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Antropólogos, ejércitos, salvajes y genes.

Jueves 7 de marzo de 2013. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Artículo original en inglés

Resumen de Nodo50

El célebre antropólogo Marshall Sahlins ha presentado la semana pasada su dimisión como miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos señalando su objeción a que esta colabore en proyectos militares con el gobierno, por un lado, y como respuesta a la elección como miembro de Napoleon Chagnon, polémico antropólogo que vuelve a estar en el centro del debate debido a la publicación de su nuevo libro, Nobles salvajes.

El célebre antropólogo Marshall Sahlins ha presentado la semana pasada su dimisión como miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos señalando su objeción a que esta colabore en proyectos militares con el gobierno, por un lado, y como respuesta a la elección como miembro de Napoleon Chagnon, polémico antropólogo que vuelve a estar en el centro del debate debido a la publicación de su nuevo libro, Nobles salvajes.

Las renuncias públicas por cuestiones políticas a la Academia Nacional de Ciencias (ANC) son muy poco frecuentes. Sahlins ha confirmado las razones de su dimisión. “Tanto por lo que se pone de manifiesto en sus propios escritos como por los testimonios ajenos, incluidos los de la población amazónica y otros investigadores profesionales de la zona, Chagnon ha provocado daños muy serios a las comunidades indígenas entre las que ha realizado su investigación”, afirma Sahlins. “Además”, añade, “las supuestas afirmaciones `científicas´ de Chagnon sobre la evolución humana y la selección genética que favorece la violencia masculina han demostrado ser superficiales y sin base, lo que ha descalificado a toda la disciplina antropológica. Como poco, su elección ha sido un error garrafal moral e intelectual por parte de buena parte de los miembros de la academia.”

Sahlins ha señalado también su rechazo a los diversos proyectos de colaboración anunciados recientemente entre la ANC y el ejército de los Estados Unidos. Uno de los proyectos implica “medir las capacidades humanas” y “la combinación de habilidades individuales para generar capacidad de actuación colectiva”; otro se dirige a estudiar “los factores sociales y organizacionales que responden a influencias externas y tienen incidencia en el comportamiento de los individuos que se encuentran en un contexto de acción militar”. Los dos proyectos han señalado entre sus objetivos la utilización de la investigación social “para mejorar las políticas de personal y las prácticas del ejército de Estados Unidos.”

Debido al “peaje que el ejército se ha cobrado en sangre, tesoros y felicidad para la gente de Estados Unidos, y al sufrimiento que ha impuesto a otros pueblos”, dice Sahlins, “la ANC, si es que se implica de alguna forma en esas investigaciones, debería dedicarse a estudiar cómo promover la paz y no cómo hacer la guerra.”

La dimisión de Sahlins pone en el centro del foco dos debates recurrentes dentro de la antropología: uno, la relación más apropiada -si es que tiene que darse alguna- entre los ejércitos y la antropología; dos, el papel de las ciencias experimentales dentro de la disciplina.

Los defensores de Chagnon critican la actitud general de los antropólogos culturales, que marginan a quienes se consideran científicicos. Además, el propio Chagnon ha señalado que la publicación de 1976 de Sahlins, Uso y abuso de la biología, pone de manifiesto su carácter marcadamente anticientífico.

“Los defensores de Chagnon operan completamente por desviación”, rebate el antropólogo anarquista David Graeber. “Nunca entran a debatir seriamente el núcleo de las críticas a lo que hizo Chagnon, que es difamar a un grupo de seres humanos para que se pueda desatar sobre ellos una gran violencia.” “Marshall Sahlins es un hombre de principios”, continúa Graeber. “Nunca ha tenido demasiada paciencia con los «machos» estadounidenses sin camisa que bajan a la selva, declaran que sus pobladores son unos salvajes violentos y utilizan eso como excusa para empezarse a comportar ellos mismos como auténticos salvajes violentos - pero con un acceso infinitamente mayor a recursos tecnológicos.”


El último libro de Napoleon Chagnon, de carácter autobiográfico y titulado “Noble Savages: My Life Among Two Dangerous Tribes – the Yanomamö and the Anthropologists” (“Nobles Salvajes: mi vida entre dos tribus peligrosas – los yanomamö y los antropólogos”), acaba de ser publicado en inglés. En 1968 su obra “Yanomamö: el pueblo feroz” presentaba a los yanomamis como “astutos, agresivos e intimidantes” y afirmaba que “viven en un estado de guerra crónico”. El libro sigue siendo una obra de referencia entre los estudiantes de antropología.

Los yanomamis viven en Brasil y Venezuela y son el mayor pueblo indígena relativamente aislado de América del Sur. Su territorio está legalmente protegido, pero los buscadores de oro ilegales y los terratenientes ganaderos siguen invadiendo su tierra, talando su selva y transmitiendo enfermedades que ya en la década de los 80 causaron la muerte a uno de cada cinco yanomamis de Brasil.

El trabajo de Chagnon ha tenido consecuencias de largo alcance para los derechos de los yanomamis. A finales de los 70, la dictadura militar que gobernaba Brasil, que se negaba a demarcar el territorio yanomami, estuvo claramente influida por la caracterización de los yanomamis como hostiles entre sí. En la década de los 90, el Gobierno británico también se negó a financiar un proyecto educativo con los yanomamis, escudándose en que cualquier proyecto con la tribu debería centrarse en “reducir la violencia”.

Stephen Corry, el director de Survival, hizo hincapié hoy en que “la mayor tragedia de esta historia es que los verdaderos yanomamis han quedado prácticamente excluidos de ella, ya que los medios de comunicación han escogido centrarse únicamente en los detalles más escabrosos del debate que se libra entre los antropólogos o en las controvertidas caracterizaciones de Chagnon. De hecho, ‘Yanomamö: el pueblo feroz’ ha tenido repercusiones desastrosas tanto para los yanomamis como para los pueblos indígenas en general. No hay duda de que se usa en su contra, y de que ha hecho renacer el mito del siglo XIX del ‘brutal salvaje’ en la actual corriente de pensamiento”.

"Nobles salvajes": el nuevo libro de Chagnon provoca dimisiones y protestas

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