euros, por tanto tendrán que revisar los índices de déficit público calculados. El propio gobierno portugués no ha descartado la necesidad de un segundo rescate.

Italia se asoma al abismo

En Italia, la deuda pública supera el 100% del PIB desde hace una década. Actualmente, según el Banco de Italia se sitúa en el 120%, rondando los 2 billones de euros. Por otra parte, el gobierno de Berlusconi también ha aprobado recortes: reducción del derecho a jubilación anticipada, aumento en tres meses cotizados para acceder a la jubilación, eliminación de deducciones fiscales a las familias relacionadas con la sanidad, educación o guarderías y congelación del sueldo a los funcionarios hasta el año 2014; aumento de la edad de jubilación en las mujeres de los 60 a 65 años, recorte del gasto en pensiones, etc. Además el gobierno italiano ha procedido a aprobar una reforma laboral que facilita el despido de los trabajadores y contrataciones al margen de convenio. Por tanto tendremos aun más inseguridad laboral en uno de los marcados laborales más precarios de Europa. Estas medidas fueron contestadas por una huelga general el pasado 6 de septiembre.

Junto a estos ataques contra las familias trabajadores, se han aprobado otras dos medidas más que vergonzosas. Por un lado se ha implantado el copago sanitario, y cada italiano tendrá que pagar 25 euros cada vez que tenga que acudir a urgencias, y que 10 euros en cada visita a un especialista. Resulta bochornoso que un presidente que se congratula de poseer una inmensa fortuna, implante una medida como esta que supondrá graves y dramáticos perjuicios a las personas que estén enfermas y dispongan de pocos recursos económicos. Quien quiera ser curado de un problema de salud tendrá que pagar.

Por otra parte el gobierno italiano ha reducido en un 30% las ayudas al desarrollo de las energías renovables en un contexto en el que urgen medidas urgentes y radicales para salvar al planeta de la gravísima amenaza que supone el cambio climático, originado por el descomunal uso de combustibles contaminantes. Pese a todo la economía italiana solo ha crecido un 0.3% en el segundo trimestre del año.

Gran Bretaña: llueve sobre mojado

En Reino Unido están acostumbrados a los recortes gracias a los gobiernos de Margaret Thatcher y su legado, que declaró la guerra al Estado del bienestar con bastante éxito. Los servicios públicos y sociales han sido desmantelados con saña en las últimas décadas. Aunque no se puede decir lo mismo con respecto al Estado policial. En el libro de Eric Hobsbawn, “Guerra y paz en el siglo XXI” se advierte que los efectivos policiales británicos han crecido en un 35% desde 1971.

Pero incluso en un lugar con un Estado de bienestar desmantelado, se han aplicado recortes. El gobierno británico ha procedido a recortar derechos sociales a los parados y familias pobres. El precio del transporte público ha sufrido un encarecimiento de los billetes y para el 2012 el transporte ferroviario subirá un 8%. La medida mas polémica ha sido la de subir las tasas universitarias en 6.100 euros, y por tanto aumentando el precio de las matriculaciones de 4.200 a los 10.300 euros por año. Esta medida provocará que la universidad quede marginada para los más desfavorecidos y únicamente se podrá acceder a ella a base de préstamos bancarios que endeudaran a los jóvenes durante años. Por otro lado los recortes en el gasto social también han afectado al gasto en bibliotecas, archivos y pequeños museos, pasando de 13 a 3 millones de libras, consiguiendo así el cierre de cientos de centros (14).

El primer ministro conservador, David Cameron, aseguró durante la campaña electoral que no haría recortes en sanidad e incluso que aumentaría su presupuesto público. La realidad fue distinta y tras llegar al poder procedió a aprobar un recorte sanitario de 23.000 millones de euros hasta el 2015 (15).

Mientras tanto el presupuesto asignado para la casa real británica asciende a 43 millones de euros. Además se calcula que haber declarado festivo el día en el que se casó el Príncipe Guillermo, tuvo un coste de 3.200 millones de euros. Por otra parte, Vicenc Navarro señala que el 1% de los británicos posee más del 50% de toda la riqueza del país; y que la evasión fiscal supone el 7% del PIB (16).

Alemania: propulsora de recortes laborales y sociales

Alemania llegó a sufrir una recesión del 6.8% del PIB en junio de 2009 (en España - 4.4% y en Francia -3.2%). En 2007 el gobierno alemán aprobó un aumento del IVA del 16 al 19% y el aumento en la edad de jubilación de 65 a 67 años, para ser implantado progresivamente a partir de 2012. Aunque antes de que empiece a aplicarse la reforma, el ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, ya ha propuesto subir la edad de jubilación a los 69 años. En 2010 se procedió a recortar el gasto en 80.000 millones de euros hasta el año 2014 y una reducción de 10.000 funcionarios, mientras se bajó un 2.5% el sueldo de los que quedaba

En Alemania la situación no es esperanzadora. Algunos estados federados alemanes tienen graves problemas de deuda. La deuda per cápita de Bremen se sitúa en 27.000 euros, casi tan elevada como la de Grecia (31.000). La deuda total de Berlín se sitúa el 64.400 millones de euros (17).

Pese a la ineficacia demostrada de los planes de ajuste, el gobierno alemán alienta a que los gobiernos europeos procedan a recortar el gasto público y el bienestar social. Ángela Merkel es una de las gobernantas actuales que mas obsesionada esta con la austeridad y los recortes, el pasado mes de mayo, propuso igualar los derechos laborales, edad de jubilación o días de vacaciones a la baja en toda la UE. Este es uno de los objetivos prioritarios del gran capital: con el pretexto de luchar contra el paro, nos implantan un mercado laboral precario, inestable, sin derechos; aunque es un hecho que este modelo crea más parados que empleados.

Pero mientras se empeñan en eliminar cualquier tipo de protección social, la economía alemana sigue sin funcionar, durante el segundo trimestre del año su PIB creció un 0.1%. No es un caso aislado, e incluso el FMI prevé en su reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales, un frenazo en las economías occidentales durante el año 2012.

Crisis y ataques: ¿hay luz al final del túnel?

La crisis también ha golpeado a Europa del Este. En Rumania el FMI concedió un préstamo a cambio de recortar un 25% el salario de los empleados públicos y un 15% las pensiones; además de la promesa de cierre de 150 hospitales. Otros países como Hungría, Ucrania y Letonia han recibido préstamos de miles de millones de dólares aportados por el FMI o la UE.

Otros países de Europa occidental también proceden a aplicar austeridad contra los trabajadores. Un ejemplo lo encontramos en la impopular reforma del sistema público de pensiones que aprobó el gobierno francés el año pasado.

Pese a todos los milagrosos planes de ajuste que prometen sacarnos de la crisis, la salida de la crisis no parece cercana. Continua habiendo deuda por todas partes (ayuntamientos, comunidades autónomas, bancos, empresas, Estados, familias, autónomos, etc) y parece que la economía aun esta lejos de quedar saneada.

Entonces tendremos que preguntarnos ¿En que medida estos ajustes han solucionado los problemas de deuda, paro o crecimiento económico?. Toda la política económica que están aplicando resulta completamente ineficaz. El desempleo y la deuda pública continua subiendo, únicamente han logrado contener el déficit parcialmente. Pero la realidad es que estas medidas solo tienen el propósito de recuperar la tasa de ganancia empresarial en base a recortar derechos sociales y laborales, y garantizar que los créditos con altos intereses son devueltos a las arcas de la banca.

¿Quiénes patrocinan los ataques?

Los planes de ajuste no se toman por razones técnicas, sino ideológicas. Una ideología que defiende recortes siempre para los mismos (parados, pensionistas y trabajadores) y que siempre los mismos (capitalistas y banqueros) queden exentos de los efectos negativos. Este no es un fenómeno nuevo, en la sociedad capitalista las leyes y normas se hacen para los que controlan el dinero.

Estos planes de ajuste están siendo patrocinados e impuestos por el FMI, la Comisión Europea, los capitalistas, banqueros, gobiernos, etc. En definitiva los sectores con mas riqueza y poder de la sociedad, que no ven mermadas sus inmensas fortunas pese a la crisis. Una prueba la encontramos en el Informe sobre la riqueza en el mundo que publicó el pasado mes de junio Merrill Lynch y CapGemini, según el cual, el número de ricos en todo el mundo aumentó durante el año 2010, e incluso sus propias fortunas se acrecentaron (18).

- Comisión Europea y el Banco Central Europeo:

El BCE inyectó a los mercados financieros 95.000 millones de euros el 8 de agosto de 2007. Acciones como esta se han repetido en los últimos cuatro años, mientras a su vez la Comisión Europea y el BCE exigen a diario sin pestañear que se apliquen duros recortes sociales que castigan a la inmensa mayoría de la sociedad. Lo peor es que por muy ineficaces que sean los recortes, nunca se replantean lo mas mínimo es sus exigencias. Ellos siempre siguen con su guión para “calmar a los mercados”, como si algún recorte o ajuste hubiese acabado con los ataques especulativos. La Comisión Europea propuso en julio de 2010 elevar la edad de jubilación a los 70 años. Además continúan con su cantinela de abaratar el despido, rebajar las cotizaciones sociales a empresarios y reducir el número de empleados públicos (salvo en policías, jueces y militares).

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, el mismo que defiende recortes salariales, ganó 367.863 euros en 2010. El gasto total en remuneraciones correspondientes a 2010 para el Comité Ejecutivo del BCE (formado por seis personas) alcanzo la cifra de 1.73 millones de euros (19). Sus salarios son enormes, al igual que su poder. Un ejemplo lo encontramos en una filtración que puso al descubierto, el hecho de que el BCE dictara por carta a Berlusconi las reformas que debía aprobar el gobierno italiano el pasado verano.

- El Fondo Monetario Internacional

El FMI es una institución que promueve políticas que castigan a la inmensa mayoría de la población mundial. Sus recetas económicas implican que varios países se conviertan en nuevas Grecias y que millones de personas en el mundo estén en el paro.

Pese a que exigen a toda la humanidad que nos jubilemos a los 70, los funcionarios del FMI pueden jubilarse a los 51 años con 100.000 euros de pensión. Y escapando de cualquier tipo de control democrático, su poder es superior al de algunos gobiernos y sus advertencias a estos parecen temibles. Hace menos de un año, el director de Asuntos Monetarios del FMI, avisó de una forma poco amable que “Los mercados van a castigar seriamente a los países que no cumplan, con el consiguiente perjuicio para familias y empresas y el aumento del paro” (20).

Sus directores no han predicado con el ejemplo en su afán de moderación salarial. Rodrigo Rato, con 58 años obtuvo una pensión vitalicia de 80.000 dólares, cuando dejo su cargo en 2007 con 58 años, tras haber trabajado tres años. No hay que olvidar que Rato era director general del FMI poco antes de iniciarse oficialmente la crisis que el mismo no había previsto. De hecho, en octubre de 2007 aseguró: “prevemos una desaceleración del crecimiento pero no una recesión en EE UU y menos en otros países avanzados” (21).

Su sucesor, Strauss-Kahn, con 62 años cobrará una pensión vitalicia de 70.000 euros anuales y un finiquito de 175.00 euros libres de impuestos, simplemente por dimitir. ¿Cuántas personas en el mundo con 62 años pueden decir lo mismo?.

La nueva directora del FMI, Christine Lagarde, además de una investigación abierta en la justicia francesa por malversación de fondos públicos, tiene un salario de 551.700 dólares anuales libres de impuestos, aumentando en un 11% el salario de su antecesor, y en un 20% más del que tuvo Rodrigo Rato. Además si renunciara voluntariamente a su puesto percibiría una indemnización, así como una pensión vitalicia. Por si esto fuera poco, los viajes y alojamientos y los de su familia serán de primera clase y gratis.

- La banca y el gran capital:

Los bancos siempre han tenido un poder económico y político muy importante. Pero en las últimas décadas, este poder lejos de disminuir se ha acrecentado hasta niveles desconocidos, imponiendo una clara orientación económica y política a su favor. La banca dispone de más poder que los propios gobiernos, y además han conseguido condicionar el pensamiento político y económico a todos los niveles en la sociedad. En Europa, desde el inicio de la crisis, los banqueros han conseguido (según fuentes de la Comisión Europea) 1.35 billones de euros solo en ayudas directas por parte de los gobiernos. Gracias a su poder, también han conseguido que se aprueben planes de ajuste y recortes sociales que estan deteriorando la calidad de vida de millones de personas, mientras a su vez tienen un impacto negativo en el crecimiento económico.

Pese a que el origen de la crisis se encuentra en el sector de la banca y a que ha sido un sector castigado por los números rojos, los banqueros no han visto mermadas sus fortunas. Un informe publicado en Financial Times señalaba que los 15 mayores banqueros europeos y estadounidenses se han subido el sueldo un 36% en 2010, aunque los beneficios solo crecieron un 2.9%. El Presidente del Bundesbank, Axel Webber ganóen 2010 391.522 euros, (22). Entre los banqueros españoles con mejor sueldo destaca Alfredo Sáenz, consejero delegado del Banco Santander, que cobro 9.1 millones el año pasado. Pero pese a que cueste creerlo hay casos mas escandalosos, Jamie Dimon del JP Morgan, percibió 20.7 millones de euros, subiéndose el sueldo un 1541%; Lloyd Blankfein, de Goldman Sach, se subió el sueldo un 1.536%. También destaca entre los mejores pagados, Stephen Hester, del Royal Bank of Scotland, que gano 8 millones de euros, seguramente han ayudado los 23.000 millones de euros en ayudas que recibió el banco por parte del Estado británico, junto con los miles de despidos que aplicaron poco después (23).

Según un estudio de Hedge Fund Research, el dinero invertido en fondos especulativos de alto riesgo (Hedge Funds) en el primer trimestre de 2011 asciende a dos billones de dólares (24). Mientras tanto los bancos continúan despidiendo a sus empleados con cifras que se acumulan hasta los cientos de miles.

¿Hay alternativa?

A la hora de tratar asuntos económicos, la diversidad ideológica brilla por su ausencia y el debate es sustituido por una mera reproducción de dogmas que han llevado al mundo al desastre. En prácticamente todos los canales de televisión, radios, periódicos y tribunas se señala de una forma unánime la urgencia y necesidad de recortar derechos laborales y sociales. El guion de la derecha norteamericana se sigue a rajatabla, mientras el pensamiento critico y reflexivo es disuadido y arrinconado. Las alternativas a los planes de ajuste son ignoradas o consideradas estúpidas e infantiles. En casi ningún medio de comunicación aparecen análisis o alternativas diferentes de las que defienden los portavoces de la banca. En el mundo académico las alternativas también son ignoradas y agrupaciones progresistas como “Economistas contra la crisis” no tienen ningún tipo de resonancia en los medios. Expertos en economía como Vicenc Navarro y Juan Torres son ignorados en los debates. En definitiva, el pensamiento económico que defiende al mundo del trabajo es censurado en beneficio del monopolio ideológico burgués.

Este fenómeno se debe a que las ideas de los fundamentalistas del capital han tomado las universidades, prensa, radio, televisión, tribunales, centros de estudios, fundaciones, publicaciones, judicatura, intelectuales, incluso a la propia socialdemocracia y sectores de la izquierda y el sindicalismo. Un problema lo encontramos en que las personas, en general, forman sus opiniones según lo que escuchan en la televisión o leen en la prensa oficial. Por eso el capital consigue con relativo éxito engañar masivamente a la opinión pública y aumentar la mentalidad empresarial en todos los ámbitos de la sociedad, mientras que el dominio de las grandes empresas ha alcanzado alturas nunca soñadas. Se institucionaliza y se normaliza el despido e incluso la represión sindical y laboral en las empresas. Aunque tampoco nos debe coger por sorpresa, ya que lo que está ocurriendo es que nos quieren explotar mas y mejor, como han querido siempre. En concreto quieren asestar una derrota histórica a la clase trabajadora y reforzar su dominación y poder de clase. Por tanto, van a continuar intentando por todos los medios erosionar cualquier tipo de contrapoder y alternativa, que pueda poner en peligro las actuales y desiguales relaciones de poder.

Las declaraciones de los políticos y gobernantes parecen un disco rallado. El Presidente del BCE, Jean Claude Trichet dijo que “No hay otra vía que no sea la estricta aplicación de los planes de ajuste” (25). Discursos como este son repetidos por todos los mandatarios y banqueros. Y no es mas que mera palabrería barata que se agota con su propia enunciación. Son argumentaciones ideológicas, y lo son también teológicas, ya que no se basan en otra argumentación que en la propia fe. Los mismos que aseguran que las alternativas de izquierda están “pasadas de moda”, son los que recurren al viejo cuento que ya se escucho en los 80 por boca de Margaret Thatcher: “There is no altervative”.

En realidad quien no tiene alternativa es el capital, que siempre utiliza las mismas recetas, negándose a impulsar otras alternativas si están merman sus fortunas. Defienden la austeridad, pese a que la realidad demuestra que no provoca crecimiento económico. Piensan más en abaratar el despido que en acabar con la temporalidad o en combatir el paro. Y es muy necesario erradicar ese tipo de lógicas en la sociedad. Por otro lado, la socialdemocracia tampoco tiene alternativas y ni siquiera tienen un programa económico distinto al de la derecha. Todos los defensores de la actual política económica no tienen más merito que el hecho de sobrevivir impunemente a sus errores.

En cambio, los anticapitalistas si pensamos que otra salida a la crisis es posible, quienes afirman que no es así, ni tienen voluntad de modificar el estado actual de las cosas, ni ideas de cómo hacerlo. Para empezar no podemos dar el visto bueno a que los mismos que generaron la crisis gestionen ahora su salida, mientras deterioran nuestras condiciones de vida. Tenemos que preguntarnos quien debe pagar por una crisis que han originado los bancos y gobiernos. Los trabajadores no tenemos ninguna responsabilidad en la actual crisis capitalista. En época de beneficios nadie los repartió con nosotros, pero ahora quieren que la crisis y sus consecuencias las paguemos nosotros sin que se mermen sus beneficios.

Es más urgente que nunca que todos los trabajadores peleemos codo con codo para transformar la correlación de fuerzas existente. Tenemos que conseguir un rearme ideológico de la izquierda. Abandonar las soluciones individuales ante lacras sociales que nos afecta a todos, porque no debemos olvidar que cada recorte sin respuesta, supone para los capitalistas un aliciente más para exigir uno nuevo.

Todo el mundo debería saber lo que gobiernos y grandes empresas están haciendo con nosotros. No debemos dejar de recordar que estos problemas nos deben importar a todos porque nadie en el planeta ha quedado indemne de estas políticas. Debemos de dejar de hablar tanto de las reivindicaciones empresariales y gubernamentales y discutir sobre las nuestras. El malestar y la indignación se deben transformar en movilización por mucho que el poder establecido se esfuerce en evitarlo. Tenemos que sumar fuerzas en la defensa de un reparto de trabajo y de una jornada laboral de 35 horas sin reducción salarial, jubilación a los 60 años, la eliminación de las ETTs y los contratos basura. Subida del salario mínimo y de las pensiones para no perder poder adquisitivo. Las empresas privatizadas deben ser renacionalizadas; así como las empresas que cierren, para preservar los puestos de trabajo y todas aquellas que maltraten y pisoteen los derechos de los trabajadores. Debe ser extendida la consigna de la nacionalización de la banca bajo control democrático de los trabajadores y la expropiación de los monopolios y el sector energético. A su vez las constructoras deben ser expropiadas y garantizar una vivienda digna y accesible para todos.

Es necesario no reconocer la deuda pública que los estados tienen con la banca. No necesitamos a los “mercados”, en realidad son ellos los que necesitan de los estados para continuar enriqueciéndose. Por tanto no podemos considerar como legitima esta deuda que ha creado la parte más rica de la sociedad para su propio beneficio. En lugar de emplear el dinero en el mercado de deuda, se deberían aumentar drásticamente los presupuestos sociales en servicios públicos (vivienda, guarderías, residencias, escuelas, etc) y en energías renovables para evitar la destrucción de planeta y del medio ambiente.

En definitiva, medidas para salir de la crisis, pero a favor de la mayoría social. Pese a que los gobiernos aseguren que no hay margen para alternativas, es evidente que existen recursos para otras medidas, la prueba la encontramos en los multimillonarios planes de rescate que se realizan en beneficio de la banca.

Salvemos nuestros derechos y salvemos nuestro planeta: por la justicia social y climática

No podemos olvidar que junto a la crisis económica, convive desde hace mucho tiempo una tremenda crisis ecológica debido a un modelo de producción, consumo y transporte suicida. El modelo de desarrollo capitalista es inviable para la supervivencia de nuestra especie. Por tanto, es necesario cambiar el modelo energético y productivo.

En los últimos meses hemos escuchado a los gobiernos alertar sobre el peligro de las pensiones en el futuro bajo falsas premisas, mientras se están quedando de brazos cruzados ante los insoportables niveles de gases de efecto invernadero, un hecho científicamente probado. Por tanto es imperiosamente necesario una verdadera y sincera defensa del medio ambiente para salvar el planeta, en vez de a los bancos.

Según expertos del Foro de Vulnerabilidad Climática, se prevé que cada año se pierdan 150.000 millones de dólares por el calentamiento e incuso cinco millones de muertes hasta el 2020. Sin embargo ningún gobierno se toma en serio el problema para tomar medidas contra este fenómeno, pese a que miles de millones de personas estamos en riesgo. El Banco Mundial presenta informes que alertan de aumentos millonarios del número de pobres en el mundo, en parte por los efectos del cambio climático. Muchas hambrunas de África son agravadas debido a las sequías originadas por el calentamiento del Océano Indico ocasionado por las emisiones de CO2.

Por su parte, la FAO alerta sobre las subidas de los precios de alimentos provocadas por la especulación. Bancos que ofrecen depósitos financieros que rentan en el caso de que los precios del maiz, café o el azúcar suban. Por otro lado, millones de toneladas de cereales son destinados en el mercado mundial para convertirse en biocombustibles. Mientras tanto, la renta de las 225 mayores fortunas equivale a la de los 2.500 millones de personas más pobres. En el libro de Daniel Tanuro, “El imposible capitalismo verde”, se puede leer que “En 2009 las quinientas mayores multinacionales controlaron el 53% del PIB mundial, y los mercados de capitales supusieron 3.5 veces ese PIB”. Juan Torres, señala que los especuladores mueven al día 5.5 billones de dólares. Según el Informe mundial sobre desastres, de la Cruz Roja, cada día más de 24.000 personas mueren de hambre, 925 millones sufren desnutrición, cada año mueren 3 millones de niños a causa de la desnutrición y el 60% de las personas que padecen hambre crónica son mujeres. Además se señala como la especulación financiera ha aumentado en un 57% el precio de los cereales durante el segundo semestre de 2010.

Pero para el capital, problemas como el hambre, la desnutrición o el cambio climático no se consideran una crisis importante para que actúen los gobiernos y bancos de forma inmediata. Por tanto, tenemos que se conscientes de la amenaza que supone para nuestras vidas y planeta, el enorme poder que ostenta el gran capital.

El futuro de la especie humana dependerá de cómo se resuelvan estos problemas. Pero nada cambiara o se resolverá, si no hacemos nada. Los capitalistas tanto a nivel nacional, como internacional están organizados y mantienen sus alianzas y la iniciativa. Pero nosotros, aunque no estemos tan bien organizados somos los únicos que podemos hacer fracasar sus políticas. Por tanto, los trabajadores no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nos quedamos sin planeta y los Estados compiten por quien recorta más derechos laborales y sociales. Otro mundo es posible y necesario, pero solo puede emerger por la movilización social.

NOTAS

1. Mas información en su artículo “El objetivo real de la austeridad presupuestaria”
2. Público, 17 de julio de 2011, página 26
3. Público, 16 de agosto de 2011
4. Público, 3 de diciembre de 2010, página 3
5. Público, 10 de mayo de 2011, página 31
6. Público, 19 de septiembre de 2011, página 28
7. Público, 14 de junio de 2011, página 32
8. Público 14 de abril de 2011, página 16
9. The Huffington, 29 de agosto de 2010
10. Público, 3 de julio de 2011, página 33
11. El País, 18 de septiembre de 2011, área de negocios página 5
12. El País, 18 de septiembre de 2011, área de negocios página 7
13. Artículo de Vicenc Navarro: “Por qué España y Grecia no se recuperan”
14. Publico. 14 de junio de 2011, página 33
15. Publico, 27 de junio de 2011, página 24).
16. Articulo de Vicenc Navarro: “El cinismo del gobierno de Cameron de Gran Bretaña y sus amigos españoles y catalanes”
17. El País, 29 de mayo de 2011, área de negocios, pagina 22
18. Público, 23 de junio de 2011
19. Público, 3 de mayo de 2011, página 29
20. Público, 11 de octubre de 2010
21. Público, 11 de febrero de 2011 página 23
22. Público, 3 de mayo de 2011, pagina 29
23. Publico, 16 de junio de 2011, página 29
24. Publico, 20 de abril de 2011)
25. El País, 15 de mayo de 2011, pagina 34

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