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Contestación a las declaraciones de Jospin sobre su rechazo al matrimonio homosexual

Miércoles 6 de febrero de 2013. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Publicado en IdeasDestroyingMuros

Virginie Despentes

Invitado a la emisión televisada del Grand journal de Canal+, el ex primer ministro socialista Lionel Jospin reiteró sus reservas en cuanto a la apertura del matrimonio a las parejas homosexuales. «Es la posición de mi partido por lo tanto la respeto, empezó el ex Primer ministro. No es la mia. Lo que pienso es que la idea fundamental que se debe sostener -en cuanto al matrimonio, a las parejas y a la vida en general- es que la humanidad está estructurada entre hombres y mujeres.». La escritora Virginie Despentes decidió contestarle en la revista francesa gay Têtu.


Entonces, esta semana le toca a Lionel Jospin. Le parece que no escuchamos suficientes tonterías en cuanto al matrimonio gay, así que se marca un solo. Tranquilos, ¡eh!, que es sin homofobia. No dijo que existía el derecho a dispararles a las maricas o de hacerles la vida imposible a las nenas bolleras en el instituto. No, solo nos quería señalar: cuidado, que con el matrimonio nos estamos pasando de la raya. «La humanidad está estructurada sobre las relaciones entre hombres y mujeres.» Así que, sin ninguna homofobia: las bolleras y maricas no pertenecen verdaderamente a la humanidad. Sin embargo, no son estériles —pero como no viven en pareja, no son humanos de pura cepa— humanos como lo es monsieur Jospin.

No está siendo muy delicado con los solteros y la gente que no tiene hijos, pero Jospin es así: tiene una alta idea de lo que es la humanidad y la humanidad son mujeres y hombres que viven juntos, copulan y producen niños para la patria. Es una pena para las mujeres, pues, in fine, esta humanidad es la historia de toda la mierda que se tragaron durante milenios, pero así es la humanidad y no la vamos a cambiar. Hay que admitirlo: está por un lado la Humanidad con mayúscula, que puede pretender acceder a las instituciones, y por el otro lado una casta menos noble, menos humana. La que debería ser feliz de no ser perseguida, así que no venga a reclamar derechos al estado. Pero claro, lo dice sin ánimo de ofender, sin homofobia, es solo que algunos de nosotros somos una parte menor de la humanidad en comparación con otros. Proust, Genet, Leduc, Wittig, para citar algunos al azar: son menos humanos que heteros. Entonces, según Lionel Jospin, tengo que entenderlo sin tomármelo mal: desde que dejé de chupar pollas, cuento menos. No tendría que pedir los mismos derechos. Casi es una cuestión de sentido común.

¡Pero lo dice sin homofobia! Eso es lo bueno. Al igual que todos los heteros que tienen algo en contra del matrimonio gay. Es más bien el sentido común y no la homofobia lo que los empuja a expresarse. Dentro de este debate, nadie es homófobo. Solo están en contra de la igualdad de derechos. Y por la boca de Jospin se entiende bien: no solo se trata de la igualdad de derechos entre homos y heteros, sino también de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Parece que en esto nos entendemos: no seremos nunca iguales mientras nos sigamos agarrándo a estas categorías.

Ya no me veía «mujer» como lo son las «mujeres» que se acuestan gratis con tíos como él, pero hasta esta declaración, no había pensado jamás dejar de definirme como perteneciente a la humanidad. Voy a tardar un tiempo en acostumbrarme. Es que me volví lesbiana demasiado tarde, probablemente. Es que todavía no me acostumbro a que me coloquen en mi lugar cada cinco minutos. A mi nuevo sitio: el de los tolerados.

Al principio, me daba casi igual este asunto del matrimonio, pero según los voy escuchando a todos, sin homofobia, recordándonos que no valemos lo que vale un hetero, empieza a interesarme.

No sé lo que Lionel Jospin entiende por humanidad. No hace tanto, una mujer que se embarazaba fuera del matrimonio era una paria. Si se embarazaba de un hombre casado con otra, le hacían vivir el infierno en la tierra en el nombre de la dignidad humana. Se podía pensar en quemarla por bruja. Muchas subieron a la hoguera por menos. Se podía echarla del pueblo a pedradas. El niño era un bastardo, un menos que nada. Bueno, algunas décadas más tarde ya no tenemos nada malo que decirle a esto. Por lo tanto, ¿nos volvimos menos humanos según Lionel Jospin? La humanidad se ha envilecido tánto con eso? En qué momento de la evolución tenemos que bloquear el cursor de la tolerancia? (...)

Tengo la impresión que perdí una mitad de mi ciudadanía al enamorarme de una chica. Tengo la impresión de estar castigada. Y no veo otro modo de entenderlo. Estoy castigada por haber dejado de ser una hetera, una humana cien por cien. Durante 35 años he tenido los plenos derechos, ahora me debo contentar con una mitad de derechos. Me da pena que el Estado tome tanto tiempo en dejar que Lionel Jospin y sus amigos católicos lo pueden pensar, cuando la ley no tiene porque estar de su lado. (...)

La cuestión de la herencia es central en la institución del matrimonio. Los sordos, los ciegos y los mal formados no pudieron heredar durante mucho tiempo. No eran lo suficientemente humanos. Estoy feliz de que hayamos acabado con esto. Las mujeres tampoco heredaban. No tenían alma. Sus órganos reproductores les impedían ocuparse de los asuntos de la ciudad. Eran otros Jospin en esta época, se llamaban Proudhon. Tengo ganas de vivir en un país donde no dejemos a los Jospin seleccionar entre los que aceden a la humanidad y los que han de quedarse en la vergüenza.

No veo otra palabra que homofobia para describir la hostilidad que siento desde que empezó este debate. Yo crecí como hetera y me parecía normal tener los mismos derechos que todo el mundo. Envejezco bollera y no me gusta nada la sensación que me causan esos viejos velludos en cuanto me declaran desviada. Me gustaría poder casarme y no hacerlo. Nadie ha de escrutar con lupa con quién duermo y con quién vivo. No tengo por qué sentirme castigada porque escapo a la heterosexualidad.

Yo les dejo en paz a todos con sus matrimonios podridos. Con sus críos que nunca mas festejarán la navidad en familia, con toda la familia entera, porque se quebró en dos, en cuatro, en diez. Que se las arreglen con su puta heterosexualidad como quieran, que encuentren tontas para chuparles la polla que piensen que es genial hacerlo gratis antes de hacerles escupirlo en pensiones compensatorias. Que vivan sus vidas de mierda como quieran y que me den los derechos de vivir la mía como quiero yo, con los mismos deberes y las mismas compensaciones que vosotros.(...)

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